📌 𝗟𝗮 𝘀𝗮𝘁𝗶𝘀𝗳𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝘀𝗵𝗲𝗿𝗽𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝘂́𝗺𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗿 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗘𝘃𝗲𝗿𝗲𝘀𝘁, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝘂́𝗺𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗮 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝘇𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗰𝗶𝗺𝗮.

Esta frase resume muy bien lo que significa la «𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮», el tipo de felicidad que asocio al mentoring. 

Richard Lazarus, psicólogo de la Universidad de Berkeley, definió la felicidad como una experiencia emocional vinculada a la sensación de progreso razonable hacia la consecución de una meta. Para el 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗱𝗮 𝗮𝗹 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝘁𝗮𝘀 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱.

He investigado mucho acerca de la relación metas-felicidad, logro de metas-autoestima, logro de metas-sentido de competencia. Forma parte de nuestra metodología © INTEGRAL GENERATIVE MENTORING trabajar estas relaciones y binomios y como persona con alta motivación de logro, he vivido transformaciones importantes en torno a ella.

Fruto de la investigación, la experiencia propia y la observación de la experiencia ajena, acompañando a otros a lograr sus metas y formando a mentores para ello, creo que existen 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗻𝗶𝘃𝗲𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼 𝘆 𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱:

➡️ Nivel rol 𝗲𝗷𝗲𝗰𝘂𝘁𝗼𝗿= satisfacción a lograr nuestras propias metas de forma directa a través de nuestras acciones.

➡️ Nivel rol 𝗹í𝗱𝗲𝗿 = satisfacción al lograr metas, propias o comunes, a través de saber movilizar las acciones de otros.

➡️ Nivel rol 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 = satisfacción por el logro de las metas de otros a través de nuestro acompañamiento a través de conversaciones reflexivas y generativas.

Algunas personas solo experimentan el primer nivel, otras el primero y el segundo y otras, por suerte, creo yo, también el nivel mentor, el nivel del sherpa.

Muchas de las resistencias del paso de ejecutor a líder o de líder a mentor tienen que ver con la capacidad de desapegarse del tipo de satisfacción de logro que proporciona el nivel actual y aprender a disfrutar y valorar la satisfacción del nuevo nivel.

👀 𝗔 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝘀𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗴𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗹𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮𝘇𝗴𝗼 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘀𝗼𝗹𝘁𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗷𝗲𝗰𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼𝘀. En esta resistencia a soltar hay mucho miedo a perder el control, pero también mucho miedo a perder el sentido de competencia asociado a ser una persona que con sus acciones logra resultados directos y poder demostrarlo, comprobarlo y experimentarlo.

👀 𝗔 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝘀𝗲 𝗹𝗲𝘀 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗴𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗿𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘀𝗼𝗹𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮𝗿 𝗺𝗲𝘁𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗶𝗿𝗶𝗴𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, porque necesitan saber que gracias a sus instrucciones, indicaciones, visiones, etc. una persona/equipo ha hecho A o B y ha dado el resultado esperado.

👀 𝗦𝗲𝗿 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗻𝗱𝗼, 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿, 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮, ayudando a ponerlos en conexión con los externos para lograr unas metas que no son del mentor, sino del mentee y a través de unas acciones que no son las indicadas, sugeridas, mostradas o realizadas por el mentor, sino creadas por el mentee en base a esas conversaciones.

Por eso en el mentoring no escuchamos para resolver, sino que escuchamos para comprender y ayudar a comprenderse al mentee. No intervenimos para resolver, sino para que el mentee aprenda a hacerlo por el mismo.

📍𝗘𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗲 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗰𝘂𝗯𝗿𝗶𝗿 𝗹𝗮 𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮, 𝗲𝘀𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘃𝗲́𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀.

📌”No prepares el camino para tu mentee, prepara tu mentee para el camino.”

Un mentor saber ir al lado, un paso por detrás de su mentee, viéndole avanzar y hacer su propio camino. Tener más experiencia, más conocimientos o más recursos que el mentee, no significa ir por delante de él, mostrarle el camino, allanarlo o decir cómo recorrerlo.

𝗨𝗻 𝗯𝘂𝗲𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñ𝗮, 𝗻𝗼 𝗱𝗶𝗿𝗶𝗴𝗲, 𝗻𝗶 𝗹𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮, 𝗻𝗶 𝘀𝗲 𝗽𝗼𝗻𝗲 𝗮𝗹 𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴. 

✅ Acompañar implica 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗿 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲 para que desarrolle la confianza y capacidades necesarias para recorrer el camino solo.

✅ Acompañar 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗿 𝗲𝗺𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 que impulsa la transformación del mentee.

✅ Acompañar es 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗮𝗵í 𝘀𝗶𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗿 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼, ni resultados, ni reconocimiento, ni admiración, ni gratitud, ni relumbre, siendo un instrumento para el desarrollo de tu mentee. 

✅ Acompañar es 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮r, ofreciendo nuestros puntos de vista, recursos e ideas sin imponer. 

✅ Acompañar es 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮𝗿 𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗲𝗻 𝘆 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀. Un mentor no pretende deslumbrar sino alumbrar todo lo que su mentee lleva dentro. 

✅ Acompañar es 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗴𝘂𝗶𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗯𝗶𝗱𝘂𝗿í𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲, dejando que nos susurre hacia dónde quiere ir, cuál es el camino y cómo quiere recorrerlo. 

📌 «𝘊𝘢𝘮𝘪𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘰𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘭𝘭𝘢𝘴 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘺 𝘯𝘢𝘥𝘢 𝘮𝘢́𝘴; 𝘊𝘢𝘮𝘪𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰, 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘢𝘭 𝘢𝘯𝘥𝘢𝘳. 𝘈𝘭 𝘢𝘯𝘥𝘢𝘳 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰, 𝘺 𝘢𝘭 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢𝘵𝘳𝘢́𝘴 𝘴𝘦 𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘴𝘦 𝘩𝘢 𝘥𝘦 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳 𝘢 𝑝𝘪𝘴𝘢𝘳. 𝘊𝘢𝘮𝘪𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘦𝘭𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘳». Machado

𝗨𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗲s 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿. El mentor te hace volver la vista atrás para reflexionar sobre la experiencia y convertirla en aprendizaje, también para ver el trecho recorrido y los logros alcanzados. 

Un mentor que acompaña sabe que no hay un camino trazado para llegar a la meta, sabe que el mentee tiene que descubrir y hacer su propio camino. Por eso un mentor…

➡️ N𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗮𝗱𝗼𝗿, un rescatador o un protector. 

➡️ N𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗮𝗹 𝘃𝗼𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲, sino un copiloto. 

➡️ N𝗼 𝗱𝗶𝗿𝗶𝗴𝗲, sino que se pone al lado.

➡️ N𝗼 𝘀𝘂𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘆𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲, sino que la potencia, la amplifica, la expande y la complementa. 

📍»𝘈𝘤𝘰𝘮𝑝𝘢ñ𝘢𝘳 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘵𝘦, 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘭𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯.» Abel Pérez Rojas

📌 𝗟𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲, 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝘆 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗶𝗿 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮, 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹, 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹, 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.

Hace unos cuantos años Manfred Max-Neef y su equipo de investigadores se preguntaron ¿𝘘𝘶𝘦́ 𝘥𝘦𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝑝𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴? concluyendo que depende de las posibilidades que tengan de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales.

🤔 ¿𝗖𝘂𝗮́𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀? Pues según Max-Neef, y sus colegas, no son muchas, son las mismas en todas las culturas y en todos los periodos históricos: subsistencia, participación, afecto, comprensión, identidad, libertad, creación, ocio y protección.

Unas necesidades que 𝘀𝗲 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗷𝘂𝗻𝘁𝗮 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗮 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼, 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼𝘀 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲𝘀 𝘆 𝗿𝗲𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗲𝘃𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿.

𝗟𝗮 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 #𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗮𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗲𝗹𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗲𝗿𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗹, más allá de la situación concreta de la persona, su entorno y el objetivo a lograr:

✅ 𝗦𝘂𝗯𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮: la relación de mentoring proporciona seguridad al mentee ante el peligro y el riesgo del cambio. Un mentor aporta confianza, cercanía y seguridad, crea un fundamento seguro para afrontar el cambio.

✅ 𝗣𝗮𝗿𝘁𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: la relación de mentoring es participativa y la mayor participación es del mentee, es quien decide como afrontar el cambio, qué hacer y qué no para lograr su objetivo. Es un cambio que nace de la autonomía y la voluntad del mentee, sin presión, influencia, manipulación, instrucción o dirección del mentor.

«Las personas no se resisten al cambio, se resisten al ser cambiadas», cuando el cambio nace de ellas, es diseñado y dirigido por ellas, las resistencias se diluyen.

✅ 𝗔𝗳𝗲𝗰𝘁𝗼: los momentos de aprendizaje y cambio son momentos de duda, en los que la persona se pregunta si será capaz de lograrlo, si podrá hacer las cosas de forma diferente, desarrollar nuevas habilidades. Contar con el apoyo de otra persona que nos comprende, nos escucha, nos ayuda a ver donde nos vemos, activa nuestros recursos internos, nos hace ver los externos y nos comparte sus vivencias porque ya paso por ahí, nos hace sentir cuidados, apreciados, sostenidos, reconocidos y con confianza. Este es el tipo de energía positiva que favorece los cambios.

✅ 𝗖𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿: para avanzar las personas necesitamos comprender, porque mientras no lo hacemos nuestra energía mental y emocional se concentra en lidiar con la incertidumbre que nos general no saber.

La escucha reflexiva del mentor, sus preguntas al hilo y provocadoras, la empatía, la intuición, la reformulación y las experiencias compartidas ayudan al mentee a encontrar sentido en lo que le pasa y lo que pasa para poder tomar decisiones y llevarlas a la acción con más claridad, despejando dudas, incertidumbres, cubriendo lagunas de conocimiento y visión.

✅ 𝗜𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱: los cambios ponen a prueba la identidad de una persona, sus creencias y sus valores y esto nos hace tambalearnos y genera muchas resistencias al cambio. Un mentor ayuda al mentee a mantener su coherencia interna, a definir acciones y cambios auto-concordantes con quién es, con sus valores, a transitar de forma ecológica hacia otros cuando así lo decide y lo requieren sus nuevas aspiraciones.

✅ 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱: en las sesiones de mentoring el mentor crea el espacio para que el mentee se exprese con libertad, de forma genuina y auténtica, sin juicios. También le anima a experimentar cosas nuevas, sin evaluarle, ni juzgarle cuando no sale bien, convirtiendo los fracasos en aprendizajes.

Le incita una y otra vez a que tome el las decisiones, de forma auto-concordante con quien es y lo que quiere, que vaya conformando un criterio propio para elegir que si y que no. Es el mentee quien decide qué hacer y qué no y como.

✅ 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: el estímulo de la creatividad del mentee es una de las intervenciones clave en el mentoring, dando prioridad a las ideas de este frente a las del mentor, que solo debe aparecer como complemento de las primeras, si son necesarias, o como base para que el mentee genere ideas propias. Es el mentee quien diseña el camino a recorrer.

✅ 𝗢𝗰𝗶𝗼: en el mentoring siempre hay espacio para el humor, como estrategia para relativizar situaciones que se le hacen un mundo al mentee, para ver las cosas desde otra perspectiva, para desdramatizar, para celebrar logros, para reírse de uno mismo.

También hay espacio para encuentros más informales al margen de la sesión de mentoring, para llevar a cabo las sesiones en diferentes lugares que favorezcan la apertura del mentee.

Recuerdo varias sesiones de mentoring realizadas en un parque en Bilbao, una caminata por Madrid, o al borde del mar en Asturias.

✅ 𝗣𝗿𝗼𝘁𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻: a lo largo de toda la relación el mentee se siente protegido porque las conversaciones son confidenciales, porque el único interés del mentor es ayudarle a lograr lo que el quiere, porque toda la relación está basada en la empatía hacia el mentee y en las necesidades, aspiraciones y potencial del mentee.

Por todo ello el mentoring es una práctica milenaria y universalizante porque atiende a la realización de estas necesidades humanas universales.

Siguiendo las ideas de Max-Neef y sus colegas podríamos decir que 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝘀𝗮𝘁𝗶𝘀𝗳𝗮𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗹, porque ha estado presente en todas las épocas históricas y todas las culturas.

Es 𝘂𝗻 𝗺𝗼𝗱𝗲𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼 𝘀𝗮𝗻𝗼, que fomenta de manera armónica la autonomía del mentee dentro de un sistema de relaciones interdependientes, utilizando la relación de mentoring como germen de ambas. Una relación que produce una revitalización y regeneración de los recursos de ambas partes (mentor y mentee), de ahí que sea tan significativa y enriquecedora para ambos.

📍El mentoring 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗶𝗺𝘂𝗹𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝘀𝗶𝗻𝗲́𝗿𝗴𝗶𝗰𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮𝘀 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗹𝗲𝘀.

El mentoring 𝗽𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲 𝘂𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝘃𝗼:

✅ 𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿: ¿Qué quieres lograr?¿Cuál es la mejor manera de conseguirlo? ¿Cómo vas a hacerlo?

✅ 𝗛𝗮𝗰𝗲𝗿: Poner en práctica lo decidido, experimentar, llevar a cabo nuevas acciones enfocadas al objetivo que se quiere lograr. Actuar con conocimiento de causa o propósito

✅ 𝗥𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿: ¿Qué has hecho desde la anterior sesión? ¿Cuál ha sido el resultado? ¿Como contribuye a lograr tu objetivo? ¿Que puedes activar, desactivar, mantener para la próxima vez?

Un mentor trabaja en las sesiones de mentoring con la experiencia del mentee y con la suya propia para convertirlas en aprendizaje y generar nuevos compromisos de acción que pondrá en práctica el mentee hasta la próxima sesión.

𝗟𝗮𝘀 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗹 𝗮𝘇𝗮𝗿, charlas de café o intercambio de conocimientos, ideas u opiniones. 𝗦𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻.

A través de ellas, el mentor 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲 𝗲𝗻 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗱𝗮𝗴𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀, que van incrementando los recursos y posibilidades de acción del mentee, para impulsarle a seguir accionando en la consecución de su objetivo. El mentoring invita a la experiencia y la reflexión sobre ella como fuente de aprendizaje y herramienta para mejorar la inteligencia. Convertimos las acciones del mentee en espacios de aprendizaje, mejorando su capacidad de aprender a aprender, desarrollando el aprendizaje ágil.

𝗨𝗻𝗮 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗳𝗶𝗷𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲 y no con el establecimiento de tareas por parte del mentor. Es el mentee el que debe decidir qué hacer hasta la próxima sesión para seguir avanzando en el logro de su objetivo. Esa decisión debe ser autónoma y debe integrar sus ideas y las del mentor, su experiencia y conocimiento y los del mentor.

Cuando hablo de integrar, me refiero a que el mentor debe ayudar a su mentee a considerar toda la información que ha surgido en la sesión, la que ha aportado el propio mentee y la que ha aportado el mentor, a reflexionar sobre ella y a decidir con su propio criterio, qué usa y qué no y cómo lo va a usar, como lo va a implementar.

𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿 𝘀𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗲𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 y su transformación en acciones conectadas a un propósito y objetivo.

Las experiencias del mentee entre sesiones son el material más importante para las conversaciones de mentoring.

📍𝗨𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻, 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗼𝗿𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝗲𝘁𝗮𝘀.

 

Hay muchas personas que acuden al mentoring con el objetivo de hablar de sí mismas, de saber qué les pasa, quienes son, qué quieren. Y está bien, es una necesidad humana, si bien el autoconocimiento no es el objetivo de un proceso de mentoring, es un medio para lograr la meta, la aspiración que la persona quiere.

Como he repetido muchas veces «mentoring es conversación para la acción», las sesiones no pueden convertirse en un mero psicoanalizarse sin fin, sin poner en práctica lo descubierto, sin generar cambios en nuestro estar en el mundo.

Convertir el mentoring es un mero proceso de autoconocimiento que no produce cambios en la vida de la persona, puede acabar contribuyendo a esa cultura narcisista de la que habla Christopher Lasch en su libro 📗 «𝘓𝘢 𝘤𝘶𝘭𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘯𝘢𝘳𝘤𝘪𝘴𝘪𝘴𝘮𝘰»: 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝘁𝗲𝗿𝗮𝗽𝗲́𝘂𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗮𝗿𝗰𝗶𝘀𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗿𝗼𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮, 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 «𝘆𝗼» 𝗲𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗹 «𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀».

Algo que también aborda Marino Pérez Alvarez, catedrático de psicología de la Universidad de Oviedo, en su libro 📗 «𝘌𝘭 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘷𝘪𝘥𝘶𝘰 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦» explicando el excesivo culto al yo que existe actualmente en nuestra sociedad. Una mistificación del «yo interior» que se busca con ahínco, como si fuera algo distinto al yo que desplegamos en sociedad. Porque eso es lo que nos pasa, solo queremos mirar dentro y no miramos fuera, no queremos hacernos cargo de las acciones que realizamos, sus consecuencias, impactos y resultados, en nuestra vida y en la de los demás. Y en lugar de cambiar esas acciones, nos dedicamos solo a preguntarnos que nos pasa, como podemos ser mejores, pero no a trasladar ese autoconocimiento a la acción y al cambio.

Por eso muchos autores están hablando de que 𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗵𝗮 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮, debido al uso creciente del concepto e idea del «yo interior» y la excesiva preocupación por que pueda expresarse y manifestarse, casi como un derecho sin límites.

La falta de autoconocimiento e instrospección es tan mala como el exceso porque puede generar déficit, en este caso de empatía, de perspectiva, de convivencia, de solidaridad… Y un superavit de narcisistas.

Para evitarlo en la metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING que practicamos en la Escuela de Mentoring trabajamos el autoconocimiento teniendo en cuenta los siguientes parámetros:

➡️ U𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗽𝗲𝗴𝗮𝗱𝗼 𝗮 𝘁𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮, 𝗮 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗮 𝗹𝗮 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝘃𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮. Un autoconocimiento que surja de la reflexión sobre nuestras acciones y que no sólo tenga en cuenta lo que hacemos y el resultado para nosotros, sino también, cómo hemos interactuado con otros y qué impacto hemos generado en ellos, tanto con nuestro comportamiento, como con nuestros resultados.

➡️ 𝗨𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗲𝘅𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮, con la retroalimentación del otro.

📍»𝘈 𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦́𝘴 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰𝘴.» Lev Vygostky.

𝗖𝗼𝗺𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀, 𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀. Lo he experimentado una y otra vez como mentora. Al acompañar a otros, no solo les he ayudado a conocerse mejor, guiándoles a reflexionar sobre sus experiencias y sus relaciones con los demás, con el mundo, con las cosas, con sus valores, sus creencias…, sino que he ido conociéndome mejor a mi misma.

➡️ 𝗨𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗮𝘁í𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗼𝘁𝗿𝗼, por conocerlo y comprenderlo mejor también.

➡️ 𝗨𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗰𝘂𝘆𝗼 𝗳𝗶𝗻 𝗻𝗼 𝘀𝗲𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹, el beneficio individual, sino también contribuir al bienestar de los otros, al bien común, al bienestar social.

➡️ 𝗨𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 que no se quede en la mera introspección, sino que se traslade a la acción para seguir mejorando como personas y como miembros de la sociedad.

➡️ 𝗨𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 como medio y no como fin

📍Quizás la diferencia está entre un autoconocimiento egocéntrico e individualista y un autoconocimiento más transcendente, entendido como mirarme más allá de mi, completarme con la mirada externa.

 

“Nos instruimos a nosotros mismos del mismo modo en el que instruimos a otros; mediante el uso de la palabra como herramienta.” Lev Vygotsky

📌 No puede haber buena comunicación interpersonal, sin buena comunicación intrapersonal

Decía San Ignacio de Loyola que lo exterior sigue a lo interior. Mis comportamientos derivan de como percibo el mundo, de mis creencias, mis estado de ánimo, de como pienso, de cómo siento, de cómo me hablo. La forma en la que habló a los demás está muy influenciada por la forma en la que me hablo a mi mismo. Mis conversaciones con los otros son un reflejo de las que mantengo conmigo mismo. Cuando me juzgo mucho, suelo juzgar a los demás; cuando pienso de forma negativa, me comunico de forma negativa; cuando mi mente es un caos, mi forma de expresarme también; cuando no tengo las ideas claras, tampoco soy claro al transmitirlas; cuando no se quién soy y no se qué quiero, me comunico de forma muy inauténtica o incoherente.

“Cómo me lo digo” influye en mi manera de estar y relacionarme con el mundo que me rodea, también en la relación que tengo conmigo mismo y en cómo me trato. Luis Marcos Rojas explica, en su libro “Somos lo que hablamos”, que la conversación interna te ayuda a gestionar tu vida, a controlarte, a enfocar la atención, a concentrarte en los pasos que debes dar, a mantener la fuerza de voluntad. Muchos estudios han demostrado que es una forma de autoguía muy efectiva.

Si esto es así ¿por qué se habla tanto y existen tantos artículos, libros y formaciones sobre la comunicación interpersonal y tan pocos sobre la comunicación intrapersonal? ¿Como pretendemos mejorar la comunicación interpersonal sin abordar primero la comunicación intrapersonal? Esta última sucede mientras pensamos, es decir, mientras reflexionamos, interpretamos, valoramos, generamos conocimientos e ideas, construimos creencias y tomamos decisiones. ¿Es posible algún tipo de comunicación interpersonal, de interacción o de comportamiento, sin estos procesos mentales?

Solemos poner nuestro foco y nuestro esfuerzo en como nos comunicamos con los demás, desatendiendo la comunicación intrapersonal, sin embargo, la comunicación intrapersonal es el pilar de toda forma de comunicación, sin ella no son posibles ni la comunicación no verbal, ni la interpersonal, ni la pública.

📌 ¿De qué depende nuestra comunicación intrapersonal?

Hablar con uno mismo, lo que Vigotsky llamaba el “habla interior” es preguntarse y escucharse acerca de nuestras ideas, nuestras creencias, nuestras emociones y nuestras experiencias; es darnos instrucciones para dirigir nuestro comportamiento, automotivarnos, autorregularnos y activar nuestra voluntad.

Como en toda buena conversación, las dos herramientas más importantes en la comunicación intrapersonal son la escucha y las preguntas. Escucharnos implica un tiempo y espacio para estar en calma, para aislarnos del mundo externo y concentrar la escucha en nuestro mundo interno. Escucharnos necesita acallar el ruido que hay afuera, estar en silencio y poner la atención dentro de nosotros. De ahí que el mindfulness ayude tanto a mejorar la calidad del diálogo interior porque brinda un estado perfecto para escucharnos y para observar nuestros pensamientos.

👂 ¿Cómo me escucho?¿De una forma empática o crítica? ¿Con atención plena o con prisa? ¿Cuánto me escucho? son preguntas que nos pueden abrir todo un mundo de consciencia y autoconocimiento. Muchos de nuestros comportamientos al relacionarnos con otros nos dan pistas de como nos escuchamos.

Esas personas que interrumpen continuamente cuando el otro habla, que no paran de hablar de sí mismas, que no prestan atención al otro, ¿revelan, quizás, un déficit de autoescucha? Como no se escuchan a sí mismas, necesitan ser escuchadas, por tanto, hablan mucho para que el otro les escuche. Y al igual que no se escuchan así mismos, tampoco escuchan al otro.

🤔 ¿Cuántas me preguntas me hago?¿Cómo son esas preguntas? Las buenas preguntas determinan la calidad de nuestra conversación, de nuestro pensamiento, amplían nuestra consciencia, nuestro autoconocimiento, nuestra visión, nuestra perspectiva y nuestro aprendizaje. Sin embargo, no puede haber buenas preguntas sin buena escucha.

Muchas de las respuestas a las cosas que nos pasan, a nuestras dificultades están en las preguntas que nos formulamos. Si quieres saber como abordar una conversación difícil comienza por preguntarte: ¿qué hace difícil esa conversación para mí? ¿Qué me inquieta de ella? ¿Cuál es mi escena temida en ella? ¿Qué historia me cuento para no tener esa conversación? Las respuestas van a hablar más de ti, que del otro, y te va a revelar más cosas sobre ti, que sobre el otro o el contenido de la conversación.

Toda conversación difícil es una conversación que nos afecta emocionalmente, que cuestiona nuestra identidad, nuestra seguridad, nuestra competencia y nuestra autoestima. Si quieres estar preparado para afrontarla y hacerlo con solvencia y satisfacción, empieza por dialogar contigo acerca de esa conversación difícil.

📌 Cómo impacta en nuestra vida la comunicación intrapersonal

➡️ La comunicación intrapersonal es crucial para elevar nuestra consciencia, nuestro autoconocimiento, para aprender, para saber autorregularnos y controlar los impulsos, para construir nuestra identidad y para impulsar nuestro desarrollo personal. Además, es un elemento clave en nuestra autoestima, nuestro bienestar y nuestra salud mental. No deberíamos perder de vista que muchas enfermedades mentales se caracterizan por distorsiones en la forma en la que nos hablamos. Por ejemplo, en la esquizofrenia se produce una desorganización severa del pensamiento que afecta la capacidad de la persona para auto-reflexionar, organizar sus ideas y mantener la coherencia interna.

➡️ La forma en que nos hablamos impacta en nuestro comportamiento y en nuestros resultados. Si me digo que no puedo, es bastante probable que no lo intente o lo haga con poca convicción, con lo que no obtendré nada o lo que logre no será satisfactorio. Ethan Kross, investigador en la Universidad de Michigan, concluyó, tras diversos estudios, que las personas que hablaban consigo mismas de forma positiva tenían más éxito, mostraban mayor seguridad y se percibían como más felices. Bien es verdad, que si todo el tiempo me digo “todo es posible” y “nada se me resiste”, me pueden llevar, también, por el mal camino: actuando de forma imprudente, osada y pecando de exceso de confianza, acometiendo proyectos y objetivos con poco realismo y reflexión, que, muy probablemente, estarán abocados al fracaso o me traeran problemas y consecuencias negativas.

➡️ Nuestra habla interna es quien nos guía en la consecución de nuestras metas. Nos damos instrucciones a nosotros mismos para actuar o no hacerlo, para secuenciar nuestras acciones y para llevarlas a cabo de una forma determinada. Las auto verbalizaciones nos ayudan a mantener nuestro camino hacia nuestros planes y metas y nos dan motivos para animarnos y perseverar en la ejecución de las tareas; el autofeedback nos ayuda a mejorar en las siguientes ocasiones en las que tengamos que realizar la tarea.

➡️ Nos perdemos muchos aprendizajes por no tener espacio para conversar con nosotros mismos. Si no nos preguntamos por cómo ha sido nuestro papel en la reunión de equipo, qué hice, como reaccionaron los demás, que paso, como me sentí, no podremos mejorar nuestro manejo o participación en futuras reuniones. Nuestro yo futuro “mejorado” depende en gran medida de esa confrontación que realizamos entre nuestro yo actual (el que entabla un diálogo consigo mismo acerca de su experiencia) y nuestro “yo pasado” (el que participó en la experiencia). Gracias a ese diálogo podemos ordenar nuestras vivencias y a construir un relato coherente de lo que somos y de lo que hacemos.

➡️ La comunicación intrapersonal mejora muchas habilidades de la inteligencia emocional y social:autorregulación emocional, empatía, comunicación interpersonal, asertividad. Además de tener efectos terapéuticos y transformadores

Nuestra vida es un reflejo de las conversaciones que tenemos y de las que no tenemos, con nosotros y con los demás. Hablamos mucho de aprender a manejar conversaciones difíciles con los otros y no evitarlas, cuando esto es un reflejo de las conversaciones que evitamos con nosotros mismos.

📌 Comunicación intrapersonal en el mentoring

Para los que llevamos mucho tiempo acompañando a otras personas a través del mentoring, sabemos que “como te lo digo” es casi igual a “como me lo digo”.Cuando nuestro cliente nos habla, nos está diciendo mucho de cómo se habla, de cómo piensa, de cómo ve el mundo, de qué ve y qué no ve y, sobre todo, que no quiere o no puede ver.

Cuando digo que una de las mayores habilidades de un mentor es su inteligencia conversacional me refiero a que sabe conversar de una forma que ayuda a su cliente/mentee a conversar mejor consigo mismo, a reflexionar mejor y aprender mejor de todas sus experiencias. Lo verdaderamente transformador en un proceso de mentoring es cambiar el ¿cómo me lo digo? porque ahí se moviliza todo lo demás, cambian los comportamientos, las acciones y, por supuesto, los resultados.Cuando la persona se habla de una forma diferente, piensa y siente de otra forma, actúa de manera diferente, su relación con el mundo y los demás cambia y lo hace en la dirección de sus aspiraciones, su propósito y su esencia.

A través de la conversación de mentoring el cliente aprende a hablarse a sí mismo de una forma que le ayude a comprenderse mejor, a pensar mejor, a gestionar sus emociones, a ser más consciente de sus pensamientos, sus acciones y sus resultados. También le ayuda a  gestionar mejor el estrés, autorregulándose emocionalmente y siendo más ecuánime. Cuándo se habla mejor, se comunica mejor con otros y sus relaciones también mejoran. Todo ello se traduce en mejores decisiones y mejor calidad de vida.

La mayor parte de los problemas, bloqueos, resistencias, dificultades y malestares que el cliente comparte en una sesión de mentoring son indicativos de la falta de una conversación intrapersonal profunda, consciente y clara. Un mentor lo sabe y la provoca. Cuando un cliente se ha comprometido a solicitar feedback a tres miembros de su equipo para mejorar su forma de liderar y no lo ha hecho, argumentando que no ha tenido tiempo, preguntas como ¿qué te ha impedido reservar el tiempo necesario para ello? ¿en qué otras cosas has empleado el tiempo previsto para esas conversaciones y qué dice eso de tus prioridades? ¿que va a ocurrir si sigues posponiendo la solicitud de ese feedback? ¿qué dice todo esto de ti como líder?

Buena parte de nuestro trabajo consiste en que la persona, a la que acompañamos, afronte esas conversaciones difíciles o ausentes que tiene pendientes consigo mismo. Conversaciones que evita porque tiene miedo a lo que se va a encontrar y a no saber, no poder o no querer lidiar con ello. Para hacerlas posibles y gestionables, además de preguntas que las activan, le ofrecemos un espacio de seguridad psicológica, de aceptación incondicional positiva, de comprensión empática y de confrontación constructiva, como postulaba Carl Rogers.

La explicación de esta transformación no es magia, como me dicen algunas personas a las que acompaño. Tiene bases científicas, los primeros que las demostraron fueron Luria y después Vigotsky. El habla interna se aprende escuchando como nos hablan otros que ejercen una gran influencia en nosotros. Un mentor debe ser un modelo de comunicación intrapersonal que se refleja en la forma en que conversa en las sesiones de mentoring, siendo una fuente de aprendizaje para su cliente/mentee.

📍 El mentoring es aprendizaje de la experiencia, pero a menudo se nos olvida, que la mejor experiencia humana es una buena conversación.

El cambio conductual de un adulto es el reto más exigente que puede asumir un ser humano sensible. Marshall Goldsmith

📌 𝗘𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 𝘆 𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗻𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻, 𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮𝗻 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗶𝘁𝗲𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗲𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀.

𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘭í𝘥𝘦𝘳, 𝑝𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘢́𝘴 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘦𝘲𝘶𝘪𝑝𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘢𝘳 𝘮𝘢́𝘴 𝘦𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴, 𝑝𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝑝𝘶𝘦𝘥𝘰, 𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢́𝘯 𝑝𝘳𝘦𝑝𝘢𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝑝𝘰.

«Quiero…., Pero no….» , «Si… Pero no…» , son patrones verbales que se escuchan con frecuencia en las personas que buscan un mentor para lograr un objetivo.

A pesar de querer algo y querer implementar los cambios necesarios para lograrlo, también quieren no hacerlo, no cambiar, no complicarse la vida, no arriesgarse, no perder otra cosa.

👀 Esta situación se conoce como “𝗮𝗺𝗯𝗶𝘃𝗮𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼” (Miller y Rollinick) o «𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗶𝗰𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼𝘀» ante el cambio (Robert Kegan), que derivan en «𝗶𝗻𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼». El resultado: sigo dónde estoy y no logro lo que quiero, me quedo atrapado en un conflicto permanente «SI…PERO».

Se trata de un conflicto entre valencias positivas y negativas, una guerra entre motivos, necesidades, deseos y valores diferentes compitiendo por nuestra atención, energía y tiempo. Queremos una cosa, pero también queremos la contraria. Quiero delegar, pero no quiero perder el control.

Me maravilla la ligereza con la que se habla del cambio en las empresas, como si fuera tan fácil, rápido y solo consistiera en saber qué hacer y hacerlo. 𝗘𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝗱𝘂𝗲𝗹𝗲, es el reto más exigente que puede asumir un ser humano sensible.

𝗟𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 la 𝗮𝗺𝗯𝗶𝘃𝗮𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝗲𝘀 provocando el «𝗰𝗼𝗻𝗳𝗹𝗶𝗰𝘁𝗼 𝗼́𝗽𝘁𝗶𝗺𝗼»: ese punto en el que logramos conectar al mentee con el amor que tiene a su objetivo, por su significatividad y valor en su vida, haciéndolo sentir un amor tan grande por el, que crea una vinculación y conexión capaz de superar todo el miedo a las posibles pérdidas, la incertidumbre de lograr el resultado y superar las dudas sobre la capacidad para hacerlo.

Junto a ese amor, se activa la autoeficacia del mentee y la visión de una vida en la que no está presente el fin amado, la meta que tanto le importa.

Este conflicto optimo (mi vida con y sin el objetivo amado) está diseñado de tal forma que causa en la persona la sensación de haber llegado a un punto sin retorno, es tanto lo que le importan y afectan esas visiones que le impulsa ,con convicción, a esforzarse, soportar el malestar del tránsito y el miedo al resultado.

📍𝗘𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝗱𝘂𝗲𝗹𝗲, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗼𝘁𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗮 𝗲𝘀𝗲 𝗱𝗼𝗹𝗼𝗿, 𝗹𝗼 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗰𝗲𝗻𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘆 𝗿𝗼𝗺𝗽𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗮 𝗮𝗺𝗯𝗶𝘃𝗮𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼.

⚠️ 𝗦𝗼𝗺𝗼𝘀 𝗺𝘂𝘆 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀 «𝗽𝗹𝗮𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼», 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗮𝗻 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀 «𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀» 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼.

He visto a muchas personas intentar una y otra vez realizar cambios en su vida sin éxito, iniciar proyectos y abandonarlos uno tras otro, plantearse objetivos y olvidarse de ellos, con toda la frustración, insatisfacción y mella de la autoestima que ello conlleva. Como cuento en otro artículo de esta web, nos sobra motivación y nos falta compromiso, empezamos con muchas ganas, pero no perseveramos en el camino. Probablemente, parte de la explicación entre «planificadores del cambio» y «realizadores del cambio» está en la confusión entre motivación y compromiso, aunque no toda.

Si eres una de esas personas que describo arriba, o si estás pensando en embarcarte en algún cambio importante, será bueno que tengas en cuenta algunos factores de porque nos quedamos en la intención y no pasamos a la acción:

➡️ 𝗡𝗼 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗲𝗿𝗰𝗶𝗮.

Queremos cerrar el ordenador a las 18:30 todos los días para ir a dar un paseo de 1 horas, desconectar, hacer algo de ejercicio, mejorar nuestra saludo, pero llegan las 18:15, aparece un nuevo correo en nuestra bandeja de entrada y nos enganchamos a él, y después a otra idea que n os viene a la cabeza, y así vamos concatenando actividad tras actividad, llegan las 20:00 y seguimos pegados al ordenador.

Queremos aprender a hacer preguntas más abiertas y menos cerradas, pero como estamos acostumbrados a las segundas, se nos cuelan, una tras otra, sin darnos cuenta en la conversación.

➡️ 𝗠𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 y 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗾𝘂𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗼𝗰𝗮𝗻. Mientras estos no sean aceptados y cambiados, no podremos afrontar ningún cambio.

Quiero aprender a preguntar más y no dar las respuestas, pero en mi mente está instalada la idea de que responder es resolver y resolver es ser competente, es demostrar la inteligencia, la habilidad, con lo que sigo apegado a las respuestas y me olvido de las preguntas.

➡️ 𝗟𝗮 #𝗺𝗼𝘁𝗶𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗹𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮 𝗱𝗲 𝘃𝗼𝗹𝘂𝗻𝘁𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝘀𝘂𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 para lograr el cambio deseado, también son necesarias altas dosis de paciencia, confianza, creatividad, flexibilidad, estrategia y otras muchas capacidades humanas.

No voy a consultar el móvil durante una hora mientras escribo este artículo. Estoy muy motivada y con la fuerza de voluntad suficiente para hacerlo, pero de repente suena y no soy capaz de resistirme a su influjo y me fundo con el. A lo mejor la primera vez aguanto y no respondo, pero a la segunda, la tercera, la cuarta… mi voluntad se va desvaneciendo.

Si lo pongo en silencio y lo alejo de la vista (creatividad + estrategia) seguro que mi fuerza de voluntad me lo agradece.

➡️ 𝗘𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁í𝗺𝘂𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗶𝗺𝗽𝘂𝗹𝘀𝗮𝗿 𝗼 𝗳𝗿𝗲𝗻𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼. Plagado de distracciones que nos desvían del camino elegido y poner a prueba nuestra fuerza de voluntad, llegando a desgastarla.

En su 📗 «Disparadores» Marshall Goldsmith lo explica muy bien. «El entorno es una máquina muy precisa para hacer disminuir nuestra fuerza de voluntad». El entorno está lleno de «disparadores» (estímulos externos), que nos hacen reaccionar de forma impulsiva, automática e inconsciente, movido por la inercia y alejados de la intención.

Un «disparador» puede ser esa encantadora y amable persona que aparece por mi despacho, con su voz cálida y su irresistible sonrisa preguntándome ¿tienes un minuto? y a pesar de no tenerlo, de haberme repetido hasta la saciedad «hoy no dejo que nadie me interrumpa hasta que acabe este informe» , «voy a decir NO asertivamente», como me he propuesto en mi reto de aprender a ser más asertiva, pero digo SI, cuando quería decir NO.

➡️ El cambio no es solo cuestión de «recursos internos», capacidades individuales, empoderamiento y energía, el contexto también influye, es una pieza muy importante del tablero de juego. El cambio tiene una dimensión individual y otra social o contextual.

Hay que conocer muy bien el entorno, sus límites y sus oportunidades, las dinámicas que favorecen o entorpecen el cambio, los «disparadores» y su influencia, los aliados y los enemigos. La «contextología»es una práctica muy necesaria en los procesos de cambio.

➡️ 𝗡𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗼, a veces es necesario pedir ayuda, Probablemente, el acto de pedirla sea uno de los cambios más grandes que podemos emprender.

👀 Aunque también puede ser lo contrario, hacerlo solo cuando estamos acostumbrados a apoyarnos siempre en otros para lograr lo que queremos. Esto me lo verbalizo hace unas semanas una persona, a la que acompañe como mentora hace años y me pareció una reflexión importante, en su caso.

➡️ Lo que me lleva a otra idea aún más relevante: para el cambio no hay recetas, lo que le sirve a uno, no le sirve a otro, lo que me funcionó o fue adecuado una vez, a lo mejor ya no lo es ahora. Para enfrentar el cambio hace falta mucha consciencia, autoconocimiento, observación y conocimiento del entorno, estrategia y práctica reflexiva.

➡️ 𝗖𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼, 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗺𝗼𝘀. A parte del tiempo necesario para poner en práctica acciones, hay un tiempo de debate mental y emocional que ocupa más espacio del que somos conscientes y es un tiempo que hay que tener en cuenta.

Las dudas, los miedos, los conflictos internos que nos suele provocar dejar atrás algo y avanzar en una nueva dirección, las crisis de identidad, el diálogo interno, el «si, pero», del que hablaba también en esta red hace unos días, la ambivalencia al cambio, los compromisos contradictorios, consumen tiempo.

Mientras no estemos preparados mental y emocionalmente para cambiar, la ejecución de acciones se va a demorar. Si dedicaramos más tiempo a la preparación para el cambio, a trabajar el compromiso con el cambio desde el «conocimiento de causa», el realismo, la objetividad y la convicción, en lugar de hacerlo solo desde el entusiasmo y la motivación, nos ahorraríamos muchos disgustos, pérdidas de tiempo, fracasos, frustraciones y mucho tiempo de ejecución.

➡️ 𝗘𝗹 𝗲𝘅𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝘀𝗮 𝗻𝗼𝘀 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮 𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗼𝗹𝗶𝗱𝗲𝗻. Más rápido no es mejor, ni más profundo, ni más duradero.

Hoy he logrado decir NO a las dos personas que me han pedido tiempo, pero no disponía de él y decirles SI me hubiera distraído de mi objetivo. Ya he conseguido ser asertivo, ya he aprendido a decir NO de forma amable y sin sentirme culpable.

Consolidar un cambio requiere tiempo, repetición, hasta que el nuevo comportamiento salga de forma natural, esté interiorizado como parte de nuestro «habitus».

➡️ 𝗡𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘃𝗮 𝗮 𝗮𝗳𝗲𝗰𝘁𝗮𝗿 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼 𝗮𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 y, sobre todo, a las personas con las que convivimos e interactuamos más a menudo. Luego nos encontramos que nuestro entorno rechaza nuestro cambio, no lo entiende, no lo acepta, genera malestar y todo se derrumba.

Si todos en tu trabajo están acostumbrados a que les digas que SI a todo lo que te piden, no esperes que estén locos de la alegría y que te miren igual, cuando comienzas a decirles que NO.

No solo nosotros tenemos que prepararnos para el cambio y saber transitar por el, también tenemos que preparar a los demás para nuestro cambio y ayudarles a transitar con nosotros.

➡️ 𝗡𝗼 𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗶𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗮 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗿 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝘆 𝗲𝘀𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗼𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿 porque no nos devuelve una imagen muy atractiva sobre nosotros.

Todo el mundo quiere disfrutar de las vistas desde la cima del Everest, pero no todo el mundo está dispuesto a escalarlo.

➡️ 𝗡𝗼 𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘆 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿, o no depende de nosotros, mientras eso ocurre seguimos luchando contra ellas, no cambiamos, nos desgastamos y nos frustramos.

Seguro que existen muchas más pistas y me encantaría conocerlas. Te leo en comentarios

📌 ¿𝗤𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿?

No es una pregunta tan fácil de responder y hay muchos errores en cuanto a lo que realmente es aprender.

El aprendizaje es experiencia. Todo lo demás es información. Albert Einstein

Einstein tenía razón en parte, porque leer información, acumularla no significa aprender. Hay que experimentar con ella: evaluarla, contrastarla, conectarla con otra, aplicarla, verificarla…. Ahora bien, toda experiencia no es aprendizaje, sino se experimenta también con ella, si no se reflexiona acerca de ella.

𝗣𝗮𝗿𝗮 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 (𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮) 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝘆𝗮 𝘀𝗲 𝗽𝗼𝘀𝗲𝗲 𝘆 𝗲𝘀𝗼 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻. Al aprender creamos nuestro propio saber. La información que leemos, escuchamos o vemos en un vídeo hay que procesarla activamente para que se convierta en un aprendizaje profundo, duradero y significativo. Lo mismo ocurre con la experiencia, hay que procesarla activamente para que se transforme en aprendizaje y esto exige reflexión.

De ahí la diferencia entre las personas que acumulan información y experiencia y las personas que realmente aprenden, no es lo mismo acumular que aprender.

𝗘𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗼𝘃𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝘁𝗶𝗽𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲, 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝗻𝗼𝗺𝗶𝗻𝗮 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼, y que requiere una conversación reflexiva con uno mismo o con otro para que se produzca.

➡️ No solo se aprende, sino que 𝘀𝗲 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗮 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿.

➡️ No es un aprendizaje limitado a una situación, problema o tema, es una 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝗵𝗼𝗹í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼 que afecta a toda la vida de la persona.

➡️ 𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗺𝘂𝗹𝘁𝗶𝗱𝗶𝗺𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 porque provoca cambios en la manera de ver el mundo, en la actitud, los valores y el comportamiento.

➡️ Es un 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗼 que se consolida en la memoria a largo plazo y está disponible para ser usado cuando sea necesario.

➡️ 𝗣𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗿í𝘁𝗶𝗰𝗼, 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗼, 𝗹𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗮𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗹𝗮 𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗰𝗹𝗮𝘃𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗲𝗷𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝗷𝗶𝗱𝗮𝗱

➡️ 𝗙𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮 de quien aprende.

📍𝗠𝗶 𝘀𝗲𝗻𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗵𝗮𝘆 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮 𝗮𝗰𝘂𝗺𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗽𝗼𝗰𝗼 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗼 𝘆 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼. Esto ocasiona pérdida de dinero, de tiempo y mucha frustración, lo que también afecta a la motivación y el compromiso.

Continuamos con la colaboración en la Revista Capital Humano, a través del espacio cedido a EMCC SPAIN, con un artículo de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel bajo el título «La otra cara del síndrome del impostor», publicado en la Edición de Noviembre 2025.

En el artículo, Mª Luisa de Miguel hace un abordaje crítico sobre el síndrome del impostor, planteando y reflexionando en torno a las siguientes ideas:

  • ¿Fenómeno psicológico o patología social?
  • ¿ Y si el impostor es el sistema vida-trabajo que tenemos?
  • No hay que superar el síndrome, hay que cuestionar y transformar el sistema

En la línea de estas reflexiones plantea cambios en la forma de intervenir a través del mentoring y el coaching cuando las personas buscan acompañamiento para afrontar los que llaman «síndrome del impostor» o los síntomas asociados al mismo. Argumenta que necesitamos modelos de mentoring y coaching más críticos con el sistema, más atentos a los aspectos sociológicos de las situaciones que experimentan los clientes, y no solo a la dimensión psicológica de estos, y más conscientes de las estrategias de intervención que emplean porque pueden estar siendo simples remedios paliativos de un malestar que sigue erosionando gravemente la salud de las personas. 

El mentoring y el coaching no pueden limitarse a trabajar sobre el empoderamiento individual del cliente, para que aprenda a lidiar con los problemas que el sistema genera, sin abordar estrategias para lidiar con las estructuras sociales que inhiben el cambio.

Cada vez más voces están proponiendo transitar desde un coaching y mentoring centrado en el empoderamiento a uno centrado en la emancipación: desarrollar conciencia crítica sobre las prácticas laborales, organizacionales, empresariales y sociales; cuestionarlas; cambiar los discursos; adoptar comportamientos de resistencia, tomando acción para transformarlas. En el artículo, María Luisa de Miguel explica algunas estrategias que podemos implementar para lograrlo.  

Si quieres conocer otro punto de vista sobre el «síndrome del impostor» y cómo abordarlo desde una nueva mirada, te invitamos a leer el artículo completo en la Revista Capital Humano. Acceso al artículo

👀 «𝘾𝙪𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙖𝙡𝙜𝙪𝙞𝙚𝙣 𝙚𝙣𝙩𝙞𝙚𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙚 𝙨𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙨𝙚𝙧 𝙮𝙤, 𝙨𝙞𝙣 𝙙𝙚𝙨𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙖𝙡𝙞𝙯𝙖𝙧𝙢𝙚 𝙤 𝙟𝙪𝙯𝙜𝙖𝙧𝙢𝙚, 𝙚𝙣𝙩𝙤𝙣𝙘𝙚𝙨 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙤 𝙛𝙡𝙤𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧 𝙮 𝙘𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘦 𝘤𝘭𝘪𝘮𝘢. 𝘔𝘦 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘰 𝘺 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴.» Carl Rogers

Me gustaría hacerte 𝟮 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀:

➡️ ¿Alguna vez, alguna persona te ha hecho sentir que entiende lo que sientes siendo tu?

➡️ ¿Alguna vez, has hecho sentir a otra persona que entiendes lo que se siente siendo ella?

Esto es la 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗺𝗽𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗮 para Carl Rogers, una habilidad fundamental en el mentoring y de las más difíciles de ejemplificar.

𝗡𝗼 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗳𝗮𝘃𝗼𝗿𝗲𝘇𝗰𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗺𝗽𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗮. Nuestro mundo nos somete a evaluación constante por todos lados. Todo lo analizamos y lo juzgamos, porque nosotros estamos siendo analizados, evaluados y juzgados desde muy pequeños.

Las redes sociales y su «me gusta» han acrecentado esta sensación de evaluación permanente. 𝗧𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗲𝗹 «𝗺𝗲 𝗴𝘂𝘀𝘁𝗮» 𝗼 «𝗻𝗼 𝗺𝗲 𝗴𝘂𝘀𝘁𝗮».

En una conversación aceptamos o empatizamos solo con lo que nos agrada, nos gusta y estamos de acuerdo (simpatía) o no nos genera rechazo o desagrado (antipatía). Enseguida nos asaltan pensamiento acerca de si el otro tiene razón o no en lo que dice, si está equivocado o acertado, si nosotros tenemos una idea mejor. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝘀𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗲𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝘇𝗮𝗿, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮𝗿 𝘆 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿𝗮𝗿.

✅ 𝗘𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘀𝗶𝗻 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿𝗮𝗿.

✅ 𝗘𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗶𝗻𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗿𝗼𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮, que ayuda al otro a clarificar sus emociones, sentimientos, pensamientos, motivaciones y valores y darse cuenta de cómo están afectando a su vida.

✅ 𝗘𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝘃𝗲𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝘀𝗮𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝘃𝗲 𝗹𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮, desde su marco de referencia interno (experiencia, valores, motivaciones, creencias, emociones..) pero sin perderse en él, 𝘀𝗶𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗳𝘂𝗻𝗱𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗲́𝗹, 𝘀𝗶𝗻 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗲́𝗹. Es comprender con conexión y perspectiva.

📍𝗣𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗮𝘁𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀, 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗺𝗽𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗼 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼. Hay que conocerse muy bien, haber experimentado, reflexionado y aprendido sobre nuestros dolores, resistencias, nuestras incomodidades, nuestras filias y fobias. Como decía Carl Rogers para entablar una relación empática con otro hay que estar muy en contacto con uno mismo.

Esta es la razón por la que en la formación de mentores hay que trabajar el autoconocimiento y la consciencia del mentor, porque de su nivel en estas dos competencias emocionales depende su nivel de comprensión empática. Ser mentor no es una cuestión de tener muchos conocimientos, de saber mucho por la experiencia, de dominar muchas técnicas y aplicar muchas herramientas. Ser mentor es un trabajo de afinar continuamente el mejor instrumento que existe en el mentoring, el propio mentor, su capacidad de entablar relaciones y conversaciones que impulsen el desarrollo de otros y esto requiere de un trabajo constante sobre uno mismo, para ser cada día mejor persona y mejor mentor.

⚠️ 𝗖𝗮𝗱𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗺𝗮́𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝘀𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗮𝘀, 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝗰𝘁𝗮𝗱𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗻𝗼 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝘃í𝗻𝗰𝘂𝗹𝗼𝘀 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀.

Cada vez más personas tienen dificultades para satisfacer la necesidad humana fundamental de pertenencia y 𝗲l 𝗽𝗲𝗹𝗶𝗴𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 «𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗳𝗿𝘂𝘀𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮» (sensación de desconexión social y la falta de apoyo emocional) 𝘀𝗲 𝗲𝘅𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗮𝗻 𝗮𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮.

⚠️ Los indicadores están por todas partes:

➡️ Las «𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗹í𝗾𝘂𝗶𝗱𝗮𝘀», que Zygmunt Bauman describe como superficiales, fugaces, que solo buscan la gratificación instantánea del «yo» y eluden todo compromiso a largo plazo, y considera son predominantes en este siglo.

➡️ La «𝗱𝗲𝘀𝗿𝗲𝗴𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀» caracterizada por, «supuestamente» dar más libertad a la autonomía individual, pero tras la que se esconde una falta de protección de las instituciones y el estado, que deja a la persona abandonada a su suerte y capacidad, en la que muchas veces se siente desamparada y desprotegida en un mundo de competencia feroz.

Una dinámica que, ya Durkheim advirtió, hace más de un siglo, podría producir desintegración social, generando sentimientos de vacío social en las personas.

➡️ La «𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗲𝗴𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮» de la que habla Eva Illouz en su 📗 «El fin del amor», como característica de la modernidad, debido al individualismo y competitividad que promueve el capitalismo.

La vida se ha mercantilizado y esto impacta negativamente en la estabilidad de las relaciones, porque lo que se promueve es el cambio constante, elegir relaciones y desecharlas o cambiarlas por otras, como lo hacemos con cualquier producto. Ahora quiero esta, pero mañana aparece alguien mejor y lo cambio. Relaciones a golpe de click, a través de las apps de citas, conexiones superficiales a traves de redes sociales.

Estas dinámicas generan mucha inseguridad e incertidumbre emocional en las relaciones y las personas acaban huyendo de ellas u optando por relaciones superficiales y efímeras.

➡️ La «𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗼𝗻𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮» que las personas experimentan en un mundo acelerado, en constante cambio, que deja espacio para apropiarse de las experiencias de una forma significativa y que da sentido a nuestra vida, como describe Hartmut Rosa en su 📗 «Resonancia». Las personas sienten que el mundo va a un ritmo más rápido del que pueden y quieren soportar.

El agotamiento emocional, la ansiedad y el estrés son una respuesta del organismo a una aceleración insoportable.

La falta de resonancia produce indiferencia ante el mundo, ante las experiencias, las cosas, la vida.

➡️ Los datos sobre «𝗱𝗶𝘀𝗺𝗶𝗻𝘂𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗹» van en aumento cada año. El Employee Experience Report 2025, muestran un entorno laboral marcado por el estrés, la falta de propósito y la desconexión emocional.

El compromiso laboral a nivel global cayó al 21% según El informe «Estado del lugar de trabajo global 2025 «de Gallup, señala que el compromiso laboral a nivel global cayó al 21%, registrando el número más bajo desde el año 2021.

Las personas no se sientes conectadas con su trabajo.

➡️ La «𝗲𝗽𝗶𝗱𝗲𝗺𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱» va en aumento, según diferentes estudios. La OMS sostiene que la «soledad no deseada» afecta a una de cada seis personas a nivel mundial. La soledad está relacionada con unas 100 muertes cada hora, es decir, más de 871.000 muertes al año.

En muchos de los procesos de mentoring que acompañamos, en muchas de las personas a las que entrevistamos para participar en nuestra certificación en mentoring, aparece este sentimiento en la conversación. Muchos buscan un mentor para experimentar esta conexión significativa, otros quieren ser mentores para contribuir a recuperar la resonancia y la significatividad en las relaciones.

⚠️ 𝗟𝗮 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱, 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹, 𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 «𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗳𝗿𝘂𝘀𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮» 𝗮𝗳𝗲𝗰𝘁𝗮𝗻 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝘆 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱. Quienes las padecen tienen un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad, deterioro cognitivo y de recurrir al suicidio.

Apostar por cuidar las relaciones, por dedicarles tiempo y espacio, por tener conversaciones de calidad y construir lazos y vínculos sociales fuertes es el camino para construir una sociedad más sana y mejor.

Desde cada una de nuestros roles debemos comprometernos, a través del ejemplo, a 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝗼𝘀𝗶𝘁𝗶𝘃𝗮 𝘆 𝗿𝗲𝘀𝗼𝗻𝗮𝗻𝘁𝗲.

Ser mentor es uno de los caminos porque fomenta el comportamiento prosocial y ejemplifica un humanismo relacional, por eso en nuestra formación de mentores le damos tanta importancia al desarrollo de la inteligencia relacional.

El mentoring es una herramienta excelente para trabajar la «pertenencia frustrada» porque aporta a la persona acompañada un modelo de relación resonante y significativa que puede replicar en su entorno. Muchas organizaciones deberían tomar nota sobre esta potencialidad del mentoring porque muchos de sus problemas con el compromiso de sus trabajadores podrían abordarse a través del mentoring.