Claves para trabajar mentoring con perspectiva de género en el emprendimiento
El 17 de junio, impartí el Taller “Mentoras con mirada de género” para Barcelona Activa dentro de su programa W𝗼𝗺𝗮𝗻 𝗠𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗣𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗺𝗲 y trabajé con las 30 mentoras participantes, así com parte del equipo del programa la aplicación de la perspectiva de género a sus procesos de mentoring con emprendedoras.
Hoy quiero compartir las principales claves que les transmití durante el taller para llevar a cabo un mentoring con perspectiva de género en el emprendimiento:
- Escuchar y comprender el contexto de la emprendedora:
La mentora debe explorar aspectos que pueden afectar al desarrollo del negocio, como:
– Responsabilidades de cuidados y conciliación.
– Acceso a redes profesionales y contactos.
– Experiencias de discriminación o sesgos.
– Nivel de confianza y percepción de su liderazgo. Autoestima y autoridad profesional.
– Disponibilidad de tiempo y recursos.
La clave es entender a la persona en su contexto, no asumir que todas las mujeres enfrentan las mismas situaciones.
- Identificar barreras estructurales para ayudar a la emprendedora a distinguir entre
problemas propios del negocio y obstáculos derivados de desigualdades sociales o culturales, com por ejemplo:
– Mayor dificultad para acceder a financiación.
– Menor presencia en determinados sectores o espacios de decisión.
– Estereotipos sobre liderazgo de las muejres
– Falta de referentes.
Reconocer estas barreras permite diseñar estrategias más realistas y eficaces.
- Fortalecer el poderazgo de la emprendedora
Muchas emprendedoras han recibido mensajes sociales que pueden influir en la valoración de sus capacidades, la negociación de precios o salarios, la visibilidad de sus logros. la asunción de riesgos.
Una mentora debe trabajar en fortalecer su empoderamiento (identificar fortalezas, reconocer logros, desarrollar habilidades de negociación, potenciar la presencia y el liderazgo) a la vez que en desarrollar su emancipación (cuestionar las desigualdades, hacerlas visibles y presentes, identificar y verbalizar las diferencias de trato, desarrollar acciones para transformar el sistema, ayudarle a afrontar situaciones discriminatorias y a manejar las dinámicas de poder).
Para trabajar la mejora de la autoestima profesional se pueden realizar entrevistas de indagación apreciativa para activar el núcleo positivo, reforzar la autoeficacia a través de experiencias de éxito, ayudarles a hacer traslación de habilidades cotidianas al emprendimiento (ejemplo, la gestión económica del hogar o las finanzas de la familia). identificación de potencialidades en su «currículo oculto» (trabajos no remunerados, altruistas, comunitarios).
Si se realiza un análisis DAFO es importante identificar qué aspectos son derivados o consecuencias de brechas de género y cuáles no para que no parezcan neutrales y la emprendedora sienta que es un defecto personal y no del sistema. Por ejemplo en los aspectos externos oportunidades y amenazas- del entorno e internos -debilidades y fortalezas-, asociados a la empresa, podría valorarse la inclusión en estos últimos de comentarios sobre obstáculos identificados: dificultades para la conciliación, problemas para la disponibilidad de tiempo, falta de recursos concretos…; En el análisis de fortalezas hacerla consciente de cuáles de las que identifica pueden estar estereotipadas y cuáles pueden faltar precisamente por la presencia de estereotipos.
Trabajar sobre la imagen que proyecta como emprendedora: Como se presenta como emprendedora y su negocio, destacar puntos débiles pero también puntos fuertes, capacidades relacionadas con la gestión. conocimientos técnicos, experiencia en términos de trabajos desarrollados y competencias demostradas.
Cuidar no caer en resaltar características estereotipadas, es decir, destacar características asignadas a priori a hombres y a mujeres y que responden a prejuicios sociales. Por ejemplo, que los hombres son más ejecutivos a la hora de tomar decisiones y persiguen el cumplimiento de objetivos por encima de todo, y que las mujeres se desenvuelven bien en el terreno de las relaciones personales y son muy proclives a cooperar.
- Evitar sesgos en el acompañamiento
La mentora debe revisar sus propias creencias para no reproducir estereotipos como:
– Asociar liderazgo con comportamientos tradicionalmente masculinos.
– Suponer que la emprendedora priorizará siempre la familia sobre el negocio.
– Considerar determinados sectores como «más apropiados» para mujeres.
- Impulsar redes y alianzas
Las redes profesionales son fundamentales para el crecimiento empresarial. La mentoría puede facilitar:
– Contactos estratégicos.
– Participación en eventos y asociaciones.
– Vinculación con otras emprendedoras.
– Acceso a referentes y modelos de éxito.
- Promover la autonomía en la toma de decisiones
La función de la mentora no es decidir por la emprendedora, sino:
– Facilitar la reflexión crítica.
– Ofrecer herramientas.
– Ayudar a evaluar opciones.
– Fortalecer su capacidad de decisión.
La perspectiva de género busca empoderar y emancipar, no sustituir la capacidad de liderazgo de la emprendedora.
- Incorporar la interseccionalidad
No todas las mujeres viven las mismas realidades. La mentoría debe considerar otros factores que pueden influir en el emprendimiento: edad, origen cultural, orientación sexual, situación económica, discapacidad, entorno rural o urbano, nivel educativo.
La combinación de estos factores puede generar desafíos específicos.
- Medir el éxito de forma amplia
Además de indicadores económicos, una mentoría con perspectiva de género puede valorar:
– Desarrollo de competencias.
– Equilibrio entre vida personal y profesional.
– Acceso a oportunidades.
– Crecimiento de la red profesional.
– Bienestar y sostenibilidad del proyecto.
- Antes de intervenir explorar y validar
Validar antes de intervenir: ni todo es neutro, ni todas las explicaciones tienen perspectiva de género.
Una situación o problema tiene una o varias causas, por lo tanto hay que explorarlas todas, porque puede que no sea un tema de diferencias de género, sino otras explicaciones, pero siempre hay que tenerlo presente y explorar como causa, para descartar la influencia del género en la situación.
Por ejemplo una mujer con alta capacidad para las matemáticas y la tecnología, con formación en la materia, que quiere emprender un negocio de terapias naturales y la intentamos convencer y empoderar para lo contrario porque consideramos que está desperdiciando su talento y que probablemente lo haga por la falta de referentes e incentivación de las mujeres en las carreras y sector STEAM
No siempre todo es explicable desde la perspectiva de género, pero siempre hay que tenerla presente y descartarla.
- Hacer consciente a la emprendedora si el sector en el que está su negocio está masculinizado o feminizado porque esto condiciona su desarrollo:
Si la actividad se ubica en un sector masculinizado, deben trabajarse y reforzarse aquellos aspectos que se puedan ver más afectados por partir de una situación desventajosa en términos comparativos (menor número de referentes, mayor probabilidad de estereotipos y sesgos, mayores dificultades de conciliación, acceso a financiación)
La masculinización o feminización va a influir en la negociación con clientes, proveedores, a la hora de establecer alianzas, hacer networking; Es importante anticiparse a posibles obstáculos a los que deberá enfrentarse la/s emprendedora/s, por ejemplo, que clientela y proveedores/as perciban una menor credibilidad o solvencia del proyecto, fruto de prejuicios sexistas.
- Abordar el impacto de la doble jornada en la gestión del tiempo
Ayudar a la emprendedora/s a realizar un análisis realista de su tiempo, de la disponibilidad del mismo tanto para el desarrollo y puesta en marcha del proyecto empresarial como de dedicación una vez constituida la empresa.
No trabajar solo sobre la gestión del tiempo dedicado a la empresa, sino la gestión del tiempo en general incluyendo su vida personal. Abordar la necesidad de corresponsabilidad y no centrarse únicamente en temas de conciliación.
Entender que en muchas decisiones (fijar horarios de prestación de servicios, elegir la ubicación del negocio, elegir hacerlo sola o en sociedad) un factor clave para las emprendedoras va a ser la conciliación de la vida familiar y laboral, por lo que será un criterio a tener en cuenta al igual que el de la rentabilidad u otros.
- Prepararla para abordar situaciones complejas
Trabajar rol playings y experiencias de dominio con la emprendedora para enfrentar situaciones complejas: negociación de las condiciones de un contrato, solicitud de créditos bancarios o en la contratación o adquisición de locales, anticipar, posibles escenarios discriminatorios que podrían pasar inadvertidos para la/s usuaria/s, pero para los cuales debe/n estar preparada/s. Piénsese, por ejemplo, en la negociación de un crédito bancario durante la cual la persona representante de la entidad bancaria analiza la disponibilidad de patrimonio personal desde una posición paternalista, o incluso de desconfianza, en torno a la posesión de avales personales o a la capacidad para disponer de aquel por parte de la emprendedora, análisis que se haría en distintos términos si la negociación fuese con un emprendedor.
Trabajar la situación temida o la persona temida
Que pasaría si…
- Huir de la diferenciación u oposición entre lo masculino y lo femenino
Esta distinción, aunque se haga en favor de las mujeres y lo femenino siempre implica un sesgo de género. No existe un Liderazgo Femenino y otro Masculino, el liderazgo es neutro.
- La cercanía y empatía no puede confundirse con una actitud paternalista/maternalista o directiva del proceso emprendedor.
La responsabilidad del proyecto y su ejecución recae en la/s mujer/es promotora/s, algo que la persona que realiza el acompañamiento debe tener presente en todo momento. Esto implica también no caer en una actitud “maternalista”, excesivamente protectora. Es necesario que la mentora adopte una posición neutra en torno al proyecto empresarial, desde una visión realista, que contribuya a visibilizar ya desde este momento sus ventajas e inconvenientes, obstáculos y oportunidades.
La relación de mentoring debe ser adulto-adulto.
- Ser conscientes de los privilegios
Sensibilidad a la hora de contar nuestra experiencia, trayectoria, logros, o como hemos logrado las cosas siendo conscientes de las diferencias con la emprendedora y de nuestra situación de privilegio.
Cada conversación de mentoring es una oportunidad para cuestionar sesgos, derribar barreras y generar nuevas posibilidades. Como mentores debemos preguntarnos si: ¿estamos acompañando a las emprendedoras para adaptarse al sistema o para liderar su transformación?
No debemos olvidar que cuando una mujer emprendedora avanza, no solo crece un proyecto empresarial: se amplían referentes, se rompen estereotipos y se abren caminos para otras mujeres.
El propósito del mentoring con perspectiva de género no es adaptar a las mujeres a las desigualdades existentes, sino contribuir a que puedan desarrollar todo su potencial mientras transformamos las condiciones que las generan.












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