📌 𝗧𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗼𝘀, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗯𝗶𝗲𝗻. 

Cuando la información era poder quien más tenía disfrutaba de una ventaja competitiva y aseguraba su éxito. Hace tiempo que esa idea ha perdido fuerza (salvo los casos de información privilegiada) porque la información es abundante, barata y accesible. Cuando algo deja de ser escaso deja de ser una fuente de poder.

Cuando la era de la información dio paso a la del conocimiento el éxito se pone del lado de quienes saben transformarla en conocimiento útil. La Inteligencia Artificial ha acelerado un cambio de era porque ha convertido el conocimiento en un bien abundante y ha creado la necesidad de saber utilizarlo bien, para lo cual hace falta el “pensamiento”, la elaboración de criterio, saber cómo pensar en cada momento. 

Hoy, información y conocimiento, no son suficientes, 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮𝗷𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗶𝘁𝗶𝘃𝗮 𝘀𝗲𝗿𝗮́ «𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿 𝗯𝗶𝗲𝗻», algo que no es tan común como creemos porque el pensamiento humano tiende a ser automático, incompleto, sesgado, muy contaminado e influenciado por nuestras creencias, emociones, intereses y sesgos. 

📌El verdadero poder ya no está en lo que sabemos, sino en cómo pensamos:

➡️distinguir hechos de interpretaciones

➡️detectar supuestos ocultos

➡️reconocer sesgos propios y ajenos

➡️formular mejores preguntas

➡️conectar perspectivas aparentemente incompatibles

➡️razonar con incertidumbre

➡️anticipar consecuencias de segundo y tercer orden

➡️sostener tensiones sin precipitarse hacia soluciones simples

➡️cambiar de opinión cuando aparecen mejores argumentos

Pensar es operar sobre el conocimiento, es pasar de preguntarse «¿Qué sé?» a preguntarse «¿Qué hago con lo que sé?» para seguir luego con más preguntas ¿Qué estoy dando por supuesto? ¿Qué evidencia contradice mi hipótesis? ¿Qué no estoy viendo? ¿Quién podría tener una perspectiva diferente? ¿Qué consecuencias tendrá esta decisión dentro de cinco años?

«𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿 𝗯𝗶𝗲𝗻» nos ayuda a convertir el conocimiento en criterio para actuar con sabiduría, con efectividad, e implica darnos cuenta de cómo pensamos para mejorar la calidad de nuestras decisiones, juicios y acciones.

Richard Paul y Linda Elder, a través de su Fundación para el Pensamiento Crítico, proponen una serie de 𝗲𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼:

✅ El 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼́𝘀𝗶𝘁𝗼: ¿Qué intento conseguir? ¿Cuál es el verdadero propósito de esta decisión?

Para «pensar bien» lo primero es preguntarse por el objetivo a lograr con nuestra reflexión. 

Pensemos en una directora de un departamento tecnológico que observa que, en los últimos tres meses, la productividad ha disminuido un 20 %, se incumplen plazos y el clima del equipo se ha deteriorado. Los clientes internos comienzan a mostrar su insatisfacción y la dirección le exige resultados inmediatos.

Su primera reacción puede ser pensar: «El equipo ha perdido el compromiso; tengo que ser más exigente y controlar más su trabajo.» y actuar en consecuencia o puede comenzar por preguntarse ¿Qué quiero conseguir realmente ante esta situación? lo que puede llevar a desplazar el foco de la recuperación de la productividad a una comprensión más profunda de las causas del descenso del rendimiento y no quedarse solo en la falta de compromiso. 

✅ 𝗟𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀: Una buena pregunta determina la calidad de la respuesta y de la decisión. 

Antes de apresurarnos a resolver el problema es importante formularlo adecuadamente, y para eso las preguntas son esenciales. Esa era la estrategia de Albert Einstein: «Si tuviera una hora para resolver un problema, gastaría 55 minutos en definir la pregunta adecuada».

Nuestra Directora no puede limitarse a «¿Cómo consigo que trabajen más?», tiene que mejorar sus preguntas para tomar una decisión más adecuada: «¿Qué factores están provocando la caída del rendimiento? ¿Cuáles dependen de mi liderazgo, de la organización, el contexto o del propio equipo?»

✅ 𝗟𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: qué datos tenemos, cuáles faltan, cuáles son fiables, cuáles son simples opiniones.

Ya lo dijo Norbert Wiener,«vivir eficazmente es vivir con información adecuada». Si la información en la que se apoya nuestro pensamiento es de mala calidad (sesgada, escasa, irrelevante…), así será nuestra deliberación, nuestra decisión y nuestros resultados. 

Si nuestra directora no se pregunta ¿Qué datos tengo y cuáles me faltan? lo más probable es que considere su creencia (el equipo no está comprometido y por eso ha bajado la productividad) en un dato. Cuando nos hacemos preguntas nuestro cerebro se pone en modo sabueso y busca información: indicadores de productividad; calidad del trabajo; rotación; absentismo; carga de proyectos; opinión de clientes internos; cambios recientes en procesos.

Así es como nuestra directora puede descubrir que haya otras explicaciones al descenso de la productividad, como que  el número de proyectos ha aumentado un 40 %, que dos perfiles senior abandonaron la empresa y que el equipo dedica muchas horas a incidencias no planificadas.

✅ Las 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗽𝗿𝗲𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲 𝗶𝗻𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀: ¿Qué conclusión estoy sacando? ¿Existe otra interpretación posible? 

Estas son las preguntas que le permiten pasar de “el equipo ha perdido la motivación y ya no está comprometido” a considerar que esto es solo su interpretación, no la realidad y que pueden existir otras explicaciones como sobrecarga de trabajo, prioridades poco claras, procesos ineficientes, exceso de reuniones, dependencia de otros departamentos.

Tenemos que ser conscientes que la mayor parte de las veces nuestras decisiones y nuestras acciones son una reacción a nuestras interpretaciones de la realidad, no a los hechos y datos. Tenemos que aprender a diferenciar entre datos y conclusiones.

✅ Los 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗽𝘁𝗼𝘀:  todo razonamiento utiliza conceptos, teorías o modelos mentales por lo que conviene preguntarse siempre ¿Qué conceptos estoy utilizando y cómo los estoy entendiendo? ¿Estoy utilizando correctamente este concepto? ¿Estoy simplificando una realidad compleja?

Por ejemplo, por qué hablo de compromiso y no de cumplimiento, qué significa para mí el compromiso, cómo lo defino, como lo valoro. 

Hace algunos años acompañe como mentora a una directiva para mejorar su liderazgo y la relación con su equipo y uno de los conceptos que ella utilizaba para definir a un buen líder y a un buen equipo era la autonomía, dársela a las personas y que estas la ejercieran. Sin embargo, esa forma de hacer era vista por su equipo como una falta de apoyo, de cercanía, incluso, de empatía. 

Darse cuenta de cómo pensaba, de cómo estaba usando el concepto de autonomía en su forma de liderar, lo cambio todo. 

✅ Los 𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀: según Paul y Elder todo pensamiento descansa sobre supuestos que rara vez cuestionamos, tales como creencias, experiencias previas, normas culturales, prejuicios, expectativas.

Si queremos pensar bien necesitamos identificar en nuestros pensamientos y razonamientos esos supuestos y determinar como los condicionan. ¿Qué estoy dando por hecho? es la llave que abre la puerta para descubrirlos:

  • «Si trabajan desde casa, rinden menos.»
  • «Las personas comprometidas no necesitan supervisión.»
  • «Si nadie se queja, todo funciona bien.»

El siguiente paso es someter a la prueba del algodón nuestros supuestos, contrastarlos con la realidad, buscar las evidencias que los confirman o los desmienten. 

✅ Las 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀: toda decisión genera consecuencias, no se acaba cuando la tomamos, sino que hay que ir más allá y pensar en ellas antes de ponerla en práctica. Se trata de anticipar los posibles efectos inmediatos, efectos secundarios, consecuencias a largo plazo,

riesgos no previstos y evaluar si son asumibles o no. 

¿Qué ocurrirá si tomo esta decisión? ¿Y si tomo esta otra? 

Buscar todas las posibles consecuencias y sus pros y sus contras. Pensar en las consecuencias evita decisiones impulsivas.

Cada vez que he tenido que tomar decisiones importantes en mi vida me hago una pregunta ¿Que es lo peor que podría pasar? porque si lo peor que podría pasar lo asumo, la decisión se me hace menos arriesgada y más consecuente. 

✅ Los 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮: ¿Desde qué perspectiva estoy analizando esta situación?

¿Qué otras perspectivas podrían enriquecer mi comprensión?

A nuestra directora le vendría muy bien escuchar a miembros del equipo, responsables de otros departamentos, clientes internos, Recursos Humanos, dirección porque cada uno observa una parte distinta del problema. Así es como desarrollamos un pensamiento más sistémico e integrador y comprendemos que nuestra idea o visión inicial era solo una de muchas posibles.

Una de las estrategias que como mentora suelo utilizar con las personas a las que acompaño es invitarlas a realizar un mapa de los stakeholders implicados o afectados por la situación a resolver o sobre la que hay que decidir. Una vez realizado el mapa les invito a ponerse en su lugar para mirar el problema desde su marco de pensamiento. 

Tener en cuenta distintos puntos de vista no consiste solo en escuchar opiniones diferentes. Significa comprender que cada actor interpreta la realidad desde sus propios intereses, objetivos, incentivos, responsabilidades, conocimientos y temores. El mapa de stakeholders te obliga a salir de tu propia lógica y reconstruir el problema desde la lógica de los demás.

“Pensar bien” no es una competencia, es una metacompetencia, que se une a otras como aprender a aprender (learning ability) o el autoconocimiento. Es la gran metacompetencia del siglo XXI porque nos ayudará a desarrollar otras como la toma de decisiones, el liderazgo o la comunicación. 

De nada servirá saber mucho sino razonamos de forma deficiente: Dos personas pueden disponer exactamente de los mismos datos, de los mismos informes y de la misma ayuda de la inteligencia artificial. Una tomará una decisión brillante, la otra cometerá un error estratégico. La diferencia no estará en la información. Ni siquiera en el conocimiento. Estará en la calidad de su pensamiento.

Desde principios de este año estoy acompañando, junto al equipo de mentores de la Escuela de Mentoring, a un grupo de Business Partner en Capital Humano (HRBP) de una de las empresas más importantes de México, que cuenta con más de 120.000 empleados. Nuestro cometido es ayudarles a ejercer mejor su rol, aportando más valor al negocio. Se trata de personas con una amplia experiencia y conocimiento en materia de recursos humanos y gestión del talento. Como mentores no les estamos aportando más conocimiento, les estamos ayudando a pasar de “expertos en RRHH” a “pensadores estratégicos y efectivos” para el negocio, para aportar al negocio soluciones que conviertan las estrategias en realidades aplicando decisiones relacionadas con personas (remuneraciones, identificación del talento, definición de puestos, cambios de funciones, etc.).

La organización no necesita más conocimiento experto en rrhh, sino que sus expertos en rrhh piensen mejor juntos: que cuestionen sus propias certezas, que razonen con mayor profundidad, que integren perspectivas diversas, que aprendan más deprisa, que integren diferentes visiones. 

📍“Pensar bien” es, probablemente, uno de los bienes más escasos en la actualidad. Aprender a  pensar con rigor, profundidad y criterio, en medio de la sobreabundancia, puede convertirse en una fuente de poder, en una vía hacia el #poderazgo. 

Los mentores somos “socios pensantes”, nuestra misión es mejorar la calidad del pensamiento y las decisiones de las personas a las que acompañamos.

Siempre hemos valorado y ensalzado al líder capaz de «ver más allá», de anticipar tendencias, de tener una visión clara y definir un rumbo en torno a ella. Sin embargo, 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐳𝐠𝐨 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞 «𝐯𝐞𝐫», 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐫𝐞𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐨 «𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫». 

La «visión estratégica» nos permite ver el futuro, anticiparlo, pero la «𝐚𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐚» nos permite comprender profundamente el presente y el pasado, algo que es clave para aprender y construir un futuro mejor. 

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫, con mayor calidad

➡️ Escuchar con los ojos, atender a los mensajes de la comunicación no verbal, escuchar con el cuerpo y al cuerpo. 

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐜𝐮𝐫𝐢𝐨𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝, con intención de comprender más que de responder

➡️ 𝐂𝐚𝐩𝐭𝐚𝐫𝐥𝐚𝐬 𝐬𝐞𝐧𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞́𝐛𝐢𝐥𝐞𝐬, los indicios del cambio, antes de que sean evidentes y conviertan en problemas o en oportunidades perdidas.

Un cliente que cambia un comportamiento, un empleado que plantea una inquietud repetida, un proveedor que observa una tendencia distinta o un competidor que experimenta con algo aparentemente insignificante, una conversación repetida entre empleados.

➡️ 𝐃𝐢𝐬𝐭𝐢𝐧𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐞𝐥 𝐫𝐮𝐢𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 verdaderamente 𝐫𝐞𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐭𝐞. Distinguir entre hechos y opiniones; entre tendencias y modas; entre  excepciones y patrones; entre urgencias y prioridades.

La audición estratégica exige desarrollar criterio para distinguir qué merece atención y qué constituye simplemente ruido circunstancial. No se escucha para acumular información, sino para comprender aquello que permitirá decidir mejor.

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐨𝐧𝐞𝐬

Un comentario aislado puede ser anecdótico. Cinco comentarios similares procedentes de personas distintas probablemente indiquen un patrón. 

La escucha estratégica conecta conversaciones aparentemente independientes para descubrir relaciones que otros no perciben. No escucha acontecimientos. Escucha sistemas.

➡️ 𝐄𝐧𝐭𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐜𝐞𝐧… y también aquello que todavía no son capaces de expresar.

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐜𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐬, las ausencias, las conversaciones que evitan.

Lo que una organización evita comentar suele ser tan relevante como aquello de lo que habla constantemente.

Los silencios pueden revelar miedo, resignación, falta de confianza o problemas que nadie considera seguro mencionar. Muchas veces los silencios contienen más información que los discursos.

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐦𝐚́𝐬 𝐚𝐥𝐥𝐚́ 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐭𝐨𝐬, de los hechos y captar los estados y climas emocionales, sus cambios, así como contenidos más trascendentes, asociados con motivaciones y valores, con preocupaciones, expectativas, contradicciones, prioridades y niveles de confianza.

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐯𝐨𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐧 𝐦𝐮́𝐥𝐭𝐢𝐩𝐥𝐞𝐬 𝐧𝐢𝐯𝐞𝐥𝐞𝐬, hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados. La información relevante rara vez procede de una única fuente por eso una escucha estratégica evita las conclusiones rápidas, busca evidencias, contrasta fuentes, pregunta de nuevo, explora interpretaciones alternativas.

➡️ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐨𝐩𝐢𝐧𝐢𝐨́𝐧: buscar y aceptar que información recibida puede modificar nuestras decisiones.

Cuando escuchar nunca cambia una decisión, probablemente no estamos escuchando, simplemente estamos buscando confirmación.

➡️  𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐡𝐮𝐦𝐢𝐥𝐝𝐚𝐝 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐥𝐞𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥 porque la mayor barrera para la escucha no son nuestros oídos, sino nuestro ego. Cuando creemos que ya conocemos la respuesta, que la visión está clara, dejamos de escuchar.

No solo tenemos que preguntarnos ¿hacia dónde vamos? y ¿qué deberíamos construir? (Visión), sino también ¿qué está ocurriendo realmente? y ¿qué necesitamos entender antes de construirlo? (Audición).  

✅ 𝐕𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐚 → proyectar, imaginar, anticipar y orientar.

✅ 𝐀𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐚 → escuchar, interpretar, conectar y comprender.

La «audición estratégica» implica convertir cada conversación, reunión, dato, comentario informal o silencio en un  una fuente potencial de inteligencia para tomar mejores decisiones. Su objetivo no es solo entender, sino interpretar de forma global, profunda y sistémica para tomar decisiones sabias y estratégicas.  

✅ Escuchar información → ¿Qué dicen?

✅ Escuchar significado → ¿Qué quieren decir realmente?

✅ Escuchar implicaciones → ¿Qué consecuencias tiene esto para nuestra estrategia?

𝐋𝐚 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐨𝐫𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐝𝐢𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧. 𝐋𝐚 𝐚𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐨𝐫𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐬𝐢𝐨́𝐧.

➡️ Escuchar estratégicamente no consiste en acumular información, sino en identificar e interpretar patrones.

➡️ No busca confirmar las propias ideas, sino desafiar los propios supuestos.

➡️ No pretende tener respuestas inmediatas, sino formular mejores preguntas.

⚠️ 𝐔𝐧 𝐥𝐢́𝐝𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐚𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞𝐠𝐢𝐚𝐬 𝐛𝐫𝐢𝐥𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐢𝐚𝐠𝐧𝐨́𝐬𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐞𝐪𝐮𝐢𝐯𝐨𝐜𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐲 𝐚𝐥𝐞𝐣𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝. En cambio, un líder que desarrolla una audición estratégica dispone de una comprensión mucho más rica de la realidad sobre la que deberá decidir que visión construir y cómo hacerlo. 

Muchas veces 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐞𝐫𝐫𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐟𝐫𝐚𝐜𝐚𝐬𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐳𝐠𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐟𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚: 

➡️ Dejar de escuchar quejas

➡️ No escuchar a los que están en primera línea de operaciones

➡️ Escuchar demasiado tarde a un cliente

➡️ Ignorar los mensajes que nos lanza el mercado.

➡️ Confundir consenso con realidad porque nos precipitamos en querer escuchar un SI, el acuerdo, el asentimiento. 

➡️ No practicar la meta-escucha. Los líderes necesitan darse cuenta de cómo escuchan, convertirse en observadores de su forma de escuchar y cómo piensan para detectar puntos ciegos en su escucha y detectar presunciones. 

📍𝐋𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐭𝐞́𝐠𝐢𝐜𝐚 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐯𝐚. No termina cuando acaba la conversación, tras ella se produce un trabajo de reflexión, de relacionar unas ideas con otras, de extraer aprendizajes, de identificar implicaciones, de valorar impactos, de convertir información dispersa en conocimiento útil, de deliberación y toma de decisiones.

Necesitamos líderes que desarrollen una audición estratégica excepcional porque el futuro suele comenzar con un susurro. Muchas veces la estrategia falla porque no se está escuchando la realidad.  

Algunas personas en posiciones de poder dejan de desarrollar la #inteligenciarelacional porque no la necesitan, especialmente con personas que no están en su mismo estatus.

➡️ 𝐍𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐟𝐨𝐫𝐳𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫, 𝐞𝐧 𝐞𝐦𝐩𝐚𝐭𝐢𝐳𝐚𝐫, 𝐞𝐧 𝐬𝐞𝐫 𝐚𝐬𝐞𝐫𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬, 𝐚𝐦𝐚𝐛𝐥𝐞𝐬, 𝐞𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐚𝐫, 𝐜𝐨𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐫.

➡️ Se pueden permitir el lujo de i𝐦𝐩𝐨𝐧𝐞𝐫 𝐫𝐞𝐮𝐧𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬, sus fechas y horarios, llegar tarde a las mismas, cambiarlas, 𝐜𝐚𝐧𝐜𝐞𝐥𝐚𝐫𝐥𝐚𝐬, darlas por terminadas antes de tiempo. La disculpa de estar muy ocupado, de manejar una agenda más compleja que nadie, no necesita justificación.

➡️ Seguramente 𝐧𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐚𝐫 𝐥as vacaciones con nadie, ni cambios de horarios, ni ausencias. Tampoco desarrollar la paciencia, porque cuando piden les dan o responden al instante.

Es la «𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚𝐝𝐨𝐣𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫», un fenómeno descrito por Dacher Keltner en sus investigaciones: las personas suelen alcanzar posiciones de poder gracias a habilidades sociales como la empatía, la cooperación, la generosidad y la capacidad de conectar con otros. Sin embargo, una vez que obtienen poder, esas mismas capacidades tienden a debilitarse.

𝐏𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 #𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐨𝐜𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐭𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐩𝐬𝐢𝐜𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐫 𝐨𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚́𝐬:

➢ prestar menos atención a las emociones ajenas

➢ experimentar más dificultades para ponerse en el lugar de otros

➢ menor respuesta emocional ante el sufrimiento de otras personas

➢ menos sensibilidad a las señales sociales

junto con la 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐩𝐬𝐢𝐜𝐨𝐥𝐨́𝐠𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐨𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐥𝐚 𝐬𝐚𝐭𝐢𝐬𝐟𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐞𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨𝐬, la reducción de restricciones sociales para hacer lo que uno quiere, la búsqueda de la recompensa y la rapidez en el actuar, según la «Teoría de Aproximación e Inhibición del Poder» de Dacher Keltner, Deborah H. Gruenfeld y Cameron Anderson. Esto es lo que explica que:

➢se escucha menos

➢se interrumpe más

➢se presta menos atención a las opiniones de otros

➢se sobrevalora el propio criterio

➢se toman más decisiones unilaterales

➢se está menos dispuesto a pedir y recibir feedback

➢se está menos dispuesto a tener supervisión

𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐞𝐜𝐨𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐩𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐫𝐚𝐧𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐮𝐬 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐮𝐧𝐝𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 «𝐡𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬» 𝐜𝐨𝐧 «𝐩𝐫𝐢𝐯𝐢𝐥𝐞𝐠𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫» 𝐲 𝐜𝐫𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬, 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐨𝐧 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬:

➡️ Muchas personas no acuden a ti por quién eres o cómo eres sino por el puesto que ocupas o el poder que detentas,

➡️ No te halagan, reconocen y agradecen porque lo sientan, sino porque creen que así se ganan tu favor

➡️ No te escuchan porque les interese lo que dices, por lo bien que hablas o porque estén de acuerdo contigo, te escuchan porque dándote su atención, creen que se ganan la tuya.

➡️ No te ganas su respeto por tus actos, sino por el rol que ocupas.

➡️ No es que todo lo hagas bien es que no recibes un feedback honesto y nadie se atreve a criticar tus actos.

➡️ Cuando tienes el poder, y todos los privilegios y recursos asociados a él, los demás pueden acercarse a ti para acceder a esos privilegios y recursos, no porque realmente te aprecien y valoren. No te dan la razón porque la tengas sino porque no quieren llevarte la contraria.

⚠️ 𝐕𝐢𝐯𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 «𝐛𝐮𝐫𝐛𝐮𝐣𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥» 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐢𝐦𝐩𝐢𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨, 𝐭𝐮 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐲 𝐭𝐮 𝐢𝐦𝐩𝐚𝐜𝐭𝐨.

Si quieres salir de ella pide feedback frecuente, interactúa en contextos en los que tu rol no es conocido, ni importante, exponte a opiniones discrepantes, escucha más que habla y 𝐛𝐮́𝐬𝐜𝐚𝐭𝐞 𝐮𝐧 #𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐞 𝐭𝐮 𝐦𝐞𝐭𝐚-𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐞 𝐚 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐲 𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐚𝐫 𝐮𝐧 #poderazgo sano.

📌Si quieres tomar mejores decisiones necesitas pensar mejor; si quieres gestionar mejor el cambio necesitas pensar de otra forma; si quieres liderar con mayor efectividad necesitas mirar y mirarte con mayor amplitud.

Todo ello requiere ser capaz de cuestionar tus propias presunciones. Todos las tenemos, son esas cosas que damos por ciertas, que nos parecen evidentes e indiscutibles, y guían nuestro pensamiento, nuestras decisiones y nuestras acciones. Presunciones acerca del mercado, del liderazgo, de las personas, de la competencia.

Hace años acompañé al Director de Marketing de una multinacional para mejorar su liderazgo y la gestión del equipo, tenía a su cargo a 250 personas y un equipo directo de 12. En los feedback recibidos de su equipo en la última evaluación aparecían comentarios como distante, poco empático, no ha creado equipo (llevaba solo un año en la compañía), no escucha. Las consecuencias: un equipo poco alineado, conflictos y descoordinaciones.

Después de varias sesiones aparece una afirmación, por su parte, acerca del equipo: no tira, no empuja el cambio que esta organización necesita, que es la razón por la que yo estoy aquí, gestionar ese cambio, les doy autonomía y libertad para hacer y no cogen las riendas. Le pregunto ¿que te hace usar esa estrategia de darles autonomía y libertad?, su respuesta «es lo que siempre he hecho y me ha funcionado, la gente quiere autonomía para trabajar».

¿Cómo era el estilo de liderazgo de tu antecesor?¿Qué has oído comentar sobre él? ¿Qué estilo motivacional dirías que tienen la mayoría de las personas de tu equipo y cuál tienes tú? (Habíamos trabajado previamente sobre los estilos motivacionales). ¿A qué estaban acostumbrados con el anterior líder y que están viviendo ahora contigo?

De todas estas preguntas sale a la luz, no se había dado cuenta que su equipo estaba acostumbrado a un estilo de liderazgo más afiliativo, que él tenía un estilo motivacional predominante de autonomía, mientras que en la mayoría de su equipo predomina la afiliación. Se comienza a dar cuenta que no genera espacios de escucha, que les delega tareas y los deja hacer, cuando necesitan más interacción y más acompañamiento.

Es aquí cuando le pregunto ¿que estilo de liderazgo puede encajar más con tu equipo? A lo que responde “pues claramente el de afiliación”, y ¿qué es lo que tu estas haciendo? “Todo lo contrario porque pensé que era lo mejor.” ¿Y cómo está funcionando? “Pues la verdad que no muy bien.” Y ahora, ¿como ves el feedback que has recibido del equipo? “Ahora lo veo de otra forma, entiendo que para personas que son más afiliativas mi estilo de liderar puede resultar brusco, distante y poco empático, que no las ayuda, que se pueden sentir un poco pérdidas y que no sienten confianza para decirmelo”.

Vivimos rodeados de presunciones de las que ni siquiera somos conscientes:

➡️Creemos que todos tienen claro lo que esperamos de ellos, pero no es así. 

➡️Creemos que «si nadie se queja, todo va bien», cuando puede que estemos rodeados de conflictos y desmotivación.

➡️Creemos que a las personas les motivan las mismas cosas, cuando cada una tiene motivaciones muy diferentes.

➡️Creemos que las personas entienden porque se hacen las cosas así, o porque se han tomado determinadas decisiones, por eso no las explicamos, creamos confusión, resistencia, interpretaciones.

➡️Creemos que las personas con experiencia o alto desempeño no necesitan supervisión ni apoyo y los dejamos abandonados, creyendo que les estamos dando confianza y autonomía y que esto es suficiente.

➡️ Creemos que como líderes debemos tener todas las respuestas y dejamos de preguntar porque lo vemos como  un signo de debilidad.

➡️ Creemos que vemos las cosas de forma objetiva, cuando en realidad nuestras percepciones están llenas de sesgos.

Las presunciones son cómodas: simplifican la realidad, nos dan sensación de control y nos permiten actuar con rapidez. Pero también estrechan nuestra mente, nos alejan de las personas que no las comparten y reducen la calidad de nuestras decisiones.

Por eso es tan importante que quienes toman decisiones relevantes y estratégicas en las empresas cuenten con un «socio pensante», un thinking partner organizacional, que les ayude a detectar, cuestionar y gestionar de forma efectiva esas presunciones. Esa es la labor que realizan nuestros mentores certificados y formados en la metodología ©️Integral Generative Mentoring en Escuela de Mentoring.

El papel de nuestros mentores es provocar conversaciones reflexivas y estratégicas sobre determinadas situaciones, desafíos, problemas, retos y experiencias que rodean la labor decisoria de líderes, propietarios de empresas, responsables de áreas de negocio y otras personas con responsabilidades en la toma de decisiones. Conversaciones que ayudan a:

✅Hacer visibles sus suposiciones

✅Diferenciar entre hechos e interpretaciones.

✅Explorar explicaciones alternativas.

✅Identificar sesgos cognitivos y puntos ciegos

✅Ampliar el rango de opciones estratégicas.

✅Tomar decisiones desde una comprensión más rica de la situación.

Nuestros mentores utilizan la pregunta como herramienta para mejorar la calidad del pensamiento. Preguntas humildes, como las llama Edgar H. Schein, cuyo objetivo no es cuestionar al líder, sino cuestionar el pensamiento que está utilizando para interpretar la realidad, ayudándole a comprenderla mejor y pensar de una forma más rigurosa, sistémica y menos prisionera de sus propias certezas.

Para hacer preguntas de calidad hay que escuchar con calidad, sin interrumpir, ni juzgar al otro, con atención plena. Un buen pensador necesita un buen oyente, para escucharse mejor. El oficio de mentor es el oficio de ser un “buen escuchante”.

Cuando se escucha con profundidad y atención, el líder encuentra un espacio seguro para expresarse con apertura y autenticidad, para compartir sus emociones de frustración, duda, impotencia, miedo. Un mentor da espacio para el desahogo emocional, que es el paso previo para pensar mejor, porque las emociones no expresadas bloquean el pensamiento.

Solo escuchando se pueden identificar las presunciones del líder, sólo con preguntas provocadoras facilitamos que se haga consciente de ellas y de su impacto en sus decisiones y resultados y solo a través de una conversación reflexiva logramos que pueda cuestionarlas sin cuestionarse su identidad y que las pueda gestionar con solvencia. Pensar mejor no depende solo de tener más información, a veces depende de cuestionar la información que damos por cierta, de desprendernos de ella.

¿Cómo funcionan las conversaciones de mentoring?

  1. El líder, la persona a la que acompañamos,  expone el tema, su situación, su problema, su dificultad.
  2. El mentor escucha y observa (escuchar con los ojos)
  3. El mentor identifica las suposiciones del líder 
  4. El mentor formula preguntas provocadoras para hacerle consciente de ellas y que se las cuestione. 
  5. Comienzan a emerger en el líder nuevas posibilidades de pensamiento, de visión, de decisión, se exploran en conjunto con el mentor. 
  6. El líder decide qué hacer al respecto de todo lo conversado. 

Las conversaciones de mentoring son un contexto facilitador del pensamiento, donde el mentor, actuando como socio pensante, crea las condiciones para ayudar a las personas a que piensen en su máximo nivel. 

El mentor, como socio pensante, no se centra en dar respuestas y demostrar su inteligencia si no en alumbrar la inteligencia de los demás. Esta es la razón por la que el mentoring es tan efectivo, no por la experiencia del mentor, sino por su capacidad para mejorar la experiencia mental de las personas a las que acompaña. 

Elevar el nivel de liderazgo pasa por dejar de aferrarnos a nuestras respuestas y comenzar a amar nuestras preguntas, porque el mayor riesgo no es equivocarse, sino dejar de cuestionarse. 

📍En tiempos de aceleración la mejor estrategia es parar para pensar mejor y producir un «hacer reflexivo». En tiempos de aceleración el mentoring es el“oasis de desaceleración” que necesitamos para lidiar con la complejidad, la incertidumbre, el cambio constante y los peligros de la tecnología.

 

¿Qué presunción está guiando hoy tus decisiones sin que te hayas dado cuenta?

La «humildad intelectual» del mentor 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗯𝗶𝗱𝘂𝗿í𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲, en que es capaz de encontrar sus propias respuestas, de elaborarlas y crearlas a través del proceso de pensamiento que impulsa el mentor con sus preguntas, sus hipótesis, reflexiones, ejemplos…

📌Tenelle Portera y Karina Schuman definen la «humildad intelectual» como la 𝘃𝗼𝗹𝘂𝗻𝘁𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗹í𝗺𝗶𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗼𝗿𝘁𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀. 

La humildad intelectual implica:

➡️ curiosidad por aprender de otros

➡️ apertura a la experiencia, mentalidad de principiante

➡️ escucha

➡️ empatía

➡️ no mirar las aportaciones de los otros y las nuestras en términos de correcto/incorrecto o tener razón y no tenerla, sino como simples inputs informativos en plano de igualdad.

➡️mantenerse abierto a perspectivas diferentes

➡️estar dispuesto a revisar las propias ideas a la luz de nueva información o experiencias.

especialmente ante perspectivas, visiones, ideas y opiniones opuestas a las nuestras.

𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘂𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘀𝘂 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, demostrar que tiene razón o que sabe más, porque tiene más experiencia (superioridad intelectual), pueden caer en el error de no escuchar a su mentee, juzgarlo, no apreciar su punto de vista, o no tratar de comprender de dónde viene. Cuando incurre en estos errores provoca la pérdida de aprendizajes valiosos. 

La “humildad intelectual” no implica falta de confianza en uno mismo, tener poco conocimiento o experiencia. Al contrario, un mentor con humildad intelectual combina su conocimiento y experiencia con la conciencia de que:

  • No tiene todas las respuestas.
  • El mentee también aporta conocimientos, experiencias e ideas valiosas.
  • Hacer buenas preguntas suele ser más útil que dar respuestas inmediatas.
  • Cambiar de opinión cuando la evidencia lo justifica es una fortaleza, no una debilidad.

Las investigaciones de Tenelle Portera y Karina Schuman han demostrado que las personas con mayor humildad intelectual:

  • buscan activamente opiniones distintas;
  • escuchan con mayor atención a quienes discrepan;
  • muestran menos rechazo automático hacia posiciones opuestas;
  • mantienen conversaciones más constructivas durante los desacuerdos.

En definitiva, la humildad intelectual mejora la calidad del diálogo, las decisiones y los resultados.

Te proponemos un pequeño 𝘁𝗲𝘀𝘁 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿𝗮𝗿 𝘁𝘂 «𝗵𝘂𝗺𝗶𝗹𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹» como mentor:

❓ ¿Cómo te sientes cuándo no sabes que preguntar o qué responder a tu mentee?

❓ ¿Cómo te sientes cuándo a tu mentee no le gusta o le encaja lo que le propones?

❓ ¿Cómo te sientes con un mentee que te cuestiona?

❓ ¿Cuándo tu mentee no entiende lo que le dices, piensas que es porque no es suficientemente listo o porque no te has explicado bien?

❓ ¿Cómo te sientes cuándo las respuestas de tu mentee no son las esperadas?

📌 𝗦𝗶𝗻 «𝗵𝘂𝗺𝗶𝗹𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹» en el mentor 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝗰𝗼-𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝘆 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗮𝗯𝗶𝗱𝘂𝗿í𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲. La falta de «humildad intelectual» es propia de una «mentalidad fija» en lugar de una «mentalidad de crecimiento».

En la práctica, la humildad intelectual se manifiesta cuando un mentor:

  • Escucha antes de aconsejar.
  • Reconoce cuando no sabe algo y propone investigarlo conjuntamente.
  • Evita imponer su experiencia como única forma correcta de actuar.
  • Invita al pensamiento crítico en lugar de buscar que el mentee adopte el punto de vista del mentor para fomentar que construya su propio criterio para tomar decisiones. 
  • Acepta el feedback sobre su propia forma de acompañar.

📍La humildad intelectual es la actitud de quien acompaña desde la experiencia y también desde la curiosidad, de quien sabe que el mejor aprendizaje surge del diálogo y la construcción conjunta del conocimiento.

📌Hay decisiones que cambian el rumbo de una empresa y otras que cambian la vida de quien las toma. Lo difícil no es decidir, sino decidir bien cuando la presión, la incertidumbre y la soledad nos rodean.

¿Te imaginas contar para ti o para tu empresa con un “comité de mentores” que te ayude a decidir mejor?

¿Tienes que tomar una decisión importante? ¿Necesitas acompañamiento durante su implementación? ¿Hay aspectos de tu liderazgo que no acaban de cuajar? ¿Te estás planteando un cambio profesional y no sabes como abordarlo? ¿Tu equipo necesita alinearse y cooperar pero no lo estáis consiguiendo? ¿Tu empresa necesita definir una estrategia, diseñar un modelo de trabajo, generar un nuevo proyecto y os falta perspectiva, contraste, o escuchar otras voces? ¿Necesitas agitar tu mente o ampliar la inteligencia colectiva de tu organización para que no produzca siempre las mismas visiones e ideas?

El «comité de mentores» es la herramienta que puede ayudarte en todas estas situaciones, y muchas más, aportando mucho valor e impacto a nivel personal, de equipos u organizacional. Se trata de un modelo de trabajo para la toma de decisiones, aprovechando la sabiduría colectiva que generan los grupos en los que se propicia la abrasión creativa, que hemos diseñado en base nuestra experiencia aplicando nuestra metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING para impulsar el aprendizaje, cambio y desarrollo de manera ágil y efectiva, tanto a nivel individual, como grupal y organizacional.

Hay tres formas diferentes de implementarla según las necesidades de cada empresa en cada momento:

➡️Modelo “círculos de confianza”, incluye perfiles de personas internas a la organización y mentores externos y se utiliza para casos puntuales, que pueden variar de una a ocho sesiones, en función del caso a abordar, a lo largo de un periodo de un mes a un año.

➡️Modelo “consejo de mentores”, formado por perfiles de mentores externos con expertise en diferente campos en los que la empresa necesita apoyo y que trabajan sobre un acuerdo marco de colaboración estable, pactando varias sesiones al año con el CEO y otras personas con capacidad de decisión en la empresa. 

➡️Modelo “comité entre pares”, formado por personas que pertenecen a la organización y tienen un nexo en común (son un equipo, un comité de dirección, el equipo encargado de implementar un proyecto, responsables de diferentes áreas funcionales que tienen que trabajar en común…) y son guiadas por un mentor externo para tener conversaciones reflexivas y estratégicas que les permiten encontrar las respuestas para superar bloqueos, retos, desafíos, dificultades, problemas de relación, cooperación, comunicación…

Todos ellos son espacios seguros de reflexión, escucha, apertura mental y decisión, donde la persona o personas que tienen el problema, dificultad, la necesidad de tomar una decisión, resolver un conflicto, buscar alternativas para lograr un objetivo, afrontar un reto, pueden conectar con su «sabiduría interior» para adoptar estrategias y tomar decisiones más alineadas con sus valores y su identidad.

He trabajado con muchos directivos que retrasan durante meses una decisión estratégica por miedo a equivocarse. Cuando la toman suele ser tarde o no lo hacen con la suficiente reflexión porque el tiempo les apremia. Los que deciden contar con un “comité de mentores” tras tres sesiones, no solo toman la decisión acertada y en el tiempo oportuno, sino que recuperan la confianza en su criterio para seguir decidiendo bien en el futuro. 

🔎Las respuestas más importantes están dentro la persona, el equipo o la organización,  solo necesitas hacerlas emerger a través de un espacio seguro, estimulante, reflexivo y creativo,  donde te escuchan y te escuchas para pensar mejor y decidir con sabiduría.

Si bien contamos con los recursos internos para encontrar las respuestas a los problemas  y retos que se nos presentan, el acceso a ellos puede estar bloqueado por capas de miedo, confusión, creencias limitantes, expectativas ajenas, presión social, conflictos de intereses o malas relaciones. Todas estas interferencias nos impiden conectar con nuestra sabiduría interior y tampoco acudimos a otros para que nos aporten luz y nos ayuden a resolverlos por miedo a ser juzgados, a que no nos entiendan, a que se aprovechen de nosotros, a que nuestro ego salga herido, a comprometer nuestra imagen o nuestra identidad.

⚠️La mayoría de las malas decisiones no nacen de la falta de inteligencia, sino del aislamiento, la precipitación, o la dilación excesiva, el pensamiento único por la no presencia de otras voces y la ausencia de espacios para pensar.

El “comité de mentores” crea las condiciones para que la persona o el grupo puedan acceder a una mayor claridad sobre las situaciones en las que está inmerso, una comprensión más profunda de las mismas y, desde ahí, actuar con mayor coherencia, autenticidad, ecuanimidad, sabiduría y coraje. Permiten decidir de forma segura, sintiendo que la identidad e integridad de todos los participantes está protegida, a la vez que pueden nutrirse de la sabiduría de los demás. 

La decisión la toma el responsable o responsables de la misma con las respuestas que generan a través de la reflexión grupal guiada. El «comité de mentores» es un «espacio de claridad» del que emerge el criterio para tomar decisiones con sabiduría. Ese espacio de claridad hace aflorar al mentor interior que todos llevamos dentro y que nos guía sabiamente en la vida si sabemos escucharlo y hacerle las preguntas adecuadas.

📌Cuando una persona deja de pensar sola, empieza a ver posibilidades que antes eran invisibles.

Cada persona y cada grupo posee una sabiduría interior que guía las decisiones sabias, esas decisiones que conectan con el propósito, con la visión ideal del mundo que nos hacen sentirnos orgullosos, plenos, que nos hacen experimentar un bienestar duradero y no efímero, y que favorece la sostenibilidad de las decisiones en el tiempo. Esa voz se va apagando por las presiones externas, las decisiones precipitadas, la inercia, el estrés, las modas, la comodidad, el miedo al fracaso, la necesidad de cumplir con múltiples demandas y expectativas, hasta que dejamos de oirla y comenzamo a dar tumbos, implementar acciones erráticas, improvisar y desalinearnos.

Los «comités de mentores» crean las condiciones para que esa voz pueda emerger y nosotros te acompañamos para que sea posible. En @Escuela de Mentoring te ayudamos a crear el “círculo de confianza” que tu o tu organización necesita, con personas de tu ecosistema de relaciones, nuestro equipo de mentores profesionales acreditados y colaboradores externos con amplia experiencia y perspectiva en los temas que quieras abordar, según el modelo más adecuado para lo que queréis conseguir.. Diseñamos el itinerario y facilitamos las sesiones con el “comité de mentores” creado para ti o tu organización.

Cada «comité de mentores» se crea a medida del propósito a lograr, con diferentes personas, roles, duración y estructura de las sesiones. Cada sesión gira en torno a un tema central relacionado con el objetivo final a lograr y que es elegido por quien impulsa la creación del «comité de mentores». Su composición está en torno a las 5-7 personas, incluyendo al facilitador y la persona que impulsa su creación y está afectada por el problema a resolver, reto a abordar. Cuando son «comités de mentores» entre pares puede ampliarse hasta 10 personas.

No hay debate, no hay juicios, no hay interpretaciones, no hay monopolio de la palabra por algunos participantes, hay un espacio y una estructura conversacional deliberada para que las personas y los equipos puedan tomar decisiones difíciles desde un lugar de mayor integridad y conciencia de sí mismos. 

➡️Aportan visión estratégica.

➡️Cuestionan y enriquecen decisiones.

➡️Proporcionan experiencia práctica y conocimientos.

➡️Ayudar a identificar riesgos y oportunidades.

➡️Facilitan contactos y acceso a recursos.

➡️Acompañan a los que toman decisiones en momentos complejos.

El proceso de trabajo del “comité de mentores” está basado en los siguientes principios.

 ✅ Voluntariedad: todos participan en el comité de manera voluntaria, previa invitación. 

 Confidencialidad: lo que se comparte en el círculo permanece en él. Cada participante firma un compromiso de confidencialidad.

 Escucha profunda: se escucha para comprender, no para juzgar o dar soluciones.

 Ausencia de consejos no solicitados: los participantes evitan decir a los demás qué deben hacer, salvo cuando es expresamente solicitado por el interesado en la ronda de intervenciones prevista para ello. 

 ✅Respeto por el silencio y los tiempos de cada persona: nadie está obligado a hablar.

 ✅Preguntas abiertas y honestas: se formulan preguntas que ayudan a la reflexión, sin dirigir las respuestas.

 ✅Código ético y ausencia conflicto intereses: entre los participantes no puede haber conflicto de intereses 

 ✅Comunicación circular:  el proceso conversacional es inclusivo, en condiciones de igualdad, sin jerarquías, enfocado en el bien común y no en agendas personales, todas las personas tienen igual oportunidad de hablar y ser escuchadas.

📍El resultado es un proceso y un espacio grupal de acompañamiento y reflexión para la toma de decisiones sabias. El “comité de mentores” es tu círculo de confianza para explorar un problema o reto y tu comité de claridad para decidir con seguridad, coherencia y efectividad. Son el apoyo estratégico que necesitas para avanzar en la dirección de tus metas.

Una claridad que va mucho más allá de la sesión porque sigue ampliándose tras la misma, días, semanas y meses después de que la sesión haya terminado. En la cabeza de los participantes resuenan las preguntas formuladas, las reflexiones generadas y se convierten en nuevas ideas, mejores preguntas y un conocimiento y pensamiento más profundo y más agudo. 

📍La verdadera sabiduría no consiste en tener todas las respuestas, sino en crear las conversaciones que permiten encontrarlas. Quizá la decisión más sabia sea dejar de decidir solo.

El 17 de junio, impartí el Taller “Mentoras con mirada de género” para Barcelona Activa dentro de su programa W𝗼𝗺𝗮𝗻 𝗠𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗣𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗺𝗲 y trabajé con las 30 mentoras participantes, así com parte del equipo del programa la aplicación de la perspectiva de género a sus procesos de mentoring con emprendedoras.

Hoy quiero compartir las principales claves que les transmití durante el taller para llevar a cabo un mentoring con perspectiva de género en el emprendimiento:

  1. Escuchar y comprender el contexto de la emprendedora:

La mentora debe explorar aspectos que pueden afectar al desarrollo del negocio, como:

– Responsabilidades de cuidados y conciliación. 

– Acceso a redes profesionales y contactos. 

– Experiencias de discriminación o sesgos. 

– Nivel de confianza y percepción de su liderazgo. Autoestima y autoridad profesional. 

– Disponibilidad de tiempo y recursos. 

La clave es entender a la persona en su contexto, no asumir que todas las mujeres enfrentan las mismas situaciones.

  1. Identificar barreras estructurales para ayudar a la emprendedora a distinguir entre

problemas propios del negocio y obstáculos derivados de desigualdades sociales o culturales, com por ejemplo: 

– Mayor dificultad para acceder a financiación. 

– Menor presencia en determinados sectores o espacios de decisión. 

– Estereotipos sobre liderazgo de las muejres

– Falta de referentes. 

Reconocer estas barreras permite diseñar estrategias más realistas y eficaces.

  1. Fortalecer el poderazgo de la emprendedora

Muchas emprendedoras han recibido mensajes sociales que pueden influir en la valoración de sus capacidades, la negociación de precios o salarios, la visibilidad de sus logros. la asunción de riesgos. 

Una mentora debe trabajar en fortalecer su empoderamiento (identificar fortalezas, reconocer logros, desarrollar habilidades de negociación, potenciar la presencia y el liderazgo) a la vez que en desarrollar su emancipación (cuestionar las desigualdades, hacerlas visibles y presentes, identificar y verbalizar las diferencias de trato, desarrollar acciones para transformar el sistema, ayudarle a afrontar situaciones discriminatorias y a manejar las dinámicas de poder).

Para trabajar la mejora de la autoestima profesional se pueden realizar entrevistas de indagación apreciativa para activar el núcleo positivo, reforzar la autoeficacia a través de experiencias de éxito, ayudarles a hacer traslación de habilidades cotidianas al emprendimiento (ejemplo, la gestión económica del hogar o las finanzas de la familia). identificación de potencialidades en su «currículo oculto» (trabajos no remunerados, altruistas, comunitarios).

Si se realiza un análisis DAFO es importante identificar qué aspectos son derivados o consecuencias de brechas de género y cuáles no para que no parezcan neutrales y la emprendedora sienta que es un defecto personal y no del sistema. Por ejemplo en los aspectos externos oportunidades y amenazas- del entorno e internos -debilidades y fortalezas-, asociados a la empresa, podría valorarse la inclusión en estos últimos de comentarios sobre obstáculos identificados: dificultades para la conciliación, problemas para la disponibilidad de tiempo,  falta de recursos concretos…; En el análisis de fortalezas hacerla consciente de cuáles de las que identifica pueden estar estereotipadas y cuáles pueden faltar precisamente por la presencia de estereotipos. 

Trabajar sobre la imagen que proyecta como emprendedora: Como se presenta como emprendedora y su negocio, destacar puntos débiles pero también puntos fuertes, capacidades relacionadas con la gestión. conocimientos técnicos, experiencia en términos de trabajos desarrollados y competencias demostradas. 

Cuidar no caer en resaltar características estereotipadas, es decir, destacar características asignadas a priori a hombres y a mujeres y que responden a prejuicios sociales. Por ejemplo, que los hombres son más ejecutivos a la hora de tomar decisiones y persiguen el cumplimiento de objetivos por encima de todo, y que las mujeres se desenvuelven bien en el terreno de las relaciones personales y son muy proclives a cooperar. 

  1. Evitar sesgos en el acompañamiento

La mentora debe revisar sus propias creencias para no reproducir estereotipos como:

– Asociar liderazgo con comportamientos tradicionalmente masculinos. 

– Suponer que la emprendedora priorizará siempre la familia sobre el negocio. 

– Considerar determinados sectores como «más apropiados» para mujeres. 

  1. Impulsar redes y alianzas

Las redes profesionales son fundamentales para el crecimiento empresarial. La mentoría puede facilitar:

– Contactos estratégicos. 

– Participación en eventos y asociaciones. 

– Vinculación con otras emprendedoras. 

– Acceso a referentes y modelos de éxito. 

  1. Promover la autonomía en la toma de decisiones

La función de la mentora no es decidir por la emprendedora, sino:

– Facilitar la reflexión crítica. 

– Ofrecer herramientas. 

– Ayudar a evaluar opciones. 

– Fortalecer su capacidad de decisión. 

La perspectiva de género busca empoderar y emancipar, no sustituir la capacidad de liderazgo de la emprendedora.

  1. Incorporar la interseccionalidad

No todas las mujeres viven las mismas realidades. La mentoría debe considerar otros factores que pueden influir en el emprendimiento: edad, origen cultural, orientación sexual, situación económica, discapacidad, entorno rural o urbano, nivel educativo. 

La combinación de estos factores puede generar desafíos específicos.

  1. Medir el éxito de forma amplia

Además de indicadores económicos, una mentoría con perspectiva de género puede valorar:

– Desarrollo de competencias. 

– Equilibrio entre vida personal y profesional. 

– Acceso a oportunidades. 

– Crecimiento de la red profesional. 

– Bienestar y sostenibilidad del proyecto.

  1. Antes de intervenir explorar y validar

Validar antes de intervenir: ni todo es neutro, ni todas las explicaciones tienen perspectiva de género.

Una situación o problema tiene una o varias causas, por lo tanto hay que explorarlas todas, porque puede que no sea un tema de diferencias de género, sino otras explicaciones, pero siempre hay que tenerlo presente y explorar como causa, para descartar la influencia del género en la situación.  

Por ejemplo una mujer con alta capacidad para las matemáticas y la tecnología, con formación en la materia, que quiere emprender un negocio de terapias naturales y la intentamos convencer y empoderar para lo contrario porque consideramos que está desperdiciando su talento y que probablemente lo haga por la falta de referentes e incentivación de las mujeres en las carreras y sector STEAM 

No siempre todo es explicable desde la perspectiva de género, pero siempre hay que tenerla presente y descartarla. 

  1.  Hacer consciente a la emprendedora si el sector en el que está su negocio está masculinizado o feminizado porque esto condiciona su desarrollo:  

Si la actividad se ubica en un sector masculinizado, deben trabajarse y reforzarse  aquellos aspectos que se puedan ver más afectados por partir de una situación desventajosa en términos comparativos (menor número de referentes, mayor probabilidad de estereotipos y sesgos, mayores dificultades de conciliación, acceso a financiación)

La masculinización o feminización va a influir en la negociación con clientes, proveedores, a la hora de establecer alianzas, hacer networking; Es importante anticiparse a posibles obstáculos a los que deberá enfrentarse la/s emprendedora/s, por ejemplo, que clientela y proveedores/as perciban una menor credibilidad o solvencia del proyecto, fruto de prejuicios sexistas.  

  1.  Abordar el impacto de la doble jornada en la gestión del tiempo 

Ayudar a la emprendedora/s a realizar un análisis realista de su tiempo, de la disponibilidad del mismo tanto para el desarrollo y puesta en marcha del proyecto empresarial como de dedicación una vez constituida la empresa. 

No trabajar solo sobre la gestión del tiempo dedicado a la empresa, sino la gestión del tiempo en general incluyendo su vida personal. Abordar la necesidad de corresponsabilidad y no centrarse únicamente en temas de conciliación.

Entender que en muchas decisiones (fijar horarios de prestación de servicios, elegir la ubicación del negocio, elegir hacerlo sola o en sociedad) un factor clave para las emprendedoras va a ser la conciliación de la vida familiar y laboral, por lo que será un criterio a tener en cuenta al igual que el de la rentabilidad u otros.

  1. Prepararla para abordar situaciones complejas

Trabajar rol playings y experiencias de dominio con la emprendedora para enfrentar situaciones complejas: negociación de las condiciones de un contrato,  solicitud de créditos bancarios o en la contratación o adquisición de locales, anticipar, posibles escenarios discriminatorios que podrían pasar inadvertidos para la/s usuaria/s, pero para los cuales debe/n estar preparada/s. Piénsese, por ejemplo, en la negociación de un crédito bancario durante la cual la persona representante de la entidad bancaria analiza la disponibilidad de patrimonio personal desde una posición paternalista, o incluso de desconfianza, en torno a la posesión de avales personales o a la capacidad para disponer de aquel por parte de la emprendedora, análisis que se haría en distintos términos si la negociación fuese con un emprendedor.

Trabajar la situación temida o la persona temida

Que pasaría si…

  1. Huir de la diferenciación u oposición entre lo masculino y lo femenino 

Esta distinción, aunque se haga en favor de las mujeres y lo femenino siempre implica un sesgo de género. No existe un Liderazgo Femenino y otro Masculino, el liderazgo es  neutro. 

  1. La cercanía y empatía no puede confundirse con una actitud paternalista/maternalista o directiva del proceso emprendedor.

La responsabilidad del proyecto y su ejecución recae en la/s mujer/es promotora/s, algo que la persona que realiza el acompañamiento debe tener presente en todo momento. Esto implica también no caer en una actitud “maternalista”, excesivamente protectora. Es necesario que la mentora adopte una posición neutra en torno al proyecto empresarial, desde una visión realista, que contribuya a visibilizar ya desde este momento sus ventajas e inconvenientes, obstáculos y oportunidades. 

La relación de mentoring debe ser adulto-adulto.  

  1. Ser conscientes de los privilegios

Sensibilidad a la hora de contar nuestra experiencia, trayectoria, logros, o como hemos logrado las cosas siendo conscientes de las diferencias con la emprendedora y de nuestra situación de privilegio. 

Cada conversación de mentoring es una oportunidad para cuestionar sesgos, derribar barreras y generar nuevas posibilidades. Como mentores debemos preguntarnos si: ¿estamos acompañando a las emprendedoras para adaptarse al sistema o para liderar su transformación?

No debemos olvidar que cuando una mujer emprendedora avanza, no solo crece un proyecto empresarial: se amplían referentes, se rompen estereotipos y se abren caminos para otras mujeres.

El propósito del mentoring con perspectiva de género no es adaptar a las mujeres a las desigualdades existentes, sino contribuir a que puedan desarrollar todo su potencial mientras transformamos las condiciones que las generan.

Esloganizar es un concepto acuñado por Paulo Freire en su 📗 «𝘗𝘦𝘥𝘢𝘨𝘰𝘨í𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘰𝑝𝘳𝘪𝘮𝘪𝘥𝘰», que puede ser aplicado al mentoring. 

𝗘𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝘇𝗶𝗮𝗿 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗶𝗴𝗻𝗮𝘀, 𝗳𝗿𝗮𝘀𝗲𝘀 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗮𝘀, 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗳𝗮𝗯𝗿𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼𝘀, 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝘆 𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗻 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝘆 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗲𝘀𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱. Es una forma de imponer una visión sin parecer que se impone, de esta forma se busca que las personas acepten una realidad como incuestionable: «las cosas son así». 

👀 «𝙀𝙡 𝙘𝙡𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙨𝙞𝙚𝙢𝙥𝙧𝙚 𝙩𝙞𝙚𝙣𝙚 𝙡𝙖 𝙧𝙖𝙯𝙤́𝙣» es una de los eslóganes que más he combatido en mi vida porque no es cierto, la tendrá unas veces y otras no, y por que pague no significa tampoco que haya que dársela. 

👀 «𝗜𝗻𝗻𝗼𝘃𝗮𝗿 𝗼 𝗺𝗼𝗿𝗶𝗿» otra consigna muy del management, que obvia el hecho de que también se puede morir por innovar demasiado, convirtiendo la innovación en un imperativo absoluto, incluso cuando la estabilidad puede ser valiosa la estrategia más valiosa. 

𝗘𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗿𝗹𝗲 𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿, cuales deben ser sus pensamientos, 𝗲𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗳𝗮𝘃𝗼𝗿𝗲𝗰𝗲𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗶𝗲𝗻𝘀𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝘀í 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮𝘀.  Un mentor que esloganiza aborda las situaciones que su mentee plantea en las sesiones con frases prefabricadas en lugar de ayudarle a comprender la realidad, cuestionarla y construir sus propias respuestas. 

Por ejemplo, en una sesión con un director de área dice que su equipo está desmotivado y que existe una tensión constante entre departamentos y el mentor responde la clave es “empoderar al equipo» y le proporciona técnicas para hacerlo. 

Esta dinámica es muy habitual cuando el mentor le da más peso a su experiencia que a la del mentee y puedo ocasiones, entre otras cosas, que el eslogan sustituye al análisis. 

➡️ El diálogo favorece la reflexión crítica y la transformación, la esloganización la repetición acrítica y el mantenimiento del status quo. 

➡️ 𝗘𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗮𝗱𝗼𝗰𝘁𝗿𝗶𝗻𝗮 𝘆 𝗰𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, 𝗱𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 de forma reflexiva y crítica (Freire lo llama «problematizar») 𝗮𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘆 𝗳𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗹𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 porque implica analizar la realidad permitiendo que cada persona descubra el mundo desde su mirada, su situación y sus aspiraciones y que intervenga sobre él con actitud transformadora. 

➡️ 𝗗𝗶𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗼𝘁𝗿𝗼, favorece la ampliación de perspectivas y la concienciación sobre como soy y como es el otro, como miro el mundo yo y como lo mira el otro.  𝗘𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼, transmite verdades absolutas que impiden la reflexión crítica. 

En el ejemplo citado, un mentor que dialoga y no esloganiza, antes de lanzar consignas, aportar técnicas o dar consejos realizaría preguntas como:

  • ¿Qué condiciones del sistema están produciendo esta desmotivación?
  • ¿Qué margen de acción tienes, qué cosas puedes hacer y cuáles no?
  • ¿Qué conversaciones se están evitando en el equipo o en la empresa?

Uno de los mayores problemas de 𝗹𝗮 𝗲𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 es que al repetir consignas de forma mecánica 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝘁𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱, de los problemas, de las situaciones y circunstancias de las diferentes personas y eso impide su transformación y mejora. Cuando el lenguaje se reduce, se reduce el pensamiento.

𝗟𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗹𝗼́𝗴𝗮𝗻𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗽𝗲𝗹𝗶𝗴𝗿𝗼𝘀𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼: 

⭕ 𝗦𝗲 𝘂𝘀𝗮𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗲𝗱𝗶𝗿 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲 𝘆 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝘀𝗶𝗼́𝗻, para establecer lo que debe ser sin valorar otras opciones.  «𝘈𝘲𝘶í 𝘴𝘪𝘦𝘮𝑝𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘩𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘴í.»

⭕ 𝗦𝘂𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘆𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗻𝗮́𝗹𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗿𝗲𝘁𝗮. «𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘨𝘳𝘢𝘯 𝘰𝑝𝘰𝘳𝘵𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥»» esta frase puede evitar analizar y, por tanto, ver los perjuicios del cambio, centrándose solo en sus beneficios. 

⭕ 𝗦𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗲𝗻𝗴𝘂𝗮𝗷𝗲 𝗿𝗶𝘁𝘂𝗮𝗹 para el mentee. Esas frases que todo el mundo repite sin saber muy bien lo que realmente significan, sin cuestionarlas y que acaban orientando la acción de las personas, convirtiéndolas más en rebaños de ovejas, que en cabezas pensantes y creadoras. 

También acaban tapando la realidad de las cosas, porque a fuerza de ser repetidas se creen que las cosas son así cuando la realidad está mostrando lo contrario. 

⭕ 𝗙𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗺𝗲𝗰𝗮𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘀𝘂𝗮𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼́𝗻, porque lo que se busca es lograr adhesión, aceptación, que el mentee adopte las ideas del mentor, que valide su experiencia, que reproduzca sus aprendizajes.  

Cuando una consigna reduce las preguntas, desalienta el cuestionamiento o convierte la adhesión en una virtud, se acerca más a la persuasión que a la comprensión.

⭕El mentoring esloganizador transforma un proceso que debería ser de reflexión, descubrimiento y aprendizaje en un intercambio de frases hechas y respuestas simplistas o un intercambio de información útil pero no aprendizaje significativo. 

  • «Tienes que salir de tu zona de confort.»
  • «Todo es cuestión de actitud.»
  • «Debes confiar más en tu equipo.»

Estas frases pueden impedir explorar las verdaderas causas del problema: estructuras, relaciones de poder, recursos, capacidades, incentivos o contexto. De esta forma el mentee actúa sobre síntomas, no sobre causas por eso una y otra vez vuelve a su mentor para que “le recete más pastillas” que alivien sus dolores. 

⭕Los eslóganes suelen sonar profundos y generar una sensación inmediata de claridad, lo cual “empodera”  y “motiva” en el instante, pero se desvanece tras finalizar la sesión de mentoring y enfrentarse con la realidad, porque no se ha producido ninguna comprensión nueva, ni ningún aprendizaje. El mentee termina la sesión con la sensación de haber avanzado, pero al día siguiente su problema vuelve a aparecer y no tiene herramientas con las que enfrentarlo. 

⭕La esloganización suele colocar al mentor en una posición de poseedor de verdades:

«Lo que tienes que hacer es…»

«La clave está en…»

El mentee puede volverse dependiente de las respuestas del mentor en lugar de desarrollar su propio criterio. Se 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 un 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘂𝗺𝗶𝗱𝗼𝗿 de conocimiento en lugar de un creador del mismo, se limita a aceptar pasivamente las ideas de su mentor, sin cuestionarlas, analizarlas y someterlas a la deliberación. 

⭕ Muchos eslóganes que utilizamos son universalistas

«El que persevera triunfa.»

«Para lograr lo que quieres hay que salir de la zona de confort” 

ignoran que las decisiones se toman en contextos concretos que tienen restricciones económicas, dinámicas que pueden favorecer o impedir determinadas decisiones, culturas que marcan pautas sobre lo que está bien y lo que no, lo que se permite y lo que no, lo que se valora y lo que no, desigualdades de poder, condiciones del mercado.

Cuando un mentor esloganiza invisibiliza el contexto, las capacidades sociales, provocando un sesgo en la mirada del mentee, que puede hacer sentir que “no puede”, cuando lo que está pasando es “que no se puede”. 

𝗘𝗹 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗮𝗻𝘁í𝗱𝗼𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗹𝗮 «𝗲𝘀𝗹𝗼𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻» 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮.  Cuestionar estas consignas y frases hechas, sobre todo las que se ponen de moda y son repetidas hasta la saciedad por los llamados «gurús» o «influencers» y todos sus palmeros, deshace su hechizo, las convierte en simplezas y resta autoridad a quienes las defienden con tanto ahínco.

«𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘨𝘳𝘢𝘯 𝘰𝑝𝘰𝘳𝘵𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥»»  ¿Quién lo dice? ¿En base a qué? ¿Cuales pueden ser los riesgos?….

⚠️ Cuando sustituimos las preguntas por consignas, dejamos de aprender y empezamos a repetirnos. 

𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗺𝗶𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗿𝗮𝘀𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗽𝗲𝘁𝗶𝗺𝗼𝘀, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗶𝗻𝗺𝗲𝗱𝗶𝗮𝘁𝗮. 

𝗦𝗼𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀, con ellas pensamos, sentimos, nos comunicamos, nos relacionamos y nos comportamos, porque las palabras que nos decimos guían nuestro comportamiento y las que decimos a los demás influyen en el suyo. 

📌 «𝗧𝘂 𝗱𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝘂́𝗻𝗶𝗰𝗼.» Nichol Castro, Profesora adjunta de Trastornos y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buffalo. The Conversation. 

Un diccionario mental es mucho más que palabras, son significados, porque una misma palabra puede estar en dos mentes distintas, sin embargo, no evocan los mismos significados, emociones o reacciones. Por eso, en las conversaciones, es tan importante aclarar significados y estar atentos a las reacciones que provocan las palabras que pronunciamos: lo que para mí es justicia, no lo es para otro. Como yo reacciono al oír la palabra «médico» no es como reacciona otra persona. 

Una palabra no solo almacena significados, es el hogar donde se refugian emociones, valores y experiencias. Cuando las usamos estamos comunicando nuestro mundo y conectándonos con otros mundos. 

𝗗𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗼𝘀, 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗺𝗼𝘀, 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗼𝘀 𝘆 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀. Por eso es tan importante cultivarlo, ampliarlo, diversificarlo y también hacer limpieza en él, de vez en cuando. Darnos cuenta que hay palabras de las que debemos desprendernos para hacer hueco a otras nuevas. 

𝗦𝗶 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗺𝗲𝘁𝗮𝗹 𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗼 𝗮𝘀í 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 y no podrá generar pensamientos profundos o ideas interesantes. Si está lleno de palabras poco apreciativas (fracaso, no valgo, soy un desastre…) impactará de forma negativa en nuestro estado emocional y mental. 

𝗗𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗶𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗰𝗶𝗯𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗮𝗰𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀. No es lo mismo expresarse con palabras precisas, que con palabras vagas, con un vocabulario culto a un vocabulario vulgar, con un lenguaje técnico que con un lenguaje inspirador, no nos miran igual y no provocamos las mismas reacciones. 

➡️ 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘁𝗲́𝗰𝗻𝗶𝗰𝗮: «Es obligatorio utilizar casco, gafas de protección y calzado de seguridad en las áreas clasificadas como zona de riesgo nivel 2.»

Provocan claridad y precisión, pero no movilizan. 

➡️ 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗶𝗻𝘀𝗽𝗶𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹: «Cada medida de seguridad que seguimos protege algo invaluable: nuestra vida y la de nuestros compañeros.»

Moviliza y conmueve pero a lo mejor confunde.

Cuanto más rico es nuestro diccionario mental:

✅ Más matices podemos percibir al escuchar a otros, al leer e, incluso, al pensar. 

✅ Más precisión tenemos para expresar ideas.

✅ Más fácilmente podemos establecer relaciones complejas y tener un pensamiento más profundo y atinado.

✅ Más distintos tipos de impactos lograremos en los demás con lo que nuestras habilidades relacionales se multiplican. 

𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗳𝗼𝗿𝗷𝗮𝗻 𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗹𝗮𝗯𝗿𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝘂𝗻𝗲𝗻, 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗯𝗶𝗻𝗮𝗻, 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗹𝗮𝘇𝗮𝗻, 𝗱𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗶𝗱𝗲𝗮 o 𝘂𝗻 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘃𝗲𝗹𝗮 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼 𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿. Si mi diccionario mental es precario así de precarias serán mis decisiones porque me faltarán palabras para comprender la complejidad de mis vivencias internas, las reacciones de los otros, la idiosincrasia de las situaciones. Sin una comprensión amplia y profunda mi interpretación de las cosas será limitada, sesgada, pobre. Cuando interpreto mal, decido mal. 

Nuestro diccionario mental se va conformando a través de la lectura, la conversación, el estudio, el cine y otras artes, las experiencias vividas, la reflexión sobre ellas o la escritura. De ahí la importancia de cultivar estos hábitos y de incorporar la diversidad en ellos. 

Por ejemplo, escribir te ayuda a darte cuenta de lo limitado que es tu diccionario cuando al revisar lo escrito compruebas que repites mucho determinadas palabras. Gracias a la escritura he adquirido el hábito de buscar sinónimos continuamente cada vez que reviso mis artículos, post o libros, incorporando muchas más palabras a mi diccionario mental.  

La lectura, si es diversa e incorpora distintos géneros, disciplinas, autores, culturas y estilos te hace aprender nuevas palabras, nuevas expresiones, si cuando encuentras alguna que no conoces o no entiendes te tomas la molestia de buscar su significados. Lo mismo puede ocurrir con el cine: recuerdo la primera vez que escucho en una película argentina “quilombo” (kilombo), me atrapó al instante, la busqué y no me puedo imaginar ninguna otra que exprese mejor determinadas situaciones.

Leyendo a François Jullien, filósofo francés y sinólogo, aprendí que en la cultura china existe la idea y, por tanto, la palabra, que habla de la “no acción”, y que no es inactividad, sino un actuar en armonía con el flujo natural del universo, lo que significa no forzar situaciones ni luchar contra la corriente, permitiendo que los eventos se resuelvan de forma orgánica. Es una acción sin esfuerzo, un actuar que se va acompasando con el devenir de las cosas, sin forzar, sin esfuerzos innecesarios, sin tensión, sin ansiedad. Hacer lo que se necesita hacer en el momento justo. 

Aprender palabras como la “no acción” me permiten pensar distinto, plantearme que no solo existe la acción como la conocemos en la cultura occidental y esto me abre un nuevo campo de posibilidades en cuánto a cómo hacer las cosas, cómo responder ante el entorno. Para lograr cosas el único camino no es un plan exacto y diseñado al milímetro que cumples a rajatabla, también puedes implementar el principio de la “no acción” y a veces sus resultados son sorprendentes. Y no solo eso, también comienzo a experimentar otras emociones, las asociadas a la “no acción”, más confianza en la vida, en la observación de la experiencia, más tranquilidad, menos ansiedad. 

Cuando incorporas a tu diccionario mental determinadas palabras tu mapa del mundo se flexibiliza, tu mente se expande. 

¿Qué sería de nosotros sin las “distinciones”? esos matices lingüísticos que ayudan a observar la realidad de manera más precisa, a nombrar lo que nos pasa con más atino. Ya lo dijo Alejando Sanz en una de sus canciones: “No es lo mismo ser que estar. No es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va! Tampoco quedarse es igual que parar. No es lo mismo.”

No es lo mismo sentirse “culpable”, que sentirse “responsable”, no es lo mismo porque es distinto y esa distinción provoca cambios importantes a nivel mental, emocional y comportamental. Sentirme “culpable” me hace juzgarme, entrar en pensamientos rumiantes y quedarme atrapado en el pasado. Sentirme “responsable” me invita a hacerme cargo de la situación, a actuar. 

Cuando cambio mi visión de las cosas, y ese cambio de visión necesita palabras diferentes, amplío mis posibilidades de acción. Muchas de nuestras limitaciones personales, de nuestras frustraciones por no lograr lo que queremos, provienen de pensamientos, ideas e interpretaciones automáticas porque carecemos de riqueza léxica para poder pensarlas y verla de otra manera.

Cuanto más precisas son nuestras distinciones lingüísticas, más amplia es nuestra capacidad para comprender situaciones, tomar decisiones y generar cambios efectivos. 

📍Nuestro diccionario mental es una gran herramienta de transformación personal.  

Creo que una de las grandes aportaciones de un mentor es ayudar a su mentee a crear un diccionario mental adecuado para sus aspiraciones y su bienestar.  Porque las palabras bien utilizadas ayudan a pensar mejor, a sentir y a sentirse mejor. Cambiar nuestra conversación interna es cambiar nuestra vida, por eso siempre digo que un mentor es un facilitador del pensamiento, un socio pensante, que a través del manejo del lenguaje y la palabra ayuda a transformar el pensamiento, la acción y la vida. 

Un mentor es capaz de activar distintas zonas del diccionario mental de sus mentees para ayudarles a construir nuevos significados sobre sus experiencias, cambiar su emocionalidad e impulsarlos a la acción en la dirección de sus metas.  

Por eso es tan importante ser conscientes de las palabras que nos decimos, y que decimos, porque con ellas dejamos huellas. La próxima vez que converses con alguien, date un espacio para reflexionar sobre las palabras que has usado y la huella que has dejado. 

«Me sentía cómoda como freelance autónoma, mi negocio creció y pasé a ser una sociedad limitada con un equipo de 5 personas. Muchas personas se referían a mí como la dueña de la agencia, pero a mi me parecía que hablaban de otra.” 

“Hasta ese momento de cambio todo iba bien, mis clientes estaban satisfechos, reconocían mi trabajo y tanto los encargos como los clientes aumentaban. Pero comenzaron a surgir las dudas: me preguntaba continuamente si estaba preparada para liderar personas, cobrar tarifas más altas o posicionarse como experta en branding. Buscaba continuamente la validación externa para tomar decisiones.”

“A pesar de mi experiencia y el crecimiento de mi empresa, me resistía a participar como experta en ciertos círculos y eventos porque siempre sentía que me faltaba algo más para ser considerada como tal, para hablar a otros de mi experiencia, trasladarles mis conocimientos en branding”. 

          «Era más fácil decir que era freelance que decir que dirigía una agencia.»

       Testimonio de Marta dueña de una agencia de marketing digital en Barcelona

¿Te suena esta historia? Es la de muchas mujeres profesionales que sienten que no son suficientes, que necesitan formarse más, ganar experiencia, prepararse mejor, demostrar más, tener más consolidada la empresa, creyendo que con más formación, más experiencia, más preparación, más solidez empresarial se sentirían más preparadas y dejarán de experimentar esa sensación de “no ser suficiente”, de inseguridad y duda permanente. Sin embargo, ese día parece que no llegará nunca. 

Son uno de los muchos ejemplos de lo que se conoce como el “síndrome de la impostora”, siendo habitual que desde el mentoring se trabaje a través de estrategias de empoderamiento como:

-Hacerlas conscientes de sus logros y motivarlas para hablar de ellos

-Trabajar sus fortalezas y recursos internos para incrementar su nivel de confianza

-Reescribir la narrativa de sus éxitos para no centrarse en la suerte, la casualidad o las circunstancias externas. 

-Normalizar el miedo que experimenta cuando sus negocios crecen 

-Exposición progresiva a la visibilidad

A mi me gusta ser más retadora y plantear, a las mujeres profesionales a las que acompaño como mentora o a las mentoras que formo en perspectiva de género, la siguiente pregunta: ¿Y si el impostor fuera el sistema? porque está diseñado desde el punto de vista de los hombres y, por tanto, les favorece a ellos, mientras que las mujeres tienen que adaptarse y jugar con sus reglas, unas reglas que nos perjudican y que nos hacen sentir “impostoras” porque nos hacen dudar de nuestra valía, nuestra competencia, nos hacen adoptar comportamientos para sobrevivir en él que nos resultan ajenos, nos impiden desplegar otros con los que nos sentimos más cómodas,  y nos requieren un esfuerzo mayor y la continua necesidad de estar demostrando que podemos, que valemos y que nos lo merecemos.

Un sistema en el que se ha demostrado que las mujeres soportan una brecha de autoridad y  una brecha de brillantez y en el que prolifera también el “síndrome de la amapola alta”, que afectan con especial crudeza a las mujeres. 

El Gap de Autoridad es el fenómeno cultural y económico, descrito por Mary Ann Sieghart, en su libro “The Authority Gap: Why Women Are Still Taken Less Seriously Than Men, and What We Can Do About It”, que provoca que las mujeres sean tomadas menos en serio que los hombres, lo que se traduce en que son más interrumpidas en las reuniones y conversaciones, que sus aportaciones e ideas son más subestimadas, que se las ignora o prescinde de ellas como expertas o como personas con capacidad de aportar ideas y visión sobre un tema, que suelen ser más confundidas con personal subalterno aunque tengan un alto cargo y, todo ello, a pesar de demostrar igual o mayor competencia que los hombres. El gap de autoridad impacta de forma negativa en su liderazgo, que es más cuestionado, o menos valorado, y en sus oportunidades de promoción, así como en la brecha salarial. 

Se asume (creencia inconsciente) que un hombre es competente hasta que se demuestre lo contrario, mientras que con las mujeres sucede al revés, tienen que demostrarlo para que se las considere competentes, lo cual genera un esfuerzo mayor. La consecuencia es que las mujeres reciben mejores valoraciones de desempeño (se basa en resultados demostrados), pero peores valoraciones de «potencial» (se basa en intuiciones, estimaciones), que los hombres. Teniendo en cuenta que en las promociones a determinados puestos se valora más el potencial que el desempeño, es fácil explicar la brecha de promoción.

Este “gap de autoridad” implica que las mujeres deben trabajar el doble para alcanzar la misma credibilidad que sus colegas hombres. Sus opiniones se cuestionan más, sus decisiones se validan menos, y su liderazgo se acepta sólo cuando ha sido exhaustivamente demostrado. Si a este sesgo le añadimos la menor presencia de las mujeres en medios de comunicación, paneles de expertos y otros lugares donde se visibiliza la autoridad, no es de extrañar que la autoridad de ellos esté sobrerrepresentada y la nuestra subrepresentada.

En 2020, diversos investigadores de las universidades de Denver, Harvard y Nueva York publicaron en la revista Journal of Experimental Social Psychology un estudio bajo el título «𝘈𝘥𝘶𝘭𝘵𝘴 𝘢𝘯𝘥 𝘤𝘩𝘪𝘭𝘥𝘳𝘦𝘯 𝘪𝘮𝑝𝘭𝘪𝘤𝘪𝘵𝘭𝘺 𝘢𝘴𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘵𝘦 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘪𝘢𝘯𝘤𝘦 𝘸𝘪𝘵𝘩 𝘮𝘦𝘯 𝘮𝘰𝘳𝘦 𝘵𝘩𝘢𝘯 𝘸𝘰𝘮𝘦𝘯», que aportaba evidencias sobre el hecho de que 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗻 𝗶𝗺𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀. Es lo que se conoce como “gap o sesgo de brillantez”: l𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗴𝗼𝘇𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 hasta que se demuestre lo contrario, l𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀, 𝘀𝗶𝗻 𝗲𝗺𝗯𝗮𝗿𝗴𝗼, 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗻 𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝘆 𝗼𝘁𝗿𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 para que se les reconozca y se las trate como tales.

En el citado estudio sus autores señalan que se trata de un sesgo implícito, lo que todavía lo hace más peligroso porque lo aplicamos de manera inconsciente, sin darnos cuenta. Y entre otras cosas alimenta el “sesgo de autoridad”: c𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮ñ𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗼𝗽𝗶𝗻𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗮𝘀 𝗴𝗼𝗰𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 y que las de las mujeres sean tomadas menos en serio, además de subestimarse e ignorarse. 

Adicionalmente, influye en que cuando se 𝗲𝘃𝗮𝗹𝘂𝗮 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗺𝗽𝗲ñ𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 se 𝗮𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝘆a (de forma inconsciente) 𝗹𝗼𝘀 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗮 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗮𝗹 𝗲𝘀𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀. El error en los hombres brillantes es un desliz de la genialidad, mientras que en las mujeres es una prueba de la falta de ella. 

Si a ello añadimos que l𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗼𝗻, 𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻 𝗮 𝗲𝘃𝗮𝗹𝘂𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘅𝗮𝗰𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱, según diversas investigaciones citadas por Caroline Criado Perez en su 📗 «𝘓𝘢 𝘮𝘶𝘫𝘦𝘳 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦», no puede extrañarnos que se cree un imaginario colectivo sobre la mayor brillantez de los hombres y la no brillantez de las mujeres. El mérito se asume en los hombres y a las mujeres se les pide que lo demuestren. Eso no es competir en igualdad de condiciones.

No tenemos 𝗲𝗹 𝘀í𝗻𝗱𝗿𝗼𝗺𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗼𝘀𝘁𝗼𝗿𝗮, 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 tenemos 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 nuestra 𝘃𝗮𝗹í𝗮 y la creencia aprendida de que nuestros éxitos no se deben a nuestra brillantez sino al esfuerzo o la suerte. Lo que deberíamos plantearnos es si la impostura está en otro sitio, si se está asumiendo una brillantez en los hombres que no se corresponde con la realidad, ni con hechos objetivos. 

Caroline Criado Perez cita de nuevo en su libro como en Google se detectó que las mujeres no se proponían a sí mismas para un ascenso en la misma proporción que los hombres y se adoptaron medidas para cambiar esta situación. Lo que hicieron fue realizar talleres para alentar a las mujeres a que presentaran autocandidaturas para promociones con el objetivo de lograr que estas fueran de igual proporción a las de los hombres. Lo que la autora se cuestiona es que esta medida asume que el problema lo tienen las mujeres cuando quizás, si tenemos en cuenta el sesgo de brillantez, lo tienen los hombres. 

Quizás el problema no está en que las mujeres presentan menos autocandidaturas de promoción que los hombres, sino en que los hombres presentan demasiadas debido a que sobrevaloran su brillantez. «El porcentaje de mujeres que se proponían a sí mismas para un ascenso tal vez no era demasiado bajo, sino que quizás el de los hombres era demasiado alto». Caroline Criado Perez.

En un campo de amapolas, las flores que crecen más altas son cortadas para que todas queden al mismo nivel. ¿Cuántas mujeres hemos crecido con ese miedo a sobresalir por temor a las consecuencias de ello? El síndrome de la “amapola alta” (el miedo a las consecuencias de sobresalir por el coste que puede tener hacerse visible) es especialmente subyugante en las mujeres: mayor escrutinio de sus errores, menor reconocimiento de sus contribuciones, comentarios sobre su personalidad o su físico en lugar de sobre su trabajo, resistencia a su autoridad cuando ocupan puestos de liderazgo.

Ese miedo se acaba convirtiéndo en una presión constante para no destacar, no sobresalir, que se interioriza de forma inconsciente y se traduce en restar importancia a sus logros, evitar competir por promociones o reconocimientos, no expresar confianza en sí mismas abiertamente, ceder visibilidad a otros para evitar rechazo social. Así lo evidencian las investigaciones de Rumeet Billan: muchas mujeres aprenden a minimizar sus logros, modular su ambición, reducir su visibilidad como mecanismo de protección. Este mecanismo no sólo limita sus oportunidades profesionales sino que puede llegar a afectar a su autoestima personal y profesional.  

Como dijo Susan Sontag “Todo argumento puede tener su contraargumento”. Toda historia tiene su contrahistoria. Todo relato tiene su contrarrelato y es importante buscarlos y sacarlos a la luz.  El gap de autoridad,  el gap de brillantez y el síndrome de la amapola alta son ejemplos que nos ayudan a ver el síndrome de la impostora de otra forma, no como un problema de las mujeres, sino como una disfuncionalidad del sistema, que nos hace creer que somos insignificantes, poco brillantes e indignas de reconocimiento. 

Para romper brechas de género, para luchar contra el síndrome de la impostora, no es suficiente empoderar a las mujeres, hay que trabajar también su emancipación. 

empoderar supone trabajar sobre el “yo profesional” incrementado la confianza en sí misma, haciéndola consciente de sus fortalezas, sus recursos internos, formándose en habilidades, impulsando su autonomía. Está enfocado en superar los obstáculos que el sistema tiene para las mujeres profesionales a través del mejoramiento personal, lo que puede derivar en que la persona para superar la dificultad acabe adaptándose a lo que el sistema exige a costa de un gran esfuerzo personal.

emancipar implica que la mujer profesional comprenda cómo el síndrome de la impostora, u otras situaciones que vive, están relacionadas con procesos de socialización, desigualdades estructurales y mandatos de género,  que deje de interpretarlas como una carencia personal y que cuestione el sistema y el contexto y lo transforme para que sea más justo. 

Por ejemplo, una profesional que tiene dificultades con la gestión del tiempo, cuando le damos herramientas de productividad personal para que logre organizarse mejor, planificar, priorizar la estamos empoderando para hacer crecer su negocio o para ascender profesionalmente, sin embargo, también debemos ayudarla a emanciparse de la doble carga de trabajo que soporta a través de fomentar la corresponsabilidad en el cuidado del hogar y las personas dependientes.  Conciliar es empoderar, corresponsabilidad es emancipar. 

Cuando trabajamos desde el “mentoring emancipador”, la persona deja de preguntarse «¿Qué me pasa a mí para sentirme así?» para cuestionarse sobre «¿qué condiciones sociales, culturales y económicas favorecen que yo y otras  mujeres profesionales nos sintamos así?»

Para practicar un mentoring emancipador resulta útil contraargumentar, como propuso Susan Sontang para desarrollar el pensamiento crítico, para cuestionar el sistema, para ampliar nuestra forma de ver las cosas. Buscar la idea que refuta el “mainstream” o pensamiento dominante ¿Y qué más puede ser? ¿Y cómo condiciona el sistema? pueden ser preguntas útiles para comenzar a buscar la contrahistoria, la contra explicación y hacer ese esfuerzo extra por encontrarla. Se trata de ver no solo lo que tiene que cambiar la persona en ella misma, sino también lo que hay que cambiar fuera, en su entorno, en el sistema, en el contexto, como la condiciona o la limita y que lo enfrente, lo cuestione, lo cambie. 

Cuando la impostura la provoca el sistema, empoderarse no basta, hay que emanciparse de él. Hay que trabajar sobre el yo a la vez que trabajamos sobre el sistema y el entorno, porque para superar las brechas de género y las desigualdades no solo tengo que cambiar yo, también tiene que cambiar el sistema.

No es suficiente ayudar a las mujeres a confiar más en sí mismas, a que se preparen mejor, participen más, hagan oír su voz, etc. (empoderamiento), tenemos que fomentar en ellas una actitud de cuestionamiento frente a las desigualdades, los micromachismos, los estereotipos, que no cargue sobre sus hombros con la responsabilidad de tener que adaptarse, superar, demostrar, sino que invierta la carga de la prueba, que contraargumenta (emancipar).  

La relación de mentoring se convierte en una herramienta al servicio de las mujeres para cuestionar creencias de género, cuestionar estereotipos, cuestionar desigualdades y discriminaciones, superarlas y derribar barreras estructurales, fomentando la equidad. También son el escenario para preparar emocional, mental, conductual y estratégicamente a la emprendedora para afrontar con perspectiva de género y de una forma empoderadora y emancipadora las situaciones de desigualdad que vive. 

Se trata de ponerla en situaciones y escenarios que se le pueden dar en su vida profesional y que suponen discriminación, trato desigual, sesgos de género, micromachismos y trabajarlas en las sesiones a través del rol playing  ¿y si …………. como lo abordarías? 

Estás con tu socio en una reunión con un proveedor y este solo le habla a él. ¿Cómo lo abordarías para que tu voz también se escuche, tus intervenciones cuenten y te presten atención? 

Quizás la pregunta más emancipadora que podemos hacernos es ¿por qué deberíamos aceptar que la manera en que están funcionando las cosas es la correcta? ¿Quién lo ha establecido así? ¿Por qué? ¿A quién beneficia y a quién perjudica? ¿Para quién se derivan privilegios y para quién cargas?

𝘜𝘯 𝘥𝘪𝘳𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘳𝘦𝘴𝑝𝘰𝘯𝘴𝘢𝘣𝘭𝘦 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝑝𝘢𝘳𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝑝𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘭𝘢𝘳 𝘥𝘪𝘳𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭𝘭𝘢, 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘮𝘪𝘵𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘲𝘶𝘦𝘫𝘢𝘴 𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦́𝘴 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘨𝘦𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘶́𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢 𝘢𝘵𝘳𝘢𝑝𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘢𝘮𝘣𝘢𝘴 𝑝𝘢𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘺 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢 𝘢𝘤𝘵𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝑝𝘰𝘳𝘵𝘢𝘷𝘰𝘻, 𝘥𝘦𝘧𝘦𝘯𝘴𝘰𝘳 𝘰 𝘢́𝘳𝘣𝘪𝘵𝘳𝘰.

Este es uno de esos casos de triangulación que se dan a menudo en las empresas, pero hay muchos más y ni siquiera somos conscientes de que existen, los mantenemos o estamos inmersos y formamos parte de ellos

 

                          Situación “triangulación”               Consecuencias
Un empleado tiene un problema con un compañero pero se lo comunica al supervisor en lugar de hablar con él directamente. El conflicto se mantiene y aumenta la dependencia del supervisor.
Dos departamentos tienen desacuerdos constantes y utilizan a Recursos Humanos para comunicarse. Se ralentiza la resolución de problemas operativos.
Un trabajador busca constantemente la aprobación de un jefe superior cuando no está de acuerdo con las decisiones de su responsable directo. Se debilita la autoridad de los mandos intermedios.
Un líder comparte sus frustraciones sobre un colaborador con el resto del equipo en lugar de hablar con la persona implicada. Aparecen rumores y pérdida de confianza.
Dos socios con diferencias estratégicas utilizan a otros empleados para influir en la opinión del otro socio. Se crean bandos y polarización interna.
Un miembro del equipo transmite mensajes entre dos compañeros que no se hablan directamente. Se perpetúa el conflicto y la dependencia del tercero.

 

La triangulación es un concepto que surge en el ámbito de las relaciones familiares, que muy bien puede ser aplicado a las dinámicas que se dan entre las personas dentro de una organización y dentro de los equipos.

Muchos líderes o miembros de un equipo se ven inmersos en estos juegos relacionales en los que «𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗼» 𝗱𝗲 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝘀𝘂 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱: median entre dos personas en lugar de promover que resuelvan sus conflictos entre ellas, calman situaciones tensas, callan información que no deberían guardarse y se guardan secretos que no les corresponden. 

➡️  dos personas del equipo tienen un conflicto y, en lugar de hablarlo directamente, involucran a un tercero, muchas veces el líder, para que tome partido, lo resuelva, descargar su malestar con él y aliviar la tensión, conseguir su apoyo o evitar una conversación difícil. 

➡️ una persona utiliza a otra como mensajero para conseguir que las cosas vayan en la dirección que quiere, pero sin dar la cara.

➡️ un miembro del equipo busca aliados para reforzar su versión de los hechos y que de esta forma parezca que son objetivos, que son la realidad porque es una versión defendida por varias personas, cuando en realidad es la versión de una sola. 

La triangulación 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗳𝗲𝗻𝗼́𝗺𝗲𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝘀𝗼 𝗲𝘀 𝗱𝗶𝗳í𝗰𝗶𝗹 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗰𝘁𝗮𝗿 𝘆 𝗻𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗶𝗻𝗺𝗲𝗿𝘀𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲́𝗹 𝘀𝗶𝗻 𝗱𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮. Funciona a través de comentarios indirectos, silencios tensos, manipulación emocional, victimismo. Se reprocha y castiga con el rechazo a quienes se mantienen neutrales y no toma partido o a quienes ponen límites y confrontan responsabilidades. Se otorgan privilegios a los de nuestro bando, o a los que queremos tener como aliados, y se penaliza a los que se consideran enemigos.

Triangular es un fenómeno humano, según el psiquiatra Murray Bowen, porque ayuda a liberar tensión emocional y, de paso, responsabilidad pero tiene unos costes ocultos que no se aprecian a simple vista:

⭕ Cuando se convierte en una dinámica habitual y una forma de operar en la empresa 𝗮𝗰𝗮𝗯𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗼𝗰𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗹𝗶𝗰𝘁𝗼𝘀 porque rompe la comunicación directa y 𝗮𝗹𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗱𝘂𝗿𝗲𝘇. Los desacuerdos no se resuelven entre los interesados y quedan envueltos en una maraña de alianzas, secretos, «dimes y diretes» y mensajes indirectos, lo que 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗼𝗰𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝘂𝘀𝗶𝗼́𝗻, 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮𝗻𝗰𝗶𝗼 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹.  

H𝗮𝘆 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗿𝗼𝗹 𝘆 𝘂𝗻𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝗱𝗲, 𝘀𝘂𝗳𝗿𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗮𝘀𝘁𝗲 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝗳𝗿𝘂𝘀𝘁𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 porque no pueden solucionar algo que no les compete y de lo que no son parte. La contrapartida es que al asumir una responsabilidad ajena 𝗳𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗮 𝗳𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗺𝗮𝗱𝘂𝗿𝗲𝘇 de quienes deberían asumirla y enfrentar la situación. Les otorgamos además un poder que no les corresponde. 

⭕ Se genera una 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗱𝗲 «𝗮𝘂𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹í𝗺𝗶𝘁𝗲𝘀» que da lugar a más conflictos, falta de responsabilidad, incertidumbre, inseguridad, estrés

⭕ 𝗦𝗲 𝗰𝗿𝗲𝗮𝗻 «𝗯𝗮𝗻𝗱𝗼𝘀» dentro de los departamentos, los equipos y las empresas, lo que ocasiona que estén más ocupados en ganar y derrotar que en cooperar para lograr juntos. 

 

                                      Los costes ocultos de la triangulación en la empresa 

 

Impacto de la triangulación en la empresa                               Consecuencias
Comunicación indirecta e ineficaz Los conflictos no se abordan directamente entre las partes implicadas, lo que genera malentendidos y dificulta su resolución.
Formación de bandos y alianzas Surgen grupos enfrentados y decisiones influenciadas por lealtades personales, afectando la cohesión del equipo.
Sobrecarga de determinadas personas Algunos empleados asumen el papel de intermediarios de forma recurrente, experimentando desgaste emocional y disminución de su rendimiento.
Incremento de rumores y conflictos La comunicación triangular favorece rumores, interpretaciones erróneas y una mayor escalada de los conflictos.
Debilitamiento del liderazgo Los líderes evitan abordar directamente los problemas y recurren a terceros, lo que reduce su credibilidad y autoridad
Menor capacidad para resolver problemas La dependencia de intermediarios impide solucionar los desacuerdos en su origen y favorece su repetición.
Se genera mal clima laboral Aumentan la tensión, la desconfianza y la percepción de injusticia, pudiendo derivar en absentismo y rotación de personal.

 

Los que nos dedicamos al coaching y mentoring ejecutivo hemos vivido estas dinámicas porque muchas veces el cliente las reproduce con nosotros para que los validemos, les demos la solución, entremos en su juego y así no asumir su responsabilidad de tomar acción para cambiar las cosas que quieren cambiar. Nuestra labor es hacerles tomar consciencia de esta dinámica y sus efectos, impulsarlos a asumir su responsabilidad y tomar acción para cambiar esta forma de relacionarse y actuar. 

En muchos programas de liderazgo, gestión de equipos o mejora de la cooperación ,que he desarrollado en diversas organizaciones, las personas se han hecho conscientes de la existencia de la triangulación y como impacta en las relaciones y el trabajo cooperativo, aprendiendo a evitarla, confrontarla y romperla. 

 

📍»𝗦𝗶 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘂𝗻𝗼 𝗹𝗶𝗺𝗽𝗶𝗮 𝘀𝘂 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗮, 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿𝗮́ 𝗹𝗶𝗺𝗽𝗶𝗮.» Goethe. 

 

Si cada uno se hace cargo de sus problemas, sus necesidades, sus conflictos y responsabilidades y no entra o permite el juego de la triangulación la organización será un lugar limpio y sano.  A veces hace falta un empujón y acompañamiento para lograr este cambio, esa es nuestra labor como facilitadores, mentores y coach.

La propuesta de un «liderazgo circular» surge a raíz de la lectura del Manual para Facilitadores de Círculos, escrito por Kay Pranis, donde se detalla una metodología de comunicación, basada en tradiciones indígenas, que creo muy aplicable a la gestión de equipos, gestión de reuniones, resolución de conflictos y otras actividades grupales que se dan en las organizaciones.

Para muchas culturas en Canadá, Nueva Zelanda o Norteamérica el círculo ha sido el epicentro del bienestar y la cohesión comunitaria. El círculo representa la unidad, la conexión, la igualdad y el equilibrio, porque en un círculo cada punto está exactamente a la misma distancia del centro, ninguno está más adentro ni más afuera. En la organización circular no se visualiza, ni se percibe jerarquía, porque no hay un arriba y un abajo, un lugar dónde unos están en un sitio y otros en otro. El círculo refleja equilibrio, porque cada parte está en balance con las demás.

El fundamento de la circularidad es la igualdad, la inclusividad y la conexión humana.

  • Igualdad: en un círculo, nadie está más arriba o abajo; no está quien habla y quien escucha, todos hablan y escucha, no existen posiciones privilegiadas. Cada participante del círculo tiene el mismo valor y la misma oportunidad de ser escuchado.
  • Inclusividad: todos hablan en primera persona, todas las voces son escuchadas y tenidas en cuenta, la decisión final y el resultado es obra de todos y todos se responsabilizan de ella.
  • Conexión humana: los participantes dejan de lado las agendas personales y se enfocan en el bien común. No se busca la victoria de una mayoría sobre una minoría, sino un acuerdo que atienda las necesidades de todos, honrando la unidad del grupo.

El proceso de participación en los círculos nace de una invitación, nunca de la presión, la obligación o la imposición. La participación es voluntaria. No existe un líder, sino un facilitador, un líder que no lidera, sino que facilita, que no está centrado en brillar, es llevar la voz cantante, en dirigir la conversación, sino en ayudar a que la conversación fluya, sea participativa, enriquecedora y productiva. Nadie controla el círculo; el poder se distribuye equitativamente.

La comunicación circular posibilita que:

✅ Todas las personas tenga igual oportunidad de hablar y ser escuchadas.

✅ Las decisiones emerjan del diálogo colectivo, no de imposiciones unilaterales.

✅ El enfoque de las soluciones sea holístico porque se consideran múltiples perspectivas antes de actuar.

✅ La comunicación sea más auténtica, directa, transparente y honesta.

✅ La responsabilidad sobre el proceso y los resultados sea compartida porque todos los participantes, aumentando el compromiso en la implementación de las acciones acordadas.

Para llevar a cabo círculos de diálogo es importante tener presentes 5 piezas clave de su desarrollo y funcionamiento que se recogen en la siguiente infografía: lugar de la reunión, pieza de diálogo, guardián del círculo, ritual y compromisos.

 

 

Una de las herramientas que utiliza la metodología de los círculos, para garantizar que todas las personas tengan voz y que su voz sea escuchada con atención y respeto es la pieza de diálogo. La pieza de diálogo es un objeto simbólico que comienza en el centro y va pasando de manos según quien interviene. Puede ser un libro, una fotografía, una pieza de cerámica…, lo importante es que tenga relación con el asunto que se va a tratar o que posea un significado especial para las personas del grupo.

Lo fundamental es que el objeto resuene con los participantes y les recuerde el propósito principal de la herramienta: garantizar un diálogo respetuoso donde solamente puede hablar la persona que la sostiene en sus manos, lo que obliga al resto a practicar una escucha activa y respetuosa. El silencio también es una forma de hablar, los participantes pueden pasar la «pieza de diálogo» sin comentar porque es una forma válida de participar y estar presente en el círculo. De esta forma evitamos que las reuniones se conviertan en ese escenario en el que todos hablan pero nadie se escucha.

El liderazgo circular se ejerce dando voz al grupo, generando espacios de conversación dónde todos aportan y deciden. Cuando se implementa no solo hace crecer al equipo, sino también al lider porque, a veces, el mayor desarrollo de un líder viene de saber ceder el poder y confiar en que el equipo sabrá encontrar, a través del diálogo, el camino para solucionar el problema, atravesar el conflicto y enfrentar el desafío.

«En el liderazgo circular no se trata de estar al frente, sino de crear espacios donde todos puedan brillar».

No se trata de una forma de liderar aplicable a todas las situaciones o a emplear en todo momento, sino de un modelo de liderazgo que puede utilizarse en toma de decisiones grupales, generación de ideas en grupo, gestión de conflictos en los que están involucradas varias personas, gestión de reuniones, resolución de problemas en grupo, por citar algunas. Se trata más de adoptar el hábito de comunicarse, trabajar y decidir circularmente, para ello se puede comenzar por incorporar a la dinámica organizacional Círculos de diálogo Regulares donde los equipos abordan desafíos específicos utilizando la comunicación circular.

Para ello es importante tener en cuenta el proceso a seguir para realizar círculos de diálogo que consta de 4 fases: discernimiento, preparación, desarrollo del diálogo y seguimiento.

 

 

El liderazgo circular no es una modelo o una metodología más, es una invitación a redescubrir el poder de la sabiduría colectiva a través del diálogo. Lo que puede obtener una organización con su implementación es muy valioso:

➡️ Fortalecimiento de la Cultura Organizacional porque las organizaciones que implementan metodologías participativas obtiene un 40% de aumento en el compromiso de los empleados. Al crear espacios sagrados de diálogo, se derriban barreras jerárquicas, se favorece el conocimiento y comprensión mutua y se abren nuevas posibilidades de colaboración.

➡️ Innovación y Creatividad porque la circularidad favorece que las ideas fluyan de manera natural, se conecten, dialoguen entre ellas y hagan surgir nuevas ideas.

➡️ Desarrollo del Liderazgo Distribuido porque en los diálogos circulares cada participante se convierte en un «co-facilitador», asumiendo responsabilidad tanto por el proceso como por los resultados.

¿Cómo cambiaría la dinámica de tu equipo si aplicaras procesos de comunicación más circulares?

¿Qué desafíos y oportunidades identificas para implementar este enfoque del liderazgo circular en tu equipo?

Si implantaras la comunicación circular en tu organización ¿Qué objeto usarías como «pieza del diálogo»?

En la Escuela de Mentoring llevamos tiempo aplicando esta metodología que hemos incorporado a nuestras sesiones de mentoring grupal y conversaciones con propósito.