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📌Donde pones tu atención pones tu energía y tu intención. Ambas dirigen tus acciones y explican tus resultados.

La atención es el proceso cognitivo que precede a cualquier actividad mental: pensar, reflexionar, valorar, recordar, analizar, decidir…. Funciona como un filtro que selecciona, prioriza, procesa y supervisa toda la información que percibimos, tanto en forma de estímulos internos (una idea, una emoción, una sensación), como externos.  

El cerebro tiene una capacidad de procesamiento de información limitada, por ello necesita seleccionar que inputs capta y cuáles desecha, sino se saturaría y no funcionaría bien. La atención es el sistema que establece prioridades, selecciona secuencialmente los estímulos, filtra y da paso a los que estima necesarios y desecha los irrelevantes. 

La calidad de nuestra atención depende de nuestro nivel de consciencia, nuestra concentración, nuestra motivación, nuestra velocidad de procesamiento de información y de nuestra capacidad de selectividad y alternancia. 

Como todo proceso mental opera en dos vías: rápida/automática o lenta/deliberada. 

➡️Atención pasiva e involuntaria, que opera de forma más inconsciente y automatizada y no es guiada por los objetivos de la persona, sino por los estímulos externos que aparecen sin cesar y ante los que responde de forma automática.

➡️Atención activa y voluntaria, que es guiada por los aspectos motivacional-volitivos de la persona. Su guía es una meta conscientemente elegida que nos ayuda a focalizarnos, concentrarnos y evitar las distracciones. Es el tipo de atención necesaria ante situaciones que exigen planificación, desarrollo de estrategias, resolución de conflictos o emisión de respuestas ante situaciones novedosas.

Cualquier déficit o baja calidad de la atención se traslada a una mala calidad del pensamiento, la toma de decisiones y los resultados de la persona en la vida.

La metodología ©️Integral Generative Mentoring está pensada para mejorar la calidad de la atención activa y disminuir los perjuicios, que, en ocasiones, provoca una atención pasiva en estado de alerta permanente que responde ante cualquier estímulo externo sorpresivo (una notificación de WhatsApp en el móvil, una llamada entrante, un correo). 

Las sesiones de mentoring se están diseñadas como un espacio libre de estímulos (sin móviles, sin ordenadores, sin papeles, sin ruidos, sin interrupciones, ni contacto visual con estímulos exteriores, salvo si se realizan caminando). Son un espacio de concentración dónde solo están dos personas conversando, mirándose a los ojos y escuchándose con atención y profundidad. Durante la conversación de mentoring el mentor trae presente a la misma el objetivo elegido por el mentee para lograr en el proceso de mentoring, porque le ayuda a focalizar su atención y evitar que se distraiga con otras ideas o temas. Para ello utiliza las preguntas de enfoque, que dan entrada a la atención activa y cortan el paso a la pasiva: ¿qué relación tiene esto que me estás comentando con tu objetivo en el proceso de mentoring? ¿en qué medida esta idea que planteas impacta positivamente en el logro de tu objetivo?

En general, las preguntas que son un activador del sistema SARA (Sistema Activador Reticular Ascendente) y ayudan al mentee a poner atención en aquello que no ve y, por tanto, no está usando como información para tomar decisiones; a focalizarse en el objetivo y no distraerse; ha hacerse consciente de a qué está prestando atención y a qué no.    

Durante las conversaciones de mentoring, el mentor propicia en el mentee procesos metacognitivos sobre la atención, es decir, le hace pensar sobre como es su proceso atencional para aprender a gestionarlo mejor:

identificar que le distrae y cómo evitarlo estableciendo estrategias autorregulatorias de la atención

conocer sus sesgos cognitivos y cómo afectan y dirigen su atención: por ejemplo, una persona de metaprograma general tenderá a no prestar atención y, por tanto, obviará los detalles, y puede que resulten relevantes para la decisión a tomar o la respuesta a dar. Una persona con estilo motivacional de logro puede focalizar tanto su atención en el reto, en conseguir el objetivo, y pasar por alto aspectos que lo hacen inviable, o que el esfuerzo y tiempo a emplear superan los disponibles o que su nivel de cansancio lo hacen inviable. 

Adicionalmente, en las sesiones de mentoring se entrenan en el mentee 4 modalidades de la atención activa:

👀Focalizada: manteniendo al mentee focalizado en su meta y que la utilice como instrumento para dirigir su atención y ponerla en aquello que es relevante para lograrla. La meta es el filtro para la captura y uso de información, la toma de decisiones, la elección de acciones y la evaluación de los resultados. 

👀Sostenida: manteniendo al mentee centrado en la conversación de mentoring por espacio de una hora, sin interrupciones, ni distracciones. Una conversación que gira en torno a un tema concreto relacionado con el objetivo a lograr en el proceso. 

👀Selectiva: ayudando al mentee a filtrar toda la información que está en su cabeza y vuelca en la sesión para atender a aquella que es relevante para el logro de su objetivo, desechando toda la demás que le distrae, le ocupa espacio mental y tiempo. 

👀Dividida: desarrollando en el mentee la habilidad de dar respuestas simultáneas ante diferentes estímulos, haciéndole operar a nivel racional y emocional ante una misma situación, preguntándole por lo que piensa y siente sobre la misma, lo que le obliga a dirigir la atención hacia sus pensamientos y sus emociones al mismo tiempo. También haciéndolo mirar hacia fuera y hacia dentro de sí mismo, convirtiéndolo en observador simultáneo de la realidad externa y la interna. Se trata de tener un ojo en cada lado, sin perder el foco sobre el objetivo a lograr. 

📍Dirigir eficazmente nuestra atención es dirigir eficazmente nuestra vida. 

Ese es el propósito último de nuestra metodología ©️Integral Generative Mentoring, dotar a las personas que acompañamos de las herramientas necesarias para gestionar de manera eficaz su atención y lograr una vida más plena y satisfactoria.

Hace ya unos meses publique un post sobre la importancia de estar atento a las oportunidades y saber aprovecharlas. En el señalaba la necesidad de estar atento y abierto al entorno, a todo lo que pasa a nuestro alrededor. Cada oportunidad tiene un impacto importante en el desarrollo de nuestra carrera profesional.

La atención no es sólo importante para detectar las oportunidades, lo es aún más para saber evaluarlas, seleccionarlas y dejarlas pasar, porque no todo lo que aparece ante nuestros ojos con sus mejores galas es una oportunidad. No todos los proyectos que nos ofrecen son una oportunidad, no todas las colaboraciones van a derivar en una alianza de crecimiento, no todas las ideas son viables, no todas las propuestas encajan en el momento en el que estoy ahora.

Ver en todo oportunidades es una ceguera tan grande como no ver ninguna.

A veces detrás de esta compulsión a aprovecharlo todo esta la trampa mental de la actividad, que nos lleva  a hacer y hacer, sin pararnos a pensar en las prioridades, y en sí lo que hacemos nos acerca o aleja de nuestro  objetivo. No tener definida una estrategia, y bien clarificadas nuestras prioridades, también nos puede llevar a involucrarnos en todo lo que llega «por sí estuviera ahí» «por sí se me escapa el tren y ya no vuelve» o simplemente «por sí acaso».

Otras veces el impulsor de la personalidad «date prisa» revolotea por nuestra mente con mensajes del tipo: “siempre andas el último”, “el que da primero, da dos veces”, “si no eres rápido se te van a adelantar”, “si no eres rápido nunca conseguirás nada en esta vida”, y nos lleva a pensar que si no me abalanzo sobre todo lo que llega perderé la oportunidad.

La parálisis por el análisis es tan nefasta, como la inercia sin rumbo por falta de él.

¿Te atreves a poner a prueba tu nivel de consciencia sobre tu relación con las oportunidades?

Te reto a realizar una Auditoría de Oportunidades:

1.-¿Qué proceso seguiste para escoger las oportunidades que te han llevado a estar donde estas hoy o a los proyectos en los que estas involucrado? Descríbelo bien, cómo, cuándo, dónde y de quien surgió la oportunidad. ¿Qué valoraste para tomar la decisión? ¿Tuviste en cuenta los pros y los contras? ¿lo que ganabas y lo que perdías?  ¿Si la oportunidad te acercaba o alejaba a tu meta?

2.- ¿Si pudieras volver atrás qué harías? ¿qué oportunidades escogerías y cuales dejarías pasar? ¿Cuales crees que combinadamente de forma estratégica hubieran logrado resultados más satisfactorios o más rápidos?

No te dejes atrapar por la trampa de la disonancia cognitiva, no caigas en la ilusión de creer que tu decisión fue tomada cuidadosamente o que fue una intuición acertada. No te aferres a justificar que fue una decisión para no asumir que quizás te equivocaste. No obvies que quizás no quisiste ver los contra y tomaste la decisión en base solo a los pros. No culpes a las circunstancias externas de las consecuencias no deseadas de tu decisión. No racionalices ahora lo que no racionalizaste en su momento.

Las personas tendemos a comprometernos con el error cuando nos sentimos responsable de él, y nos mantenemos en él justificándolo en vez de asumir que tenemos que cambiar de direccion, aprender de él y dejarlo pasar. No caigas en la trampa de la persistencia, que no es lo mismo que la perseverancia.

3.-¿Cuales son los resultados que has obtenido con las oportunidades que elegiste? ¿Estas realmente satisfecho con ellos? ¿son los que habías visualizado o deseado cuando elegiste la oportunidad? Si los resultados no te convencen, ¿a que se debe? ¿en cuantas de tus respuestas están factores externos? ¿Qué responsabilidad tienes tu en todo ello?

4.– En el aquí y ahora, ¿qué oportunidad que elegiste en el pasado mantendrías y cual dejarías de lado?

Si estas sintiendo una ligera o profunda sensación de incomodidad, cierto enfado y rigidez corporal, tranquilo no pasa nada, estas saliendo de tu zona de confort. Ya estas preparado para aprender nuevas estrategias y nuevos hábitos en la identificación y selección de oportunidades.

Las oportunidades deben estar alineadas con nuestra razón y nuestra emocion

Las oportunidades deben estar alineadas con nuestra razón y nuestra emocion

Para mi el saber detectar y elegir las oportunidades adecuadas tiene dos principios fundamentales:

– un profundo autoconocimiento personal y una clara focalización y definición de la meta que quiero alcanzar. Estos son los dos faros que nos guían a la hora de priorizar las oportunidades para decidir cual nos aleja o nos acerca a nuestra meta y cual encaja o no encaja con nuestra esencia.

– una férrea disciplina en la evaluación de las oportunidades, que pasa por indagar, diría incluso hasta diseccionar la naturaleza de la oportunidad (de donde o de quién viene, que carga lleva, a donde lleva, que oculta) y su vinculación con otras oportunidades, con la meta, y con el momento.

Además de estos principios puedes poner en práctica los consejos, preguntas y herramientas que te propongo a continuación:

1.- Resiste con todas tus fuerzas la tentación de entregarte en brazos de la primera oportunidad que te corteja.

2.- Pon el foco en el largo plazo, y no en el corto plazo, para valorar las mejores oportunidades

3.- Ata tu entusiasmo a la hora de decidir y pide ayuda a «tu yo realista» y «tu yo crítico». Aplica la estrategia de Walt Disney.

4.- La oportunidad ¿me acerca o me aleja de mi meta? ¿Cuanto? ¿Cómo? ¿Cómo lo se?

5.- ¿El esfuerzo que supone compensa lo que voy a obtener?

6.- ¿Lo que voy a ganar compensa lo que voy a perder o dejar atrás?

7.- ¿Esta oportunidad me posiciona estratégicamente para captar otra que me acerca más a mi meta?

8.– ¿Puedo considerarla una inversión de futuro? ¿Como lo he medido?

9.– ¿Tengo en este momento los recursos necesarios para poder aprovechar adecuadamente esta oportunidad? Si no los tengo, ¿puedo conseguirlos en un tiempo que no haga inviable la oportunidad?

10.-¿Es el momento para mi de esta oportunidad?

Confieso que estoy en un momento en el que tengo ante mi probablemente una de las grandes oportunidades de mi vida, y que estas reflexiones que comparto me ayudan a no paralizarme y a no precipitarme. Por eso me gusta compartirlas, porque creo que si me ayudan a mi, también pueden ayudar a otros. Son las mismas que muchas veces trabajo en los procesos de Coaching y Mentoring con mis clientes, y también confieso que cuando le tocan a uno mismo no resultan tan sencillas.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring