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En este artículo comparto mi experiencia como emprendedora que han marcado mi práctica como Mentora y todo lo que he aprendido en este camino.

En mi etapa como emprendedora, contratamos un consultor para ayudar en nuestro crecimiento y preparar estratégicamente el futuro de la empresa. Pusimos mucha ilusión, tiempo, esfuerzo y dinero es esa apuesta.

Buscamos, preguntamos a colegas, entrevistamos a varios y finalmente contratamos a un grupo de consultores que pensamos que nos ayudarían a avanzar y gestionar el proyecto.

Recuerdo que tras la primera sesión de trabajo, nos dijo entre risas: en un año estaréis hartos de nosotros, arrepentidos de contratarnos…. jajajajaja!!!!

Y pensé: nos hemos equivocado (realmente, pensé otro verbo pero por respeto me lo reservo) Seguimos trabajando con la misma ilusión, confiados y siguiendo a pies juntillas las indicaciones que nos daban; tras seis meses, nos dimos cuenta que no funcionaba y acabamos con el proceso. Tengo un recuerdo muy agridulce respecto a esa experiencia; por un lado fue un un reto para la empresa y para el equipo humano volver a avanzar “solos” por otro lado aprendí lo que NO necesitaba ni quería y sobretodo a enfrentar mis dudas, miedos o afirmaciones desde un lugar muy distinto.

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Cuando decidí ser Mentora, mi experiencia con el consultor me hizo reflexionar en cómo aproximar mi práctica con mis mentees.

Aquel consultor del pasado nunca le importó nuestra historia, nuestros valores, qué nos había llevado hasta ese momento, quienes éramos, a donde queríamos llegar, qué nos movía… sólo nos decía QUE hacer sin importar de donde nacían nuestras inquietudes, de dónde partía la necesidad de crecer, nuestra visión de la empresa. Ahora, tengo la sensación que se movían en unos parámetros muy diferentes a los nuestros. Fracasamos las dos partes, nosotros aprendimos muchísimo y seguimos adelante.

El poder del Mentoring de generar conversaciones para avanzar en la toma de decisiones, mejora la visión estratégica, genera contexto y estructura, facilita que el mentee sea el que llegue, asimile y avance en los retos de los proyectos, siempre desde los valores del emprendedor, a su ritmo y con un respeto a su TODO.

Para mi el mentee y su proyecto van de la mano, y así lo entiendo y me aproximo a mis clientes. Como Mentora entiendo sus dudas, creencias, inquietudes, potencial porque yo lo he sentido como ellos y a través del Mentoring les impulso a ser su mejor versión. Siempre desde su experiencia, momento y con un respeto enorme a sus valores, a la pasión que le ha llevado hasta ese momento. Acompañando sin dirigir.

Acompañar sin dirigir. Está máxima es fundamental para mi, acompaño a mis mentees con mi experiencia y conocimientos. Con mi visión estratégica, les genero nuevos escenarios y los recorremos juntos. Mi percepción de la parte personal, estado de animo, etapa vital, me impulsa a darles confianza, posibilidades, fuerza para seguir adelante y entender.

Me siento feliz de poder compartir mi vivencia y lo que ha significado para mi. Por eso, aprovecho y le doy las gracias a ese Consultor por lo que aprendí durante esos meses pero sobretodo por lo la fuerza interna que despertó en mí y que me hizo mejor persona, emprendedora y ahora mentora.

Autora: Mayte Varela

Mentora Acreditada de la Escuela de Mentoring