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Compartimos en Radio Toledo los principales mensajes del libro “Mentoring” de Mª Luisa de Miguel

El pasado 8 de Enero, nuestra Director Ejecutiva, Mª Luisa de Migue, fue entrevistada por la periodista Teresa Martín, en el programa “Voces Amigas” en Radio Toledo para hablar de su nuevo libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”.

Durante un espacio de 15 minutos Mª Luisa de Miguel compartió su visión sobre el mentoring, la importancia de la experiencia como fuente de aprendizaje, cómo aprovecharla y sacarle partido en nuestro desarrollo personal y profesional. Señaló que el libro describe las claves de la metodología Integral Generative Mentoring para optimizar el aprendizaje de la experiencia, y que en la raíz de todo está saber encontrar el equilibrio entre las necesidades del yo y las necesidades de los otros, del entorno, para lo cual es imprescindible darle espacio a la conversación y a la relación genuina y auténtica. Otra de las ideas, sobre la que conversaron durante la entrevista, fue como el autoconocimiento, la introspección y las conversaciones con uno mismo sobre la propia experiencia son la fuente de la confianza en uno mismo. Sobre ello se habla en el libro, dando las claves para mantener conversaciones efectivas con uno mismo a través de la guía de un mentor que es modelo de inteligencia conversacional y relacional.

Mª Luisa explicó que una de las mayores aportaciones de un proceso de mentoring es la ampliación del pensamiento, de nuestras posibilidades de desarrollo, y de intervención en el entorno.  El mentoring da amplitud al ser humano, desarrolla la agilidad mental, la learning agility, la resiliencia, la creatividad, entre otras habilidades.

Con nuestro modelo INTEGRAL GENERATIVE MENTORING las personas aprenden a crear relaciones y mantener conversaciones que permiten conectar las mejores fortalezas de los seres humanos.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa.

Entrevista Radio Toledo

 

Libro Mentoring

Si quieres conocer en mayor profundidad nuestra metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING te invito a que adquieras el libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”,  y accedas a una nueva forma de liderar, desarrollar el talento e impulsar el aprendizaje personal y organizacional. Si quieres desarrollar un programa de mentoring en tu organización o formar a tus mentores estaremos encantados de acompañarte aportándote toda nuestra experiencia y conocimiento sobre mentoring.

Son ya muchas las organizaciones de todo tipo y en diversos ámbitos las que están adoptando el mentoring como modelo de aprendizaje, cambio y desarrollo. Los resultados hablan por sí solos, en el libro se incluyen varios ejemplos de programas de mentoring implantados en diferentes organizaciones (multinacionales, universidades, organizaciones no lucrativas, organismos públicos). Si no quieres perder el tren de la excelencia únete a esta nueva forma de aprender.

Escuchar con plenitud, un placer y un regalo que me ha dado el mentoring

A veces la vida te hace regalos inesperados. Hace ya tiempo nuestro responsable del área de investigación en la Escuela de Mentoring, Lucas Ricoy, me envió un texto de Carl Rogers, “me gusta escuchar”, que me toco profundamente, pues me hizo recordar uno de los mejores regalos que me ha dado el Mentoring: el placer de escuchar.

El placer de llegar a una sesión, especialmente la primera, y abrir tu ser a otra persona para simplemente aceptar recibir lo que te quiera dar. El placer de ver como se va abriendo al sentirse escuchado sin condiciones, sin expectativas, y sin juicios. El placer de descubrir como detrás de una pregunta tuya se abre una puerta, una puerta que hasta ese momento estaba cerrada. Una puerta que abre su dueño porque quiere, porque se siente seguro, acompañado. y con la emoción de adentrarse en un mundo de nuevas posibilidades.

Hace unos días, tuve una de esas primeras sesiones de un proceso en la que llegas para recibir el mundo del cliente, sin saber que va a pasar. Tu enseguida percibes cosas, poco convencimiento con el proceso, pocas expectativas, desmotivación, pero las dejas llegar y pasar, porque sabes que hay más por llegar y que no es el momento de detenerse ahí. Y sigues presente, acompañando la escucha, y preguntando al hilo, y “voalá” llega ese momento en que el cliente deja entrever una puerta que hasta ahora estaba oculta, y tu le lanzas una llave con una pregunta provocadora y la puerta se abre, y con ella nuevos paisajes y nuevos caminos.  Y con esa apertura cambia todo, la expresión de la cara del cliente, el ritmo de su voz, su postura corporal, y donde hasta entonces solo había ganas de dar pasos de vez en cuando, ahora hay ganas de correr y de querer llegar a la meta, que ya palpita en su cabeza y en su corazón.

Empece a darme cuenta, que al escuchar con esta apertura y esta actitud, no solo me abría yo al mundo y a los demás, sino que ayudaba a otros a abrirse, y que esa apertura y sensación de hermanamiento con el mundo, les producía la misma satisfacción, bienestar y serenidad que a mi.  Empece a aprender, a aprender con otros y de otros, a entenderme a mi misma al entrar en el mundo de otros y comprenderlos, a aceptarme al ver como otros se aceptaban, a perdonarme como otros se perdonaban.

Recuerdo una sesión con un cliente en el que éste me lanzo una frase que nunca olvidare “yo para saber lo que quiero antes necesito saber lo que puedo”. Es la única vez hasta la fecha que me quede desarmada, sin capacidad de preguntar al hilo, de retar, de generar reflexión sobre todo lo que había detrás de ella. Tuve que retomar por otra vía. Porque lo que resonó en mi con esa frase fue tan fuerte, que en un instante sentí todo lo que esa persona estaba sintiendo, no sólo por lo que dijo, sino por como lo dijo. Escuche los gritos de su impotencia, de su frustración, y de su desazón por no atreverse a querer por temor a no poder, y sentí sin necesidad de saber, que esa puerta no estaba lista para abrirse, y que había que seguir el camino, y pasar a su lado sin mirar para ella. Ya llegaría el momento de retornar a ese punto del camino, como así fue.

Muchas veces he dicho que hago mentoring porque para mi supone la mejor herramienta de crecimiento personal.  A veces me pregunto, si mis clientes sienten que han recibido tanto como yo siento que recibo de cada proceso. Para mi cada proceso y cada cliente es una lección de vida que ellos me regalan, una lección de coraje, de superación, de esfuerzo, de confianza, de generosidad, de autoconocimiento,  y de sabiduría. Con cada proceso, yo aprendo mucho sobre mi y sobre las personas, y de nuevo vuelve a mi Carl Rogers y le escucho susurrar eso de “aquello que es más personal es lo que resulta más general, pues los sentimientos más íntimos y personales son los que más logran resonar en los demás”

Cuando somos capaces de escuchar con profundidad, y con un auténtico deseo de comprender el mundo del otro, somos capaces de escuchar mucho más que palabras, y apreciamos los detalles y los matices, podemos llegar a vislumbrar la esencia de la persona, percibimos emociones y sentimientos, vemos aparecer los pensamientos casi al instante en el que se precipitan en la mente de nuestro interlocutor, queriendo salir pero con miedo de exponerse. Escuchando así, es posible incluso captar el sentido que tienen, para quien nos habla,  sus palabras, antes incluso de que el o ella lo puedan entender. A veces nuestra escucha es simplemente un caminar acompasado que se une con el otro en la búsqueda de ese sentido, en el arduo camino de su creación. A veces, escuchando así,  he llegado a sentir y mantener una conversación sin pronunciar una sola palabra. A veces, como relata Carl Rogers, “en un mensaje no importante puedo escuchar un grito humano profundo, un “grito silencioso” que está oculto, desconocido, por debajo de la superficie de la persona“. A veces en una mirada, en un gesto, en una palabra he escuchado gritos de soledad, de necesidad de ayuda, de cariño, de cuidado, de gracias por estar ahí.

Escuchar para permitir la apertura y mostrar la esencia

Realmente aprendí el inmenso regalo que es escuchar el día en que yo pedí ser escuchada, escuchada sin límites, sin objetivos ni destinos, sin expectativas ni motivos, simplemente escuchada.  Para alguien que siempre se ha dedicado a escuchar a otros para solucionar, ayudar, decidir, calmar, y no se cuántas cosas más, escuchar se había convertido en un trabajo y obligación.  Y de tanto escuchar, me olvide de mi necesidad de ser escuchada, y empece a vivir lo de escuchar como una carga. Y a escuchar buscando algo que era mío y no del otro, cuando escuchar es simplemente estar abierto a recibir para poder dar.

Por eso ahora soy una mentora plenamente consciente de la necesidad de escuchar pero también de la de ser escuchada con la misma intensidad, profundidad, apertura, consideración, aprecio y compresión con la que yo escucho. Porque al final todos necesitamos lo mismo, y tan importante es dar satisfacción a la necesidad de los demás como a las propias necesidades. Lo contrario nos convertiría en seres instalados en una atalaya desde la que contemplamos a los demás como si fueran distintos a nosotros, estuvieran muy lejos de nosotras y fueran más necesitados que nosotros. Creo que en suaves palabras se llama condescendencia, pero realmente son espejismos que crea nuestro ego.

Cuando nos creemos tan invulnerables que pensamos que no necesitamos ser escuchados, no expresamos nuestro mundo interior. Cuando tenemos miedo de no ser aceptados, de ser juzgados , rechazados, nos vamos encerrando en nuestra fortaleza defendida por nuestro ego, y dejamos de escuchar al mundo, y sólo nos escuchamos a nosotros mismos. Empezamos a convivir con un diálogo interno que se apodera de nosotros, de nuestras conversaciones, de nuestras relaciones, y de nuestra convivencia. Un diálogo dominado por nuestro ego herido, asustado, indignado, asqueado, que se dedica a juzgar, y que no escucha porque no quiere aceptar.

Siempre recuerdo las sabías palabras de un amigo y gran mentor, Carlos  Herrero de las Cuevas “si algo de lo que alguien te dice te chirría es porque algo esta resonando en ti”. Cuando no aceptamos algo del otro es porque eso nos produce temor, sentimos una amenaza, o simplemente es algo que no aceptamos en nosotros mismos. Y por eso nos ponemos a la defensiva, cerramos nuestros canales, despreciamos, ignoramos, desacreditamos y no escuchamos.

Si queremos que escuchar sea un placer, que se convierta en un verdadero regalo para nosotros y para los demás, debemos empezar por darnos también un espacio para ser escuchados, para expresarnos. Esto nos dará la seguridad y serenidad necesarias para escuchar a los demás, para admitir sin fisuras su mundo, para adentrarnos en el sin miedo a quedar atrapados, o a perder nuestra individualidad o identidad.

Cuanto más auténticos somos en nuestras relaciones y en nuestra forma de expresarnos y comportarnos, más seguros y abiertos se sienten los demás para compartir con nosotros sus experiencias, sus miedos, sus dudas, y sus sentimientos. Cuando escuchamos con apertura los demás aprenden a abrirse, cuando escuchamos con aceptación los demás aprenden aceptarse, cuando escuchamos los demás aprenden a escucharse así mismos y aprecian el gran valor que eso tiene. Dejamos el baile de mascaras y comenzamos a bailar siendo nosotros mismos, experimentando la emoción de encontrarnos, reconocernos y apreciarnos.

El mito de la autorrealización y la eterna tensión entre seguridad y desarrollo

A veces usamos y abusamos tanto de los conceptos que los acabamos desvirtuando, pervirtiendo o adulterando y dejan de servirnos para el fin que fueron creados. Uno de esos conceptos es el de la autorrealización personal, a veces dotado de un aire de grandilocuencia y misterio que nos hace pensar en algo inalcanzable, reservado para unos pocos. Sin embargo, realizarse como persona es el propósito que todos compartimos y lo que nos hace sentirnos felices, en el sentido de plenos. Quizás el problema es que hemos complicado lo que significa, en qué consiste y cómo lograrlo, especialmente, lo hemos convertido en un fin, cuando en realidad es un camino que comienza el día en que llegamos a este mundo y finaliza el día en el que nos marchamos. Y ese camino se caracteriza por expresar en nuestros actos a la persona que verdaderamente somos (valores, pasiones, aspiraciones, talento), realizando aquello que nos apasiona, que nos hace vibrar, nos produce satisfacción, nos hace sentirnos orgullosos, por sentir que somos parte del mundo, que tenemos un lugar en el que merece la pena ocupar y estamos ocupando. La traducción a actividades concretas ya es una cuestión de elección personal, pero sea la que sea, si te hace sentir y te posibilita todo lo anterior es que estas en modo realización. Habrá días que no lo sientas, porque la autorrealización no es un estado estático sino dinámico, lo importante es tomar decisiones para vivirlo el mayor tiempo posible y disfrutar de la sensación de conjunto que conlleva: espontaneidad, confianza, libertad, creatividad, expresividad, tranquilidad.

La cuestión de cómo hacerlo es la dinámica de la vida, la que siempre ha estado ahí, no hace falta inventar nada nuevo. Para realizarse hay que desarrollarse, para desarrollarse hay que aprender, y para aprender hay que experimentar y reflexionar sobre dicha experiencia, día a día, paso a paso. El desarrollo es un descubrimiento que surge a partir de la experiencia, se produce en el vivir y no en el planificar para vivir. Y es una cuestión de elecciones continuas acerca de lo que nos enriquece, lo que nos hace bien, lo que nos permite avanzar en la senda que hemos elegido, no aquella que nos han marcado, consciente o inconscientemente, con más o menos presión externa. Para saber lo que nos enriquece, lo que nos hace bien, lo que nos permite avanzar solo existe un conocimiento adecuado: el autoconocimiento. Nadie más que nosotros es experto en si mismo, para elegir sabiamente hace falta tener desarrollado un fuerte criterio propio y éste solo nace del autoconocimiento, las decisión consciente y la puesta en acción de dichas decisiones.

El desarrollo, la realización personal es una necesidad que se siente y que te impulsa a ir más allá de donde estas en cada momento de tu existencia. Ahora bien, todo ir más allá implica un reto, nuevos aprendizajes, cambios y esto siempre desata nuestros miedos y pone en jaque el resto de nuestro sistema de necesidades. ¿Cuántas veces has sentido que has completado una etapa y que te hace falta algo más? ¿Cuántas veces te preguntas y ahora qué, cual es el siguiente paso? ¿Cuántas veces has experimentado ese deseo de lograr algo y a la vez el miedo a perder lo ya logrado?  o quizás ¿Qué hago aquí? ¿los próximos 10 años van a ser iguales? Todas estas preguntas nacen de esa inquietud interna por desarrollarnos, por evolucionar, por realizar en el mundo aquello que queremos ser y queremos ver. Y unidas a ellas surgen otras ¿Qué me está impidiendo avanzar? ¿Qué me detiene? ¿A qué me estoy resistiendo? ¿Por qué me estoy conformando? ¿Cuáles son las opciones, y sus consecuencias? ¿Por qué me cuesta tanto tomar la decisión, iniciar el camino?

A nadie le sorprenderá que ahora hable de la resistencia y el miedo al cambio. Mucho se ha escrito sobre el tema, en este blog puedes leer varios artículos al respecto, y, sin embargo, sigue siendo una ecuación sin resolver. Y esta ecuación tiene dos incógnitas, que actúan como dos sistemas de fuerzas internas opuestas, como ya señalaron entre otros Maslow y Kurt Lewin:

fuerzas defensivas o frenadoras: representadas por nuestras necesidades de seguridad, de pertenencia, de aceptación que desatan emociones de miedo a perder lo que tenemos, miedo a quedarnos solos, miedo a la pérdida de control, miedo a la incertidumbre de lo que nos depara el futuro, miedo a la libertad del ser, a la autonomía y la responsabilidad que todo ello implica. Todo ello activa nuestras actitudes defensivas y reactivas y nos hace apegarnos al pasado, al estatus quo.

fuerzas desarrollativas o impulsoras: representadas por nuestra necesidad de mejorar, avanzar, aprender, ser autónomo y libre en nuestras decisiones y acciones, de confiar en el mundo como un lugar idóneo para nuestra realización personal. Estas necesidades activan nuestras actitudes de apertura y proactividad.

La ecuación solo se resuelve despejando las incógnitas, es decir, ayudando a la persona a minimizar las amenazas para su seguridad, necesidad de aceptación, etc, y también el placer de la seguridad y la comodidad, a la vez que se maximizan los beneficios del desarrollo y se minimizan sus riesgos.  Un proceso de desarrollo es un continuo de situaciones-experiencias en las que la persona se ve compelida a elegir entre mantenerse seguro en un entorno controlado y ser más dependiente de él, o lograr mayores cuotas de autonomía, independencia, libertad y nuevos niveles de desarrollo. En dicho proceso habrá momentos de ansiedad, miedo, duda, incertidumbre y todas sus emociones desagradables asociadas. Habrá también resultados no queridos, no deseados, contratiempos, pero también habrá momentos de satisfacción, de gozo, de orgullo, y la experimentación de otras emociones positivas. Si logramos minimizar las primeras y utilizarlas para aprender, y maximizar las segundas y emplearlas para coger el impulso y seguir aprendiendo nos afianzaremos en el camino de la realización.

Lo que si es preciso tener claro por toda persona que decide embarcarse en vivir realizándose, y de aquellas que decidimos contribuir a ello a través de un acompañamiento profesional, es que lo que produce satisfacción y gozo para las personas es diferente y que el grado de intensidad de las necesidades de seguridad vs. desarrollo de las personas también es distinto: no podemos convertir, ni ella misma convertirse, a una persona 80% reactiva en 80% proactiva, a lo sumo podrá reducir su reactividad hasta su máximo potencial y desde ahí lograr los niveles de desarrollo deseados para ella. Nuestra mejor aportación es ayudar a las personas a conocerse y aceptarse, decidir sin miedo, a ampliar sus opciones, a clarificar sus necesidades, aspiraciones y capacidades, y a liberarse de las presiones externas (directas o indirectas, conscientes o inconscientes) que le impiden elegir con libertad y autonomía según su criterio o sabiduría interior.

Con independencia de la tendencia natural de las personas, más inclinada a la seguridad o el desarrollo, hay algo que todos compartimos y que se revela de capital importancia en el camino de la realización: mientras nuestras necesidades de seguridad, afecto, reconocimiento (en la concreción y grado que las experimentemos) no estén satisfechas nuestro organismo tenderá de formar prioritaria a satisfacer éstas en lugar de las vinculadas al desarrollo. Y todas esas necesidades de seguridad se satisfacen en las relaciones con los demás, de ahí la importancia de crear relaciones que aporten el fundamento seguro ( seguridad, afecto y aprecio) para impulsar el desarrollo y la realización. Esta es una de las claves de la metodología de mentoring que llevo año desarrollando y que describo en mi último libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”, entendiendo por excelencia vivir de forma constante en el camino del desarrollo y la realización personal.

Al final la decisión entre seguridad y desarrollo es una decisión entre apostar por complacer a los demás para obtener su afecto, reconocimiento y la seguridad que nos proporciona contar con ello, o apostar por nuestro propio yo, nuestra propia forma de estar en el mundo aunque no sea la deseada por los demás. En cada SI y NO que pronunciamos se encierra este conflicto de elección, una batalla que luchamos cada día sin darnos cuenta y que, sin embargo, define y condiciona toda nuestra vida.

Son muchas las personas que me consideran valiente porque lucho por ser yo, porque me he enfrentado a muchas situaciones o personas defendiendo mi postura a pesar de sufrir la desaprobación, rechazo, crítica, y algunas cosas peores. No digo que esto no me afecto o duela, pero es que la posibilidad de desaprobarme a mi misma, de rechazarme a mi misma es más dolorosa que cualquier otra. El día que descubrí que mi necesidad de autonomía, poniéndola en porcentajes, es de un 90% y que esto es representativo del 1% de la población, comprendí que para mi ser valiente no era una elección sino una forma de vida incrustada en mi ADN. Desde ese día admiro, si cabe aún más, a todas las personas que se enfrenta a la batalla del desarrollo porque para ellas elegir entre seguridad y autonomía probablemente es mucho más difícil que para mi, donde el margen de duda es del 1º% . Eso no quiere decir que yo no tenga que librar la batalla día a día también, pero las armas son diferentes y eso también explica muchas cosas. Si además añadimos que he tenido la suerte de contar con el fundamento seguro desde muy pequeña, y he sido consciente de lo que eso ha significado en mi vida, el camino de mi realización personal creo que ya estaba escrito: acompañar a otros para que puedan tener la suya.

En ese camino busco formar mentores y mentoras que sean guías óptimos del desarrollo de otros. Personas a la vez optimistas en cuanto a las posibilidades de desarrollo de las personas y realistas en cuanto a la existencia e influencia de las fuerzas frenadoras que lo amenazan. Personas que saben comprender unas y otras y darles el espacio y el tiempo necesario para lidiar la batalla en favor de la realización. Personas conscientes de todo lo que ello implica y responsables de ejercerlo con el máximo respecto a la persona, a sus decisiones, aspiraciones, conflictos y necesidades. Como señalo Maslow “el desarrollo solo puede surgir de la seguridad”, por ello cuando las defensas son rígidas no hay que romperlas a toda costa, hay que ser paciente, amoroso, comprensivo para posibilitar que se vayan debilitando poco a poco a través de una relación que aporta precisamente eso que la persona necesita para derribarlas: seguridad, comprensión, aceptación, afecto, conexión, aprecio, reconocimiento de su valía como ser humano único, junto con las dosis adecuadas de reto, estímulo, esperanza e inspiración.

No podemos obligar a otros a desarrollarse, solo podemos incitarlos, evocando sus fuentes de satisfacción (motivaciones), haciendo emerger su fuentes de poder (capacidades y recursos), y reduciendo sus miedos y ansiedades. La clave de todo proceso de desarrollo es saber detectar y ayudar a satisfacer las necesidades pendientes (seguridad, confianza, afecto, reconocimiento, pertenencia), para enfocar el camino de la autorrealización. Un camino que no tiene porque realizarse en soledad, el autoconocimiento no solo surge de la introspección, en las relaciones con los demás es donde más aprendemos sobre nosotros mismos. La gran paradoja de mi vida es que ayudando a otros a conocerse, aceptarse, comprenderse, realizarse estoy aprendiendo mucho sobre mi misma y ese aprendizaje lo puedo volcar también en los demás. Esto es lo que yo llamo el círculo virtuoso del mentoring, que probablemente sea el círculo virtuoso de la humanidad, y la esencia última de la realización.

El Diario de Tarragona recomienda nuestro libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”

El Diario de Tarragona recomienda el nuevo libro de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel Corrales“Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” en su sección de Economía y Empresa del 13 de Octubre, como uno de los libros para estar al día de las últimas tendencias en el ámbito de la economía y la empresa.

Libro Mentoring

El mundo líquido en el que estamos inmersos demanda nuevas formas de aprender y adaptarse a los cambios. El mentoring proporciona a personas y organizaciones una fórmula para aprender de una forma ágil, inteligente y estratégica. Este libro te proporcionará la ruta para navegar en la era del aprendizaje. En él descubrirás un modelo para construir relaciones y mantener conversaciones transformadoras. 

         Una conversación de calidad transforma nuestro cerebro, lo expande. El mentoring facilita los procesos de cambio  personales y organizacionales a través de conversaciones que se transforman en decisiones, decisiones que se convierten en acciones, y acciones que producen resultados. Gestionar personas y organizaciones a través de conversaciones tiene un efecto multiplicador del talento.

El mentoring está irrumpiendo con fuerza en todos los ámbitos: empresarial, educación, administración pública, emprendimiento, ONGs, descubre cómo puede beneficiarte personalmente y a tu organización.

El libro está disponible a la venta en Amazon ;  Ediciones Pirámide;  Google Books ;El Corte Ingles; Casa del Libro;FNAC

Recientemente el libro ha sido presentado en la Universidad de Deusto en Bilbao, en Radio Nacional de España y en el programa conducido por Montse Hidalgo en la emisora la XARXA de Barcelona. En Diciembre participaremos en una tertulia en Madrid en Capital Radio y presentaremos en libro en Peru, donde además participaremos en varios encuentros con directivos y ejecutivos de los principales grupos empresariales del país para dar a conocer la metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING que se describe en el libro.

2 de Diciembre Presentación en Lima-Perú deL libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”

Continuamos con la ronda de presentaciones del nuevo libro de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”. El 2 de Diciembre estará en Lima-Perú realizando una nueva presentación e impartiendo la conferencia “El valor del mentoring para afrontar los retos organizacionales del siglo XXI” , en el Hotel Crowne Plaza a las 19:00 horas.

Hotel Crowne Plaza Lima-Miraflores

El acto de presentación se realiza en colaboración con Seminarium Perú y el Hotel Crowne Plaza, a quien agradecemos su participación en interés por acompañarnos en la presentación del libro en Perú. La jornada está dirigida a todas aquellas personas interesadas en conocer los beneficios que el mentoring puede aportar a sus organizaciones. Durante la conferencia Mª Luisa de Miguel explicará el impacto del mentoring en áreas como el talento, el liderazgo, la innovación, el clima organizacional, los procesos de gestión del cambio, la gestión de la diversidad,aprendizaje organizacional. Aportará ejemplos concretos de experiencias en programas de mentoring en diferentes organizaciones y sus resultados.

Nuestra estancia en Perú coincide con el desarrollo de varios proyectos en el ámbito del mentoring y la innovación. El 25 de Noviembre comenzamos la Certificación Internacional en Mentoring en la multinacional minera Gold Fields. En esa misma semana estaremos impartiendo un taller para mentores organizacionales en el grupo de franquicias multimarca DELOSI,  y del 4 al 6 de Diciembre desarrollamos el programa Innovisión para un grupo de directivos de 15 empresas.

Será un placer de nuevo para mi poder compartir en Perú todos los beneficios del mentoring y seguir contribuyendo a la formación de mentores en dicho país. Con el inicio de la certificación internacional en mentoring en Gold Fields, ya sumamos 3 ediciones de la misma en Perú. Para el segundo semestre del 2020 iniciaremos la cuarta edición, así como el desarrollo de otros programas.

Si quieres inscribirte y acudir a la conferencia y presentación del libro puedes hacerlo a través de Beatriz Valencia-Seminarium Perú:beatriz.valencia@seminarium.pe | 610-7272 anexo 209 | 965391715

Libro Mentoring

 

 

 

Nos encantará contar contigo y poder conversar sobre el libro que puedes adquirir en los siguientes puntos de venta.

La multinacional Gold Fields certificará a sus directivos como mentores en Perú

La multinacional Gold Fields certificará como mentores a sus altos directivos en el Peru, y la Escuela de Mentoring tiene el inmenso privilegio de liderar y dirigir este proyecto. Una iniciativa pionera a nivel mundial, pues es la primera vez que una empresa certifica como mentores a su equipo directivo.

Gold Fields es una compañía líder mundial de extracción de oro que ha sabido construir una compañía de referencia a nivel mundial en el sector minero. Desde sus origines en Sudáfrica ha ido incorporando a sus explotaciones nuevos países, contando en la actualidad con ocho operaciones mineras líderes en tres continentes. Cuenta con una larga historia que se remonta a 1887 y está plagada de premios y reconocimientos a nivel mundial ,muchos de ellos ligados a la Sostenibilidad y la Responsabilidad Social.

Sin lugar a dudas apostar por implementar una Certificación Internacional en Mentoring in Company para convertir a sus principales directivos en mentores certificados es un gesto que revela su alto compromiso con la responsabilidad social. El mentoring es una de las prácticas identificadas como socialmente responsables en el desarrollo del talento y en las políticas de gestión de personas. Además, el mentoring desarrolla un modelo de liderazgo de servicio que es sensible a las necesidades y demandas de la comunidad en la que se ejerce y permite entablar un diálogo abierto, transparente y colaborativo con los agentes que intervienen en ellas. 

El mentoring es un multiplicador del talento y Gold Fields Perú con esta decisión hace una fuerte apuesta por convertirse en un referente de buenas prácticas en la atracción, desarrollo y retención del talento, fortaleciendo su marca como empleador, innovando, y sirviendo de ejemplo y motor para otras compañías.

 

Libro Mentoring

El compromiso es fuerte dado que la Certificación Internacional en Mentoring que comenzamos para Gold Fields el próximo 25 de Noviembre en Lima-Perú, supone 10 meses de trabajo, 100 horas de formación presencial, y otras 150 horas en trabajos prácticos. En unos días estaremos en Lima presentando la certificación a los directivos de Gold Fields, iniciando las primeras acciones para su puesta en marcha y presentando el libro de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”, que será la base conceptual de referencia para iniciarse en el conocimiento de nuestra metodología de mentoring.

Estamos entusiasmados con este proyecto que sin duda será un referente a nivel mundial y un catalizador del cambio en la gestión del talento, y nosotros formaremos parte de ese cambio acompañando a Gold Fields en esta apasionante aventura.

Algunas sugerencias para potenciar tu prestigio como mentor

Me gustaría hacer una aclaración previa: este artículo no aborda nada relativo al mercadeo de los servicios del profesional del mentoring (a través de las redes sociales, por ejemplo). Esa es una cuestión que encaja mejor en el ámbito de competencia de otro tipo de especialistas. Lo que voy a tratar, por el contrario, es de cómo afianzar la confianza, el respeto y la valoración del trabajo de mentor…en la relación de mentoring (y a ojos y oídos de los mentees, por supuesto).

Así es que me remitiré a aspectos de la relación de “puertas adentro”, esa que queda circunscrita a la directa relación entre profesional y cliente. Concretaré que puede hacer un mentor (sin afán de exhaustividad) para lograr el objetivo enunciado previamente, procurando dar una nueva vuelta de tuerca -ese es mi propósito- a aspectos ya abordados por otros profesionales en éste y otros foros.

1.- En primer lugar, un profesional del mentoring dispone de una visión panorámica del proceso y transmite al mentee el sosiego que ello aporta. ¿Qué quiere decir esto? Pues que sabe perfectamente en qué fase del proceso de aprendizaje se encuentra el mentee (y el nivel de estrés que ello implica) y es plenamente consciente de que “todo pasará y todo llegará”. Este sosiego y esta templanza es percibida por el mentee, lo que le ayuda enormemente a resituarse, “coger aliento” y seguir adelante.

2.- En segundo lugar, un buen mentor sabe cuándo debe aparecer cada dimensión de su rol, al tener intuiciones poderosas al respecto. Por ejemplo, no se precipita a dar modelos de comportamiento (en contextos reales o a través del discurso) antes de que el propio mentee sea consciente de que necesita de ello para avanzar en su aprendizaje. Esto tiene una importancia fundamental, porque no “crea ruido en la cabeza” cuando está centrada en asuntos como ordenar sus propias ideas o determinar sus propias capacidades para hacer frente al reto que se le presenta.

3.-En tercer lugar, un mentor es un buen contador de palabras. Contador en este caso se refiere, por ejemplo, a saber cuántas palabras ha de incluir una buena pregunta (las hay tremendamente efectivas con no más de 6-7). Y sabe también, cuando “hay que poner punto y final” a un comentario. Se calla en el momento oportuno. Y lo sabe porque ha observado en numerosas ocasiones el resultado de ello en la calidad de pensamiento provocado en el mentee.

4.-En cuarto lugar, un mentor es un suministrador que aporta valiosos recursos. De su abundancia, obtiene calidad, idoneidad y adecuación. Es decir, dispone de una profusa “biblioteca” de experiencias, observaciones, métodos, ejemplos o herramientas. Pero, ojo, la ley de la abundancia es para la mochila. Para la interacción con el mentee se rige más por el principio de la relativa escasez. Dicho de otra manera, por la contención calculada, basada en experiencias (un mentor también aprende equivocándose) que indican que el “exceso de calidad” tiene a no valorarse porque no es vista como necesaria. Personalmente, he tenido un buen número de experiencias en las que aportar una buena herramienta (generada en base a un buen número de horas de trabajo) no suponía necesariamente ningún avance en el proceso. ¿Y por qué? Porque no era contingente a ese momento (entendiendo “momento” como ocasión propicia) y así era visto y considerado por el mentee.

5.-En quinto lugar, un mentor se proyecta lo menos posible en el mentee. Esto es especialmente relevante cuando se habla de experiencias, por ejemplo. Algunos mentores tienden a pensar que SU experiencia es necesariamente significativa para el mentee. Y aquí es necesario pararse para delimitar, una vez más, lo obvio: nada puede suplantar a la experiencia del mentee, nada. Otra cosa es que, desde su propia experiencia (que es la significativa) otras experiencias le abran la vía a nuevas posibilidades y -le permita “ver” lo que antes no “veía-, actuando como eventuales referencias para conseguirlo. Lo cual implica saber situarse y ubicar tu experiencia como mentor en el terreno y el momento en el que mentee está intentando resolver una incógnita, despejar una duda u obtener una clave. Recuerdo, en este sentido, cómo mi experiencia como socio de una empresa, en sus fases iniciales, fue “iluminada” por otras experiencias que me hablaron de las especiales dificultades para moverse en la selva administrativa y financiera, en un momento en que mi ánimo se sentía seriamente afectado y no paraba de lanzarme mensajes del tipo “pero por qué me esta pasando esto a mí” (pensando ilusoriamente que estas cosas solo le pasan a uno).

6.-En sexto lugar, un mentor facilita que el mentee recupere y tenga presente todo aquello que quizás ya haya sido arrinconado en zonas muy profundas de la memoria. En ocasiones, esta tarea se confunde con hacer “diagnósticos psicológicos” para llegar incluso a delimitar que es “lo que te pasó con tu padre y con tu madre”. Pero ese no es precisamente el hábitat natural de un mentor. Lo que me pueda interesar del pasado (sí, incluso a veces un pasado ya distante en el tiempo) es lo que eventualmente sea útil en el aquí y ahora, y para lo que se tiene entre manos. Ya sabemos que la memoria no es un repositorio estático, donde todo está “tal cual” y de manera discreta (en el sentido de separado). Así que muchas veces hay que tirar y seguir tirando del hilo para llegar a recuperar aquello que sea de valor para el ahora. Recuerdo, en este sentido, el caso de un mentee metido de lleno en un nuevo proyecto empresarial con un grupo de colaboradores que acabó recuperando experiencias –provechosas para su presente– de su etapa como entrenador de un equipo de baloncesto universitario.

Todo lo que hemos abordado en este artículo confluye en una misma dirección, como muy bien apunta María Luisa de Miguel (directora de la Escuela de Mentoring): la clave del mentoring son los encuentros que impulsan conversaciones inteligentes que se convierten en decisiones, decisiones que se convierten en acciones, y acciones que se transforman en resultados”.

Autor: Lucas Ricoy Riego, responsable area investigación Escuela de Mentoring.

Mentor y facilitador. Experto en comportamiento organizacional y desarrollo profesional.

Mentoring, una nueva forma de educar

El objetivo de la educación es lograr el pleno desarrollo de la persona en la sociedad. El problema, que quizás estamos arrastrando desde hace siglos, es concebir al ser humano al servicio de los intereses sociales, que al final se acaban convirtiendo en intereses políticos y económicos de unos pocos. Y esto, poner delante unos intereses que siempre son partidistas, ha acabado desnaturalizando el verdadero fin y propósito de la educación. Y, lo que es peor, está deshumanizando a la persona, acabará deshumanizando a la sociedad y, al final, el no logro del pleno desarrollo personal acabará pasado factura a todos, incluidos aquellos que lo quieren dirigir en base a sus intereses.

El pleno desarrollo es algo muy personal, único, con infinitas posibilidades de forma. Como decía Hegel, el pleno desarrollo supone convertirse en un ser humano que siente, sabe y lucha por ocupar el lugar que quiere en el mundo. Y esto es una decisión personal e intransferible que depende de quienes somos y dónde estamos, no podemos olvidar que nos desarrollamos dentro de un entorno social y queramos o no condiciona, lo que no significa que determine. Ahora bien, ocupar nuestro lugar en el mundo es un proceso de construcción y transformación, personal y social, que exige libertad de ser y responsabilidad para serlo.

Como describo en mi libro Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”, el pleno desarrollo es poder expresar nuestro potencial y lograr nuestras metas, y hacerlo de acuerdo a nuestro propósito vital y a nuestra esencia, es decir, a nuestra manera, alineados con quien somos y con lo qué queremos (personalidad, valores, capacidades, motivaciones, aspiraciones, necesidades…). Claro está que esto incluye valorar también en qué entorno estamos, qué podemos y no podemos hacer, porque queramos o no el entorno marca límites, aunque también provee de muchas oportunidades para expresar el potencial y lograr metas. Saber manejar esos límites y oportunidades será nuestra gran batalla en la vida, pero es una batalla que merece la pena librar.

Este es el verdadero sentido de la educación como instrumento de intervención para optimizar los procesos de aprendizaje, cambio y desarrollo de las personas, que son la vía para el pleno desarrollo. Sin embargo, esa intervención no puede ser directiva sino orientadora, porque la primera lastra la libertad y responsabilidad, despersonaliza la educación, la deshumaniza, la robotiza, la infantiliza…. La función de la educación debe ser guiar a la persona en el camino de su autorrealización, es decir, para que sea lo que mejor pueda ser. Este tipo de educación centra el aprendizaje en el autoconocimiento, el descubrimiento del propósito o vocación, el establecimiento de metas, la autorregulación y la autonomía, la experimentación y el aprendizaje a través de la experiencia utilizando la metacognición, por ello es incompatible con estilos directivos, que son los que desde hace ya muchos años inundan los sistemas educativos, empresariales y sociales.

Estamos en la era del aprendizaje y, por ello, la educación, además de responder a su fin universal, debe proporcionar nuevos modelos de aprender acordes a las demandas de un entorno cada vez más cambiante y complejo. El rol de profesor, orientador, tutor, padre/madre, educador debe transformarse en el de guía del aprendizaje, incorporando en su repertorio de habilidades las asociadas a la metodología del mentoring que describo en mi libro.

La era del aprendizaje

Estas habilidades están asociadas a lo que denomino inteligencia relacional y conversacional, sin olvidar por supuesto, un profundo conocimiento del ser humano, de su funcionamiento interno y externo. En esta concepción de la educación y el desarrollo el mentor se concibe como un nuevo agente educativo con 10 roles o funciones clave:

1.-Un constructor del fundamento seguro. Como señalo Maslow, para que una persona pueda desarrollarse y autorrealizarse es necesario que tenga cubiertas sus necesidades de seguridad, aprecio, vinculo y respecto, y estas necesidades se satisfacen en nuestras relaciones con los otros. En nuestra metodologia de mentoring enseñamos a los mentores a crear relaciones que permitan a las personas encontrar la seguridad para explorar y la inspiración para ir más allá.

2.- Un explorador apreciativo del potencial, sabiendo hacer emerger a la vista de su mentee o alumno aquellas capacidades que le hacen único y que le sirven para alcanzar el logro de sus metas. Guiar el autoconocimiento desde lo que nos aporta valor y confianza, y lo que es estratégico para el logro de nuestras metas, generando la energía necesaria para afrontar los esfuerzos, obstáculos y emociones consustanciales a todo proceso de aprendizaje, cambio y desarrollo.

3.- Un evocador de la grandeza del ser humano, de sus mejores recursos, de sus aspiraciones, en definitiva de su núcleo positivo y de su potencial, para hacerlo crecer y que le ayude a lograr sus metas. No se trata de aportarle toda nuestra experiencia y sabiduría para sustituir la suya, sino de extraer la que ya posee y de ayudarle a crear una sabiduría propia. Evocar las verdaderas motivaciones de cada persona es la única estrategia viable de superar la ambivalencia sobre el cambio, los bloqueos e impulsar la acción y logro de metas. El mentor no es un motivador sino un despertador de la motivación del mentee.

4.-Un focalizador de metas, alguien que ayuda a la persona a definirlas con claridad y precisión, desde sus necesidades, valores y motivaciones, en coherencia con sus capacidades actuales y potenciales, aprovechando las oportunidades del entorno. Un mentor actúa como un faro, manteniendo en el camino del objetivo a su mentee, recordándoselo cuando se desvía, distrae o decaen las fuerzas, haciéndole ver oportunidades para lograrlo, así como los avances alcanzados.

5.- Un guía de aprendizaje para lograr que el mentee adquiera las capacidades y el hábito de autodirigir su aprendizaje. Un guía es un acompañante en el camino de aprender, que tiene en cuenta tus necesidades, que no impone sus criterios, el lugar a donde ir y la forma de recorrer el camino, sino que acepta de forma incondicional positiva quien eres y lo que quieres, y te ayuda a hacerlo realidad identificando estrategias efectivas. Alguien que se adapta a a tus ritmos, que comprende de forma plena la vivencia interna del proceso de aprendizaje, las emociones que se experimentan, las dudas, las recaídas, y que actúa como una red que te sostiene y una palanca que te impulsa.

6. Un catalizador del cambio que ejerce como factor mediador en tu   proceso de desarrollo, interviniendo solo cuando es estrictamente necesario para inspirarlo, impulsarlo, desbloquearlo, o apoyarlo, y que se mantiene como observador activo y acompañante cuando tu tomas las riendas. Aporta una alianza, un recurso, una reflexión, una experiencia, una conexión, una oportunidad, una opción, en el momento preciso en que tu proceso lo requiere para seguir avanzando.

7.- Un conversador reflexivo, que te escucha con profundidad e interés para comprender tu mundo interno, tu interpretación del mundo externo, cómo vives tus experiencias y cómo aprendes de ellas. Un formulador de preguntas certeras, esas que amplían el pensamiento, la visión, las opciones, que provocan cambios y te hacen evolucionar. Un mentor es una facilitador de la reflexión para tomar decisiones más efectivas.

8.-Un mediador metacognitivo que nos enseña, a través de la conversación que mantienen con nosotros, como mantener una buena conversación con nuestra mente. Ese tipo de conversación que nos ayuda a aprender sobre nosotros, sobre los demás, y sobre nuestras experiencias. La metacognición es una habilidad mental soportada por un diálogo deliberado, consciente y reflexivo que nos aporta las claves para aprender de manera más optima: establecimiento de metas de aprendizaje, planificación y estrategias de aprendizaje, uso de la información, monitoreo y auto-evaluación. Entrenar de forma constante esta habilidad favorece la agilidad en el aprendizaje o learning agility, una competencia básica en nuestros días dada la velocidad de los cambios.

9.- Un antropólogo sistémico y guía comunitario. Conocer las oportunidades y límites para la acción dentro de un contexto dado es una pieza clave para el desarrollo del potencial y el logro de objetivos. Aprender a detectar unos y otros, no es algo que se logra de forma fácil y rápida, cuesta años de práctica al través del sistema ensayo y error. La intervención de personas más expertas del entorno, no sólo facilita, sino que acelera el aprendizaje. Esto ocurre porque esas personas más expertas ya tienen adquirida la habilidad de detectar los límites y oportunidades del entorno, y pueden compartirla, enseñarla y transferirla a los nuevos que llegan, lo que sin duda ahorra grandes cantidades de tiempo y muchos posibles errores.  Para aprender a movernos en nuevos y diferentes entornos nada mejor que un guía afianzado en los mismos. A mayor número y diversidad de entornos en los que interactuemos con soltura y efectividad, más oportunidades de aprender, desarrollarnos y lograr nuestras metas.

10.- Una fuente de inspiración y modelo. Las obras de los demás han sido desde antiguo una fuente de inspiración que ha servido para activar la chispa del progreso, la evolución, la innovación, y las mejores capacidades del ser humano. La especie humana ha aprendido en una buena parte a través de modelos, de referentes. Tenemos una capacidad imitativa incrustada en nuestro cerebro, gracias a las neuronas espejo, que nos ha servido para aprender por observación. Los modelos inspiran con sus actos, más que con sus logros, porque en sus actos revelan cualidades de grandeza, de superación personal, que no solo despiertan las nuestras sino que también nos sirve de referencia en el desarrollo de habilidades. La educación debe basarse más en el ejemplo que el discurso.

Un modelo educativo de estas características proporciona el entorno necesario para que brote y se multiplique el talento, para que las personas puedan desarrollar toda su potencialidad y ser felices. Personas realizadas son personas con un alto nivel de compromiso y aportación a la sociedad. El mentoring en la educación puede contribuir a una determinada manera de vivir como individuo y como miembro de una sociedad, que nos beneficia a todos.

Como ya postuló Abraham Maslow, debemos romper con el ideal del ser humano adaptado y sin problemas y recuperar el ideal del ser humano pleno y viviendo en toda su grandeza.

Entrevista en RTVE a Mª Luisa de Miguel sobre su nuevo libro sobre mentoring

RTVE

El pasado 8 de Noviembre nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel fue entrevistada por Ramón Castelló en el programa “El Matí a Radio 4” de RTVE,  para hablar de su nuevo libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”.

 

Durante un espacio de 10 minutos Mª Luisa de Miguel explicó que es el mentoring, por qué funciona y por qué ha funcionado a lo largo de toda la historia. Cómo es la formación de los mentores en la Escuela de Mentoring, qué se le pide a un mentor, la importancia del autoconocimiento y la empatía, cómo es la relación de mentoring, como ha evolucionado la práctica del mentoring a lo largo de la historia adaptándose a los cambios sociológicos y culturales, y mucho más.

También explico en qué consiste la metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING, cuales son sus fases, cuales son las funciones del mentor y cómo lo están aplicando las organizaciones y cuáles son sus beneficios.

Puedes escuchar aquí la entrevista completa a partir del minuto 33.

libro mentoring

Si quieres conocer en mayor profundidad nuestra metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING te invitamos a que adquieras el libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”,  y accedas a una nueva forma de liderar, desarrollar el talento e impulsar el aprendizaje personal y organizacional. Si quieres desarrollar un programa de mentoring en tu organización o formar a tus mentores estaremos encantados de acompañarte aportándote toda nuestra experiencia y conocimiento sobre mentoring.

Son ya muchas las organizaciones de todo tipo y en diversos ámbitos las que están adoptando el mentoring como modelo de aprendizaje, cambio y desarrollo. Los resultados hablan por sí solos, en el libro se incluyen varios ejemplos de programas de mentoring implantados en diferentes organizaciones (multinacionales, universidades, organizaciones no lucrativas, organismos públicos). No pierdas el tren de la excelencia, descubre como el mentoring puede ayudarte.

 

 

19 y 20 de Noviembre impartimos formación en la Universidad de Deusto para su programa de mentoring

Comenzamos un nuevo Programa de Mentoring, esta vez con la Universidad de Deusto y con el objetivo de impulsar la carrera profesional de sus estudiantes y recién licenciados que conforman la red Deusto Alumni.

El 19 y 20 de Noviembre estaremos en Bilbao impartiendo la formación inicial a los mentores que participan en el programa Deusto Mentoring Alumni.

La Universidad de Deusto lleva años apostando por el mentoring para el desarrollo de carrera, y este nuevo programa supone otro nuevo impulso para mejorar el acompañamiento de quienes se inician en el mundo laboral. Hace unos días lo inaugurábamos con la presentación del nuevo libro de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” que se llevo a cabo en la Biblioteca de la Universidad de Deusto.

Ahora nos ponemos en marcha y comenzamos las primeras acciones del programa de mentoring para el desarrollo de carrera. Comenzamos con la formación de los mentores, a quienes además acompañaremos a lo largo de todo el programa para apoyarlos en el desempeño de su rol. Deusto Mentoring Alumni es una relación voluntaria que exige compromiso, donde hay un proceso constructivo entre Mentor/a y mentee, buscando la optimización de su aprendizaje, la confianza y el desarrollo máximo de su potencial humano. La figura del mentor y la mentora, con amplia trayectoria profesional, es clave en el acompañamiento a personas que están comenzando su carrera profesional, de ahí la necesidad de entrenarlos en las habilidades de la inteligencia relacional y conversacional, que forman parte del rol de mentor.

Coincidiendo con esta nueva estancia en Bilbao, Mª Luisa de Miguel realizará una nueva firma de libros, en esta ocasión se reunirá con los mentores y mentees del Programa Mentoring Bilbao EKINTZA, del que tambien realizamos la formación de sus mentores y mentees desde hace más de 5 años.

Tu carrera profesional es tu huella personal

 

 

Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

  Joan Manuel Serrat

Una carrera es un camino a recorrer para explorar todo nuestro potencial, para cumplir nuestros propósitos, para descubrir nuestros distintos “yos” y expresarlos, para, en definitiva, desarrollarnos en plenitud como seres humanos, que es algo que compartimos todos, aunque la manera de hacerlo sea diferente. Con cada decisión que tomamos y ponemos en práctica estamos construyendo nuestra carrera y nuestra identidad, y a la vez, estamos expresándonos en el mundo. En la carrera profesional que desarrollamos están implicados nuestros valores, nuestras motivaciones, nuestras aspiraciones, nuestro talento, y nuestra satisfacción y felicidad. Elegir bien, decidir con sabiduría y actuar estratégicamente marcan la diferencia en nuestra carrera y, lo que es más importante aún, en nuestra felicidad.

Una carrera profesional debe ser satisfactoria y significativa, y lo que hace que sea ambas cosas es la suma de satisfacción y significado en el ejercicio de las diferentes actividades y roles en los que nos involucramos.

Para sentirnos satisfechos necesitaremos que todos ellos nos proporcionen la seguridad económica, estimulo intelectual, vivencia emocional y comodidad/bienestar que necesitamos, (cada uno pone el listón y la intensidad donde considera). A mi por ejemplo, todas mis actividades y trabajos me permiten y me han permitido no tener necesidad de conducir, algo que no me gusta y que solo he hecho en 7 ocasiones para saber lo que era y decidir que no con conocimiento de causa. Esta es una área de bienestar y comodidad para mi de gran valor, que para el 90% de personas que conozco es visto como todo lo contrario. Al final estamos hablando de necesidades, cada uno tenemos las nuestras, nuestra propia jerarquía e intensidad. Unas personas le darán prioridad al estimulo intelectual y otras a la seguridad económica.

Para dotarla de significado, una carrera debe responder a un propósito, una misión, una causa por la que trabajar, esforzarnos. Hay múltiples causas por las que trabajar, la elección de una u otra depende mucho de nuestros valores personales y del contexto en el que vivimos. También debe proporcionarnos conexión con otras personas con las que creemos vínculos afectivos, compartamos inquietudes, intereses y nos sintamos a gusto. Debe permitirnos crear nuestra propia tribu y sentir que pertenecemos a ella. Y por último, debe posibilitarnos contribuir a ser útiles para algo o alguien, y que ese camino que hemos emprendido pueda ser referencia para otros, fuente de inspiración, una causa común que compartir y seguir.

Construir una carrera no es un camino fácil, ni lineal, es más bien una aventura llena de sorpresas, descubrimientos, piedras en el camino, reveses, revelaciones, encuentros y desencuentros. Cada día debemos estar conspirando activamente para lograrlo y seguir en el buen camino. Nos jugamos mucho con ello.

Llevo más de 24 años acompañando a personas en su desarrollo profesional: emprendedores/as, jóvenes, mandos intermedios, profesionales liberales, artistas, ejecutivos/as, altos directivos/as….  De las miles de conversaciones mantenidas con todos ellos he llegado a la conclusión de que no somos conscientes del impacto que nuestra carrera tiene en nuestra vida, que en la mayor parte de los casos nos damos cuenta tarde, y que muchas de las frustraciones e infelicidad que experimentamos derivan del camino elegido. Y todo ello porque una carrera impacta en lo más profundo y relevante de nuestra existencia:

1.-Impacta en nuestro desarrollo, ese deseo humano de transformarnos en quien queremos ser, esa necesidad de avanzar y evolucionar que satisfacemos a través del aprendizaje, que deriva de nuestras experiencias.

2.-Impacta en nuestra autorrealización, en la sensación de haber logrado desarrollar toda nuestra potencialidad, toda nuestra fuerza creadora, de ser a la vez únicos y a la vez parte del todo. De sentirnos libres y confiados siendo quienes somos y haciendo aquello en lo que creemos.

3.- Impacta en nuestro sentido de contribución: todos tenemos necesidad de sentirnos útiles y competentes, de saber que aquello que hacemos aporta valor. Todos necesitamos que nuestras obras contribuyan, porque en mayor o menor medida todos necesitamos sentirnos necesitados.

4.- Impacta en nuestro entorno y en la sensación de ser parte de él, de pertenecer, de estar vinculados a otros. Esta sensación influye en nuestra autoestima. Nos reconocemos por lo que hacemos, nos unimos por lo que mutuamente nos aportamos.

5.- Impacta en nuestra necesidad de transcendencia, entendida como la necesidad de dejar nuestra semilla, una parte de nuestro yo fuera de nosotros, como una forma de extenderlo más allá y garantizar su supervivencia.

6.- Impacta en nuestra felicidad, entendida como un funcionamiento psicológico óptimo, que produce plenitud, bienestar y satisfacción. Una carrera nos permite realizar actividades que nos hacen sentir bien, realizados y, además, nos permite lograr metas que son el alimento de nuestra felicidad.

Huella personal

Y tú, ¿que huella quieres dejar? ¿qué camino quieres recorrer?

La intersección del éxito en tu carrera profesional

El éxito, entendido como el logro de aquello que queremos y nos importa en la vida, es una intersección. Es el punto en el que confluyen de forma armónica aspiraciones, capacidades, motivaciones y oportunidades.

Vivir en la intersección es todo un arte que hay que cultivar día a día, pues nuestras motivaciones y aspiraciones cambian, nuestras capacidades se actualizan, emergen, se bloquean y las oportunidades haya que saber crearlas, saber buscarlas, saber identificarlas y saber aprovecharlas.

Una carrera personal y profesional exitosa es mucho más que un cúmulo de logros, tiene más que ver con una sucesión de decisiones alineadas con nuestras metas, unas metas que dan sentido y significado a nuestra existencia. Una carrera se construye minuto a minuto, con cada gesto, con cada acción, con cada decisión, con cada palabra.

Un paso en falso, antes de tiempo, demasiado tarde, sin pensar, desalineado con nuestros valores, no solo puede comprometer nuestra carrera, sino también una vida plena y satisfactoria. Por ello, para construir una carrera sólida y significativa es necesario practicar de forma permanente cuatro hábitos:

1.- Introspección para descubrirnos y redescubrirnos cada día, para acceder a partes de nosotros que no se han revelado aún, para escuchar nuestra voz interior, para dejar atrás o aparcar alguna dimensión de nuestro yo, que no es la más adecuada para el momento en el que nos encontramos. Profundizar en nuestro autoconocimiento para conectar con nuestros valores y nuestras motivaciones, que son la fuente de nuestras aspiraciones y metas. Identificar nuestras capacidades, nuestras habilidades y como pueden contribuir al logro de esas metas. Conocer nuestras carencias y saber cómo compensarlas, completarlas para que los sueños se conviertan en una realidad.

2.- Visión para poner foco, saber hacia dónde ir, activar la motivación. Las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro revelan que nuestra mente experimenta lo mismo con la experiencia real que con la imaginaria, cuando la creamos mentalmente a través de una visión clara y estimulante. Anticipar la recompensa del logro en la mente genera satisfacción y la energía necesaria para iniciar el camino y continuar en él. Además la meta orienta nuestras decisiones y acciones y nos ayuda a ser estratégicos, empleando óptimamente todos nuestros recursos (tiempo, dinero, capacidades, energía, esfuerzo…) en la consecución de nuestros objetivos, evitando las distracciones, las pérdidas de tiempo, los esfuerzos innecesarios, los caminos erráticos.

3.-Apertura a la experiencia de aprender, de explorar nuevos caminos, de conectarse con diferentes personas, de descubrir oportunidades. Me refiero a una apertura activista, basada en el hacer, en la acción y en la experimentación. Cuando actuamos aprendemos del entorno y de nosotros mismos. El conocimiento y autoconocimiento más significativo es el que extraemos de nuestras acciones y nuestros resultados. Experimentando descubrimos lo que queremos y lo que no, en que somos buenos y en que no, lo que nos funciona y lo que no, que es una oportunidad y que noque es una oportunidad y que no, que relaciones nos impulsan y enriquecen y cuáles no. La experiencia, si sabemos escucharla, nos revela cuál es el camino más adecuado para lograr nuestras metas.

4.- Reflexión y análisis para generar verdadero aprendizaje. Debemos otorgar un espacio sagrado en nuestro día a día para reflexionar sobre la experiencia y desentrañar los aprendizajes que encierra. Estos aprendizajes no llegan solos, es necesario provocarlos, incitarlos, y la mejor herramienta para ello son las preguntas. Y no cualquier pregunta, sino esas preguntas que cuestionan, que profundizan, que resuenan en nuestra mente una y otra vez, que parece que nos persiguen, y en realidad lo que persiguen es encontrar la respuesta que apacigüe nuestro ser, y éste solo se aquieta con aprendizajes significativos. En base a esos aprendizajes volver a analizarnos y analizar el entorno para definir nuevas acciones, nuevas estrategias que nos acerquen a nuestra visión.

Como señala Herminia Ibarra, nuestra vocación, nuestro destino profesional, nuestra carrera no es un tesoro escondido dentro de nosotros esperando ser descubierto, es algo que se va conformando en base a múltiples posibilidades y aprendizajes que extraemos de lo que hacemos, lo que sentimos, lo que soñamos, lo que conversamos, los encuentros que tenemos y las relaciones que mantenemos.

La intersección del éxito está en la capacidad de conectar e integrar cada día el ser y el hacer, las vivencias, experiencias y sensaciones de nuestro mundo interno y externo, la introspección y la experimentación.

Sea cual sea el punto en el que te encuentres en tu vida dedícale un tiempo a pensar dónde está tu intersección del éxito:

Aspiraciones: ¿Cómo te sientes a día de hoy con respecto a tus aspiraciones? ¿Están satisfechas, están olvidadas, aparcadas? ¿Estás trabajando por ellas? ¿Qué anhelo sin cumplir late con fuerza aún dentro de ti?

Motivaciones: ¿Cómo está tu energía, tu nivel de satisfacción? ¿Te sientes pleno, realizado? ¿Que sientes que necesitas y no tienes? ¿Qué parte de ti has dejado a un lado y hace tiempo que lamenta en silencio que la escuches?

Capacidades: ¿Estás desarrollando todo tu potencial? ¿Sientes que estás dando lo mejor de ti en lo que haces? ¿Tu actividad actual te permite poner en práctica tus capacidades más brillantes?

Oportunidades: ¿Qué oportunidades necesitas para lograr tus aspiraciones, para hacer lo que te motiva, para desplegar todo tu potencial? ¿Hacia donde estas mirando, que estás observando, que estás haciendo para buscar nuevas oportunidades?

Si necesitas ayuda para encontrarla me encantará acompañarte en el camino.