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Desde primeros de Junio estamos trabajando en el diseño de un Modelo de Mentoring Educativo centrado en la orientación académica y vocacional del alumnado de 4º de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato con el equipo directivo del Colegio St. Nicholas School, en Barcelona.

St. Nicholas School nace con el propósito de educar a sus estudiantes en los valores, actitudes, competencias y habilidades intelectuales que les permitan ser felices y conocer y desarrollar su máximo potencial como personas, promoviendo un proceso de formación y desarrollo de personas felices, situando al estudiante como auténtico protagonista de su proceso de aprendizaje mediante un seguimiento personalizado con el fin de prepararlo para la vida.

 

Para la Escuela de Mentoring es un placer desarrollar este proyecto junto a St. Nicholas School y formar parte de su red de entidades colaboradoras, apoyando una educación para la vida y en valores.

El propósito del mentoring educativo, centrado en la orientación vocacional, es ofrecer a los estudiantes los recursos y herramientas necesarios para que afronten de forma adecuada y satisfactoria su procesos formativos y, la toma de decisiones relacionada con sus transiciones académicas y la vida sociolaboral activa futura de manera autónoma y responsable.

Para ello el mentor educativo acompaña al estudiante propiciando un proceso madurativo permanente, a través del cual consigue obtener y procesar información correcta sobre si mismo y de su entorno, dentro de planteamientos intencionales de toma de decisiones razonadas; integrar la constelación de factores que configuran su trayectoria vital; afianzar su autoconcepto a través de experiencias vitales; desplegar las habilidades y actitudes precisas, para conseguir integrar sus decisiones académicas dentro de un proyecto de vida global. Con todo ello se trata de potenciar los procesos de aprendizaje, cambio y desarrollo del estudiante, como persona y como estudiante teniendo en cuenta  su proyección social y profesional. El objetivo fundamental del mentoring dirigido a  la orientación vocacional es potenciar el desarrollo de las competencias necesarias para identificar, elegir y/o reconducir alternativas personales, académicas y profesionales de acuerdo con su potencial y proyecto vital, contrastadas con las ofrecidas por los entornos formativos, laborales y sociales. 

libro mentoring

 

El proyecto que estamos desarrollando con el Colegio St. Nicholas School incluye el diseño de todo el modelo a implementar durante los 3 años de recorrido desde 4º de la ESO a 2º de Bachillerato: diseño de actividades, ruta de aprendizaje, programa de mentoring, elaboración de herramientas y documentos, coordinación y alineación con el resto de intervenciones pedagógicas del centro, definición contenido de las sesiones de mentoring para cada uno de los 3 años en los que el alumnado va a disfrutar del acompañamiento de un mentor/a educativo. Asimismo formaremos en la metodología Integral Generative Mentoring a todo el equipo del centro para que puedan desempeñar su rol como mentores educativos y los acompañaremos durante el primer año de ejercicio de dicho rol, supervisando todos los procesos. 

Los procesos de mentoring con el alumnado se llevarán a cabo bajo los parámetros de la metodología Integral Generative Mentoring, propiedad de la Escuela de Mentoring, centrada en el desarrollo de metacompetencias: autoconocimiento, formulación de metas auto-concordantes y objetivos con encaje, empatía contextual, creatividad, toma de decisiones, autodominio, aprendizaje de la experiencia, gestión de las relaciones. De esta forma en el desarrollo es multidimensional: emocional, intelectual, social e inteligencia ejecutiva y la persona está más preparada para aprender a aprender de forma ágil y efectiva de forma autónoma en el futuro.

Estamos muy ilusionados con la puesta en marcha de este proyecto, que hemos iniciado en Junio de este año y en el que estaremos involucrados hasta Junio del 2022 y desde el que aportaremos nuestro granito de arena para impulsar un modelo de educativo centrado en la persona y en su papel dentro de la sociedad. 

Continuamos con la colaboración en la Revista Capital Humano, a través del espacio cedido a EMCC SPAIN, con un artículo de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, bajo el título “Activando las Mentes del Futuro”. 

El artículo aparece publicado en la edición de Julio, Nº 366, Sección Crecimiento profesional y aborda la temática y objetivos del 1º Congreso sobre Coaching y Mentoring para España y Latam, organizado por EMCC SPAIN.

“En tiempos convulsos y de crisis surgen las mejores oportunidades para reinventarnos juntos. Necesitamos activar nuestra responsabilidad colectiva e individual y esforzarnos por comprender qué está pasando a nuestro alrededor para tomar decisiones que nos ayuden a construir un mayor bienestar para todos.

Cuando las demandas y expectativas del entorno exceden de las capacidades de sus ciudadanos para abordarlas es necesario construir puentes para facilitar el tránsito de mentalidad necesario para adaptarnos. Las relaciones de coaching y mentoring son el contexto en que se puede operar este tránsito de forma fluida, desde la seguridad, la confianza, el aprecio, la consideración empática, la aceptación incondicional positiva, el reconocimiento mutuo y la significatividad.

La asignatura pendiente, la materia clave de nuestro cv vital y social, en la era que nos toca vivir, es construir el sentido de la experiencia diaria para aprender de forma inteligente, ágil y efectiva, lo que guarda relación con la capacidad selectiva, interpretativa, ejecutiva y constructiva. Las mentes del futuro necesitan sincronizar e integrar en la experiencia diaria el sentir, pensar y actuar, necesitan comprenderse mejor, comprender a los demás, al mundo que les rodea y las relaciones de interdependencia que se dan entre todo ello, necesitan saber armonizar propósitos, capacidades, expectativas, conocimientos y roles.”

Si quieres leer el artículo completo puedes consultar en este enlace .

Muy agradecidos a EMCC SPAIN y la Revista Capital Humano por esta colaboración, que nos permite seguir difundiendo y compartiendo los beneficios del coaching y el mentoring. Si quieres ahondar sobre la aportación de estas dos prácticas y metodologías para afrontar los cambios y retos futuros, te invitamos a que nos acompañes en el 1º Congreso EMCC SPAIN que se celebrará los días 14 y 15 de Octubre del 2021 y en el que participará como ponente nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, junto a David Clutterbuck, Julio Olalla, Damian Goldvarg y Beatríz Valderrama. Puedes realizar tu inscripción en el siguiente enlace. 

El pasado 24 de Junio, nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel compartió con más de 40 personas de diversos países el encuentro organizado por EMCC Spain para la presentación de su libro  “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional .

Queremos aprovechar para dar las gracias a todos los asistentes y en especial a Joan Clotet Sulé, Humanismo Digital, por dinamizar la sesión con una magnifica entrevista acerca del libro, y la moderación del ameno debate con los asistentes, así como a Pablo Cardona Soriano, Presidente de #emccspain, por abrir la sesión compartiendo un magnífico resumen del libro.

También agradecer a Beatriz Valderrama, Vicepresidenta de EMCC Spain, por presentar la jornada y a Olivia Verhulst, representante de EMCC Global por toda la ayuda en la organización de este encuentor.

En este enlace puedes ver el vídeo completo de la jornada. 

 

Si quieres conocer en que consiste la labor de un mentor, que es clave para acompañar efectivamente a otros a través del mentoring, sus aportaciones y beneficios, algunas claves sobre  la metodología Integral Generative Mentoring, que describo en el libro e impulso desde la Escuela de Mentoring.no te pierdas la entrevista.

 

Aprendizaje y Mentoring

 

 El mundo líquido en el que estamos inmersos demanda nuevas formas de aprender y adaptarse a los cambios. El mentoring proporciona a personas y organizaciones una fórmula para aprender de una forma ágil, inteligente y estratégica. Este libro te proporcionará la ruta para navegar en la era del aprendizaje. En él descubrirás un modelo para construir relaciones y mantener conversaciones transformadoras. 

         Una conversación de calidad transforma nuestro cerebro, lo expande. El mentoring facilita los procesos de cambio  personales y organizacionales a través de conversaciones que se transforman en decisiones, decisiones que se convierten en acciones, y acciones que producen resultados. Gestionar personas y organizaciones a través de conversaciones tiene un efecto multiplicador del talento.

 

Puedes adquirir el libro  en los siguientes puntos de venta.

Aprovecho esta ocasión para invitaros a participar en el 1º Congreso sobre Mentoring y Coaching que organiza EMCC Spain y que se celebrará los próximos 14 y 15 de Octubre de este año bajo el título “Activando las mentes del futuro”.

 

Te esperamos para seguir conversando y compartiendo sobre mentoring y coaching.

La religión ha tenido el papel de dar sentido, guía, soporte, seguridad e, incluso, esperanza e ideales nobles a la vida del ser humano. Ha tenido la misión de ser un sistema de creencias al que acudir en momentos de adversidad, sufrimiento, desestabilización y desesperanza.  Muchos han sido los autores (William James,  Freud, Jung, Gordon Allport, Erich Fromm, Viktor Frankl) que han sostenido que la religión cumple funciones fundamentales en la vida de las personas, como dar cobijo, esperanza, orientación y sentido existencial.

La palabra religión procede del latín «religare» que significar religar, es decir, volver a unir a conectar. La religión ha sido el vehículo para unir al ser humano con una divinidad, entendida esta como el símbolo de lo que trasciende al ser humano y, a la vez, forma parte de su esencia. Es una vía de conexión humana que transciende lo individual pero a la vez es universal. La necesidad de conexión, de vínculo es un instinto natural, innato. Erich Fromm nos recuerda, en «El Arte de Amar», que el ser humano tiene la necesidad de evitar el aislamiento y la soledad, la necesidad relacionarse con el mundo exterior, estar conectado con él.  Las personas tiene terror a la soledad, pero no a una soledad física, sino a una soledad existencial, es decir, a una existencia desconectada de los otros, del mundo, del significado último de la vida. Una persona puede estar sola físicamente hablando durante mucho tiempo y, sin embargo, estar conectada, vinculada con ideas, valores, principios o incluso normas o ritos sociales que le proporcionan un sentimiento de comunión y pertenencia. También puede vivir entre la multitud, rodeada constantemente de personas y, no obstante, sentirse sola, aislada, desconectada. Creo que lo que todos hemos vivido durante estos meses de cuarentena por el COVID-19 lo refleja perfectamente y explica rituales como salir a aplaudir en los balcones todos los días a las 20:00 horas.

Los efectos del aislamiento son tan devastadores, a nivel mental y emocional, que las personas huimos de la soledad. El problema es que esa huída es hacia afuera y no hacia dentro. Y cuanto más buscamos fuera compensar esa soledad (televisión, relaciones superficiales, rrss, adicción al trabajo) más nos vamos desconectando de nosotros, desligando de nosotros y más vacío y soledad sentimos. Y lo peor es que acabamos cayendo en manos de fanatismos, extremismos, populismos, radicalismos, nacionalismos porque todos ellos se basan en explotar la necesidad humana de estar conectados a algo, de ser parte de algo que nos da sentido e identidad. Necesitamos objetos de devoción porque ser devoto implica inclinarse con fuerza hacia algo, algo que nos hace sentir vivos, conectados, pertenecientes a, vinculados a. Hace no tanto la devoción se traducia en una vocación y una vocación era mucho más que realizar un trabajo era amarlo, era sentirnos unidos a él porque al hacerlo nos realizabamos, nos sentíamos parte del mundo, transcendíamos, sentíamos que estabamos dando lo que queríamos para encontrar nuestro lugar en ese mundo.

Con los años la devoción a un ideal, a una vocación, a una profesión, a unos valores se han ido transformando en la devoción al dinero, al estatus, al placer, a la imagen. Todos estos objetos de devoción son efímeros, caprichosos, cambiantes y lo que es peor cuanto más devotos somos a ellos más nos consumen y menos nos realizan. Hemos cambiado la fe por el apego, la creencia en ideales por la sumisión a las novedades o las modas. Nos hemos vuelto una sociedad descreída, sin creencias en las que confiar y sin confianza el ser humano se vuelve pasivo, dependiente, replegado en sí, se cierra y no se expande. No creemos en la religión, no creemos en la democracia, no creemos en las instituciones, no creemos en la ciencia (el recelo a las vacunas para el COVID es una muestra más de este descreimiento:la última encuesta del CIS nos cuenta que un 48,3% de los encuestados recela de la vacuna), no creemos en la sociedad civil como motor de cambio, no creemos ya en nuestros vecinos y no creemos en nosotros mismos. Pero como necesitamos creer, porque sin creencias, sin certezas el ser humano vive en la angustia, en la inseguridad pues acabamos creyendo en lo último que llega, lo que más nos impacta emocionalmente, en lo que creen los famosos influencers. El fenómeno de las fake news tiene bastante que ver con la falta de creencias sólidas, de criterios a los que agarrarnos para valorar, para decidir, para actuar. Esta falta de creencias, está pérdida de confianza en nuestros pilares tradicionales (linaje, religión, democracia , ciencia) nos ha dejado huérfanos de asideros  y la orfandad, el abandono, el desamparo se agudiza en situaciones de crisis en las que sentimos que además de la pérdida inmaterial nos enfrentamos a la pérdida material que nos ha estado sosteniendo (el puesto de trabajo, la posición social, el poder adquisitivo, la casa, el coche…) y ahora lo más importante la salud y la vida.

Tantos años mirando y buscando fuera nos ha hecho olvidar que, el ser humano, como señala Viktor Frankl, tiene la capacidad de crear sus propios fundamentales, es decir, crear supuestos últimos capaces de guiar y subordinar nuestra conducta a unos valores últimos, que pueden estar vinculado o no a una religión. Así, para una persona, su fundamental puede ser la religión católica o la budista, pero para otra puede ser la familia, los hijos, el amor, la libertad, la justifica, la protección medioambiental, la ayuda a los más necesitados, etc. Esos valores fundamentales últimos responden a preferencias esenciales que nos orientan en la vida y a la necesidad universal del ser humano de tener una orientación, un fin al que dirigir su vida, que le da sentido a la misma. Ese fin se convierte en un  objeto de devoción, y lo relevante no es cual sea ese objeto o que sea uno un otro, sino si el mismo  contribuye al desarrollo del hombre, de sus potencias específicamente humanas  o si, por el contrario, las paraliza y las anula.

También Gordon Allport  decía que toda persona, esté o no religiosamente orientada, tiene sus propios supuestos últimos. Unos supuestos sin los que no puede vivir porque para él o ella son verdaderos, en el sentido de que son la verdad que quiere ver en el mundo y por eso le aportan certeza, seguridad y un sentido de conexión y de no aislamiento. A lo largo de la historia esos supuestos han sido proporcionados por el linaje (la familia, la pertenencia a un estamento social), la religión, la democracia. Esos supuestos nos aportan confianzafe, creer en algo estable y fuerte que nos ayuda a comprender el mundo, a vivir en él y nos proporciona la energía (lease motivación, voluntad) para actuar conforme a él. Esos supuestos son nuestras convicciones, que Carl Jung afirmaba necesitaba el ser humano para dar  un significado a su vida y encontrar un lugar en el universo, porque todo ello le aportan paz, tranquilidad, bienestar y felicidad a la persona.

Creer en algo nos da fuerza y nos da seguridad, si en lo que creemos nace de nuestra esencia, de nuestros valores, de nuestro yo ideal y lo concretamos en algo que es realizable en el mundo exterior y aporta a otros, esa creencia se transforma en confianza, en energía creadora que nos impulsa a mejorar, a superarnos, a retarnos, a luchar y entramos en una dinámica de realización crecimiento y bienestar. El propósito personal es nuestra religión, es la causa de nuestra fe y nuestra confianza y, como desde muy pequeña me enseñó mi madre, «la fe mueve montañas».  Arquímedes dijo «dadme un apoyo y moveré el mundo» quizás ese apoyo trasladado al mundo existencial de la persona sea el propósito, porque toda persona con un propósito claro y conectada a él es capaz de movilizar lo mejor de sí misma y de los demás para conseguirlo.

La fuerza del propósito nace de su conexión con nuestros valores fundamentales, con la creencia de que el mundo debe ser justo, libre, compasivo, generoso, creativo y la forma que encontramos de hacer realidad ese valor: enseñando, siendo padres o madres, innovando, sirviendo en el ejercito, en las misiones, comunicando, haciendo reér, bailando, investigando, diseñando edificios. Cuando lo conectamos amamos lo que hacemos y hacemos lo que amamos y eso genera un compromiso que va más allá de la motivación, el placer, la satisfacción, el reconocimiento, el dinero que ganamos, etc. Actuar de acuerdo a nuestro propósito, con devoción a nuestra vocación, nos permite sentir que estamos ligados a él en cada acto que lo revivimos. La promesa de recompensa eterna, que antaño proporcionaba la religión, se sustituye ahora por la de transcendencia y legado.

Como cuenta Viktor Frank en su libro «El hombre en busca de sentido» los que demostraron tener mayor capacidad para sobrevivir en los campos de concentración, incluso en aquellas situaciones límite, eran los que estaban orientados hacia un futuro, hacia una tarea que les esperaba, hacia un sentido que querían cumplir. Eso es el propósito, nos hace resistir, nos hace ser fuertes, comprometidos, ligados a una causa movilizadora y estimulante.

En un momento en que nos sentimos desbordados, desmoralizados, desorientados es importante recuperar conceptos como el propósito y ponerlos en el centro de nuestra recuperación, nuestro fortalecimiento, nuestro desarrollo. Por ello, está emergiendo una idea de religión personalizada, en el sentido de capaz de dar respuesta a cada persona del significado último de su vida, teniendo en cuenta sus especiales características, condiciones genéticas, contextuales y sus propias categorías fundamentales. Esa religión personalizada es el propósito que se traduce en vocación y se materializa en visiones, misiones, metas, objetivos, acciones y resultados, y que puede a su vez conectarse con otros propósitos individuales a través de diversos mecanismos de organización social: movimientos activistas, organizaciones empresariales, benéficas, el servicio público.

Esta religión personalizada lejos de acrecentar el individualismo, la separación, el enfrentamiento puede ser un lazo de unión, una especie de ligazón entre necesidades personales y sociales, un mecanismo para autorrealizarnos y contribuir al bien común a la vez. El propósito puede ser la vía hacia un humanismo social.  Estaríamos hablando de construir una sociedad basada en las diferencias personales, con diferentes propósitos y religiones personales pero a la vez conectadas por lo que nos une como humanos, el deseo de realizar un propósito que da sentido a nuestras vidas y que a la vez nos permite conectar valores y fortalezas humanas. Sería una religión fraternal porque no nace de la imposición de una institución, un comité de representantes de la divinidad, sino de la libre elección de la persona que no solo la funda sino que la conecta con otras y lo hace en base a un conocimiento de causa, es decir, en base a un conocimiento de propósitos y su capacidad de unirse para lograr algo más grande: unir propósitos para crear lazos, para construir confianza y ganar seguridad sin perder libertad. Esta nueva idea de religión, esta nueva forma de unirse y conectarse será la fuente de un funcionamiento humano óptimo, de nuestra resiliencia y una antifragilidad, a nivel individual y social.

 

Hace ya unos meses publique un post sobre la importancia de estar atento a las oportunidades y saber aprovecharlas. En el señalaba la necesidad de estar atento y abierto al entorno, a todo lo que pasa a nuestro alrededor. Cada oportunidad tiene un impacto importante en el desarrollo de nuestra carrera profesional.

La atención no es sólo importante para detectar las oportunidades, lo es aún más para saber evaluarlas, seleccionarlas y dejarlas pasar, porque no todo lo que aparece ante nuestros ojos con sus mejores galas es una oportunidad. No todos los proyectos que nos ofrecen son una oportunidad, no todas las colaboraciones van a derivar en una alianza de crecimiento, no todas las ideas son viables, no todas las propuestas encajan en el momento en el que estoy ahora.

Ver en todo oportunidades es una ceguera tan grande como no ver ninguna.

A veces detrás de esta compulsión a aprovecharlo todo esta la trampa mental de la actividad, que nos lleva  a hacer y hacer, sin pararnos a pensar en las prioridades, y en sí lo que hacemos nos acerca o aleja de nuestro  objetivo. No tener definida una estrategia, y bien clarificadas nuestras prioridades, también nos puede llevar a involucrarnos en todo lo que llega «por sí estuviera ahí» «por sí se me escapa el tren y ya no vuelve» o simplemente «por sí acaso».

Otras veces el impulsor de la personalidad «date prisa» revolotea por nuestra mente con mensajes del tipo: “siempre andas el último”, “el que da primero, da dos veces”, “si no eres rápido se te van a adelantar”, “si no eres rápido nunca conseguirás nada en esta vida”, y nos lleva a pensar que si no me abalanzo sobre todo lo que llega perderé la oportunidad.

La parálisis por el análisis es tan nefasta, como la inercia sin rumbo por falta de él.

¿Te atreves a poner a prueba tu nivel de consciencia sobre tu relación con las oportunidades?

Te reto a realizar una Auditoría de Oportunidades:

1.-¿Qué proceso seguiste para escoger las oportunidades que te han llevado a estar donde estas hoy o a los proyectos en los que estas involucrado? Descríbelo bien, cómo, cuándo, dónde y de quien surgió la oportunidad. ¿Qué valoraste para tomar la decisión? ¿Tuviste en cuenta los pros y los contras? ¿lo que ganabas y lo que perdías?  ¿Si la oportunidad te acercaba o alejaba a tu meta?

2.- ¿Si pudieras volver atrás qué harías? ¿qué oportunidades escogerías y cuales dejarías pasar? ¿Cuales crees que combinadamente de forma estratégica hubieran logrado resultados más satisfactorios o más rápidos?

No te dejes atrapar por la trampa de la disonancia cognitiva, no caigas en la ilusión de creer que tu decisión fue tomada cuidadosamente o que fue una intuición acertada. No te aferres a justificar que fue una decisión para no asumir que quizás te equivocaste. No obvies que quizás no quisiste ver los contra y tomaste la decisión en base solo a los pros. No culpes a las circunstancias externas de las consecuencias no deseadas de tu decisión. No racionalices ahora lo que no racionalizaste en su momento.

Las personas tendemos a comprometernos con el error cuando nos sentimos responsable de él, y nos mantenemos en él justificándolo en vez de asumir que tenemos que cambiar de direccion, aprender de él y dejarlo pasar. No caigas en la trampa de la persistencia, que no es lo mismo que la perseverancia.

3.-¿Cuales son los resultados que has obtenido con las oportunidades que elegiste? ¿Estas realmente satisfecho con ellos? ¿son los que habías visualizado o deseado cuando elegiste la oportunidad? Si los resultados no te convencen, ¿a que se debe? ¿en cuantas de tus respuestas están factores externos? ¿Qué responsabilidad tienes tu en todo ello?

4.– En el aquí y ahora, ¿qué oportunidad que elegiste en el pasado mantendrías y cual dejarías de lado?

Si estas sintiendo una ligera o profunda sensación de incomodidad, cierto enfado y rigidez corporal, tranquilo no pasa nada, estas saliendo de tu zona de confort. Ya estas preparado para aprender nuevas estrategias y nuevos hábitos en la identificación y selección de oportunidades.

Las oportunidades deben estar alineadas con nuestra razón y nuestra emocion

Las oportunidades deben estar alineadas con nuestra razón y nuestra emocion

Para mi el saber detectar y elegir las oportunidades adecuadas tiene dos principios fundamentales:

– un profundo autoconocimiento personal y una clara focalización y definición de la meta que quiero alcanzar. Estos son los dos faros que nos guían a la hora de priorizar las oportunidades para decidir cual nos aleja o nos acerca a nuestra meta y cual encaja o no encaja con nuestra esencia.

– una férrea disciplina en la evaluación de las oportunidades, que pasa por indagar, diría incluso hasta diseccionar la naturaleza de la oportunidad (de donde o de quién viene, que carga lleva, a donde lleva, que oculta) y su vinculación con otras oportunidades, con la meta, y con el momento.

Además de estos principios puedes poner en práctica los consejos, preguntas y herramientas que te propongo a continuación:

1.- Resiste con todas tus fuerzas la tentación de entregarte en brazos de la primera oportunidad que te corteja.

2.- Pon el foco en el largo plazo, y no en el corto plazo, para valorar las mejores oportunidades

3.- Ata tu entusiasmo a la hora de decidir y pide ayuda a «tu yo realista» y «tu yo crítico». Aplica la estrategia de Walt Disney.

4.- La oportunidad ¿me acerca o me aleja de mi meta? ¿Cuanto? ¿Cómo? ¿Cómo lo se?

5.- ¿El esfuerzo que supone compensa lo que voy a obtener?

6.- ¿Lo que voy a ganar compensa lo que voy a perder o dejar atrás?

7.- ¿Esta oportunidad me posiciona estratégicamente para captar otra que me acerca más a mi meta?

8.– ¿Puedo considerarla una inversión de futuro? ¿Como lo he medido?

9.– ¿Tengo en este momento los recursos necesarios para poder aprovechar adecuadamente esta oportunidad? Si no los tengo, ¿puedo conseguirlos en un tiempo que no haga inviable la oportunidad?

10.-¿Es el momento para mi de esta oportunidad?

Confieso que estoy en un momento en el que tengo ante mi probablemente una de las grandes oportunidades de mi vida, y que estas reflexiones que comparto me ayudan a no paralizarme y a no precipitarme. Por eso me gusta compartirlas, porque creo que si me ayudan a mi, también pueden ayudar a otros. Son las mismas que muchas veces trabajo en los procesos de Coaching y Mentoring con mis clientes, y también confieso que cuando le tocan a uno mismo no resultan tan sencillas.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring

Estamos viviendo tiempos convulsos, llenos de incertidumbre y miedo. Toda la situación derivada de la enfermedad del coronavirus  (COVID-19) está elevando los niveles de estrés y disminuyendo la capacidad de resistencia de las personas. El temor y la ansiedad respecto a la enfermedad pueden resultar abrumadores, el distanciamiento social puede hacer que las personas se sientan aisladas y solas y surgen emociones de tristeza, aburrimiento, las restricciones en cuanto a movilidad y encuentros generan rabia, impotencia.

El virus no solo ha amenazado nuestra salud física, sino que también ha causado estragos en el bienestar emocional y mental de las personas en todo el mundo. Los sentimientos de ansiedad, impotencia y dolor están aumentando a medida que las personas se enfrentan a un futuro cada vez más incierto, y casi todos han sido afectados por la pérdida. Es importante que cuidemos de nuestra vida, de nuestro bienestar y de nuestra estabilidad emocional. Es tiempo de recuperar nuestro poder y nuestra energía y de fortalecernos Para ello te propongo practicar cada día 9 actitudes empoderantes:

1.- Hazte presente en todo momento: expresa tu voz en cada palabra, en cada gesto, en cada acción. Una voz que nace de un encuentro profundo con uno mismo, del autoconocimiento, la comprensión y la aceptación de quien eres y qué quieres, de la formulación de un propósito que se convierte en tu brújula para cada día. 

Se consciente de cómo estas actuando, cómo estás comunicando, como estás impactando, de qué haces y para qué lo haces y cómo está alineado con tus valores y con tu propósito. Para estar presente debes aprender del pasado, proyectarte al futuro y vivir en el presente. Cuando experimentas debes estar plenamente consciente del momento, con todos tus sentidos y atención en ese instante, con tus emociones y tus pensamientos en el aquí y ahora. La mente debe viajar al pasado después de experimentar y antes de hacerlo para aprender, y al futuro antes de actuar para visualizar, para inspirarse, para planificar y anticipar. Mientras actuamos debemos estar en el presente.

Cuando actúas desde ahí adquieres poder personal y los demás lo perciben, confían en ti, te respetan, te buscan porque les das seguridad y confianza y esto retroalimenta tu energía.

2.-Ejerce de soberano sobre tu tiempo: pregúntate cada día a que quieres dedicar tu tiempo y concentra tu atención en ello, evitando las distracciones. La regla de los 3 objetivos diarios es un arma poderosa a la vez que sencilla. Escribe al inicio del día 3 objetivos (insisto 3, ni uno más ni uno menos) que quieres lograr ese día, porque son importantes para ti, te ayudan a cumplir con tu propósito vital, te acercan a tus metas y te hacen sentir bien. Reserva el tiempo que necesites en tu agenda para ello y protégelo de cualquier ladrón. Sumérgete en las tareas que te ayuden a cumplir esos objetivos hasta lograrlos. El resto del tiempo dedícalo a otros compromisos, tareas, descanso, o lo que consideres. Si cumples con esta regla todos los días sentirás que llevas el control de tu vida y que es una vida con sentido. Si necesitas aligerar agenda y priorizar te recomiendo la herramienta matriz de Eisenhower.

Se consciente de como estás repartiendo tu tiempo y sobre todo con quién, si vives atrapado en el impulsor complace, ten cuidado de rodearte de personas que huelen tu necesidad y deseo de complacer porque acabaras presa de sus demandas, posponiendo una y otra vez tus necesidades y objetivos, claudicando de ser el soberano de tu tiempo.

3.-Conviértete en creyente, creyente de ti mismo, cultiva la fe en tus posibilidades, tus sueños, tus recursos. No te hablo de una fe a ciegas sino de una fe a ciertas. Una fe basada en tu historia personal, en tus logros, en tus fortalezas. La herramienta diario de logros te puede ser de gran utilidad para apuntalar tu confianza e incrementar tu fe, sobre todo en los momentos de duda.  Las dudas no solo nos impiden hacer, nos impiden ser, pues cada vez que dudamos dejamos de ser aquello a lo que aspiramos, limitamos nuestra grandeza. 

Cuando dudes pregúntate ¿qué has hecho ya en tu vida que no sabías o creías que podías hacer? ¿cuáles son tus fortalezas personales y cómo te han ayudado a lograr otros retos? ¿por qué merece la pena seguir creyendo que si es posible? ¿cómo puedes ampliar tus opciones para lograrlo?

4.-Actúa, Actúa y Actúa: no esperes a que te autoricen a empezar, a encontrar el momento perfecto, a que alguien venga a salvarte. Tomar el control de nuestra vida es decidir y actuar. Si quieres ser feliz, si quieres demostrar tu talento, si quieres aprender, cualquier cosa que deseos sentir, experimentar o lograr en la vida requerirá acción. El primer paso es el más difícil y solemos posponerlo y posponerlo y, con ello, estamos posponiendo nuestra vida, nuestra felicidad, nuestra realización. Para activar tu motivación visualiza la recompensa y para apuntalar tu voluntad exterioriza el compromiso, estas son dos de las 7 estrategias para acabar con la procrastinación que puedes utilizar para comenzar a ponerte en marcha.

5.- Mantén tus compromisos: vigila los momentos de bajón, de frustración, de desmotivación, impaciencia, desesperación o estrés, son oasis donde brota la infidelidad a nuestra causa, a nosotros mismos, a la palabra dada y a los compromisos adquiridos. Cuando nos obsesionamos por tener, por llegar, es fácil caer en la tentación de recurrir a atajos, a lo fácil, a lo divertido y olvidarnos de lo importante, lo que nos hacer ser quien somos, lo que nos distingue y lo que nos lleva a cumplir con nuestro propósito y  a vivir en nuestros valores. 

Cuando faltamos a nuestros compromisos quebramos la confianza en nosotros mismos y la que los demás depositan en nosotros. Sin confianza el mundo se torna oscuro, receloso, sospechoso. Antes de decir si, asegúrate de que si quieres hacerlo, si puedes hacerlo y si merece la pena hacerlo. Pregúntate ¿en quién me convierte esto que voy a hacer?

6.-Pon amor en todo lo que haces pues lo hará crecer: amar es entregarse, entregarse a una causa, a una misión, a una vocación, a un trabajo, a una actividad, a una relación. Entregarte es darte por completo, poner todo lo que eres, toda tu pasión, tu consciencia, tu atención, tu mimo, tu tiempo, tu energía en lo que haces.  Cuando esto ocurre creas cosas únicas, momentos únicos que encierran todo el valor de lo que eres y aportas. El amor desata una energía creadora y expansiva que nos eleva, nos hace crecer y florecer como personas y todo lo que no rodea se nutre e ello.

7.- Piensa en grande:No te pongas límites y piensa en grande.No te digo que no existan límites o que no seas consciente de ellos, simplemente que te los crees, que no te auto-limites. Pensar en grande te ayudará a superarlos, a ampliarlos, a bordearlos, o a diseñar nuevos caminos cuando esos límites sean infranqueables.El mayor límite que tenemos es la estrechez de miras y de pensamiento y, a veces, llevamos tanto tiempo viviendo con ellos que nos hemos vuelto miopes. Descarga tu mochila de todo lo que te pesa y limita, aligera tus cargas, conéctate con lo que te emociona y te eleva, se muy selectivo con tu atención y busca referentes, ejemplos y modelos de personas que te inspiren. Todo ello te ayudará a que tu energía esté al 100% y a alcanzar la excelencia personal.

8.-Descansa: vivir con pasión, con entrega, con presencia, consciencia, grandeza y comprometidos también consume energía, por eso es importante saber parar, desconectar y recuperarla. La vida no es un frenesí continuo, es un fluir elegante y equilibrado entre actividad y descanso. Descansar es una actividad productiva, significativa y enriquecedora que debemos practicar de forma activa y consciente para recuperar nuestra estabilidad emocional y nuestra paz mental. El descanso, la desconexión es especialmente importante en los tránsitos de una tarea a otra, de una actividad a otra, de un rol a otro, de una etapa a otra de nuestras vidas.

Te encomiendo la lectura del libro “Descansa” de Alex Soojung-Kim Pang que, través de diferentes historias de personajes relevantes, experiencias personales y estudios científicos, nos propone diversas actividades para fomentar el descanso activo en nuestras vidas: caminar, paradas, dormir, ejercicio, juego, periodos sabáticos, vida sosegada, siesta.

9.- Celebra el final de cada día: Cuando completamos un día lleno de acciones conectadas con nuestros objetivos y metas nos llenamos de energía, de orgullo, de satisfacción, experimentamos una sensación de poder y control sobre nuestra vida. Para ello es necesario dedicar un tiempo al final del día a hacer examen de conciencia, a revisar lo que hemos hecho y como nos hemos sentido con ello. ¿Hemos logrados nuestros 3 objetivos? Revísalos y táchalos, celébralo, date algún premio cada día por cumplir con tus propios compromisos. ¿Quién he sido hoy? ¿Qué he logrado? ¿Cómo me siento? ¿Qué he aprendido? ¿Qué he experimentado? ¿Qué tengo que agradecer? Puedes aprovechar para escribir unas pequeñas reflexiones juntos a tus 3 objetivos cumplidos, con ello cerraras el ciclo de tu experiencia. Cerrar ciclos es importante para adquirir consciencia de nuestro progreso y evolución, para experimentar satisfacción con el pasado y esperanza sobre el futuro. Además, las reflexiones nos proporcionan un feedback excelente de cómo estamos viviendo nuestra vida, si nos sentimos bien o no con lo que hacemos, si estamos avanzando en el sentido que nos habíamos marcado. Si las cosas no han ido bien, la reflexión nos ayudará a extraer aprendizajes y significados, que nos harán más fuertes y sabios para comenzar mañana de nuevo.

Si has perdido tu energía, tu fe, tu confianza, tu esperanza, si te sientes agotado, triste, desmotivado, frustrado y necesitas recuperarte en Aquavitacoaching podemos acompañarte para que puedas vibrar con la vida de nuevo.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring

Autora libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” Ediciones Pirámide 2019

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El burnout y el engagement son polos opuestos de un mismo continuo. El burnout es el desgaste del engagement, es decir, del compromiso, implicación, entusiasmo y dedicación al trabajo. Cuando una persona está engaged en su trabajo suele experimentar esa sensación de fluidez en la tarea, que también describe Mihaly Csikszentmihalyi . Además, el burnout produce un deterioro en la salud emocional, mental y física de la persona, mientras que el engagement nos vigoriza y nos llena de energía.
 

Los síntomas del burnout son la fatiga física, desgaste emocional, tensión psicológica, cansancio cognitivo y pérdida de motivación. Los efectos del agotamiento que produce el burnout pueden llegar a ocasionar una actitud cínica hacia el trabajo y a poner en duda la propia capacidad para desempeñarlo con eficacia. Todo lo cual acaba generando actitudes negativas hacia el trabajo, produciendo una desconexión emocional con el trabajo, que frustra la realización personal, lo que es una gran fuente de insatisfacción personal, que lógicamente se traslada al entorno laboral, familiar y personal. Las consecuencias en el trato con clientes, compañeros, beneficiarios de nuestros servicios se hacen notar y acaban perjudicando a todos.

Las características de cómo está organizado el trabajo, las relaciones que tenemos en el mismo, especialmente con nuestros superiores, y los recursos con los que contamos para ejercerlo influyen desde luego en el burnout. Ahora bien, lograr engagement en el trabajo no es solo cuestión de otros, nosotros también podemos practicar un activismo engaged y adoptar iniciativas que contribuyan a reducir el burnout, sus efectos y lograr una conexión emocional con lo que hacemos, disfrutando de ello y aportando todo nuestro talento a la organización, los clientes o sus beneficiarios. Bajo estas ideas de la iniciativa y la responsabilidad personal surge el job crafting, entendido como conjunto de comportamientos que podemos adoptar con el propósito de alinear las características de nuestro trabajo con nuestras expectativas personales. En definitiva, el job crafting es una intervención de mejora a nivel individual del propio trabajador que busca cambiar su entorno laboral para hacerlo más “engaging” y menos agotador.

Llevamos muchos años apostando por organizaciones saludables, por la responsabilidad emocional corporativa, por el bienestar de las personas, por su funcionamiento óptimo, su resistencia emocional y su antifragilidad. Durante el 2020 la necesidad de reducir el estrés y la fragilidad emocional se ha hecho más aguda, especialmente en las organizaciones que trabajan con personas en riesgo de vulnerabilidad. Por todo ello hemos diseñado este proyecto “Del Burnout al Job Crafting, inspirando organizaciones engagement” para aportar recursos a los/las voluntarios/as, personal y colaboradores/as de organizaciones no lucrativas, que puedan incorporar en su día en el diseño de su trabajo y sus relaciones laborales para lograr desempeñarse con entusiasmo, inspiración y compromiso,  transmitirlo en sus entornos y contagiarlo a los beneficiarios de sus servicios.

Los objetivos de este proyecto, que llevaremos a cabo durante los meses de Enero a Marzo 2021 en Asturias con un total de 12 participantes pertenecientes al personal técnico, voluntario y colaborador de las entidades sociales que trabajan con población en situación de vulnerabilidad social y/o en riesgo de exclusión social, son:

– Comprender como podemos combatir el burnout a través del job crafting

-Mejorar el bienestar y desempeño en el día a día a través de diversas técnicas y recursos que proporciona el modelo job crafting y que impactan en nuestro desarrollo personal y profesional.

– Generar, identificar, desarrollar, compartir y transferir prácticas innovadoras de trabajo saludables para replicar en sus entornos y generar un efecto resonante

-Construir una cultura de aprendizaje y empoderamiento colectivo a través del mentworking, tejiendo redes que permitan compartir experiencias, buenas prácticas y aprender juntos a diseñar organizaciones engagement

-Mejorar la calidad de la intervención social diaria en las entidades del tercer sector.

Para todo ello hemos diseñado un programa único, con 45 horas de actividades formativas, trabajos prácticos, planes de implementación, retroalimentación 360º, mentoring grupal y mentworking, que confiamos pueda ser replicado en diferentes organizaciones para contribuir a crear una cultura de trabajo saludable, emocionalmente gratificante e intelectualmente estimulante.

Los contenidos del programa son:

  • BLOQUE 1 (10 horas): Introducción al Job Crafting y el Burnout. Claves para aprender a diseñar el puesto de trabajo para que sea una fuente de bienestar personal y organizacional.
  • BLOQUE 2 (15 horas) :Estrategias de intervención para prevenir el burnout:

-Taller de mindfulness y gestión del estrés

-Taller gestión de la energía: positividad inteligente, autorregulación emocional, motivación.

-Taller gestión de relaciones y conflictos para una sana convivencia laboral.

  • BLOQUE 3 (15 horas): Mentoring grupal conversaciones con propósito para trabajar el job crafting y el burnout en los entornos laborales de las participantes, en base a todo lo visto y a sus propias experiencias.
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  • BLOQUE 4 (5 horas): Mentworking para la creación de una red de mentoras comprometidas con el cambio hacia el Job Crafting y la prevención del Burnout que sirva de apoyo interorganizacional para compartir y aprender en grupo, así como ser ejemplo y modelo en sus organizaciones para transmitir lo aprendido durante el programa. La idea es que aprendan técnicas para guiar y prestar apoyo a otras mujeres en el diseño de sus puestos de trabajo para que sean una fuente de bienestar personal y organizacional.

Como se señala en un reciente artículo de la Revista Harvard Deusto el estrés laboral es equivalente a una pandemia que transcurre oculta, con efectos destructivos, ya que compromete seriamente aspectos clave como la salud, el servicio que se presta e incluso la viabilidad de la organización. El empoderamiento del personal técnico y voluntario a través de grupos de job crafting, que analizan las demandas y recursos laborales de sus puestos de trabajo y realizan propuestas de mejora individual y colectiva tiene un efecto demostrado en la reducción del estrés.

Si quieres sumar a tu organización al movimiento job crafting para crear engagement organizacional desde la Escuela de Mentoring te podemos acompañar.

Incubadora de Talento para la Diversidad y la Inclusión  es una iniciativa innovadora promovida por la Fundación Prevent para facilitar el encuentro entre talento con discapacidad y empresas inclusivas y comprometidas con la diversidad.

Su objetivo es facilitar la contratación de personas con discapacidad y formación superior, así como ofrecer a jóvenes su primera oportunidad de acceso al mercado laboral, a través de la realización de sus prácticas curriculares o de un contrato en prácticas.

A través de actividades experienciales y de entrenamiento en desarrollo profesional y personal, jóvenes con discapacidad con formación superior o universitaria y profesionales de las empresas participantes tienen la oportunidad de conocerse, trabajar conjuntamente, aprender y convertir los lugares de trabajo en entornos más inclusivos y diversos.

El programa consta de dos grandes bloques de actividades:

1.- Acciones Brújula, formación en mentoring dirigida a los sherpas o mentores, que son las personas pertenecientes a las diferentes organizaciones comprometidas con el proyecto que acogeran en prácticas a los jóvenes con discapacidad y se encargarán de guiarlos en sus lugares de trabajo.

2.- Acciones Expedición, formación dirigida a los sherpees o mentees, que son los jóvenes con discapacidad con formación superior o universitaria que realizarán prácticas laborales o curriculares dentro de las empresas de acogida que participan en el programa.

El programa formativo de sherpas y sherpees ha sido diseñado y será ejecutado por la Escuela de Mentoring en colaboración con la Fundación Prevent con un total de 30 horas para los mentores y 50 horas para los jóvenes.

Con los sherpas mentores se trabajarán los siguientes contenidos:

– Acercamiento a la discapacidad desde la metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING 

-El rol del sherpa y sus competencias clave:  Escucha reflexiva global y profunda, Formulación de preguntas provocadoras y generativas, Formulación de objetivos y metas auto-concordantes, Despertar la motivación

-Cómo construir una relación de mentoring con engagement y desarrollar un proceso de mentoring efectivo.

-Trabajar con el sherpee:  Motivación, Proactividad, Reto, Empowerment,  Resistencias y bloqueos para el cambio.

Todos los mentores participantes en el programa además de la formación inicial sobre las claves de mentoring y el rol del mentor recibirán sesiones de supervisión de los procesos de mentoring que lleven a cabo con sus sherpees. Se incidirá con ello en el refuerzo del capital psicológico del sherpee: autoeficacia, optimismo, esperanza, resiliencia y bienestar emocional

 

 

Con los jóvenes trabajaremos 4 bloques temáticos:

-Autoconocimiento, descubrimiento e indagación apreciativa del talento: identificación del núcleo positivo y construcción del mapa del talento

-La estrella polar de mi empleabilidad. Construyendo mi marca como profesional. Plan de Acción para hacer visible el talento en el mercado

-Plan de Empleabilidad. Puesta en Marcha. Los 100 primeros días en el trabajo una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal y profesional.

-El Test del Mercado: presentación del plan de acción y mi primer reto laboral ante el equipo de la Escuela de Mentoring y los mentores del programa, que les aportaremos feedback y resolveremos sus primeras inquietudes antes de comenzar sus prácticas en las empresas.

En la formación se contemplan trabajos prácticos por parte de las personas participantes que serán guiadas y supervisadas por el equipo docente de la Escuela de Mentoring.

Todavía estas a tiempo de inscribirte para participar en el programa, comenzamos en Febrero 2021. Apúntate.

Para los jóvenes TALENTEANDO es el puente que te conecta con las empresas más inclusivas de nuestro país. Durante 4 meses, compartirás esta experiencia con otros jóvenes y con las empresas en las que realizareis vuestras primeras prácticas laborales. Recibirás formación, acompañamiento continuo y trabajaréis juntos en un reto social compartido. El resultado más importante de este recorrido es tu acceso a la empresa a través de la realización de tus prácticas curriculares o de un contrato en prácticas. Información e inscripciones en este enlace. 

Para las empresas TALENTEANDO es el lugar donde encontrar el capital humano con discapacidad que necesitas, fomentar tus valores corporativos y fidelizar a los profesionales que ya tienes a través de un programa estructurado, experiencial y con un impacto real y medible en las personas participantes y en tu organización.

Información e inscripciones en este enlace.

 

Te esperamos para comenzar la expedición.

» Se necesita coraje para pararse y hablar, pero mucho más para sentarse y escuchar». Winston Churchill

Estamos viviendo momentos agitados, llenos de pérdidas, de dolor, de angustia, de miedo. Muchas emociones, necesidades y preocupaciones se están ahogando en silencio y nos están impidiendo avanzar. Necesitamos escucharnos a un nivel más profundo, dejar que afloren todos esos anhelos, miedos y dolores. Ser escuchador se va a convertir en una profesión, porque las personas cada día tienen más necesidad de ser escuchadas con profundidad y calidad, sintiéndose entendidas, atendidas, respetadas y confiadas. El gran problema de la comunicación es que no escuchamos para entender y comprender al otro sino para responderle. Centramos nuestra atención en lo que vamos a decir después de que termine de hablar la otra persona, no comprobamos si hemos escuchado y entendido bien, nos guiamos por nuestras interpretaciones, conjeturas o suposiciones y no nos esforzamos por captar y comprender el tono o los matices emotivos del mensaje del otro. En nuestra frenética actividad, donde hay que hacerlo todo para ayer, nos da la sensación de que no tenemos tiempo para escuchar, que escuchar es una pérdida de tiempo. Tenemos prisa por terminar la conversación, prisa por hablar nosotros, prisa por responder, prisa por hacer ver cuanto sabemos o cuan competentes somos resolviendo. La prisa mata la escucha, las relaciones, el aprendizaje y la creatividad. Cada vez que dejamos de escuchar a alguien estamos perdiendo una oportunidad de crear una relación con él, de afianzar la que tenemos, de aprender algo sobre él y sobre nosotros y de crear algo juntos (una idea, una solución, un nuevo punto de vista, una oportunidad, etc.).

Aunque muchas personas consideran que escuchan bien, la realidad demuestra lo contrario. Saber escuchar es más difícil que saber comunicar, porque el entrenamiento de una escucha de calidad hace aflorar muchas facetas de nuestra personalidad: actitudes, estilos motivacionales, valores, prejuicios, egos, o hábitos aprendidos. Y ya sabemos que cambiar estas cosas no es tan fácil, requiere, como decía Churchill, mucho coraje, el coraje de enfrentarse a uno mismo. Los grandes enemigos de la escucha son la impaciencia, el estrés, el cansancio, el ego y nuestros conflictos internos sin resolver, que dan lugar a emociones como el miedo a ser influidos o manipulados, a peder poder en la conversación o a parecer poco resolutivos. Todo ello se acaba viendo reflejado en las posturas que adoptamos como escuchantes, que según Lou y Francine Epstein, se pueden resumir en consejeros, víctimas y jueces.

-Cuando escuchamos desde una postura de “consejeros” consideramos que estamos en posesión de las respuestas, del conocimiento. Que somos una especie de oráculo a los que otros acuden en busca de la gran revelación. Esto nos hace desconectarnos del discurso de quien nos habla y sumergirnos en nuestra mente buscando una solución, una idea ingeniosa, un consejo con el que arreglarlo todo. Nos precipitamos a darlo, interrumpimos, e incluso a veces tratamos de imponerlo. Cuando lo hacemos, en cierta forma, estamos transmitiendo al otro que no es capaz de encontrar solo sus propias respuestas. Desde el momento en que nos creemos con derecho a aconsejar al otro nos ubicamos en una posición de superioridad, que debilita al otro el lugar de empoderarlo. Además, es bastante probable que nuestra solución no sirva porque surge desde quien somos nosotros, de nuestro mapa del mundo, y no desde el de nuestro interlocutor. 

-Desde la posición de “víctimas”, cuando alguien empieza a contarnos algo, inmediatamente comenzamos a pensar en cómo va a afectarnos lo que nos está diciendo, qué consecuencias va a acarrearnos. Nos ponemos a la defensiva porque personalizamos y subjetivamos todo el mensaje. En cuanto nos ponemos en actitud defensiva nos cerramos y se destruye la escucha de calidad. Esto ocurre, por ejemplo, cada vez que nos dan feedback y no nos gusta su contenido, o cuando nos proponen un cambio que nos incomoda o desagrada.

-Cuando escuchamos como “jueces”, adoptamos una postura crítica, nos arrogamos en evaluadores y juzgadores con derecho a aprobar o desaprobar lo que el otro dice en base a nuestros puntos de vista, con derecho a juzgar si es correcto o no y a opinar sentando cátedra. Mientras el otro habla, nosotros nos dedicamos a comparar todo lo que dice con nuestras creencias o puntos de vista, para chequear si coinciden con ellas o no, emitiendo un juicio, en muchos casos interno e inconsciente, sobre ello. Con este comportamiento cerramos nuestra mente a escuchar nuevas alternativas, enfoques y conceptos que pueden llegar a enriquecernos y nos limitamos a verificar si lo que estamos escuchando coincide o no con lo que ya sabemos.

El arte de escuchar exige renunciar a estos tres roles y abandonar posturas paternalistas, críticas o victimistas. Escuchar con calidad requiere serenidad interior, propósito, apertura, atención sostenida, empatía e intuición.

1.-Sin serenidad interior lo único que voy a escuchar va a ser mi diálogo interior, un torrente de pensamientos que vienen y van formando un gran ruido que me impide centrarme en el otro.. La serenidad nos permite una atención plena y focalizada en la conversación, evitando que las preocupaciones y los problemas cotidianos nos distraigan de ella. En estos casos es muy útil la práctica de técnicas de mindfulness, que nos ayudan a enfocar una conversación centrados, abiertos, conscientes, conectados y sosteniendo con confianza todo lo que surja en ella. En la metodología Integral Generative Mentoring utilizamos una herramienta denominada la «Mano del Mentor Excelente» para ayudar a los mentores y líderes a entrar en un estado ideal de escucha.

2.-En nuestro día a día todos tenemos que escuchar por diferentes motivos, en diferentes roles y con diferentes objetivos. Cada acto de escucha tiene un propósito diferente (convencer, negociar, compartir una idea, vender, consolar, aconsejar, aprender, impulsar el cambio) y esto condiciona mi rol de escuchante.  Antes de sumergirte en una conversación, reunión o encuentro, pregúntate ¿para que voy a escuchar? ¿cuál es mi propósito con esta conversación? También puede ser útil hacer una lista de puntos a tratar, cosas que esperas conocer e ideas que te gustaría expresar, todo ello ayudará a enfocarte en tu rol y tu objetivo en la conversación. El propósito tienen una fuerza motivacional muy potente que nos ayuda a estar en la conversación con más  apertura,  atención y empatía. Además recuerda siempre que, a nivel general, el propósito de cualquier acto comunicativo es conectar, encontrar puntos de conexión entre las diferentes partes. 

3.-La apertura al otro es clave en una buena escucha, para percibir los detalles, los matices, las singularidades, las emociones, lo que no se dice. Si no abro mi mente mis oídos tampoco se abrirán y no podré captar en la conversación posibilidades, oportunidades, puntos de conexión, información relevante para el propósito de la misma, el estado emocional desde el que el otro me habla, para evaluar si es el más propicio para el propósito de la conversación. Además sin apertura mental hacia el otro es difícil que surja la empatía porque tendemos a ser menos receptivos cuando lo que escuchamos no nos gusta, choca con nuestros valores o formas de ver el mundo.

4.-Atención sostenida y 360º, es decir, atento a lo que pasa dentro de mi cuando estoy escuchando, especialmente, a mis emociones y a los pensamientos que se generan con lo que oigo y pueden hacer que me distraiga, que interrumpa, que haga gestos de desaprobación o que me desconecte de la conversación. Atento a la plenitud del mensaje del otro, a las palabras exactas que emplea, el tono, la intensidad o énfasis con que las expresa, sus gestos, su lenguaje corporal, sus silencios, su mirada. Y atento a todo lo que ocurre en ese espacio de energías que se genera en toda conversación: que produce lo que me dice en mi y que produce lo que le digo en él .La atención sostenida implica escuchar con oídos, ojos, cuerpo, corazón y alma. Entregarse a la escucha y olvidarme de mí, de anotar lo que escucho, de mirar por el rabillo del ojo el móvil o cualquier otro elemento que pueda distraer mi atención del otro.

5.-Escuchar con empatía significa ir más allá de nuestros propios intereses para entrar en el mundo del otro y querer saber más y preocuparse por sus intereses,  ponerse en sus zapatos sin juzgarlo, comprendiendo desde donde habla, cual es su mapa del mundo y en que punto del mismo podemos encontrarnos para caminar juntos. Cuando alguien nos habla nos está abriendo las puertas de su mundo e invitando a que entremos en él y este gesto es lo suficientemente importante como para darle toda nuestra atención. Al hacerlo le estamos transmitiendo que valoramos lo que nos está compartiendo. La escucha empática significa escuchar con la intención de comprender a pesar de las diferencias de puntos de vista, ideas, valores, etc. Hacer el esfuerzo de entrar en el marco de referencia de la otra persona, para ver como el ve, sentir como el siente y comprender sus creencias  y paradigmas.

Empatizar no es simpatizar, esto último es fácil porque implica escuchar algo o a alguien que me agrada, con quién estoy alineada o en sintonía. La empatía es necesaria precisamente cuando surgen las diferencias, el conflicto, la oposición de posturas, el desacuerdo, porque la esencia de la escucha empática no consiste en estar de acuerdo sino en comprender al otro, emocional e intelectualmente, a pesar del desacuerdo. Solo así es posible sobrevolar dicho desacuerdo y encontrar puntos de conexión que mantengan vivo el flujo de la conversación y la relación, evitando egos, personalismos, guerras por tener razón y otras actitudes que destruyen la comunicación.

6.-La intuición es la otra conversación, la que va surgiendo en paralelo a las palabras que se expresan, la que hace emerger todas las emociones, valores, significados, ideas, puntos de conexión que están latentes pero no expresamente presentes. Realmente, la intuición es la maestra que guía la conversación para hacerla profunda, clarificadora y  transformadora. La intuición nos permite captar lo relevante de un mensaje y no obsesionarnos con los detalles insignificantes e intranscendentes. También nos ayuda a saber cuando indagar y profundizar sobre un tema que surje en el diálogo y cuando dejarlo, cuando la persona está preparada, emocional y mentalmente, para una pregunta o comentario y cuando no, cuando la persona está abierta y receptiva y cuándo no. La intuición es capaz de captar y comprender cual es el verdadero dilema, problema o interés de nuestro interlocutor en medio de todo el maremagnun de palabras y mensajes.

Como señala Goleman, la escucha es la habilidad clave para el desarrollo de la competencia social del manejo de las relaciones, porque el tipo de relaciones que construimos, y lo que se crea a partir de ellas, tienen mucho que ver con nuestra posición al escuchar y nuestra forma de escuchar. Como toda relación una escucha de calidad requiere atender de forma gradual las siguientes necesidades humanas, que ya apuntó Maslow: seguridad y confianza, conexión o vínculo, aprecio y reconocimiento, estímulo y crecimiento.

  1. Promover la confianza y la seguridad: escucha primero y habla después. Permite primero que la otra persona se desahogue, comparta sus inquietudes, emociones y preocupaciones.
  2. Generar el vínculo y la conexión:   después de escuchar comienza tu  intervención haciéndole ver que has entendido cuales son sus necesidades, su postura, sus preocupaciones y olvídate de argumentar inmediatamente o contraargumentar, convirtiendo la conversación en una competición.
  3. Apreciar y reconocer:  Comienza cada réplica apreciando y reconociendo algo de lo que tu interlocutor ha expresado y a continuación enlázalo con tu discurso o incorpóralo a tus preguntas.
  4. Estimular la creatividad: Haz preguntas retadoras, que provoquen nuevas ideas, perspectivas, soluciones, en base a lo que el otro te comparte, siempre usando sus palabras y argumentos porque así sentirá que está formando parte de lo que estáis creando juntos. Una pregunta apropiada sirve para abrir perspectivas sobre un asunto y favorecer nuevas reflexiones.
  5. Propiciar el crecimiento: Si has escuchado con calidad la persona que ha estado contigo no se marchará igual que llego, se irá con algo nuevo, seguramente también con más energía, más fuerza. Sentirá que tras esa conversación algo ha cambiado, por pequeño que sea, a veces es simplemente el estado de ánimo, una visión de las situaciones o de uno mismo. Pero ese pequeño cambio es el trampolín para cambios mayores.

Una escucha de calidad eleva la autoestima, mejora la empatía, evita conflictos que bloquean nuestro avance, incrementa nuestros conocimientos y amplia nuestras perspectivas, entre otros beneficios.Para disfrutar de todos ellos, además de las claves que he compartido contigo en este articulo, recuerda que el aprendizaje de escuchante no cesa nunca. Después de cada conversación reflexiona sobre cómo has escuchado, qué oportunidades has perdido por no escuchar mejor y cómo puedes mejorar tu escucha en el futuro.  

Recuerda que hablar es de expertos y escuchar es de sabios o como decía Jimi Hendrix «El conocimiento habla y la sabiduría escucha»Tu decides quien quieres ser.