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La Asociación Española de Ejecutiv@s y Consejer@s (EJE&CON) se hizo eco a través de su perfil en Linkedin de la publicación del libro de nuestra Directora, Mª Luisa de Miguel: «La Alquimia de la Motivación: cómo motivar la voluntad para vivir conectado a tu propósito». Ediciones Pirámide 2022.

 

Nuestra socia Maria Luisa de Miguel Corrales ha escrito varios libros en los últimos años. ‘La Alquimia de la Motivación: cómo motivar la voluntad para vivir conectado a tu propósito’ (Pirámide, 2022) nos invita a reflexionar sobre cómo estamos viviendo, cómo estamos ejerciendo el control sobre nuestras vidas y qué influencia tiene en ello una hipermotivación extrínseca excesiva en detrimento de una voluntad más fuerte y reflexiva.

En su libro ‘Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional’ (Pirámide, 2019), la autora nos habla del mentoring y nos presenta la ruta para navegar en la era del aprendizaje, descubriendo un modelo para construir relaciones y mantener conversaciones transformadoras.

¡Enhorabuena! 👏 Para nosotros es un placer contar con profesionales tan cualificados como María Luisa.

 

La Directora de la Escuela de Mentoring, María Luisa de Miguel, pertenece desde hace años a EJE&CON y es miembro del Foro de Recursos Humanos de dicha entidad. Muy agradecidos a EJE&CON por recomendar su ultimo libro y difundir su labor como escritora.

Si quieres conocer más sobre «La Alquimia de la Motivación», te invitamos a leer el libro de María Luisa de Miguel que puedes adquirir en diversos portales de compra online y librerías. 

A través de su páginas descubrirás cómo trabajar la voluntad, en conexión con tu perfil motivacional, te ayudará a ser más efectivo en el logro de tus metas y experimentar una vida más plena y significativa. En él encontrarás las claves para sacar el máximo partido a tus funciones ejecutivas, que son las que nos permiten ser un «yo que controla», en lugar de ser un «yo controlado» por los mercados.

Ser mentor es un camino de largo recorrido en el que deben estar muy alineados el ser, el saber y el hacer, porque no se trata solo ponerse delante de una persona y darle consejos acerca de lo que tiene que hacer o no hacer para lograr lo que quiere. Es mucho más, ser mentor es adquirir un compromiso con el desarrollo personal y profesional de otras personas.

El «ser» representa la esencia de un mentor, lo que le define, y no tiene nada que ver con su forma de hacer, con su experiencia, con su conocimiento, sino con su propósito, su compromiso, con los valores que ejemplifica al hacer mentoring, con su actitud ante las personas a las que guía. 

El «saber» es el conocimiento que nos permite comprender y acompañar con efectividad los procesos de aprendizaje, cambio y desarrollo de otros, pues sin él nuestras buenas intenciones y disposición a veces puede causar más mal que bien en las personas. 

El «hacer» son las habilidades que hay que desarrollar y poner en práctica para contribuir de la mejor forma posible al desarrollo de otros.

Los mentores somos caminantes, peregrinos que recorren un camino acompañando a otros a desarrollar todo su potencial para lograr sus metas y realizarse como personas, ya sea como emprendedores, como profesionales independientes, como directivos,  profesores, logrando su primer empleo, mejorando el que tienen, tomando una decisión importante en sus vidas, etc.

No todo el mundo ejerce como mentor por los mismos motivos y estos cambian mucho el tipo de mentor/a que somos. A lo largo 22 años de experiencia dedicada al mentoring he formando a más de 6000 mentores, en diferentes lugares del mundo y con diferentes perfiles, y he visto muchas y diversas motivaciones para ser mentores: dinero, prestigio, obligación, admiración, reconocimiento, marca personal, diferenciación, necesidad de demostrar cuanto se, cuán experto soy, necesidad de tener seguidores e imitadores, deseo de contribuir, interés por desarrollar a otros…

El camino de ser mentor se puede recorrer por diferentes motivaciones, pero solo hay una que marca la diferencia y que te lleva a ser un mentor/a excelente: un genuino interés por invertir en el desarrollo de otros para que puedan lograr sus metas y realizarse; disfrutar el éxito de otros como si fuera el propio, sin apropiarse de él, lo que llamo “Felicidad Indirecta”, la misma que experimenta un sherpa, pues su satisfacción no está en el número de veces que ha logrado personalmente llegar a la cumbre del Everest, sino en el número de veces que ha ayudado a otros a alcanzar la cima.

Por eso como buenos peregrinos no debemos perder nunca nuestro norte, nuestro santuario: acompañar a otros para que logren por sí mismos sus metas. No debemos perderlo o cambiarlo por el reconocimiento, el prestigio, la popularidad, la fama, el estatus, porque en el momento que lo hagamos, no solo dejaremos de ser mentores, sino que estaremos limitando el desarrollo de otros. 

Ser mentor y acompañar a nuestro mentee durante todo el proceso de mentoring es una experiencia de aprendizaje que te reta, te cambia y te transforma, porque aprenderás de tu mentee, sobre ti mismo, sobre las personas, sobre las relaciones y sobre la vida. 

El “ser”: la esencia de un mentor/a excelente

1.- CREYENTE: Un mentor es un creyente. Cree firmemente en que todas las personas tienen un potencial a desarrollar y una inclinación natural a hacerlo. Otra cosa distinta es que conozcan o no ese potencial, tengan más o menos, sepan como desplegarlo o que esa inclinación natural esté bloqueada o desentrenada. 

Creemos que las personas son lo suficientemente inteligentes para encontrar las respuestas por sí mismas, no necesitan que otro se las de. Creemos que el talento no brota siempre por sí solo, a veces hay que despertarlo, activarlo y ofrecerle las oportunidades adecuadas para desarrollarlo.

2.- SERVIDOR:  Un mentor excelente lo es por vocación, tenemos una inclinación natural a  acompañar a otros a superarse, a desarrollarse por sí mismos. Esto es lo que nos ayuda a no dirigir, a acompañar orientando, respetando la individualidad de aquellos a quienes acompañamos, sin imponer nuestros puntos de vista, nuestra manera de ver y hacer las cosas. Aceptamos de forma incondicional a nuestros mentees y nos adaptamos a ellos, a sus características personales, a su forma y ritmo de aprender, respetando sus decisiones y no tratando de influirlas o cambiarlas. Somos un instrumento al servicio de su desarrollo.

3.- APRENDIZ ETERNO: estamos siempre abiertos a la experiencia, por mucha que tengamos nos enfrentamos a cada actividad, a cada situación y al propio proceso de ser mentor con una mentalidad de principiante. No nos quedamos instalados en nuestra atalaya de conocimiento, sino que pisamos la arena para aprender de la experiencia de ser mentor, de nuestros mentees y  de cada sesión de mentoring. Acudimos a ellas como si fuera la primera, sin prejuicios, sin juicios, sin ideas preestablecidas, sin plan, sin herramientas o preguntas predeterminadas, abiertos a escuchar lo que el mentee trae en ese momento, lo que necesita para seguir avanzando y ayudarle desde ahí. 

Esto requiere saber lidiar con la incertidumbre, saber tolerar la frustración de no entender lo que le pasa al mentee y como ayudarle, de no encontrar la pregunta adecuada, de no saber si el mentee ha avanzado o no en su objetivo desde la anterior sesión, de no saber que me voy a encontrar, además de muchísima paciencia y flexibilidad.  

El mentoring no es una práctica estructurada, estandarizada y rígida, no es un proceso en el que en se sabe de antemano en cada sesión qué hacer y cómo, porque cada persona necesita cosas diferentes, tiene circunstancias y problemas distintos, ritmos y estilos de aprendizaje diversos y objetivos muy personales a lograr. Ser mentor te pone a prueba: muchas veces, no sabrás cómo hacer la pregunta más adecuada, cuándo intervenir y cuándo no, qué pasa entre las sesiones, cómo va a llegar el mentee a la siguiente sesión; otras, te encontrarás con mentees que les cuesta abrirse, que dudan mucho, que no saben que quieren, a los que te cuesta seguirles el hilo de la conversación y pondrán a prueba tu capacidad de adaptación, de pericia y de paciencia. 

4.- HERMANO: El mentoring es una relación de hermano a hermano, de ser humano a ser humano, sin jerarquías, sin relaciones asimétricas o de poder, sin «yo sé y tu no», o «yo sé más» (porque soy más mayor, tengo más experiencia, he tenido mucho éxito en la vida, o tengo 3 master en las mejores universidades del mundo). La humildad y la empatía son importantes características de un mentor, que se traducen en escuchar para conocer y comprender al mentee, sin juicios, respetando quién es, aunque no nos guste y no estemos de acuerdo con él. 

Cuando nos hermanamos las personas se abren y eso es lo que permite aflorar el talento para poder desarrollarlo. Desde la hermandad tu actitud es la de estar ante otro ser humano que es experto en sí mismo, que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, le podrá faltar información, podrá estar bloqueado, dudar, pero una vez que todo esto se despeje sabrá como lograr sus objetivos.  

5.- RESONANTE: la resonancia amplifica y prolonga el impacto de las palabras, las acciones, las sensaciones y los aprendizajes. Hace que tus actos (una pregunta, una palabra, una frase, una forma de hacer) se mantengan presentes, a pesar de la distancia, y sigan sirviendo como fuente de aprendizaje a tu mentee, porque le resuenan una y otra vez en su cabeza, como si estuvieran flotando en el aire y no se pudieran despegar de ellas. La resonancia propicia aprendizajes significativos, esos que nunca se olvidan y afloran en los momentos vitales y decisivos, convirtiéndolos en uno de sus mejores recursos para el cambio y el logro de metas.

Para resonar necesitamos tener una presencia plena y consciente en las sesiones de mentoring, estar solo centrados en nuestro mentee, sin diálogo interno, sin distracciones, sin interrupciones, escuchando con atención plena, actuando con autenticidad, honestidad y congruencia. Solo así evitaremos que nuestras emociones, creencias, juicios y prejuicios intoxiquen la relación, sesguen la visión que tenemos del mentee y condicionen la forma de guiarlo adecuadamente, según sus necesidades. Un mentor tiene que tener un alto grado de autoconocimiento y de consciencia interior y exterior, implica saber convivir y estar a gusto con el silencio, desconectarse de todo lo ajeno al rol de mentor antes de cada sesión y durante la misma. 

6.-INVERSOR: invertimos en el desarrollo de otros, en potenciar la inteligencia de las personas a las que acompañamos para que logren metas por sí mismos, no les hacemos el trabajo, no les decimos qué tienen que hacer o cómo hacerlo.  

La diferencia entre invertir o intervenir, para resolver o salvar, se traduce, en la mayor parte de los casos, en preguntar en lugar de opinar o responder, en escuchar más que en hablar. Lo contrario genera dependencia. Si rescatamos, solucionamos o respondemos por otros ¿qué pasará cuando no estemos ahí para hacerlo? ¿cómo resolverán o decidirán? ¿cómo aprenderán a encontrar sus propias respuestas, a crear su propia sabiduría?

Invertimos cuando ayudamos a reflexionar a nuestros mentees para que tomen decisiones, cuando no influimos en ellas, cuando no evitamos o impedimos que las tomen, cuando creemos que nos son son adecuadas o les van a generar problemas. Invertimos cuando estamos ahí para ayudarles a aprender de los errores cuando se equivocan, porque lo contrario lo privará de ese aprendizaje o le desposeerá de la propiedad de su éxito. De la misma forma que un entrenador de fútbol no salta al campo para tirar un penalti porque cree que su jugador lo va a fallar, los mentores no intervenimos en las decisiones de nuestros mentees, no resolvemos sus problemas. Nuestro rol y responsabilidad es entrenar, no jugar.

Todo ello se traduce en que más del 60% de la conversación en una sesión de mentoring debe ocuparla el mentee, las ideas, las decisiones , las acciones deben surgir del mentee. El mentor debe saber practicar una generosidad inteligente: no hacer, ni dar lo que el mentee puede hacer o conseguir por sí mismo; no hacer, ni dar más de lo que el mentee hace o aporta. 

Aunque tengamos la respuesta, no debemos darla. Si lo hacemos se pierde el momento didáctico, la oportunidad del aprendizaje significativo del mentee. Los mentores debemos ser socráticos: hacer la pregunta y dejar que surja la respuesta. Con la respuesta resolvemos, tiramos el penalti y marcamos el gol. Con la pregunta ayudamos a que el mentee aprenda a encontrar sus respuestas, a resolver sus problemas, a tirar penaltis y marcar goles. Nuestra función es pasar la pelota a quien tiene que marcar el gol. 

Un mentor es un inversor porque invierte en el autoconocimiento, autoconfianza, autoreflexión, automotivación, autofeedback de su mentee, activando sus recursos para que puedan producir resultados de forma independiente. Invertimos nuestra inteligencia en potenciar la del mentee, invertimos en su habilidad para resolver problemas y saber evitarlos en el futuro, para incrementar su capacidad de dirigir su propio aprendizaje, su desarrollo y su vida. 

7.- INSPIRADO E INSPIRADOR: un mentor es una fuente de inspiración porque despierta en su mentee las ganas de superarse, de experimentar, de probarse, de arriesgarse a apostar por lo que quiere y esto solo es posible a través del ejemplo, la coherencia y la credibilidad. 

Para inspirar a otros hay que estar inspirado. Una persona inspirada está conectada a sus fuentes de valor y energía: su propósito, sus valores, sus sueños, sus batallas personales para conseguirlos (con éxitos y fracasos), sus pasiones, sus emociones y su  legado. Cuando estamos inspirados contagiamos energía, resonamos y esto sirve de impulso al mentee para comprometerse con su meta. 

8.- LIBERTADOR: somos aceleradores de las carreras profesionales de otros porque les ayudamos a liberar todo su potencial, a desarrollarlo y usarlo para lograr sus metas. Lo hacemos creando un contexto de seguridad psicológica y reto, que facilita el pensamiento, estimula la creatividad, incentiva el atrevimiento intelectual y despierta la motivación Todo ello contribuye a un ciclo virtuoso de experimentación-reflexión, que que permite expresar ese potencial, ponerlo en acción, obtener resultados y convertir la experiencia en aprendizaje para seguir mejorando y creciendo.   

Brindamos ocasiones para poner en acción el talento diferencial de cada persona, conectándolo a las oportunidades que lo hacen posible y haciendo visibles sus logros y contribuciones. Ayudamos a eliminar los bloqueos (internos y externos) que les impiden desarrollarse: miedos, vergüenzas, dudas, creencias limitantes, falta de oportunidades, falta de información, de opciones, contextos inadecuados….. 

Un libertador del potencial deja espacio para pensar, expresar y hacer, para contribuir, reflexionar, parar y repensar, evitando la tendencia a ocupar la conversación con nuestras opiniones, ideas o sugerencias. Esto implica cambiar la proporción entre escuchar y hablar, para que otros puedan tener el espacio de compartir lo que saben, así como saber sostener los silencios para dejar pensar y atreverse a expresar. 

9.- ALQUIMISTA: un mentor sabe como ser un catalizador del cambio del mentee, ayudándole a transformar su negatividad en positividad, sus dudas en claridad, su inseguridad en confianza, su inacción en acción. Lo hace estimulando su pensamiento a través de una conversación reflexiva: primero escucha con atención para comprender que es lo que quiere exactamente el mentee y dónde está teniendo dificultades para lograrlo, reformula y enmarca el tema de la sesión y realiza preguntas provocadoras para guiar un proceso de toma de decisiones sólidas. Preguntas que obligan al mentee a pensar y repensar, a concretar, a aportar evidencias, cuestionar suposiciones, a mirar las cosas desde otro punto de vista, a ponernos en el lugar de otros. 

Ser un alquimista conversacional supone darse cuenta que nuestra mayor contribución es hacer preguntas que favorezcan un pensamiento de calidad. Que nuestra experiencia y conocimientos no solo sirven para transmitirlos, sino también para hacer buenas preguntas. 

El “saber” para acompañar con rigor y responsabilidad

Querer ayudar a otros a desarrollarse no significa poder hacerlo y hacerlo bien. A veces querer no es suficiente, el deseo de ayudar puede ser muy perjudicial si se ejecuta en forma inadecuada, por eso hay que saber como escuchar, como preguntar, como influye la manera de conversar en el desarrollo de las personas, saber dar feedback, aconsejar neutralmente o identificar cuando aportar ideas y cuando no. 

Antes de ponerte a ejercer como mentor, por mucho que te motive, pregúntate: ¿estoy suficientemente preparado? ¿mi experiencia es suficiente para acompañar a otros? ¿necesito cambiar algo en mi forma de relacionarme con las personas, en mi forma de conversar? ¿qué necesito saber para hacerlo bien? En líneas generales como funcionan los procesos de pensamiento, toma de decisiones, aprendizaje, cambio y desarrollo de las personas, cómo impactan las relaciones y conversaciones que mantenemos con ellos y como influyen los contextos, en los que interactúan, en todo lo anterior. En un plano más concreto, conviene tener siempre presente algunas claves:

-Que el pilar de cualquier proceso de aprendizaje, cambio y desarrollo es el autoconocimiento. Por eso los procesos de mentoring deben comenzar siempre por propiciarlo en el mentee a través de la indagación apreciativa y estratégica: Qué quiere, de dónde surge ese querer, que tiene y qué necesita para conseguirlo, dónde están sus mayores dificultades para lograrlo. Al hacerlo no sólo incrementareis su mayor recurso, sino que le estaremos conociendo y eso nos permitirá guiarlo mejor. 

-Que el desarrollo humano no es solo una cuestión intelectual, las emociones juegan un papel muy importante. Tenemos que saber ayudar al mentee a gestionarlas. Para cambiar el comportamiento primero hay que cambiar el pensamiento y antes la emoción. 

-Que las creencias tienen una influencia muy grande en nuestro comportamiento y nos pueden tanto limitar como potenciar. Hay que saber detectarlas y trabajarlas en favor del mentee y no se transforman con charlas motivacionales, masterclass, consejos e instrucciones, sino con preguntas, mucha escucha, paciencia, intuición y creatividad. 

-Que la idea “la gente no cambia porque no quiere” esforzarse, no está motivada, etc. es limitada y limitante. Las personas a veces no cambian porque no saben que tienen que cambiar (falta de consciencia), sienten que no pueden hacerlo (falta de autoeficacia) o no saben como hacerlo (falta de conocimiento, perspectiva, ideas, opciones) o no encuentran un motivo suficientemente importante para ello, un motivo que compense el esfuerzo, el tiempo y la pérdida del cambio. Cada una de estas causas del no cambio se trabaja de forma diferente. 

-Motivación no es igual a compromiso: las personas quieren, desean o necesitan muchas cosas y distintas pero se comprometen con muy pocas, porque el compromiso requiere una decisión de dedicar nuestro tiempo, energía y esfuerzo a lograr algo y ninguno de ellos es ilimitado. Cuando alguien se compromete elige invertir su tiempo y esfuerzo en un objetivo, renunciando a dedicar tiempo y esfuerzo a otras cosas. Nuestra función no es motivar, es ayudar a nuestros mentees a autorregularse motivacionalmente para lograr sus metas, a fortalecer su voluntad y su compromiso con ellas. 

-Que las mejores herramientas en el mentoring no son el CANVA, los objetivos SMART, los test u otras recetas prefabricadas en serie. Las mejores herramientas son el mentor, la relación y la conversación. Aparquemos esa obsesión por conocer herramientas, utilizar la última más innovadora, ocupar las sesiones con ellas; recordemos que una herramienta es un medio no un fin, un medio para facilitar el pensamiento del mentee, no para facilitar la labor del mentor. Los mentores no somos mecánicos, somos artesanos. No seguimos un manual de instrucciones que nos dice que botón apretar en cada momento, preguntamos, escuchamos, observamos y nos dejamos guiar por la persona a la que acompañamos.

El “hacer” para pasar de ser un mentor natural a ser un mentor intencional y efectivo. 

Si de verdad quieres ser un mentor que invierte en el desarrollo de otras personas para que logren sus metas y sean felices, a quien primero tienes que mentorizar es a ti mismo. Las primeras acciones de un mentor deben estar encaminadas a conocerse, a ser consciente de cuáles son nuestras tendencias naturales en las relaciones con las personas, a la hora de dirigir, liderar, trabajar en equipo, ser padres o madres y cómo de alineadas están con lo que significa ser mentor.

-¿Sueles microsupervisar a tus colaboradores o a tus hijos? Porque también lo voy a hacer con el mentee.

-¿Tiendes a acaparar las conversaciones? ¿Hablas más que escuchas? ¿Interrumpes? porque también lo vas a hacer en la sesiones de mentoring 

Una vez que conozcas tus tendencias trabaja sobre ellas para cambiar aquellas que no estén alineadas con el comportamiento  de un mentor excelente. 

La efectividad en el mentoring depende de pasar de ser un mentor natural a uno intencional, lo que implica ser un “aprendedor eficaz” de forma permanente. Aprender de cada proceso, de cada sesión y de cada relación con los diferentes mentees con los que trabajamos para ir interiorizando y desempeñando los comportamientos óptimos como mentor. Casi todos ellos están relacionados con habilidades de la inteligencia relacional para crear relaciones con engagement y la inteligencia conversacional para ser un alquimista conversacional: 

1.- Escuchar y observar con empatía

2.- Preguntar para facilitar el pensamiento y la toma decisiones

3.-Estimular la creatividad y ampliar las perspectivas para ampliar opciones

4.- Aportar conocimientos, recursos, experiencia de forma neutral e inteligente

5.- Retar para impulsar la acción y la experimentación.

6.- Visibilizar el talento del mentee y conectarlo con aliados estratégicos.

7.- Ser modelo de comportamientos para inspirarlos a ser cada día mejores y contar con referencias de cómo hacer las cosas para lograr metas.

Todas ellas son las que entrenamos y desarrollamos en nuestra Certificación Internacional en Mentoring, basada en nuestra metodología Integral Generative Mentoring, que te convertirán en un mentor excelente.

Ayer tuve el placer de realizar el discurso inaugural de la V Edición del Congreso Internacional de Mentoring «Bilbao Mentoring Conference» organizado por Bilbao Ekintza y de compartir con los asistentes la capacidad del mentoring para propiciar la revolución reflexiva que nuestra sociedad necesita.

Humberto Maturana nos recordó, poco antes de morir, a través de su libro “Revolución Reflexiva”, que la gran herramienta que tenemos los seres humanos es la reflexión: ¿cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo? ¿qué resultados estamos obteniendo? ¿me acercan o me alejan de la persona que quiero ser, del logro de mis objetivos, del mundo que quiero crear?

A través de la reflexión sobre la experiencia, aprendemos a ser mejores personas, mejores profesionales, mejores líderes y mejores ciudadanos, porque el aprendizaje es la herramienta que mejora nuestra inteligencia y esta la que nos ayuda a tomar buenas decisiones y obtener buenos resultados. Por eso la principal labor de un mentor es escuchar y preguntar para provocar la reflexión en su mentee. Por eso el mentoring es una metodología que transforma conversaciones en decisiones, decisiones en acciones y acciones en resultados.

Y esto no deberíamos olvidarlo nunca, porque cuándo inundamos la conversación de mentoring con nuestros conocimientos, ideas, nuestra experiencia y nuestros consejos no estimulamos la inteligencia del mentee, no posibilitamos que se expanda, no le ayudamos a crecer personal y profesionalmente. La misión de un mentor no es deslumbrar con su inteligencia, sino alumbrar la de su mentee y eso solo es posible estimulando la capacidad de pensar por sí mismo, de encontrar sus propias respuestas.

Las conversaciones que abren espacios para la reflexión son aquellas que invitan a las personas a preguntarse sobre el propósito de sus acciones, sobre su causa y su fin y sobre las consecuencias de las mismas. Son conversaciones que potencian el factor PHR de las personas: PENSAR-HACER-REFLEXIONAR:

-Pensar: ¿Qué quiero lograr? ¿Cómo es la mejor manera de conseguirlo? ¿Qué voy a hacer al respecto?

-Hacer: Actuar con conocimiento de causa o propósito, en base a las respuestas dadas a las preguntas precedentes.

-Reflexionar: ¿Qué he logrado, qué he aportado, que he aprendido? ¿Cuál ha sido el impacto en otros o el entorno? ¿Qué puedo hacer mejor en el futuro?

Conversaciones que fomentan un “hacer reflexivo” frente a uno impulsivo e inconsciente. El primero nos hace experimentar nuestra humanidad, pues al igual que la razón de ser de un perro es ladrar, la de un ser humano es reflexionar, comprender, entender, pensar. El hacer impulsivo nos convierte en máquinas, robots o animales, nos desposee de nuestra libertad de elegir con conocimiento de causa y de nuestra responsabilidad por haberlo hecho, en definitiva, nos priva de ser personas.

El encuentro entre mentor y mentee debe dar espacio para esas conversaciones reflexivas, que no solo permiten mejorar la calidad de su pensamiento, decisiones, acciones y resultados del mentee, sino que también contribuyen a la actualización del talento del mentor, a la regeneración de su conocimiento con nuevas perspectivas. Además, son un gran ejemplo de colaboración y cooperación, de cómo lograr metas a través del compartir y no del competir. Una forma de vida que nos abre a la experiencia de aprender continuamente los unos de los otros, escuchándonos y reflexionando juntos para encontrar mejores respuestas a los retos personales y sociales que se nos presentan.

En el gesto de compartir una conversación, dice Remedios Zafra, hay una belleza que excede la del pensar, es la belleza de contagiarse de la sabiduría del otro, de contribuir a la inteligencia colectiva.

Estamos en una era de cambios profundos y retos complejos, en la que no va a ser suficiente nuestra capacidad de adaptación, será necesaria una revolución y, citando de nuevo a Maturana, sus únicas armas serán la reflexión y la conversación.

Por eso creo que los mentores y mentoras, los creyentes en el mentoring, los que lo practicamos día a día con convicción y responsabilidad, somos los mejores abanderados de esta revolución reflexiva que nuestra sociedad necesita.

Porque como dijo Platón, “El que piensa bellamente es una bella y excelente persona”, si ayudamos a otros a reflexionar y pensar bellamente estaremos contribuyendo a la excelencia personal, organizacional y social.

Bilbao Mentoring Conference es parte de este movimiento, un lugar para inspirar e impulsar la revolución reflexiva a través del mentoring.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Escuela de Mentoring

Las empresas son organismos vivos, sistemas abiertos que funcionan a través de lo que producen (outputs), a partir de lo que consumen y adquieren del exterior (inputs). Como todo organismo aquello que consumen y elaboran y, sobre todo, como lo elaboran (metabolizan) influye en su estado de salud, en su funcionamiento, y en lo que aportan al entorno.

Los malos hábitos organizacionales producen deficit o carencia de vitaminas, y esto hace enfermar a las organizaciones, y como consecuencia de ello a las personas y a la sociedad. Algunas optan por tomar complementos vitamínicos artificiales (marca, premios, reconocimientos, rankings, adherirse a la última moda en gestión, etc.), para intentar compensar la situación, pero esto funciona como un parche, con el tiempo revienta, y la herida supura con más fuerza y resulta más infecciosa.

Para recuperar la salud de la organización, su bienestar psicológico y, por tanto, el de las personas que la conforman, la única solución es una dieta a base de vitaminas naturales. Etimológicamente la palabra «dieta» proviene del griego dayta, que significa ‘régimen de vida’, por tanto, una organización saludable es una organización que tiene una forma de vida, integrada por un conjunto de hábitos, prácticas y recursos que, adecuadamente combinados, generan un bienestar psicológico en las personas y en el entorno, lo que implica un clima de seguridad física, mental y emocional.

​Peter Warr diseño hace varias décadas un modelo para desarrollar organizaciones saludables, que ha llegado a nuestro días bajo el concepto de «modelo vitamínico», y que incluye 9 factores clave a trabajar dentro de las empresas para logra el bienestar y la salud organizacional. Este modelo ha sido ampliado y mejorado incorporando otros factores, y realizando una clasificación en 3 grupos de recursos vitamínicos, que he resumido en el siguiente cuadro.

 

                                                    Empresas Vitaminadas

 

Una empresa vitaminada tiene una dieta rica en todos estos recursos, y ello se traduce en empleados conectados con su trabajo, que disfrutan con él y se sienten orgullosos de lo que hacen, y empleados conectados entre sí, con un sentimiento de pertenencia, orgullo y compromiso hacia su organización. Una dieta organizacional rica en todos estos recursos, adecuadamente combinados y suministrados, logra empleados engaged y organizaciones engagement caracterizadas por:

– Altos niveles de energía y resistencia mental que le hacen esforzarse a pesar de las dificultades

– Altos niveles de implicación con su trabajo, el cual es percibido como algo estimulante, retador, inspirador, gratificante y divertido.

– Altos niveles de concentración y conexión con la tarea que se está realizando, lo que Mihaly Csikszentmihalyi llama “estado de flujo”

Para entender como la falta de estos recursos vitamínicos afectan a una organización, te cuento a continuación algunas experiencias vividas en diferentes empresas con algunos de ellos:

1.- Claridad de tareas y del rol laboral: Las metas tienen un importante efecto en la motivación, si no tenemos metas no tenemos dirección y nuestros esfuerzos se pueden ver rápidamente frustrados al no poder conectarlos con nuestros logros. Sin claridad de metas se rompe el circuito neurobiológico de la motivación, y aparecen sentimientos de insatisfacción, frustración, desconexión.

Un rol supone un determinado guión de comportamientos que incluye actitudes, habilidades y conocimientos, que tenemos que tener y demostrar para ejercer con eficacia ese rol. Cuando nos adentramos en un nuevo rol o tenemos que ejercerlo en un nuevo entorno desconocemos el guión, lo cual genera incertidumbre, y esto puede provocar el bloqueo o ralentización del aprendizaje. Desempeñar un rol supone responder a unas expectativas del entorno, si no sabemos cuales son o nos cuesta adaptarnos a ellas, tenderemos a repetir de forma inconsciente los comportamientos de los roles que ya tenemos aprendidos, y esto generará una tensión de roles con el entorno que está esperando un rol diferente. Todo ello supone un lastre para el desarrollo del talento, el trabajo en cooperación, la innovación, y aprendizaje organizacional, que se verán bloqueados.

2.- Autonomía en el trabajo: cuando controlamos constantemente hasta el último detalle de lo que hay que hacer y como, cuando no confiamos en la capacidad del otro para hacer y, por tanto, no delegamos, o delegamos con un micro-seguimiento abrumador. Cuando utilizamos las instrucciones y directrices en vez de las preguntas, cuando nuestro feedback va  dirigido a decir como hay que hacerlo, en lugar de a que aprendan a hacerlo. Cuando protegemos, condescendemos o aceptamos la delegación hacia arriba, estamos anulando la autonomía de la persona, y a partir de aquí, generamos trabajadores poco asertivos, indecisos, que no aportan porque dudan de su criterio. Hemos ahogado de un plumazo cualquier atisbo de creatividad e innovación.

3.- Oportunidades para el contacto social: una constante que se repite en todas las supervisiones de programas de mentoring que he llevado a cabo en los últimos 15 años, especialmente entre los mentees, es la demanda de más espacios para interactuar profesionalmente. No estoy hablando de los comedores de empresa, las cafeterías, las salas de reunión, los office, los encuentros anuales de empresa, los outdoor. Estoy hablando de espacios de encuentro diseñados para compartir ideas, buscar soluciones, intercambiar opiniones, detectar sinergias. En concreto, los mentees señalan que les gustaría tener más encuentros en el día a día de la empresa como los que propician los workshop de los programas de mentoring, en los que tienen oportunidad de conocer lo que hacen otras personas de la organización ajenas a sus áreas de trabajo, conocerlas como personas, generar alianzas de trabajo, y solucionar problemas comunes en común. Las personas tienen ganas de trabajar y convivir juntas, y eso va más allá de compartir un espacio físico, la hora de la comida, o un curso de formación. Las personas buscan conversaciones con propósito. 

Privar de estas oportunidades en las organizaciones mata la empatía, la capacidad de relación y la conciencia política, tres habilidades sociales clave.

4.- Existencia de información y feedback sobre el trabajo: El feedback es uno de los mayores nutrientes de una organización. No es casual que feed signifique alimentar, nutrir. Las personas tienen hambre de feedback, pero de feedback de calidad, del que hace adquirir consciencia sobre nuestras acciones y resultados, del que nos permite reflexionar para aprender de la experiencia, y explorar nuevas opciones de comportamiento para mejorar. Cuanto más preciso sea el feedback, más dirigido al aprendizaje, reflexión y mejora futura, más diverso y variado en cuanto a fuentes y puntos de vista, y realizado con un enfoque apreciativo, más estaremos contribuyendo al desarrollo del talento y la satisfacción laboral de las personas. Un buen feedback no necesita de grandes discursos, una conversación afectiva y efectiva de 15 minutos puede suponer un antes y un después en el desarrollo profesional de un colaborador.

5.-Trabajo valorado socialmente: Patrick Lencioni, en su libro Señales, identifica 3 indicios inequívocos de que un trabajo no es satisfactorio: la persona desconoce la relevancia de su ocupación, no sabe evaluar su contribución a la organización o la sociedad de una forma objetiva, y se siente ignorado. La ultima tiene que ver con el punto anterior de la falta de feedback, y las dos primeras con la valoración social del trabajo.

Es importante que las empresas hagan ver a sus empleados cuál es la repercusión de su trabajo en el negocio, en su equipo, en sus compañeros, en la organización, y en la sociedad o entorno inmediato donde convive el trabajador. Las personas deben sentir que su trabajo, su función, su rol es relevante para las personas que integran la organización, para la organización misma, para los clientes, y la comunidad donde operan. Esto aporta un valor social al trabajo, que va mucho más allá del valor económico, y que produce un sentimiento de orgullo, además de un sentido al día a día laboral, y hasta a la propia vida del trabajador. Además, las organizaciones deben aportar a los trabajadores instrumentos para que puedan medir de forma objetiva los resultados de su trabajo y como contribuyen los mismos a los logros organizacionales, sino las personas se desconectan de las metas organizacionales, y se desenganchan emocionalmente de la organización. La famosa «gran renuncia» que inunda de titulares revisas, periódicos y redes sociales es una consecuencia de todo ello.

6.- Apoyo del supervisor: el rol de supervisor debe cambiar en las organizaciones, lo del jefe que controla, da instrucciones, presiona plazos, puede contribuir a conseguir objetivos a corto plazo, pero a la larga genera problemas porque quema el talento, y la alta rotación genera costes incalculables en una organización del siglo XXI que necesita continuamente adaptarse al entorno. El supervisor debe convertirse en una persona que ayuda a detectar oportunidades, que inspira metas más altas, que guía y hace reflexionar, que explora e incentiva la exploración de ideas, que impulsa la toma de decisiones, la acción y la responsabilidad de las personas a su cargo. Para ejercer este rol hace falta supervisar a través de conversaciones de calidad, como las que trabajamos en el mentoring. La figura del supervisor/a debe dar paso a la del líder mentor/a. 

A esta conclusión han llegado los más de 60 directivos/as que cada año formamos como mentores en la Escuela de Mentoring. Después de conocer el rol de líder mentor/a han visto la necesidad de cambiar la forma de supervisar, transfiriendo la forma de conversar y relacionarse aprendida a través del mentoring, al día a día de su función y rol.

La falta de vitaminas en una organización producen los mismos efectos que la falta de vitamina A,B,C,D, y E en el cuerpo humano:

                         Efectos de una dieta empresarial baja en vitaminas

 

Si sientes que tu organización padece de alguno de estos síntomas es el momento de aplicarle una dieta vitamínica. Los estudios revelan que una dieta organizacional rica en vitaminas incrementa la facturación por empleado, la lealtad del cliente, la productividad, la rentabilidad y el bienestar. Esa es la conclusión del Harter, Shcmidt y Keyes (2003) tras el análisis de 8000 empresas y 200.000 trabajadores: «la satisfacción de las necesidades humanas en el lugar de trabajo, puede contribuir al éxito de una organización». La aportación de vitaminas a tu organización satisface las 3 necesidades humanas básicas de autonomía, relación y competencia, que son el pilar para un funcionamiento psicológico optimo y, por tanto, de la posibilidad de aportar lo mejor de nosotros a la organización.

Si tu empresa necesita vitaminas, en la Escuela de Mentoring te podemos ayudar.

 

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva

Continuamos con la colaboración en la Revista Capital Humano, a través del espacio cedido a EMCC SPAIN, con un artículo de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel bajo el título «La importancia de los #Referentes en el desarrollo», publicado en la Edición de Julio 2022.

Este artículo se ha realizado a raíz de la Jornada #Diálogo con Referentes celebrada el pasado 1 de Junio por EMCC Spain, donde se ha nombrado como Referentes de nuestra entidad a David Clutterbuck, Julio Olalla y Carlos Herrero de las Cuevas, con quienes tuvimos el placer de conversar durante una hora y media acerca del pasado, presente y futuro del mentoring, coaching y la supervisión.

En el artículo, Mª Luisa de Miguel destaca la importancia de los referentes para el aprendizaje de un rol, como el de mentor, coach o supervisión, el desarrollo de las habilidades asociadas al mismo, la toma de decisiones profesionales, la contextualización de la práctica, la búsqueda de la excelencia. También nos comparte algunos de los principales mensajes que los tres referentes nos compartieron durante la jornada.

Aprendemos practicando, pero también observando a otras personas que tomamos como referencia. De ahí la importancia de contar con buenos modelos de comportamiento, con referentes sólidos, porque con ello estamos optimizando nuestro aprendizaje y desarrollo.

Son muchos los autores que han destacado la importancia de los referentes para agilizar los procesos de aprendizaje y desarrollo de cualquier rol (1) . El aprendizaje por observación e imitación de otros más expertos, la realización de actividades compartidas con ellos y su ejemplo hacen que el desarrollo de habilidades sea más rápido. Incluso, como señala Robert Kegan, la capacidad mental para encontrar o crear una manera propia de hacer las cosas se construye a través de, entre otras estrategias, la identificación con maestros o mentores. El ser humano construye su humanidad en la interacción con los demás.

Los referentes representan el contexto histórico y cultural que nos sirve de apoyo para desarrollar una práctica excelente. Son también una fuente de inspiración para superarnos y querer ser cada vez mejores en nuestra profesión, refuerzan nuestra voluntad y nuestro compromiso. El coachingmentoring y la supervisión no pueden avanzar sin contar con referentes, pues son los pilares que nos permiten consolidar las bases de nuestra profesión.

 

Si quieres conocer a nuestros Referentes, descubrir las ideas que han compartido con nosotros en la jornada #Diálogo con Referentes y saber más acerca de la contribución de los #Referentes a la práctica del mentoring, coaching y supervisión puedes leer el artículo completo en este enlace.

El próximo 11 de Junio, nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel participará en los encuentros «Lecturas para la Dirección» que organiza APD Noroeste para compartir con un grupo de directivos y directivas de la Asociación para el Progreso de la Dirección, las aportaciones del mentoring al liderazgo, el desarrollo del talento y el aprendizaje organizacional.

Durante la jornada presentará su último libro «Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional» Ediciones Pirámide 2019, donde muestra una nueva forma de entender las relaciones, las conversaciones, el aprendizaje, y el desarrollo del talento y las organizaciones. Estará acompañada en su presentación por la Ana Sánchez, Directora APD Noroeste. 

La jornada será en formato virtual de 9:30 a 10:30 y se centrará en exponer los beneficios del mentoring para las organizaciones, especialmente, en lo relativo al aprendizaje en contextos de complejidad. La presentación tiene prevista una duración de 30 minutos para luego abrir un debate de otros 30 minutos con los asistentes a la misma.

Libro Mentoring

El mundo líquido en el que estamos inmersos demanda nuevas formas de aprender y adaptarse a los cambios. El mentoring proporciona a personas y organizaciones una fórmula para aprender de una forma ágil, inteligente y estratégica. Este libro te proporcionará la ruta para navegar en la era del aprendizaje. En él descubrirás un modelo para construir relaciones y mantener conversaciones transformadoras. 

Una conversación de calidad transforma nuestro cerebro, lo expande. El mentoring facilita los procesos de cambio  personales y organizacionales a través de conversaciones que se transforman en decisiones, decisiones que se convierten en acciones, y acciones que producen resultados. Gestionar personas y organizaciones a través de conversaciones tiene un efecto multiplicador del talento.

 

Es un placer poder compartir mis experiencias en la implementación de programas de mentoring en las organizaciones como metodología para optimizar los procesos de aprendizaje, cambio y desarrollo a nivel individual y organizacional.

Estamos orgullos de compartir esta gran noticia, nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel ha obtenido el máximo nivel de acreditación como mentora y coach que otorga la European Mentoring & Coaching Council (EMCC): Acreditación Nivel Master Practitioner

En España solo ostentan este nivel de acreditación Beatriz Valderrama, colaboradora de la Escuela de Mentoring y nuestra directora Maria Luisa de Miguel, ambas miembro de EMCC Spain,  por lo que es un gran honor para la Escuela de Mentoring que nuestra Directora Ejecutiva haya logrado el nivel Master como mentora y coach y continuar con ello en el camino de aprendizaje, mejora profesional y excelencia en la práctica del mentoring y el coaching. Son muy pocas las personas que acreditan este nivel en el mundo por lo que es un gran hito en la carrera profesional de un mentor y coach.

Además, Mª Luisa de Miguel ha sido Premio Internacional en Mentoring 2015 por la EMCC, es miembro del Consejo Editorial de la Revista Internacional Coaching y Mentoring EMCC y ha sido miembro del jurado de los premios EMCC 2019, es miembro del grupo de investigación de EMCC SPAIN y colabora con diversas iniciativas para impulsar el mentoring y el coaching en España y Latinoamérica. 

Queremos aprovechar para agradecer todo el apoyo recibido durante el proceso de acreditación por parte de EMCC SPAIN EMCC Global, entidades a las que pertenecemos desde hace más de 10 años, así como a  Beatriz Valderrama y  Louise J. Schubert por su trabajo y supervisión, respectivamente, sin las que no hubiera sido posible este logro.

Las acreditaciones profesionales velan por la calidad, el rigor y la ética en la práctica del coaching y el mentoring. EMCC es una referencia a nivel mundial en el campo del coaching y el mentoring, con una larga trayectoria, experiencia y presencia en diversos países.

Contar con profesionales acreditados y supervisados es una garantía de calidad del servicio de mentoring y coaching a recibir y, por tanto, de sus resultados. Por ello desde EMCC SPAIN y EMCC GLOBAL estamos impulsando diversas iniciativas que pongan el valor de la acreditación y la supervisión, además de visibilizar la labora de los profesionales del mentoring y el coaching y todas sus aportaciones a través de artículos, publicaciones, investigación, webinars, libros, etc.  Aprovechamos para invitarte a que nos sigas en Linkedin.

La Revista Diffusion Sport recomienda mi nuevo libro «Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional» en su sección Podium Biblioteca de Octubre 2020 con una mágnifica reseña que comparto en este blog.

Mº Luis de Miguel publica Mentoring en Ediciones PirámideMª Luisa de Miguel es una experimentada profesional del mentoring, una metodología destinada a desarrollar el máximo potencial de las personas. En este libro publicado por Pirámide, la autora nos invita a traspasar fronteras con el objetivo de optimizar las relaciones humanas y generar conversaciones que fomenten la inspiración, la creatividad y, en definitiva, el crecimiento personal. 

Tras introducirnos en esta disciplina, Mª Luisa de Miguel pasa a ofrecernos una hoja de ruta que permite al lector avanzar en el aprendizaje. Todo ello con el propósito de escalar etapas que posibiliten la construcción de relaciones y el fomento de conversaciones que propicien la transformación. Se trata de convertir el potencial en talento para alcanzar los objetivos que cada cual se plantea a nivel personal o profesional.

Una apuesta para profesionales ambiciosos

No es un título de autoayuda ni un libro de fácil asimilación, pues requiere alta concentración y disciplina para mantener la fidelidad a la metodología que propone la autora. Es, por tanto, una apuesta para profesionales ambiciosos, exigentes consigo mismos y deseosos del crecimiento constante y de superar desafíos encadenados.

El mentoring está irrumpiendo con fuerza en todos los ámbitos: empresarial, educación, administración pública, emprendimiento, ONGs, descubre cómo puede beneficiarte personalmente y a tu organización.

El libro está disponible a la venta en Amazon ;  Ediciones Pirámide;  Google Books ;El Corte Ingles; Casa del Libro;FNAC

El libro ha sido presentado en Bilbao, Lima-Peru, Gijón (Asturias) y en diversos medios como Radio Nacional de España , Capital RadioRevista Mujer Emprendedora,  Programa radio Lunes InspiradoresPeriódico El ComercioRadio Toledo,  Radio la Xarxa Barcelona.Intereconomía,   También ha sido recomendado en diversos medios de comunicación como La Razón, Diario Tarragona, Equipos &Talento, Canal Ceo, Revista Siglo XXI, además de haber participado en el Encuentro de Escritores celebrado con motivo del día de Sant Jordi en Cataluña.

La vida es una obra de teatro. Cada uno de nosotros tenemos un papel en ella, y cada día se levanta el telón para representar una nueva función. Si queremos ser actores y actrices de éxito nos conviene no encasillarnos en un solo papel, pues nuestro enriquecimiento personal y profesional quedará muy limitado y empobrecido.

La gran decisión está en si me limito a actuar siguiendo a pies juntillas el guión, o las instrucciones de un director/a, si me conformo con papeles secundarios, con papeles que no conllevan ningún riesgo o, si por el contrario, reescribo el personaje, le doy mis pinceladas de personalidad, ciertas dosis de improvisación, hago sugerencias al director, me arriesgo con personajes nuevos o difíciles, o lucho por ser protagonista principal.

Si te paras a pensar, y a recordar, todas las películas, series, y obras teatrales que has visto, ¿cuales han sido los papeles que más te han calado? Seguramente descubrirás que detrás de ellos hay un arduo trabajo por empatizar con el personaje, por sumergirse en su mundo y descubrir sus matices, altas dosis de profundidad y rigor, mucha presencia, cierta marca propia, mensajes contundentes, un lenguaje no verbal congruente con todo el ser y el discurso del personaje, y una habilidad magistral que muy pocos tienen: conocer muy bien y al detalle al personaje y al ser que lo interpreta, tener muy claro que el personaje cumple una función y entregarse a ella en cuerpo y alma durante la actuación, para luego quitarse el vestuario y regresar al ser, que es el que siempre está ahí, el que siempre permanece, el que da soporte y consistencia a todo.

La vida, y los distintos roles que jugamos, no es muy distinta a una obra de teatro, con todos sus actores, participantes, y personajes. Todos ejercemos varios roles, personales y profesionales: hermano/a, padre/madre, amigo/a, compañero/a, líder, hijo/a, profesor/a, speaker, terapeuta, arquitecto/a, funcionario/a, coach, mentor/a, empresario/a, y podría seguir enumerando. La dificultad con los roles es saber gestionarlos bien: transitar adecuadamente de uno a otro, manejar los conflictos de roles, no permitir que el rol se coma al ser, no confundir los roles, no ejercer roles que nos generan malestar por ser rechazados por nuestro ser.

Lo mismo que un actor o actriz sabe que al terminar la función se acabo la actuación, y el personaje se retira tras el telón, nosotros deberíamos hacer igual con nuestros diferentes roles. No tiene sentido hacer de director/a general en tu casa, o en una reunión informal entre compañeros. No tiene sentido hacer de madre/padre con alguien que no es tu hijo, hacer de amigo cuando te están contratando como coach, dictar cátedra cuando estas ejerciendo como mentor, y así podría contar muchos ejemplos. Y no estoy hablando de no ser auténtico, espontáneo o congruente, más al contrario, creo que solo quien tiene claro cual es su ser y qué roles desempeña, para que lo hace, que aporta con ellos, y cual es su función, puede comportarse de forma auténtica, espontánea y congruente en el ejercicio de todos sus roles. Creo que es a esto a lo que le llaman presencia, resonancia y huella personal = credibilidad.

Un rol es una función, está al servicio de algo, tiene un objetivo. Ser padre o madre tiene la función de proporcionar el fundamento seguro para el crecimiento y desarrollo de otro ser desde su origen (los hijos). Ser mentor/a tiene la función de guiar en el desarrollo del potencial y el aprendizaje de otra persona. Ser profesor/a tiene la función de transmitir unos conocimientos en una materia concreta. Ser director/a tiene la función de dirigir a otros para que las cosas se cumplan. Ser líder/a tiene la función de movilizar a otras personas en torno a un objetivo común para que juntas contribuyan al logro de dicho objetivo. Para ello, en cada rol habrá unos comportamientos más idóneos que otros, y esos comportamientos requerirán unas u otras habilidades.

¿Qué es la excelencia? El desempeño impecable de cada uno de los roles que hemos asumido en nuestra vida. Lo mismo que los papeles de teatro o cine se eligen, los roles también. Nadie nos los impone, porque siempre tenemos la posibilidad de no aceptarlos ,o dejarlos de desempeñar de forma deliberada y responsable, no a través de la dejadez de funciones. El problema es cuando los elegimos inconscientemente, derivados de una desconexión con nuestro ser, de la presión social, de no ver otras alternativas. En esta decisión inconsciente están muchas de las insatisfacciones que a diario me encuentro en las personas que acuden a mi para trabajar procesos de mentoring.

Así que, ponte en marcha y comienza a sacarle provecho a todos tus roles. Te propongo comenzar por realizar un mapa de roles, donde plasmes cada uno de los que actualmente estás ejerciendo. Para cada uno de ellos, responde a las siguientes preguntas: ¿Qué función cumple ese rol?, ¿Qué expectativas tienen otros sobre este rol?, ¿Qué comportamientos son los que estoy desarrollando en este rol?, ¿Cuáles son los comportamientos apropiados para la función e este rol? ¿Qué tipo de relaciones estoy creando con este rol?, ¿Que porcentaje de mi tiempo ocupa este rol? ¿Cuál me gustaría que ocupara?.

Mapa de Roles

Dale un tiempo de reposo a tu mapa, y contémplalo pasados unos días de vez en cuando. Siéntelo, intúyelo, déjale que te susurre y vete anotando todo lo que ves, oyes o sientes con respecto a el. Revísalo y decide que quieres cambiar de lo que hay en él.

Como continuación a este viaje, te invito a que reflexiones sobre cómo estas ejerciendo en tu día a día cada uno de tus roles. ¿Estás eligiendo el rol adecuado para cada momento? ¿Estás eligiendo las conductas apropiadas para el rol? ¿Estás ejerciendo cada rol con verdadero interés, convicción, implicación, energía, sentido y propósito? Las respuestas a estas preguntas están en un nivel más profundo del ejercicio de roles: en el ser. ¿Estás poniendo todo tu ser al servicio del ejercicio de tus roles? ¿Y cómo saberlo? Aquí te dejo algunas pistas. Dentro de nosotros hay varios personajes que están deseando actuar, son las diferentes dimensiones del ser que no siempre nos atrevemos a ejercer.

1.-CONTEMPLADOR, el espectador consciente que nos debe acompañar en cada momento de nuestra vida. El que toma perspectiva y se desapega del ego para contemplar quienes somos realmente, qué estamos haciendo, cómo nos estamos comportando, que estamos sintiendo, que estamos pensando, y cómo todo ello impacta en nuestro entorno. Contemplar desde la ecuanimidad, alejados de un optimismo y positivismo irrealista y de un pesimismo y negatividad también irreales.

Si quieres fortalecer esta dimensión practica la introspección varias veces al día. ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Es lo que quiero? ¿Cómo contribuye a mis metas? ¿Cómo impacta en otros?

2.-CREADOR, el artista que todos llevamos dentro y que desea diseñar y crear de forma consciente y deliberada cada rincón de su vida. Es el que crea la historia, los personajes, les da vida, decide sus intervenciones, sus funciones. Es el que toma las decisiones, el que elige donde enfocar la atención y la energía para dotar a nuestra vida de significado y sentido. El que escribe el guión de una vida que merece la pena ser vivida.

Esta dimensión requiere la práctica de una intención consciente en cada escena de la vida que vamos a intervenir. ¿Qué rol requiere este momento? ¿Cuáles son los comportamientos adecuados? ¿Qué quiero aportar? ¿Cómo voy a hacerlo? ¿Cómo quiero que se desarrolle la escena? ¿Qué clase de persona quiero ser en ella?

3.-GUARDIÁN, el celoso protector de nuestros compromisos vitales. En cada rol que elijo, conscientemente o no, estoy asumiendo un compromiso: servir a la función para la que el rol existe. Además, cada uno de nosotros tenemos el compromiso de ser fieles a nuestra esencia y a nuestro propósito y misión en la vida. Como no estamos solos, y el entorno nos influye, a veces de forma positiva y otras no, en nuestra mano está no dejarnos influir por lo que nos limita y empequeñece, y buscar la influencia de lo que nos amplia y nos engrandece. Activa tu dimensión guardíán para huir de las personas tóxicas, las relaciones dañinas, los malos hábitos, los distractores de tus metas, los pensamientos negativos, la inconsciencia, la comida basura, la apatía, los chismes, las banalidades y superficialidades, las quejas, el inmovilismo, y otros ladrones varios de la energía.

Dexinfosícate diariamente. Hazte estas preguntas ¿Estás permitiendo vivir rodeado de mediocridad? ¿Estás permitiendo que un incompetente juzgue tu competencia? ¿Estas soportando estoicamente quejas sin generar consciencia? ¿Escuchas pasivamente chismes y críticas no constructivas? ¿Estás diciendo SI cuando quieres decir NO? ¿Estas comiendo sin conciencia? ¿Estás descuidando tu descanso?

4.-HÉROE, el guerrero idealista e incansable que defiende sin tregua nuestras convicciones, nuestros sueños, nuestro propósito vital. El que se levanta intacto y fortalecido de cada caída, de cada decepción, de cada paso atrás. El que se enfrenta con pundonor a nuestros miedos, temores, obstáculos, dudas, excusas, tentaciones, a la incomprensión, a la mofa, dispuesto siempre a dar la batalla, una y otra vez. El que actúa y no se queda en la retaguardia, esperando a que algo pase, a que alguien le salve.

Todos poseemos una fuerza interior innata que está esperando ser desatada. ¿Por qué quieres tu luchar en la vida? ¿Estás haciendo todo lo que está en tu mano para librar esa batalla? ¿Qué necesitas? ¿Te has puesto a buscarlo? ¿Con quien debes contar? ¿Se lo has pedido? ¿Qué estas dispuesto a sacrificar? ¿Te lo has planteado?

5.-AMANTE, de la vida, de sí mismo y de los demás. El que cuida con esmero cada cosa que hace y pone en ella todo su amor. El que colma de atención, cuidado, consideración y aprecio cada momento con cada persona, cada momento consigo mismo, y cada momento de encuentro con la vida. El que sabe ver en el otro, en sí mismo y en la vida, aquello que la hace especial, que encierra la belleza, la esencia de lo único, y el germen de lo que puede florecer. El que se ocupa con empatía y compasión de lo que sucede a su alrededor, ampliando la mirada, aportando luz y energía, para impulsar el crecimiento de otros.

Si quieres practicar esta dimensión, mira hacia dentro de ti y de los demás, no te quedes en la superficie. ¿Qué le está pasando? ¿Contra que demonio está luchando? ¿Qué es lo bueno que está queriendo emerger en él? ¿Qué está pidiendo ser mirado? ¿Qué puedo hacer para que se siente más lleno de vida?

6.-LIDER, que moviliza todos nuestros recursos, todas nuestras dimensiones, y todos nuestros roles para guiarnos en el camino de lograr la vida que queremos. Cada uno de nosotros lleva un líder dentro que está esperando descubrir su propósito en la vida para comenzar a liderarla. Y lo mejor de todo, es que ese propósito será compartido por otros muchos, que despertarán a su líder interior por la energía que nuestro propio líder les contagia. Eso es resonar, y eso es lo que los líderes hacen, resonar en otros para despertarlos, moverlos, inspirarlos, e incitarlos a que comiencen a liderar su vida.

Ha llegado el momento de liderar la humanidad, de ser el cambio que queremos ver en el mundo, como dijo Ghandi. Si quieres que en el mundo haya más compasión convierte tu vida en un ejemplo de ello, si quieres que en el mundo haya diálogo convierte tu vida en un ejemplo de ello, si quieres que las personas ejerzan su libertad convierte tu vida en un ejemplo de ello. Convierte tu vida en un ejercicio diario de liderazgo para dejar en el mundo la semilla de aquello que quieres ver crecer, y despertar la fuerza motriz de otros muchos que te acompañaran en el camino, que te ayudarán a conseguir ver en el mundo el sueño que compartís.

¿Cuál va a ser tu próximo paso para liderar el cambio que quieres ver en el mundo? Esto deseosa de que me lo cuentes y me dejes un comentario en este post. Necesitamos muchos líderes y héroes para que la humanidad sea verdaderamente humanidad.