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Hoy queremos compartir contigo la entrevista que nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, realizó hace unos meses a John Strelecky, autor del long seller mundial “Un café en el fin del mundo”, un libro que habla del propósito vital, qué significa, cómo descubrirlo y cómo vivir a partir de él.

Mª Luisa de Miguel: Un viaje en automóvil para escapar de la rutina, un desvío inesperado, un lugar misteriosamente escondido y una conversación en torno a un café. ¿Por qué eligió una conversación en un lugar inesperado con personas inesperadas para hablar sobre el tema del propósito?

John Strelecky: La historia del café me llegó a través de una experiencia de escritura consciente que duró veintiún días. Fue como si la historia viniera a mí desde otro lugar, pasara a través de mí y quedara plasmada en las páginas. Es decir, en realidad no elegí esos elementos de la historia. Prácticamente se me presentaron y tuve que escribirlos.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cómo puede ayudarnos una conversación con las personas adecuadas a descubrir nuestro propósito en la vida?

John Strelecky: Todos llevamos una suerte de anteojeras puestas. Cosas que nos han dicho, creencias que hemos adoptado a partir de comentarios al azar, cosas que hemos visto en películas y en muchos otros lugares. Otras personas llevan también anteojeras, pero son anteojeras diferentes. Así, hablar con otras personas nos da la oportunidad de ver de diferentes maneras el mundo y el lugar que ocupamos en él. Esto puede resultarnos realmente útil en lo que respecta a descubrir nuestro propósito en la vida.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Qué fue lo que lo llevó a escribir Un café en el fin del mundo? ¿Cuál es su propósito con este libro?

John Strelecky: Como ya he mencionado, la historia me llegó en el transcurso de unas tres semanas. Antes de eso, me tomé un año sabático, vendí casi todas mis posesiones y viajé por el mundo con unos 35 euros al día. Aquel viaje me cambió la vida por completo. Tener la oportunidad de vivir el tipo de vida con el que siempre había soñado, y ver a tantas personas diferentes viviendo tantas realidades distintas fue increíblemente revelador. Si no hubiera realizado ese viaje, no creo que la historia se hubiera presentado ante mí. Podría haberlo intentado, pero no habría alcanzado el estado de ánimo adecuado para dejarla fluir. Mi propósito al convertir la historia en un libro era ayudar a otras personas que también se estaban enfrentando a las mismas preguntas con las que yo había estado lidiando hasta entonces. Especialmente a la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida?

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cree que hay miedo a preguntar «por qué estamos aquí», miedo a descubrir nuestro propósito? ¿Cuáles cree que son las razones de este miedo?

John Strelecky: Quizá, como describo en el libro, una vez que conoces tu propósito, resulta muy difícil ignorarlo. Los seres humanos a menudo nos resistimos al cambio, incluso cuando sabemos que realmente deseamos un cambio. Y conocer tu propósito y luego vivirlo, con toda probabilidad requerirá implementar algunos cambios. Tal vez sea esa una razón por la que algunas personas temen descubrir su propósito. Sin embargo, puedo asegurar que la vida adquiere una dimensión completamente nueva y sorprendente cuando descubrimos y vivimos nuestro propósito.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuándo descubrió su propósito vital? ¿Cómo ocurrió? ¿Y qué cambió ese descubrimiento en su vida?

John Strelecky: Cuando comenzó a difundirse el primer libro, empecé a recibir correos electrónicos y cartas de personas que decían cuánto había significado para ellos. Fue entonces cuando me di cuenta de que tal vez escribir, y ser una especie de instrumento vehiculador de este tipo de historias, era una gran parte de mi propósito. Sin embargo, al principio fue un poco intimidante. Me preguntaba si sería capaz o si estaba cualificado para vivir ese propósito. No obstante, con el tiempo, aprendí a salir de mi propio camino y a simplemente vivir en el flujo de lo que sentía correcto y que tenía un impacto positivo tanto en los demás como en mí mismo.

 

Mª Luisa de Miguel: Algunas personas descubren temprano su propósito en la vida, durante la niñez o en la adolescencia. ¿De qué depende? ¿Existen características especiales que permitan a estos individuos descubrirlo antes?

John Strelecky: No estoy seguro. Tiene razón, existen grandes variaciones en cuanto al momento en que las personas lo descubren. Supongo que depende del tipo de entorno en el que creces y si tienes la autoconfianza suficiente para aceptar algo que te sientes llamado a hacer. Para algunas personas, ese entorno está presente desde que son muy jóvenes. Otros individuos, incluido yo mismo, necesitamos más tiempo para estar solos, desarrollar un mejor sentido de nosotros mismos e incluso exponernos al concepto de tener un propósito.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuáles son los elementos que comúnmente están presentes en el propósito y que pueden actuar como factores clave para descubrirlo?

John Strelecky: Yo diría que la curiosidad por descubrirlo, junto con un amplio campo de visión para explorar opciones y la voluntad de abrazar lo que te llama son factores importantes que influyen en si descubrimos o no nuestro propósito.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuál puede ser el papel de los mentores en la tarea de ayudar a descubrir el propósito, considerando al mentor como una persona que ha descubierto su propósito y vive de acuerdo con él? ¿Pueden los mentores, como es el caso de Mike o Casey, personajes principales de su historia, inspirarnos a descubrir o a perseguir nuestro propósito?

John Strelecky: Tener un mentor puede acelerar realmente nuestra experiencia de descubrimiento. Ya sea que el mentor adopte la forma de un personaje en un libro, de un experto que comparte su sabiduría on-line, de alguien que conocemos y con quien podemos hablar, u otras muchas formas, puede sernos de gran ayuda. La clave es que debemos estar dispuestos a admitir que necesitamos ayuda y luego a aceptar e implementar la ayuda cuando la recibamos. Yo no entendía el concepto de «mentor» cuando era niño. Ojalá lo hubiera comprendido entonces.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuál es la conexión entre propósito y felicidad? ¿Cómo puede explicar esa conexión y lo que aporta a la vida de una persona?

John Strelecky: Creo que una de las cosas que puede hacernos felices es vivir alineados con nuestro propósito. Tanto si deseamos convertirnos en un buen padre, como si queremos diseñar aplicaciones geniales, o viajar por el mundo… eso depende de cada persona. No estar sincronizado con la vida suele ser un buen indicador de que no dedicamos suficientes minutos al día a nuestro propósito.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Puede el propósito convertirse en la nueva religión, en una creencia a la que aferrarnos que nos brinde certezas, confianza, seguridad, porque nos ofrece una guía en nuestra vida, un hilo conductor que le da sentido?

John Strelecky: Creo que conocer nuestro propósito es como saber dónde está el norte en nuestra brújula personal para dirigir nuestros pasos en la vida. Nos da una dirección y eso nos hace sentir más seguros y confiados. También elimina mucho de lo que nos causa estrés en la vida, porque no evaluamos constantemente cada decisión desde una posición de incertidumbre.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Qué indicadores tienden a aparecer en la vida de una persona que revelen que vive alejada de su propósito, que algo no está funcionando bien?

John Strelecky: Como ya he mencionado, sentirse desincronizado es un gran indicador. Estadísticamente, disponemos de alrededor de 28.900 días de ese regalo llamado vida. Si nos disgusta tanto nuestro trabajo que deseamos constantemente llegar al fin de semana, eso es una señal de que algo no funciona bien, de que vivimos alejados de nuestro propósito. Los días de la semana también son valiosos. Si cuando nos despertamos por la mañana no estamos realmente contentos y emocionados, eso es otro indicador. La buena noticia es que podemos utilizar estos indicadores para empezar a hacer cambios en nuestra vida.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuál es el significado de fluir con la vida, como la tortuga fluye con las mareas del océano? ¿Qué nos puede enseñar esa hermosa metáfora descrita en su libro?

John Strelecky: Hay un ritmo en la existencia. Momentos en los que fluimos y momentos en los que luchamos contra la marea. Cuando nos permitimos encontrar aquello que crea esos momentos de flujo para nosotros, y luego traemos a nuestras vidas más momentos como esos, somos más felices y disponemos de más energía. A veces, esto significa simplemente abrir un poco más el campo de nuestra conciencia. Otras veces requiere deshacernos de lo que no fluye en nuestras vidas para que podamos permitir que el flujo nos encuentre.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cómo podemos enfrentarnos a todos esos estímulos que asaltan nuestras vidas y nos distraen de nuestro propósito? Actualmente, ¿cuáles son los más peligrosos y a cuáles deberíamos prestar más atención?

John Strelecky: La decisión depende de cada persona. Hay un yin y un yang en todas las cosas. Por ejemplo, nuestros teléfonos inteligentes pueden ser una fuente ininterrumpida de distracción, o pueden ser un punto de conexión increíble para ayudarnos a vivir nuestro propósito. Si decido que mi propósito es ser un panadero extraordinario, pero me quedo atrapado en el último drama del día en la pantalla de mi teléfono, entonces es una distracción. Sin embargo, si lo utilizo para aprender más sobre cómo ser un panadero extraordinario, es una ventaja fantástica.

 

Mª Luisa de Miguel: Trabajamos cada vez más para ganar más dinero y poder comprar más cosas que presumiblemente nos hacen felices, hacen que nos sintamos realizados. Este hecho nos impide dedicar tiempo a nuestro propósito y al final nos sentimos frustrados. ¿Cómo podemos romper esa dinámica?

John Strelecky: Aunque a veces puede parecer compleja, la solución es bastante sencilla. Una vez que conocemos nuestro propósito, entonces tenemos la oportunidad de asignar todos nuestros recursos, como el tiempo, el dinero, la energía, los pensamientos, etc. a vivirlo. Si nos permitimos comenzar lentamente, muy pronto veremos cuánto impacto positivo tiene en nuestras vidas y podremos aumentar la velocidad y el tamaño de nuestros esfuerzos.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Qué le dirías a los que temen perseguir su propósito porque creen que van a fallar y piensan que no serán capaces de vivir cómodamente o de ganar suficiente dinero para vivir?

John Strelecky: Alguien está viviendo la vida de tus sueños, pero bien podrías ser tú. Averigua quién es esa persona, o personas, aprende todo lo que puedas sobre su camino hacia esa vida y luego comienza a imitarla. Ya han demostrado que es posible. Con tiempo y esfuerzo enfocado, podemos mover nuestra vida de donde está a donde queremos que esté.

 

Mª Luisa de Miguel: ¿El propósito se lleva a cabo únicamente en el trabajo, en una actividad profesional u ocupacional, o se puede realizar de distintas maneras? ¿Es posible conciliar un trabajo no vinculado a tu propósito con otras actividades que sí contribuyen al cumplimiento del propósito fuera del ámbito profesional o laboral?

John Strelecky: La mayoría de las personas dedicamos muchas horas a la semana a las actividades profesionales, por lo que cuanto más se alineen estas con nuestro propósito personal, más sentiremos que nuestra vida está alineada a ese propósito. Dicho esto, al principio, tal vez el dinero que ganamos en un trabajo que no está alineado con nuestro propósito nos permite financiar aventuras o experiencias llenas de propósito en nuestras horas libres. Idealmente, si nuestro propósito es la energía verde y un planeta más saludable, y nuestro talento está en la industria financiera, ¿por qué no recibir un pago por cumplir con nuestro propósito haciendo un trabajo financiero para una empresa de energía verde?

 

Mª Luisa de Miguel: ¿Cuáles son las características y rasgos principales de las personas que viven cumpliendo su propósito? ¿Cómo se pueden identificar?

John Strelecky: Tienden a ser felices, confiadas, empáticas y motivadas. No se ven afectadas por la última tendencia del día, ni sufren tanto estrés como otras personas. También tienden a ser hacedores, no conversadores. Lo que quiero decir con esto es que no hablan de lo que planean hacer con su vida, simplemente hacen que suceda.

 

Acerca de John Strelecky.

John Strelecky nació en Chicago en septiembre de 1969. Tras diplomarse en la Universidad Aeronáutica de Florida, trabajó durante un año como piloto. Un problema cardiaco le impidió superar las pruebas médicas de la compañía aérea United Airlines, lo que lo llevó a un cambio radical en su vida. Se licenció en Administrador de Empresas en la Universidad de Illinois y se convirtió en consultor para la gran industria. Poco después decidió cumplir uno de sus grandes sueños junto a su novia, actual esposa ahora, emprendió un largo viaje alrededor del globo. En 2002 autopublicó su primer libro, “Un café en el fin del mundo” que se convirtió en un éxito y es considerado una de los autores más inspiradores del mundo. Sus obras han sido traducidas a 42 idiomas y varias de ellas han sido premiadas como superventas del año en seis ocasiones.

Te recomendamos la lectura de su libro “Un café en el fin del mundo” Duomo Ediciones.  Es ameno, revelador, te hace reflexionar sobre lo que de verdad importa en la vida. Si alguien te preguntara hoy si estás satisfecho con tu vida, ¿qué responderías? ¿A punto para descubrir “por qué estás aquí”? Tómate tu tiempo: ¿estás viviendo la mejor vida posible? John, el protagonista del libro, entra en un café remoto cuyo menú ofrece tres preguntas: ¿Por qué estás aquí? ¿Te da miedo la muerte? ¿Te sientes realizado? Mientras busca la respuesta, y con los consejos de tres personajes, reflexiona sobre la importancia del propio proyecto vital. Basándose en su experiencia, John Strelecky, considerado uno de los autores más inspiradores en la actualidad, nos invita a acompañarlo en esta fábula. Tras leerlo, podrás comenzar una vida nueva.

 

” Una reflexión inspiradora sobre el sentido profundo de la felicidad, que nos enseña lo importante de perderse para reencontrarse”. 

Necesitamos aprender a crear sentido en un entorno VUCA caracterizado por la volatilidad o cambio constante, la complejidad, la ambigüedad y la incertidumbre, porque sino corremos el peligro de quedar atrapados en una maraña de información, en una duda constante acerca de lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es útil o no, lo que es relevante o no y lo que necesito o es superfluo para mis objetivos.

Los cambios cada vez son más rápidos con lo que necesitamos poder responder a ellos de forma más ágil, sin embargo, el maremágnum de información al que nos enfrentamos para tomar decisiones, su diversidad en cuanto a fuentes de procedencia, soportes, canales, etc., y, su ambigüedad, nos acaba complicando la vida y generándonos una gran incertidumbre. No tenemos tiempo para poder analizar toda esa información, dudamos de a cuál atender y a cuál no, nos encontramos, no solo con informaciones totalmente contradictorias o que se desdicen las unas a las otras, sino también con numerosas fake news. 

En el siglo pasado tuvo gran calado la frase atribuida a Frances Bacon «la información es poder» y en aquel entonces era cierto, siempre que supiéramos usarla adecuadamente, porque el acceso a ella no estaba al alcance de todos. Aunque hoy en día siguen existiendo nodos de información vedada o privilegiada, el problema no está tanto en el acceso a la información sino en su selección y aplicación. En la actualidad el gran reto es transformar los datos en información y ésta en conocimiento para su aplicación a la situación concreta en la que estamos inmersos y que nos impele a tomar una decisión, dar una respuesta, resolver un problema, aportar una idea. Aún diría más, el gran reto en la era de la complejidad es desarrollar la sabiduría, que va más allá del conocimiento.La cuestión es: ¿sabemos diferenciar la información valiosa de la que no lo es? ¿sabemos identificar la que es relevante para nuestra decisión y la que no? ¿sabemos contrastar la veracidad de una informacion? ¿sabemos crear sentido a partir de las situaciones, la información disponible y nuestros objetivos?

Según el Institute for the Future (IFTF) for the University of Phoenix la educación mediática será una de las competencias profesionales clave en los próximos años, junto con el pensamiento innovador y adaptativo, ser capaz de tomar decisiones con sentido, la gestión del conocimiento y la transdisciplinariedad, entre otras. Para todas ellas, por cierto, es necesario partir de una buena educación mediática, que en un sentido amplio consiste en desarrollar la capacidad de analizar, evaluar, contrastar, reflexionar crítica y creativamente la información que utilizamos para realizar tareas, proyectos, informes, escribir, opinar, tomar decisiones, dar conferencias, impartir cursos, etc.

Si bien la educación mediática ha surgido en el ámbito de la educación impulsada por la UNESCO y se centra mucho en el análisis de información procedente de las redes sociales, buscadores en internet y medios de comunicación, considero que se trata de una competencia clave en cualquier ámbito y, especialmente, en el profesional y en el mundo organizacional, además de aplicable a todo tipo de información, incluida la que recibimos en cursos, conferencias, libros, conversaciones con otras personas, artículos, etc. La información y los mensajes que recibimos desde cualquier fuente o canal mediatizan nuestro pensamiento, nuestras decisiones y nuestras acciones, por tanto, mediatizan nuestra vida. La educación mediática nos ayuda a desarrollar lo que en la metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING llamamos mediación consciente y crítica para evitar dejarnos llevar de una forma inconsciente y acrítica por las opiniones, consejos, ideas, puntos de vista de los demás, y construir nuestro propio criterio, significado y sentido. La educación mediática utiliza un modelo pedagógico basado en las preguntas sobre lo que vemos, escuchamos y leemos. Un modelo que puede ser aplicado incluso a nuestro propio discurso, algo que hacemos los mentores en la sesiones de mentoring con nuestros clientes. Hasta tal punto es importante esta competencia que se la considera crucial para lograr el empoderamiento personal, la reactivación de la sociedad civil y el empoderamiento de la ciudadanía en el actual contexto comunicativo.

 

Por ello me gustaría compartir contigo algunos consejos para comenzar a desarrollar la educación mediática y aprender a ser un filtro informativo efectivo. La habilidad base será realizar preguntas a la información que recibes sea en una conversación, un comentario en RRSS, una conferencia, la televisión, radio, prensa, un artículo en un blog, un libro, etc.

1.- ¿Quién?:  De quién te llega y quién es su autor. ¿Quién aporta o traslada la información habla en primera persona o en tercera o por boca de otros? A veces utilizamos la tercera persona o el plural nosotros ocultando nuestra autoría o nuestro posicionamiento para que quede diluido entre la masa, o bien nos incluimos en ella para atribuirnos parte de la autoría de otros.

Es importante conocer si de quien recibo la información es su autor, habla por boca de otros o reproduce mensajes de otros y en este caso de quién. Y todo ello para pasar a preguntarnos ¿Qué credibilidad tiene la fuente de la autoría de la información? ¿De donde procede esa credibilidad? ¿En qué está basada? Si en un curso de formación estoy hablando de liderazgo lo estoy haciendo desde la experiencia personal de haber liderado equipos o desde haber leído varios libros, y en este caso, de qué autores. La credibilidad no es la misma y la utilidad de la información tampoco.

No olvides que ninguna información o mensaje es neutral, todos hablamos desde un posicionamiento ideológico, que es nuestro mapa del mundo, nuestros valores y creencias y esto nos sesga a la hora de obtener información, de interpretarla, de procesarla, usarla y  transmitirla. En el ejemplo anterior, no es lo mismo hablar del liderazgo desde un mapa del mundo del «lider nace» a un mapa del mundo «el líder se hace» o «lider puede ser cualquiera» o para ser «líder hace falta carisma». Asegúrate de preguntarte siempre e indagar quién te aporta la información y desde donde habla quien habla, es decir, desde que valores, creencias, puntos de vista, enfoques, etc.

2.-¿Para que? ¿Cuál es el propósito de esa información o mensaje? Sobré qué, quiénes o para qué quiere influir. Como señalaba en un artículo de hace años en este blog, no solo es imposible no comunicar sino que es imposible no influir. 

La influencia es una carretera de doble sentido influimos y nos influyen, el quid de la cuestión es hacer ambas de forma consciente y responsable. Si no queremos ser influidos inconscientemente, es decir, mediatizados y dirigidos, tenemos que aprender a cuestionar la información que utilizamos y los mensajes que recibimos, incluidos los que nosotros mismos generamos.

En este punto es importante preguntarse, además de por el propósito, por el beneficio e interés de la información o el mensaje. ¿A quién beneficia seguir el mensaje o utilizar esa información? ¿A qué intereses responde? Esa idea que a menudo nos venden que ser tu propio jefe te hace feliz para incentivar el emprendimiento ¿realmente es así para todos? Si quien te lo dice se dedica a vender cursos para emprendedores quizás esté más interesado en su felicidad que en la tuya. ¿En qué datos se apoya la afirmación?

3.-¿Cómo me ha llegado?: No es lo mismo una información sobre las claves para ser feliz publicada en facebook, por no se sabe quien o se sabe pero mejor sería no saberlo, que la publicada en una base de datos científica o en el blog de una persona experta en el tema. En el cómo incluiría el cuándo me ha llegado, porque a veces los contextos en los que se genera y transmite determinada información nos influyen más de lo que creemos. Cada vez que se genera o crea una necesidad social aparecen los mensajes para reforzarla. El ejemplo del fomento del emprendimiento y la felicidad es recurrente cada vez que se producen crisis en las que la amenaza del desempleo o las oleadas de reducciones de puestos en grandes empresas están a la vuelta de la esquina.

Pregúntate si sólo es lo que quieres oír, lo que quieres ver o te ayuda a ver otras cosas que quizás necesites contemplar. Ser tu propio abogado/a del diablo y conocer la influencia de los sesgos cognitivos que nos generan puntos ciegos, te serán de gran utilidad

4.-¿Cómo se ha generado? : es decir de qué fuentes bebe la información, ¿cómo son de fiables y rigurosas? ¿en que datos y hechos se basa?, ¿cómo están de contrastados o comprobados?, ¿como son de aplicables a la situación que describe?, ¿cómo están documentados,? ¿cuál es su estadística?

Somete la información a las 3 pruebas, que la filósofa Susan Sontag utilizaba para refutar argumentos, algo que ponemos en práctica en la metodología de mentoring que enseñamos en nuestras certificaciones.

-Encuentra la inconsistencia, es decir, la falta de lógica o conexión entre la situación y la conclusión. Algo bastante frecuente en muchas opiniones, artículos y mensajes que nos encontramos en rrss, blogs, conferencias, etc., en los que a partir de una experiencia personal o de un sólo hecho se deriva una conclusión general, o cuando afirmamos algo como un hecho sin basarlo en datos reales o con datos insuficientes o erróneos. El anterior ejemplo de «ser tu propio jefe te hará feliz» pude ser un ejemplo muy básico pero muy ilustrativo.

-Encuentra el contraargumentoes decir, la información o hechos que refutan la idea, afirmación u opinión que estas manejando. Este ha sido uno de mis grandes aprendizajes cuando realice mi trabajo de suficiencia investigadora. Mis borradores revisados contenían unas cuantas bofetadas de contraargumentación por parte de mis dos directoras de tesis. Cada vez que escribo me acuerdo de ellas y busco el contraargumento.

Ejemplos: A raíz del confinamiento podrás encontrarte miles de artículos, mensajes en rrss, entrevistas en tv y radio acerca de los beneficios del teletrabajo. ¿Y los perjuicios, desventajas o pérdidas?; Una afirmación que te puedes encontrar en múltiples artículos es que «las emociones negativas afectan negativamente a tu rendimiento», sin embargo, grandes obras de arte, importantes cambios sociales han surgido de la tristeza o la ira, por poner un ejemplo.

Casi todo tiene una doble cara o visión, procura no olvidarlo y búscala siempre.

-Encuentra un contexto más amplio, no te quedes en lo específico, lo personal, lo cultural, lo inmediato. Intenta ver todo el panorama.  La dexcontextualización es peligrosa para el pensamiento, el aprendizaje y la toma de decisiones. Cada vez es más frecuente la utilización de fotos descontextualizadas, es decir, que no se corresponden con el titula o texto de la información. Por ejemplo, una foto compartida en redes sociales, durante los meses más difíciles de la pandemia, de decenas de ataúdes alineados indicaba que se trataba de muertos por coronavirus en Italia; aunque ciertamente se trataba de una foto tomada en Italia, databa en realidad de octubre de 2013, cuando decenas de inmigrantes subsaharianos fallecieron ahogados mientras intentaban alcanzar las costas de Lampedusa.

En este sentido cuidado especialmente con quedarte solo en el título o dejarte deslumbrar por la seguridad, contundencia, emocionalidad, energía, intensidad, atractivo o influencia de quien lo dice. O cuidado con trasladar afirmaciones, mensajes, propuestas o soluciones, sin una lectura contextual adecuada, de un campo a otro. Puedes aplicar las claves de la contextología que explicaba en este artículo a la búsqueda, filtrado, uso y aplicación de la informacion.En un mundo en que la imagen es poderosa y el «mensaje tweet» la norma, el peligro de la descontextualización está por todas partes.

5.- ¿Qué no dice y por que?:  Esto es clave para detectar la propaganda, la censura y la tendencia así como las razones de su utilización. ¿Qué información se está excluyendo? ¿Que mensaje, opinión o punto vista no se está teniendo en cuenta? Lo ya citado en torno a las noticas sobre las ventajas del teletrabajo y la ocultación de sus perjuicios, sirve de ejemplo para este caso.

Podría haber muchas más preguntas, lo importante es empezar a hacerlas pues es la única forma de transformar el consumo de información en un proceso activo y crítico, que nos sirva de filtro para evitar la manipulación, la tergiversación, la estupidez y la mediocridad. La creación de un criterio propio para tomar decisiones se construye a través del acceso a una amplitud y diversidad de fuentes de información y la selección y análisis crítico de las mismas a través de las preguntas. Así se desarrolla la educación mediática, una capacidad que gana en agilidad con su entrenamiento constante. La educación mediática provee herramientas para ayudar a las personas a analizar mensajes de manera crítica, ofrece oportunidades para expandir nuestras experiencias con la información, desarrollar sus capacidades creativas creando nuestros propios mensajes, encontrando nuestra propia voz.

Si vas a hacer caso a una información, si la vas a tener en cuenta, si vas a dejar que entre en tu vida, si la vas a usar o la vas a transmitir o compartir que sea con conocimiento de causa. La educación mediática te ayuda a desarrollar un criterio propio que te servirá de filtro para decidir, actuar y guiar tu vida con conocimiento de causa.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva Escuela de Mentoring

Autora libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” Ediciones Pirámide 2019

Esta semana ha caído en mis manos una infografía, sobre las diferencias entre coaching y mentoring, elaborada por una de las empresas españolas que cotizan en el IBEX-35. No voy a entrar en este post sobre dichas diferencias porque después de muchos años contestando a esta pregunta en diferentes conferencias publique un artículo al respecto que puede leerse aquí.

Lo que hoy me gustaría abordar es la necesidad de estar actualizados en torno a conceptos, teorías, metodologías en el área de RRHH, gestión de personas o desarrollo de talento. En estos ámbitos también es necesario innovar, adaptarse, actualizarse y realizar vigilancia intelectual. No podemos gestionar el talento del siglo XXI con enfoques del siglo XIX.

La anacronía es un error que resulta de situar a una persona o cosa en un período de tiempo que no se corresponde con el que le es propio. Para mi manejar un concepto de mentoring o trabajar esta metodología en las organizaciones con enfoques no ajustados a los tiempos actuales es una anacronía. 

Quiero comenzar relacionando los 7 puntos con los que la citada infografía define el mentoring para luego explicar porque este enfoque pertenece más a ideas del pasado basadas en la jerarquía, el control o el tutelaje, lejanas al famoso empowerment, learnability, autodominio, aprendizaje autodirigido, de los que tanto se habla actualmente.

En primer lugar, el mentoring no se focaliza en la tarea sino en el objetivo. El mentoring no es táctico es estratégico, fomenta el pensamiento y el aprendizaje estratégico. Un proceso de mentoring gira en torno a un objetivo a lograr por el mentee dentro de su desarrollo profesional en la organización. Además poco sentido tendría que el mentoring se enfocara en la tarea cuando realmente en eso consiste el día a día del desempeño laboral y la función del supervisor/a o manager del mentee.

En segundo lugar, el mentoring no es un modelado en el sentido de indicarle a una persona el modelo a seguir y hacer encajar en dicho modelo. Más bien todo lo contrario, el mentoring ayuda a la persona a encontrar su propio modelo de rol profesional, su propio modelo de aprendizaje, su propio camino. Si es verdad que el mentor es un modelo de comportamientos pero no acrítico, en el sentido de imitación o reproducción por su mentee, sino crítico lo que supone que el comportamiento del mentor está sometido a feedback del  mentee, a cuestionamiento, reflexión, comparación. El mentor es un referente, es decir, una referencia posible a tomar en cuenta, pero no a imitar, ni la única, ni por entero o en todo.

Creo que el nuevo anuncio ONE del Banco Santander con Rafa Nadal define muy bien el rol de un mentor como la persona que te ayuda a encontrar tu esencia única, ponerla al servicio de tu desarrollo personal y profesional y aportar con ello valor a tu organización.

«Tú eres único, protege lo que te hace diferente». 

Eso es lo que hacemos los mentores ayudar a descubrir lo que hace diferente y única a cada persona, protegerlo y enseñarles a que lo protejan, lo cuiden, lo cultiven, lo muestre, lo aporten y contribuyan con ello a aportar valor.

En tercer lugar, las referencias a maestro y discípulo son de otra época sin lugar a dudas. La relación de mentoring no es jerárquica es democrática, de persona a persona, de igual a igual, diferentes conocimientos y experiencias si pero no en términos de más o menos, mejor o peor, sino simplemente diferentes. Y esta es la riqueza del mentoring, el diálogo entre las diferencias para co-crear, co-aprender, regenerar el conocimiento. Es una relación de adulto a adulto porque estas son las únicas relaciones en las que se puede crecer y desarrollarse.

En cuarto lugar, no solo el mentor cuenta con experiencia y conocimientos, el mentee también los tiene, diferentes pero los tiene y de ahí que ambos puedan aprender y nutrirse mutuamente en el proceso. Además, el mentoring no es solo aprendizaje de la experiencia del mentor, sino también de la propia experiencia del mentee. De hecho el 80% del proceso debe girar en torno a las experiencias concretas del mentee durante el mismo para reflexionar sobre ellas y aprender a aprender de la experiencia. En esto es en lo que consiste la learnability en un diálogo metacognitivo de la experiencia y ese diálogo lo facilita el mentor.

En quinto lugar, el mentoring es mucho más que transmitir consejos y recomendaciones. Transmitir no implica aprendizaje y, además, para que el aprendizaje sea significativo y se consolide en la memoria a largo plazo, es importante que esté conectado con la persona y sus experiencias. En el mentoring se aprende mucho más con las preguntas del mentor que con sus consejos. Asimismo es un error creer que la experiencia del mentor solo puede ser utilizada para aconsejar porque la experiencia es un conocimiento muy útil para hacer buenas preguntas, si se combina con una escucha de calidad.

“Uno reconoce a las personas inteligentes por sus respuestas. A los sabios se les reconoce por sus preguntas.”Naguib Mahfuz

El rol de mentor tiene 7 dimensiones: acompañante, indagador, explorador y amplificador de opciones, informador-consejor-proveedor de recursos, impulsor, conector y modelo de comportamientos. Limitar la función de un mentor a transmitir conocimientos y recomendaciones es limitar el desarrollo neurocognitivo de su mentee.

Por último, si coincido en que el mentor busca desarrollar las capacidades de su mentee a través del diálogo y la observación, pero lo que no veo es como eso va a ser posible en un modelo de diálogo en el que el mentor es el maestro, el único que posee conocimientos y experiencias y transmitiendo consejos y recomendaciones. Yo esto lo veo más un monólogo, master class o discurso, que no niego pueda servir para transmitir conocimientos, pero dudo mucho que impacte en el desarrollo de capacidades y en el empowerment de una persona.

Como explico en mi libro «Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional», el mentoring como práctica informal ha existido desde antiguo, el gran cambio se ha producido en el siglo XX, donde se ha formalizado como consecuencia de su implantación en el mundo de la empresa lo que ha dado lugar a que haya pasado de una práctica informal a una  metodología de aprendizaje, cambio y desarrollo personal y organizacional. Lo que cito a continuación es reproducción de los contenido del apartado»Orígenes, historia y evolución del mentoring hasta nuestros días» del citado libro (Mª Luisa de Miguel. Ediciones Pirámide. 2019.

La evolución del mentoring ha estado influida por los cambios sociológicos ocurridos a lo largo de la historia. De una relación jerarquizada, más propia del contexto social existente hasta la Edad Media, se ha pasado a una relación más recíproca y colaborativa. En dicha relación, la figura del mentor, como hombre de edad y experto, va dando paso a la de una persona con más experiencia y madurez vital para guiar a otros en su desarrollo, sirviendo, además, como modelo para el aprendizaje de habilidades en diferentes áreas de práctica profesional.

El mentor ha dejado de ser el gurú experto y consejero para convertirse en un guía de aprendizaje,  abandonándose la idea de maestro y aprendiz, que suponía que uno transmitía y el otro aprendía. En la actualidad, en una relación de mentoring ambas partes transmiten y aprenden. Asimismo, el mentoring ha pasado de ser una práctica espontánea, natural, voluntaria e informal, para convertirse en una práctica dotada de metodología, que no se deja al azar, sino que se promueve intencionalmente, por personas y organizaciones, con un objetivo determinado.

El paso de la era industrial a la era del conocimiento, con la irrupción de fenómenos como la globalización, la interconexión, la complejidad, la velocidad de los cambios, ha supuesto también que el mentoring esté menos centrado en el aprendizaje horizontal (adquisición de conocimientos y competencias), para centrarse más en el aprendizaje vertical (adquisición de nuevas formas de pensar y contemplar el mundo para aportar nuevas respuestas). En el siguiente cuadro puede verse la evolución histórica de la práctica del mentoring desde un modelo tradicional al modelo actual.

La historia del mentoring nos revela que, se trata de una práctica que trasciende a todas las épocas históricas, a todas las culturas y a todo los ámbitos de actuación social. Además, evoluciona para adaptarse a las nuevas demandas del entorno, los nuevos valores sociales imperantes, y las nuevas formas de relacionarse y comunicarse. Mi experiencia como miembro del Consejo Editorial de la International Review Coaching & Mentoring de la EMCC (European Mentoring & Coaching Council) corrobora la interculturalidad e interdisciplinariedad del mentoring, pues he tenido la oportunidad de revisar y evaluar números artículos y trabajos de investigación sobre la aplicación del mentoring en diversos ámbitos y países.

El mentoring desde sus orígenes hasta la actualidad describe una práctica consistente en el aprendizaje a través de otros. Su esencia, por tanto, no es la enseñanza en el sentido de instrucción o transmisión, sino en el aprendizaje basado en la interacción social entre personas diferentes que generan un diálogo que permite ampliar el pensamiento.

El mentoring es, ante todo, un modelo de aprendizaje. Su propia raíz etimológica “men” alude a la acción de pensar, en el sentido de reflexionar. No debemos olvidar que el aprendizaje se basa en una reflexión sobre la experiencia surgida de nuestro actuar diario. Reflexionar no deja de ser un diálogo de preguntas y respuestas para generar nuevos conocimientos que nos haga evolucionar como personas. Ese diálogo reflexivo se aprende de forma más efectiva a través de la conversación e interacción con otros más experimentados. El mentor es el facilitador de la reflexión necesaria sobre la experiencia para convertirla en aprendizaje.

En la actualidad, el concepto y la práctica del mentoring siguen conservando su esencia como forma de aprendizaje a través de la experiencia, tanto del mentor como del mentee. La evolución histórica ha servido para nutrir dicha práctica de diferentes conocimientos científicos y experienciales, convirtiéndola en una metodología para favorecer el aprendizaje, el cambio y el desarrollo del talento, tanto a nivel individual como organizacional.

Si el mentoring es el aprendizaje de la experiencia, la experiencia acumulada debe ayudarnos también a actualizar esta práctica a los diferentes contextos temporales y culturales. De hecho el mentoring es un modelo de aprendizaje contextual, de ahí que se haya mantenido vigente y efectivo a lo largo del tiempo.

 

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring

Autora libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” Ediciones Pirámide 2019

“Cuando creemos que conocemos todas las respuestas, llega la vida y nos cambia las preguntas”

Con la velocidad a la que va el mundo, los cambios que se suceden, el exceso de información, y la hiperestimulación a la que estamos sometidos, es fácil perder el foco, y después el norte, y de ahí el sentido, y a veces hasta la existencia. Nuestro equilibrio vital está en peligro constante y,  probablemente, aunque todavía no lo hayamos sentido o no nos hayamos dado cuenta, sea nuestro bien más preciado en la vida.

Sin el equilibrio no podemos lograr la equanimidad, esa «rara avis» tan huidiza, misteriosa, insólita, inalcalzable, que nos abre las puertas a la impecabilidad personal, la sabiduría, la claridad mental, y la plenitud. Lo contrario nos conduce a, lo que Jaume Soler y Mercé Conangla ha denominado la epidemia del siglo XXI «El cansancio moral», un vacío existencial y una pérdida de sentido, que bloquea y anula nuestras más preciadas capacidades humanas.

La ecuanimidad es una energía serena, una armonía inquieta, un equilibrio fluctuante, y una sabiduría preguntona. La ecuanimidad es un estado que se experimenta dentro y que trasciende fuera, un estado de estabilidad emocional y mental que no se ve perturbado por los acontecimientos externos, y que nos permite mantener el ánimo ante la adversidad, o no perder la perspectiva ante el éxito. Es nuestra guía para responder de forma proporcionada y adecuada a cada situación, y para elegir y emplear unos medios justos para lograr nuestros fines. Es el faro que nos hace mantener nuestra mente firme y clara cuando azotan las tormentas emocionales, que no deja que nuestro barco sea arrastrado por los cantos de sirenas, ni por afiladas rocas que quieren socavar nuestra confianza, nuestra seguridad, y nuestra estima.

Lograr la equanimidad y la sabiduría para conducirnos en la vida exige mantener a menudo tres conversaciones, llenas de preguntas, de silencios y de respuestas. Conversaciones en las que nos preguntamos, y no nos presionamos para obtener la respuesta, dejamos que cada pregunta viaje por los rincones de nuestra mente hasta que encuentre su sitio. Le dejamos espacio practicando el silencio, la meditación, la relajación y la desconexión, y agradecemos con júbilo que de repente, sin avisar aparezca ante nuestro ojos con una claridad aplastante.

1. Conversaciones con la vida.  ¿Alguna vez te has parado a conversar con la vida? ¿Con tu existencia? 

Preguntas acerca de ¿quién soy verdaderamente? ¿quién se esconde detrás de la mascará? ¿estoy siendo lo que quiero en este momento? ¿me gusta mi vida?  ¿hacia donde camino? ¿tiene sentido lo que hago?  ¿Dónde están mis límites? ¿me siento vivo?

Si no me hago estas preguntas con cierta frecuencia, es probable que la vida me las haga sin avisar. Es probable que un día me levante y la vida me de un zarpazo, o un golpe para despertar, y entonces vendrá preguntas irrelevantes como ¿y por que a mi?  no entiendo lo que me ha pasado ¿por qué si estaba todo tan bien? ¿que hago yo aquí? ¿cómo he llegado a esta situación?

Si no te haces buenas preguntas la calidad de tu vida será baja, irrelevante, e insignificante, y lo peor de todo, es que seguramente hará ya mucho tiempo que no es ya tu vida. Fernando Savater en su libro «Las Preguntas de la Vida» nos da pistas de por donde empezar a preguntar, y que preguntas hacernos cada cierto tiempo para conversar con la vida.

Te invito a que hoy mismo, antes de irte a dormir, te tomes un tiempo para ti, te relajes respirando con profundidad, te aísles del ruido, y en la quietud y soledad del silencio escribas en un papel al menos 5 preguntas que le quieres formular a tu vida. Preguntas profundas, trascendentes, que antes no te hayas hecho, o que hace mucho tiempo dejástes de hacerte. Déjalas que habiten tu mente, que viajen por ella y que se instalen en lugares recónditos de tu inconsciente para encontrar las respuestas. Cuando despiertes vuelve a leerlas y anota tus respuestas, a lo mejor no llegan en ese momento, tu sigue preguntándotelas a lo largo de la semana y deja que te sorprendan.

Hace unos días he estado varios días en La Coruña, un lugar al que todos los años suelo ir a conversar con la vida, porque hace ya más de 6 años allí me hice y obtuve la respuesta a una de esas grandes preguntas de la vida, y sigue siendo mi talisman para los momentos en que necesito conversar de forma serena y profunda con mi vida.

«La vida nos hace preguntas» Steven Hayes

2. Conversaciones con nosotros mismos. La relación mas bonita y duradera que vas a tener es contigo mismo, así que cuídala, invierte tiempo en ella, reserva momentos para la conversación contigo, prepara tus citas con mimo, vete a tu encuentro.

Dale un lugar a la empatía y la comprensión en las conversaciones que tengas contigo, dales su tiempo, su espacio, mirate con aprecio.

Reserva un momento al día para conversar contigo y preguntarte ¿Cómo estas? ¿Qu´ sientes? ¿Qué ha pasado hoy, cómo me ha influido, qué significado tiene para mi? ¿He sido la persona que quiero? ¿Me he acercado o me he alejado de mis metas? ¿He vivido hoy de acuerdo a mis valores?  ¿Qué me dice mi cuerpo? ¿Cómo estoy de satisfecho?

Y no converses desde el reproche, la culpa, el miedo, el resentimiento, ábrete a la posibilidad, la esperanza, el descubrimiento, el aprendizaje, el aprecio. Conversa para emprender de nuevo al día siguiente, de una forma más ecológica, más serena, más apreciativa, más sabia, más equanime, y más alineada con tus metas y valores.

«Cada día es una nueva oportunidad para volver a empezar a ser quienes queremos ser. «

3. Conversaciones con los demás. Probablemente la vida sea el resultado de las conversaciones que tenemos y de las que no tenemos.

Con cada conversación estamos generando conexiones humanas y cerebrales, cuanto más interesantes, diversas y estimulantes sean nuestras conversaciones más variadas, activas, y significativas serán nuestras estructuras cerebrales, nuestras relaciones y nuestra vida.

Para tener conversaciones de calidad con los demás, conversaciones elevadas, profundas, con sentido, inteligentes, es necesario tener buenas conversaciones con la vida y con uno mismo. Una de mis frases favoritas es que «nadie puede dar lo que no tiene», si no tienes buenas conversaciones contigo, una buena relación contigo, difícilmente podrás tener buenas conversaciones con los demás. Comienza por cultivarte a ti mismo para poder cultivar buenas relaciones, buenos encuentros y buenas conversaciones.

Hace mucho tiempo que he decidido no tener conversaciones superfluas, superficiales, intrascendentes, negativas, victimistas, cotillas…. En definitiva, que no quiero en mi vida conversaciones improductivas y vacías. Y esto significa cambiar tanto la forma en que planteo mis conversaciones con los demás, como elegir el tipo de personas con las que mantengo conversaciones. No me quiero ir, ni quiero que nadie se vaya igual que llego tras una conversación juntos. Si como dice Humberto Maturana, la calidad de nuestra vida depende de la calidad de las conversaciones que tenemos, nos estamos jugando demasiado en cada conversación como para perder nuestro tiempo y nuestra vida en las que no merecen la pena y no aportan nada.

Te propongo un ejercicio de ecología relacional y emocional, haz un mapa mental con las personas con las que a menudo mantienes conversaciones, clasificándolas según entornos en los que interactuas, y describiendo el tipo de conversaciones que tienes con ellas, que te aportan, que les aportas, como de alineadas están con tus valores y metas. Fíjate especialmente en aquellas conversaciones que son repetitivas y recurrentes sin añadir nada nuevo, en las conversaciones negativas, en las que te generan malestar, en las que están desequilibradas, en las que no te resuenan, en las que no te aportan, y a partir de aquí, decide con cuales te quedas y con cuales no.

Conversar nos conecta, y nos eleva, por esta razón me dedico al mentoring porque me permite mantener en mi día a día estos tres tipos de conversaciones, y crecer y ayudar a crecer a otros mientras lo hago.

«La verdad caduca, si te dejas de hacer preguntas, tendrás una vida con fecha de caducidad»

Si quieres empezar a hacerte las preguntas adecuadas para vivir una vida plena la Escuela de Mentoring pone a tu disposición una red internacional de mentores y mentoras profesionales acreditados que te pueden acompañar.

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring

Autora del libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”

Es probable que por todo lo que estamos viviendo estes pasando momentos en los que mil preocupaciones se agolpan en tu cabeza, que se te ocurran mil cosas pero dudes cual elegir y cuales no, o que te sientas bloqueado y paralizado sin saber que hacer. No es época para complicarnos más la existencia, tenemos que simplificar y reservar energías porque todavía nos queda muchos retos a los que enfrentarnos.

Pensando en todo ello me viene a la mente un esquema muy sencillo que desde siempre ha guiado mi vida, especialmente, en momentos complicados o más caóticos. Porque es en los que suelo parar y estar especialmente atenta a las 5 preguntas básicas:

1.- ¿Qué necesito en este momento? Adquiere consciencia de ello a través de lo que te dicen tu cuerpo y tus emociones, son los dos grades emisarios de necesidades. Aquí procura distinguir si son necesidades de placer (más puntuales, perentorias y sin proyección a futuro) o de propósito (más profundas, permanentes y con proyección a futuro).

2.-¿Que se y podría hacer? Trabaja tu autoconocimiento para recordar o descubrir capacidades, fortalezas, habilidades. Si estas oxidado te invito a utilizar la herramienta de la entrevista apreciativa a través de una experiencia cumbre.

3.-¿Qué me permiten hacer las circunstancias? Dirige tu mirada al entorno, observa, pregunta, escucha, agudiza tu capacidad perceptiva, profundiza en la interpretación de todas las señales, estímulos, información, indicadores que se están moviendo a tu alrededor,  analiza, reflexiona. Estamos ante un cambio de circunstancias sin parangón en la historia, las nuevas circunstancias nos limitan posibilidades pero también nos aportan otras muchas, ten en cuenta ambas perspectivas.

4.-¿Que es lo mejor que, en base a todo ello, puedo hacer en este momento? Usa toda la información extraída de las respuestas anteriores para hacer el mejor matching posible entre necesidades, capacidades y posibilidades.

5.-¿Qué voy a hacer, cuando y que espero lograr? Decide y actúa porque sino tus necesidades quedarán insatisfechas, y eso genera malestar emocional, tus capacidades se oxidarán, perderás oportunidades y todo ello estará frustrando tus metas y tu futuro. Un paso, una acción, la primera, la necesaria para poner en marcha la maquinaria, no te compliques, no quieras abarcar mucho, ni pensar en plazos alejados.

Esto es lo que yo llamo Inteligencia de Guerrilla, actuaciones simples para resultados inmediatos y tangibles, sin complicaciones, sin grandes hazañas. Realmente es un esquema de pensamiento básico que debería de regir nuestra vida y cada toma de decisiones, lo que ocurre es que resulta difícil parar y sentir que es lo que realmente necesito en estos momentos y, más aún, elegir entre todas las necesidades pues suelen ser varias e incompatibles: ¿cual es la más importante ahora?  ¿cual es prioritaria?. Responder a estas preguntas requieres consciencia y decisión, porque habrá que elegir por satisfacer una necesidad en detrimento de otras. Creo que este paro obligatorio en la cotidianidad de nuestras vidas puede ser una buena ocasión para comenzar a practicar este esquema. Puedes plantearte hacerlo todos los días e incluso un par de veces al día, y si lo haces por escrito ejercitarás aún más la consciencia, la claridad mental, la focalización y concentración, y con todo ello pondrás a tu inconsciente a trabajar a tu favor y reforzaras tu voluntad y compromiso.

Otras veces el problema puede venir de no ver opciones, de no ver qué posibilidades tengo en el entorno para satisfacer mis necesidades. Aquí la clave es ampliar la mirada, la perspectiva, estimular la imaginación y la creatividad para ampliar las opciones.

Como dice Guy Claxton, en su libro Inteligencia Corporal, todas las personas son a cada instante un hervidero de necesidades, percepciones y posibilidades, la tarea de la inteligencia consiste en convertir ese totum revolutum en una respuesta adecuada a la pregunta ¿que es lo mejor que puedo hacer ahora? El futuro se construye en el presente. 

Como consecuencia de la respuesta a la pregunta 5 es posible que te halles inmerso en el curso de acción elegido para satisfacer la necesidad identificada como prioritaria en este momento. Pero todos sabemos que la vida es un continuo fluir, un río de incesantes estímulos que despiertan nuevas necesidades y vuelta a empezar con la rueda de preguntas. Por muy firme y clara que haya sido tu decisión aparecerán nuevas oportunidades, nuevas necesidades que te pueden alejar de ella.  Guy Claxton nos recuerda que todo el sistema de decisiones de una persona se reduce a un instante en el que se opta por mantener las prioridades establecidas o explorar nuevas oportunidades que acaban de surgir. La clave está en volver a conectar con nuestras necesidades, que no impulsos, para saber si lo más conveniente a ellas es mantener el curso de acción previamente elegido o abandonarlo para explorar otro mejor. Esto es más relevante aún cuando las necesidades que están satisfaciendo de forma continua son de placer en detrimento de las de propósito. El adecuado equilibro entre unas y otras es fundamental.

Si analizas tu vida desde esta perspectiva verás fácilmente si las elecciones han sido las adecuadas:

-¿inicias e inicias y reinicias, y retomas, y vuelves a iniciar actividades, proyectos, metas y no acabas ninguna? Quizás te has convertido sin saberlo en un cazador compulsivo/a de nuevas oportunidades o un eterno Indiana Jones del placer.

-¿sigues una y otra vez haciendo lo mismo, repitiendo las mismas situaciones, los mismos resultados y no te sientes satisfecho? Quizás estes atrapado en la piel de una avestruz incapaz de sacar la cabeza del agujero.

Para balancear en cada momento hacia el lado adecuado, mantener la prioridad y desechar nuevas oportunidades o bien abandonar la prioridad por nuevas oportunidades, tienes que estar muy conectado a tu propósito vitaltus valores y la necesidad de desarrollar tu potencial. También será importante saber darte los momentos de placer necesarios pero sin que lastren de forma continua los de propósito, salvo que tengas la suerte o habilidad de hacer coincidir propósito y placer, como por ejemplo me ocurre a mí cuando escribo artículos o libros.

Ya lo dijo Maslow la clave de la felicidad y la realización es integrar lo que se es, lo que se quiere ser y lo que se puede ser.  Me encantaría contar con tus experiencias y aportaciones sobre ello, puedes dejarme tus comentarios.

 

Autora: Mª Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva de la Escuela de Mentoring

Autora del libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”. Ediciones Pirámide. 2019

Llevo dedicándome al mentoring desde el año 2002 y una de las ideas preconcebidas con la que más he tenido que luchar es «el mentoring es aconsejar». Si nos remitimos al origen del término en la figura de Mentor, en la Odisea de Homero, y leemos los diálogos entre Mentor y Telémaco descubriremos que estaban basados más en las preguntas y reflexiones que en los consejos.  Asimismo, el origen etimológico de la palabra mentor nos remite a un facilitador del pensamiento, mentor es el agente que favorece el pensamiento, el uso de la mente, yesto tiene mucho más que ver con preguntar que con aconsejar.

Sin embargo, las personas tenemos una tendencia, casi diría necesidad, de opinar aconsejar, resolver que está muy asociada a nuestro ego, a la falsa idea de tener razón, de saber el camino adecuado o correcto, o arrogarnos en salvadores el mundo. Además, existe una creencia equivocada y limitante que asocia experiencia con consejo, como si la experiencia solo sirviera para aconsejar y no para hacer preguntas mucho más agudas, clarificadoras, provocadoras y estimulantes. O también creer que la sabiduría adopta la forma de respuesta, cuando en realidad se viste de pregunta.

La tendencia a repartir consejos anula las posibilidades de aprender, crecer, superarse y empoderarse de las personas. Y lo peor es que muchas veces el ansia por aportar el consejo nos hace intervenir en el problema equivocado y aportar una sugerencia demasiado standar, obvia y poco aguda. En cuanto alguien nos comparte un problema, una situación nos apresuramos a decirle lo que opinamos, lo que tendría que hacer, etc., en base la mayor parte de las veces a conjeturas apresuradas, juicios que queremos hacer pasar por intuiciones y un mar de suposiciones e interpretaciones totalmente sesgadas por nuestro ego, sin indagar más, sin escuchar con más profundidad y realizando preguntas que ayuden al otro obtener mayor claridad y sus propias respuestas.

Suelo plantearles a las personas que se forman como mentores y mentoras conmigo que reflexionen acerca del mensaje que recibe una persona cuando nos plantea una situación que quiere resolver, afrontar y le decimos como tiene que hacerlo. ¿Qué dice este comportamiento de nuestra confianza en su capacidad para resolverlo ella sola? ¿Cómo contribuye nuestra vis aconsejadora a desarrollar su autonomía, su confianza y seguridad en ella misma? ¿Qué tipo de relación estamos creando con las personas a las que les damos la respuesta a sus decisiones, les solucionamos sus problemas, les decimos qué hacer? ¿Cómo de motivada estará esa persona para tomar decisiones, para ser ella misma, para tomar la iniciativa, para ser responsable de su vida?

También les planteo que lo miren desde un punto de vista egoísta. Si se convierten en aconsejadores y solucionadores de otros, ¿Hasta donde va a llegar su cohorte de dependientes? ¿Cuánto tiempo les resta de dedicarse a sus propios asuntos y objetivos el ocuparse de resolver los de los demás? ¿Cómo se va regenerar y actualizar su conocimiento, sus ideas, su perspectiva, en definitiva, su talento si se encierran en lo que ya saben y llevan haciendo toda la vida y no se abren a conocer lo que saben o las formas de hacer de otros? ¿Cómo de preparados estarán para el cambio con un saber anquilosado? Si por el contrario dejan de aconsejar desarrollaran habilidades como la paciencia, la atención, la escucha, la empatía, la apertura mental y la ampliación de perspectivas.

Si eres de los adictos al consejo te invitaría a reflexionar que te hace apegarte a él. Suelen ser creencias del tipo “Yo sé lo que es mejor” asociadas a creer que estamos en posesión de la verdad o la razón; “Tengo que intervenir yo para solucionarlo porque nadie lo ve, nadie sabe, me necesitan, asociada a una necesidad de ser salvador del mundo; y “si yo no estoy encima de todo se producirán errores o problemas» vinculada a una necesidad de control, de ser todopoderoso,  falta de confianza en otros y cierta querencia a la perfección. Se lo difícil que es desapegarse del rol consejero, yo misma he recorrido ese camino y, por ello, también se lo liberador y gratificante que es para uno mismo y para las personas que se sientan frente a ti. Mis dos grandes aliados en este camino han sido la paciencia (a la que tengo que llamar cada día pues no está entre mis virtudes) y la empatía (que a veces se ve comprometida por la falta de paciencia), aderezadas de unas buenas dosis de humor irónico sobre mí misma (no eres tan lista, no eres tan importante, no eres tan infalible y no pasa nada, el mundo puede vivir sin ello y tú también).

Cuando prácticas la paciencia, la empatía, la escucha reflexiva y las preguntas de calidad descubres el poder transformador de la escucha reflexiva y las preguntas generativas:

-Las personas inicialmente se expresan como pueden y saben, no es que no sepan lo que quieren o lo que les pasa, es que les cuesta ponerle nombre y concretarlo y eso dificulta encontrar la solución. Lo que no se nombra no existe y no se puede intervenir sobre ello y se acaba interviniendo sobre otra cosa. Muchas veces lo que verbalizan inicialmente como problema o como objetivo, no es el verdadero desafío que quieren abordar. Las preguntas lo revelan, los consejos lo tapan y lo dejan sin resolver.

-Las personas suelen poner el foco fuera de ellas y centran sus esfuerzos y energías en cambiar a otros, cambiar situaciones y se encierran en un círculo vicioso que solo se rompe con una buena pregunta como ¿Qué puedes hacer tu para cambiar la situación? Sin embargo, muchas veces intentamos convencerlos, racionalizar con ellos, explicar y todo ello no sirve para romper ese bucle que los mantienen fuera de ellos, sin tomar las riendas y el control sobre el cambio.

-Tendemos a creer que las personas no saben, no se aclaran, no deciden, son tímidas, cerradas, etc., cuando en realidad lo único que necesitan es más espacio para pensar y expresarse y, eso, lo facilitan las preguntas y la escucha, no una abrumadora cadena de instrucciones, directrices, opiniones, consejos, etc.

-La mejor ayuda que podemos prestar a otro a través de una conversación es la de aclararse, ordenar sus ideas, ampliar su visión para poder decidir con mayor seguridad, convicción y claridad. Para ello es necesario escuchar todo el torrente desbocado y, en algunos casos, inconexo de ideas, deseos, preocupaciones, problemas, necesidades, etc. que el otro necesita dar a luz, liberar, y ayudarle a canalizarlo y hacer emerger de él el verdadero dilema a resolver.

– Hablar desde lo general nos protege, no nos compromete, nos evita responsabilizarnos de las situaciones que vivimos, de lo que nos pasa, por eso las personas no solemos concretar, especificar, personalizar cuando compartimos nuestras experiencias, dudas y problemas, y tendemos a sesgar, omitir, distorsionar. Preguntando abrimos la posibilidad de enriquecer la compresión de lo que nos pasa, de ampliar la mirada, de identificar detalles que abren nuevas posibilidades.

Si no te he convencido aún de que incorpores las preguntas a tus conversaciones y evites los consejos, al menos cuando lo hagas ten en cuenta estas estrategias que aportan neutralidad a los consejos:

1.- Empatía: ten en cuenta quien es la otra persona, cómo es, qué te está contando para adaptar tu consejo a ella y sobre todo asegúrate de que está lista para escucharlo, comprenderlo y utilizarlo como aprendizaje.

2.-Cercanía:  No des un consejo o compartas una opinión desde el pedestal de la autoridad, la sabiduría, la grandilocuencia o la superioridad. Ponte al nivel de la otra persona, se respetuoso y cálido, habla desde el yo pero incluyendo al tu. «Si me permites me gustaría compartirte mi punto de vista….. «, «Quizás pudiera contemplarse también de esta forma….» ; «A lo mejore estoy equivocado pero es posible que lo que ha ocurrido se deba a ……» Esta forma de expresarse revela humildad, coloca a las dos partes en igual posición, y no lanza mensajes categóricos o dogmáticos.

3.-Respeto: Después de sugerir una idea, dar una opinión, expresar un punto de vista, dar una recomendación o consejo pregunta a la otra parte  ¿cómo lo ve? ¿qué piensa al respecto? ¿si le ha servido? No debemos olvidar que al opinar o aconsejar estamos interviniendo en su vida y solo el es quien debe decidir si lo acepta o no, si lo integra o no en ella.

En la metodología Integral Generative Mentoring utilizamos la técnica P.I.P.: preguntar antes de intervenir, intervenir y preguntar después de intervenir. 

PREGUNTAR antes de intervenir para conocer exactamente lo que necesita el otro, para pedir permiso.
INTERVENIR compartiendo una intuición, reflejando el mensaje del interlocutor, reformulando sus palabras, aportando una idea, una opinión o un consejo, realizando una demostración, explicando o enseñando algo, realizando feedback,  contando una historia, informando….
PREGUNTAR para validar la comprensión, la utilidad, el aprendizaje, el punto de vista, la replicabilidad para nuestro interlocutor.
El propósito de un buen mentor no es ser el oráculo de la sabiduría de su cliente, sino que esté aprenda a ser su propio oráculo. La mejor aportación de un mentor no son los consejos que da sino las preguntas que formula porque se instalarán en la mente de su cliente y resonaran en el tiempo, ayudándolo a guiar su propio aprendizaje y ser su propio mentor.
Autora: Mª Luisa de Miguel
               Directora Ejecutiva Escuela de Mentoring

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El 20 de Abril, David Tomas y Edu Pascual, conductores del programa de radio “Lunes Inspiradores” entrevistaron a nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, para hablar sobre su nuevo libro “Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional” Ediciones Pirámide 2019.

 

 

 

Durante un espacio de media hora, conversaron sobre la historia que hay detrás de la Escuela de Mentoring, cuando y cómo surgió, cómo están relacionadas la historia personal de Mª Luisa de Miguel y el mentoring y cuales fueron los pasos que siguió hasta llegar a dedicarse por entero a desarrollar una metodología propia, Integral Generative Mentoring, que describe en el libro y que es el elemento diferenciador de la Escuela de Mentoring.

La entrevista también abordó otros aspectos como los beneficios que tiene ayudar a otros el logro de sus metas, cuales son las diferencias entre el rol de mentor y el de coach, cuál ha sido la evolución del mentoring en los últimos años.

Se ahondo también sobre el papel del mentoring en el momento actual que estamos viviendo con la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia del COVID-19. Como el aprendizaje de la sabiduría que promueve el mentoring resulta clave en la era de la complejidad y, más aún, ahora con todo lo que estamos viviendo.

Si quieres escuchar la entrevista completa puedes hacerlo en este enlace.

Siguiendo el enfoque de las ideas que nuestra Directora Ejecutiva transmite en la entrevista,  la Escuela de Mentoring ha puesto en marcha una iniciativa de encuentros virtuales de mentoring grupal bajo el nombre de “Conversaciones con propósito”, cuyo objetivo es desarrollar la sabiduría individual y colectiva para impulsar cambios en nuestros entornos inmediatos, que no solo nos hagan pasar esta crisis de forma más óptima, sino construir un futuro esperanzador e inspirador. Hasta la fecha ya hemos organizado 4 encuentros y en Mayo realizaremos el 5º encuentro. Te invitamos a conocer esta iniciativa.

Hace unos días ha salido publicada en el Revista Mujer Emprendedora la entrevista que la periodista Ana Conte realizó a nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, en relación a la publicación de su último libro “Mentoring un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional”.

Algunos de los temas abordados fueron el concepto de mentoring, la función del mentoring al ámbito educativo, la figura del mentor como nuevo agente educativo, transformación humanística, del aprendizaje a través del diálogo, ser humano más allá del masculino y femenino, y de sabiduría.

Se ahondo también sobre el papel del mentoring en el momento actual que estamos viviendo con la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia del COVID-19.

Os compartimos algunas de las frases más destacadas de la entrevista.

“La importancia del mentoring radica en que la supervivencia del ser humano a nivel físico, mental, emocional, existencial depende de su capacidad de aprendizaje, cuanto mejor sea más preparado estará para lidiar con las demandas del entorno, que cada vez son más, más complejas, más inciertas, y se suceden de forma más rápida y cambiante.”

“Las personas hemos claudicado nuestra responsabilidad de liderar nuestras vidas, de ser agentes de cambio en el entorno, dejándolo en manos de instituciones, mercado, influencers, redes sociales y otras herramientas o sistemas.

“Estamos dejando de utilizar nuestras capacidades más humanas, creatividad, comunicación, reflexión, intuición, consciencia, atención, poder de decisión, capacidad relacional y empatía, y si no se usan se atrofian y acabaremos convirtiéndonos en animales o máquinas.”

Si quieres leer la entrevista completa puedes hacerlo en este enlace.

Siguiendo el enfoque de las ideas que nuestra Directora Ejecutiva transmite en la entrevista,  la Escuela de Mentoring ha puesto en marcha una iniciativa de encuentros virtuales de mentoring grupal bajo el nombre de “Conversaciones con propósito”, cuyo objetivo es desarrollar la sabiduría individual y colectiva para impulsar cambios en nuestros entornos inmediatos, que no solo nos hagan pasar esta crisis de forma más óptima, sino construir un futuro esperanzador e inspirador. Te invitamos a conocerla.