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El 17 de junio, impartí el Taller “Mentoras con mirada de género” para Barcelona Activa dentro de su programa W𝗼𝗺𝗮𝗻 𝗠𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗣𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗺𝗲 y trabajé con las 30 mentoras participantes, así com parte del equipo del programa la aplicación de la perspectiva de género a sus procesos de mentoring con emprendedoras.

Hoy quiero compartir las principales claves que les transmití durante el taller para llevar a cabo un mentoring con perspectiva de género en el emprendimiento:

  1. Escuchar y comprender el contexto de la emprendedora:

La mentora debe explorar aspectos que pueden afectar al desarrollo del negocio, como:

– Responsabilidades de cuidados y conciliación. 

– Acceso a redes profesionales y contactos. 

– Experiencias de discriminación o sesgos. 

– Nivel de confianza y percepción de su liderazgo. Autoestima y autoridad profesional. 

– Disponibilidad de tiempo y recursos. 

La clave es entender a la persona en su contexto, no asumir que todas las mujeres enfrentan las mismas situaciones.

  1. Identificar barreras estructurales para ayudar a la emprendedora a distinguir entre

problemas propios del negocio y obstáculos derivados de desigualdades sociales o culturales, com por ejemplo: 

– Mayor dificultad para acceder a financiación. 

– Menor presencia en determinados sectores o espacios de decisión. 

– Estereotipos sobre liderazgo de las muejres

– Falta de referentes. 

Reconocer estas barreras permite diseñar estrategias más realistas y eficaces.

  1. Fortalecer el poderazgo de la emprendedora

Muchas emprendedoras han recibido mensajes sociales que pueden influir en la valoración de sus capacidades, la negociación de precios o salarios, la visibilidad de sus logros. la asunción de riesgos. 

Una mentora debe trabajar en fortalecer su empoderamiento (identificar fortalezas, reconocer logros, desarrollar habilidades de negociación, potenciar la presencia y el liderazgo) a la vez que en desarrollar su emancipación (cuestionar las desigualdades, hacerlas visibles y presentes, identificar y verbalizar las diferencias de trato, desarrollar acciones para transformar el sistema, ayudarle a afrontar situaciones discriminatorias y a manejar las dinámicas de poder).

Para trabajar la mejora de la autoestima profesional se pueden realizar entrevistas de indagación apreciativa para activar el núcleo positivo, reforzar la autoeficacia a través de experiencias de éxito, ayudarles a hacer traslación de habilidades cotidianas al emprendimiento (ejemplo, la gestión económica del hogar o las finanzas de la familia). identificación de potencialidades en su «currículo oculto» (trabajos no remunerados, altruistas, comunitarios).

Si se realiza un análisis DAFO es importante identificar qué aspectos son derivados o consecuencias de brechas de género y cuáles no para que no parezcan neutrales y la emprendedora sienta que es un defecto personal y no del sistema. Por ejemplo en los aspectos externos oportunidades y amenazas- del entorno e internos -debilidades y fortalezas-, asociados a la empresa, podría valorarse la inclusión en estos últimos de comentarios sobre obstáculos identificados: dificultades para la conciliación, problemas para la disponibilidad de tiempo,  falta de recursos concretos…; En el análisis de fortalezas hacerla consciente de cuáles de las que identifica pueden estar estereotipadas y cuáles pueden faltar precisamente por la presencia de estereotipos. 

Trabajar sobre la imagen que proyecta como emprendedora: Como se presenta como emprendedora y su negocio, destacar puntos débiles pero también puntos fuertes, capacidades relacionadas con la gestión. conocimientos técnicos, experiencia en términos de trabajos desarrollados y competencias demostradas. 

Cuidar no caer en resaltar características estereotipadas, es decir, destacar características asignadas a priori a hombres y a mujeres y que responden a prejuicios sociales. Por ejemplo, que los hombres son más ejecutivos a la hora de tomar decisiones y persiguen el cumplimiento de objetivos por encima de todo, y que las mujeres se desenvuelven bien en el terreno de las relaciones personales y son muy proclives a cooperar. 

  1. Evitar sesgos en el acompañamiento

La mentora debe revisar sus propias creencias para no reproducir estereotipos como:

– Asociar liderazgo con comportamientos tradicionalmente masculinos. 

– Suponer que la emprendedora priorizará siempre la familia sobre el negocio. 

– Considerar determinados sectores como «más apropiados» para mujeres. 

  1. Impulsar redes y alianzas

Las redes profesionales son fundamentales para el crecimiento empresarial. La mentoría puede facilitar:

– Contactos estratégicos. 

– Participación en eventos y asociaciones. 

– Vinculación con otras emprendedoras. 

– Acceso a referentes y modelos de éxito. 

  1. Promover la autonomía en la toma de decisiones

La función de la mentora no es decidir por la emprendedora, sino:

– Facilitar la reflexión crítica. 

– Ofrecer herramientas. 

– Ayudar a evaluar opciones. 

– Fortalecer su capacidad de decisión. 

La perspectiva de género busca empoderar y emancipar, no sustituir la capacidad de liderazgo de la emprendedora.

  1. Incorporar la interseccionalidad

No todas las mujeres viven las mismas realidades. La mentoría debe considerar otros factores que pueden influir en el emprendimiento: edad, origen cultural, orientación sexual, situación económica, discapacidad, entorno rural o urbano, nivel educativo. 

La combinación de estos factores puede generar desafíos específicos.

  1. Medir el éxito de forma amplia

Además de indicadores económicos, una mentoría con perspectiva de género puede valorar:

– Desarrollo de competencias. 

– Equilibrio entre vida personal y profesional. 

– Acceso a oportunidades. 

– Crecimiento de la red profesional. 

– Bienestar y sostenibilidad del proyecto.

  1. Antes de intervenir explorar y validar

Validar antes de intervenir: ni todo es neutro, ni todas las explicaciones tienen perspectiva de género.

Una situación o problema tiene una o varias causas, por lo tanto hay que explorarlas todas, porque puede que no sea un tema de diferencias de género, sino otras explicaciones, pero siempre hay que tenerlo presente y explorar como causa, para descartar la influencia del género en la situación.  

Por ejemplo una mujer con alta capacidad para las matemáticas y la tecnología, con formación en la materia, que quiere emprender un negocio de terapias naturales y la intentamos convencer y empoderar para lo contrario porque consideramos que está desperdiciando su talento y que probablemente lo haga por la falta de referentes e incentivación de las mujeres en las carreras y sector STEAM 

No siempre todo es explicable desde la perspectiva de género, pero siempre hay que tenerla presente y descartarla. 

  1.  Hacer consciente a la emprendedora si el sector en el que está su negocio está masculinizado o feminizado porque esto condiciona su desarrollo:  

Si la actividad se ubica en un sector masculinizado, deben trabajarse y reforzarse  aquellos aspectos que se puedan ver más afectados por partir de una situación desventajosa en términos comparativos (menor número de referentes, mayor probabilidad de estereotipos y sesgos, mayores dificultades de conciliación, acceso a financiación)

La masculinización o feminización va a influir en la negociación con clientes, proveedores, a la hora de establecer alianzas, hacer networking; Es importante anticiparse a posibles obstáculos a los que deberá enfrentarse la/s emprendedora/s, por ejemplo, que clientela y proveedores/as perciban una menor credibilidad o solvencia del proyecto, fruto de prejuicios sexistas.  

  1.  Abordar el impacto de la doble jornada en la gestión del tiempo 

Ayudar a la emprendedora/s a realizar un análisis realista de su tiempo, de la disponibilidad del mismo tanto para el desarrollo y puesta en marcha del proyecto empresarial como de dedicación una vez constituida la empresa. 

No trabajar solo sobre la gestión del tiempo dedicado a la empresa, sino la gestión del tiempo en general incluyendo su vida personal. Abordar la necesidad de corresponsabilidad y no centrarse únicamente en temas de conciliación.

Entender que en muchas decisiones (fijar horarios de prestación de servicios, elegir la ubicación del negocio, elegir hacerlo sola o en sociedad) un factor clave para las emprendedoras va a ser la conciliación de la vida familiar y laboral, por lo que será un criterio a tener en cuenta al igual que el de la rentabilidad u otros.

  1. Prepararla para abordar situaciones complejas

Trabajar rol playings y experiencias de dominio con la emprendedora para enfrentar situaciones complejas: negociación de las condiciones de un contrato,  solicitud de créditos bancarios o en la contratación o adquisición de locales, anticipar, posibles escenarios discriminatorios que podrían pasar inadvertidos para la/s usuaria/s, pero para los cuales debe/n estar preparada/s. Piénsese, por ejemplo, en la negociación de un crédito bancario durante la cual la persona representante de la entidad bancaria analiza la disponibilidad de patrimonio personal desde una posición paternalista, o incluso de desconfianza, en torno a la posesión de avales personales o a la capacidad para disponer de aquel por parte de la emprendedora, análisis que se haría en distintos términos si la negociación fuese con un emprendedor.

Trabajar la situación temida o la persona temida

Que pasaría si…

  1. Huir de la diferenciación u oposición entre lo masculino y lo femenino 

Esta distinción, aunque se haga en favor de las mujeres y lo femenino siempre implica un sesgo de género. No existe un Liderazgo Femenino y otro Masculino, el liderazgo es  neutro. 

  1. La cercanía y empatía no puede confundirse con una actitud paternalista/maternalista o directiva del proceso emprendedor.

La responsabilidad del proyecto y su ejecución recae en la/s mujer/es promotora/s, algo que la persona que realiza el acompañamiento debe tener presente en todo momento. Esto implica también no caer en una actitud “maternalista”, excesivamente protectora. Es necesario que la mentora adopte una posición neutra en torno al proyecto empresarial, desde una visión realista, que contribuya a visibilizar ya desde este momento sus ventajas e inconvenientes, obstáculos y oportunidades. 

La relación de mentoring debe ser adulto-adulto.  

  1. Ser conscientes de los privilegios

Sensibilidad a la hora de contar nuestra experiencia, trayectoria, logros, o como hemos logrado las cosas siendo conscientes de las diferencias con la emprendedora y de nuestra situación de privilegio. 

Cada conversación de mentoring es una oportunidad para cuestionar sesgos, derribar barreras y generar nuevas posibilidades. Como mentores debemos preguntarnos si: ¿estamos acompañando a las emprendedoras para adaptarse al sistema o para liderar su transformación?

No debemos olvidar que cuando una mujer emprendedora avanza, no solo crece un proyecto empresarial: se amplían referentes, se rompen estereotipos y se abren caminos para otras mujeres.

El propósito del mentoring con perspectiva de género no es adaptar a las mujeres a las desigualdades existentes, sino contribuir a que puedan desarrollar todo su potencial mientras transformamos las condiciones que las generan.

«Me sentía cómoda como freelance autónoma, mi negocio creció y pasé a ser una sociedad limitada con un equipo de 5 personas. Muchas personas se referían a mí como la dueña de la agencia, pero a mi me parecía que hablaban de otra.” 

“Hasta ese momento de cambio todo iba bien, mis clientes estaban satisfechos, reconocían mi trabajo y tanto los encargos como los clientes aumentaban. Pero comenzaron a surgir las dudas: me preguntaba continuamente si estaba preparada para liderar personas, cobrar tarifas más altas o posicionarse como experta en branding. Buscaba continuamente la validación externa para tomar decisiones.”

“A pesar de mi experiencia y el crecimiento de mi empresa, me resistía a participar como experta en ciertos círculos y eventos porque siempre sentía que me faltaba algo más para ser considerada como tal, para hablar a otros de mi experiencia, trasladarles mis conocimientos en branding”. 

          «Era más fácil decir que era freelance que decir que dirigía una agencia.»

       Testimonio de Marta dueña de una agencia de marketing digital en Barcelona

¿Te suena esta historia? Es la de muchas mujeres profesionales que sienten que no son suficientes, que necesitan formarse más, ganar experiencia, prepararse mejor, demostrar más, tener más consolidada la empresa, creyendo que con más formación, más experiencia, más preparación, más solidez empresarial se sentirían más preparadas y dejarán de experimentar esa sensación de “no ser suficiente”, de inseguridad y duda permanente. Sin embargo, ese día parece que no llegará nunca. 

Son uno de los muchos ejemplos de lo que se conoce como el “síndrome de la impostora”, siendo habitual que desde el mentoring se trabaje a través de estrategias de empoderamiento como:

-Hacerlas conscientes de sus logros y motivarlas para hablar de ellos

-Trabajar sus fortalezas y recursos internos para incrementar su nivel de confianza

-Reescribir la narrativa de sus éxitos para no centrarse en la suerte, la casualidad o las circunstancias externas. 

-Normalizar el miedo que experimenta cuando sus negocios crecen 

-Exposición progresiva a la visibilidad

A mi me gusta ser más retadora y plantear, a las mujeres profesionales a las que acompaño como mentora o a las mentoras que formo en perspectiva de género, la siguiente pregunta: ¿Y si el impostor fuera el sistema? porque está diseñado desde el punto de vista de los hombres y, por tanto, les favorece a ellos, mientras que las mujeres tienen que adaptarse y jugar con sus reglas, unas reglas que nos perjudican y que nos hacen sentir “impostoras” porque nos hacen dudar de nuestra valía, nuestra competencia, nos hacen adoptar comportamientos para sobrevivir en él que nos resultan ajenos, nos impiden desplegar otros con los que nos sentimos más cómodas,  y nos requieren un esfuerzo mayor y la continua necesidad de estar demostrando que podemos, que valemos y que nos lo merecemos.

Un sistema en el que se ha demostrado que las mujeres soportan una brecha de autoridad y  una brecha de brillantez y en el que prolifera también el “síndrome de la amapola alta”, que afectan con especial crudeza a las mujeres. 

El Gap de Autoridad es el fenómeno cultural y económico, descrito por Mary Ann Sieghart, en su libro “The Authority Gap: Why Women Are Still Taken Less Seriously Than Men, and What We Can Do About It”, que provoca que las mujeres sean tomadas menos en serio que los hombres, lo que se traduce en que son más interrumpidas en las reuniones y conversaciones, que sus aportaciones e ideas son más subestimadas, que se las ignora o prescinde de ellas como expertas o como personas con capacidad de aportar ideas y visión sobre un tema, que suelen ser más confundidas con personal subalterno aunque tengan un alto cargo y, todo ello, a pesar de demostrar igual o mayor competencia que los hombres. El gap de autoridad impacta de forma negativa en su liderazgo, que es más cuestionado, o menos valorado, y en sus oportunidades de promoción, así como en la brecha salarial. 

Se asume (creencia inconsciente) que un hombre es competente hasta que se demuestre lo contrario, mientras que con las mujeres sucede al revés, tienen que demostrarlo para que se las considere competentes, lo cual genera un esfuerzo mayor. La consecuencia es que las mujeres reciben mejores valoraciones de desempeño (se basa en resultados demostrados), pero peores valoraciones de «potencial» (se basa en intuiciones, estimaciones), que los hombres. Teniendo en cuenta que en las promociones a determinados puestos se valora más el potencial que el desempeño, es fácil explicar la brecha de promoción.

Este “gap de autoridad” implica que las mujeres deben trabajar el doble para alcanzar la misma credibilidad que sus colegas hombres. Sus opiniones se cuestionan más, sus decisiones se validan menos, y su liderazgo se acepta sólo cuando ha sido exhaustivamente demostrado. Si a este sesgo le añadimos la menor presencia de las mujeres en medios de comunicación, paneles de expertos y otros lugares donde se visibiliza la autoridad, no es de extrañar que la autoridad de ellos esté sobrerrepresentada y la nuestra subrepresentada.

En 2020, diversos investigadores de las universidades de Denver, Harvard y Nueva York publicaron en la revista Journal of Experimental Social Psychology un estudio bajo el título «𝘈𝘥𝘶𝘭𝘵𝘴 𝘢𝘯𝘥 𝘤𝘩𝘪𝘭𝘥𝘳𝘦𝘯 𝘪𝘮𝑝𝘭𝘪𝘤𝘪𝘵𝘭𝘺 𝘢𝘴𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘵𝘦 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘪𝘢𝘯𝘤𝘦 𝘸𝘪𝘵𝘩 𝘮𝘦𝘯 𝘮𝘰𝘳𝘦 𝘵𝘩𝘢𝘯 𝘸𝘰𝘮𝘦𝘯», que aportaba evidencias sobre el hecho de que 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗻 𝗶𝗺𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀. Es lo que se conoce como “gap o sesgo de brillantez”: l𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗴𝗼𝘇𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 hasta que se demuestre lo contrario, l𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀, 𝘀𝗶𝗻 𝗲𝗺𝗯𝗮𝗿𝗴𝗼, 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗻 𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝘆 𝗼𝘁𝗿𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 para que se les reconozca y se las trate como tales.

En el citado estudio sus autores señalan que se trata de un sesgo implícito, lo que todavía lo hace más peligroso porque lo aplicamos de manera inconsciente, sin darnos cuenta. Y entre otras cosas alimenta el “sesgo de autoridad”: c𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮𝘀𝘂𝗺𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮ñ𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗼𝗽𝗶𝗻𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗮𝘀 𝗴𝗼𝗰𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 y que las de las mujeres sean tomadas menos en serio, además de subestimarse e ignorarse. 

Adicionalmente, influye en que cuando se 𝗲𝘃𝗮𝗹𝘂𝗮 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗺𝗽𝗲ñ𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 se 𝗮𝘁𝗿𝗶𝗯𝘂𝘆a (de forma inconsciente) 𝗹𝗼𝘀 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗮 𝗯𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲𝘇 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗮𝗹 𝗲𝘀𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀. El error en los hombres brillantes es un desliz de la genialidad, mientras que en las mujeres es una prueba de la falta de ella. 

Si a ello añadimos que l𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗻 𝗺𝗮́𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗼𝗻, 𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻 𝗮 𝗲𝘃𝗮𝗹𝘂𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘅𝗮𝗰𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱, según diversas investigaciones citadas por Caroline Criado Perez en su 📗 «𝘓𝘢 𝘮𝘶𝘫𝘦𝘳 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦», no puede extrañarnos que se cree un imaginario colectivo sobre la mayor brillantez de los hombres y la no brillantez de las mujeres. El mérito se asume en los hombres y a las mujeres se les pide que lo demuestren. Eso no es competir en igualdad de condiciones.

No tenemos 𝗲𝗹 𝘀í𝗻𝗱𝗿𝗼𝗺𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗼𝘀𝘁𝗼𝗿𝗮, 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 tenemos 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 nuestra 𝘃𝗮𝗹í𝗮 y la creencia aprendida de que nuestros éxitos no se deben a nuestra brillantez sino al esfuerzo o la suerte. Lo que deberíamos plantearnos es si la impostura está en otro sitio, si se está asumiendo una brillantez en los hombres que no se corresponde con la realidad, ni con hechos objetivos. 

Caroline Criado Perez cita de nuevo en su libro como en Google se detectó que las mujeres no se proponían a sí mismas para un ascenso en la misma proporción que los hombres y se adoptaron medidas para cambiar esta situación. Lo que hicieron fue realizar talleres para alentar a las mujeres a que presentaran autocandidaturas para promociones con el objetivo de lograr que estas fueran de igual proporción a las de los hombres. Lo que la autora se cuestiona es que esta medida asume que el problema lo tienen las mujeres cuando quizás, si tenemos en cuenta el sesgo de brillantez, lo tienen los hombres. 

Quizás el problema no está en que las mujeres presentan menos autocandidaturas de promoción que los hombres, sino en que los hombres presentan demasiadas debido a que sobrevaloran su brillantez. «El porcentaje de mujeres que se proponían a sí mismas para un ascenso tal vez no era demasiado bajo, sino que quizás el de los hombres era demasiado alto». Caroline Criado Perez.

En un campo de amapolas, las flores que crecen más altas son cortadas para que todas queden al mismo nivel. ¿Cuántas mujeres hemos crecido con ese miedo a sobresalir por temor a las consecuencias de ello? El síndrome de la “amapola alta” (el miedo a las consecuencias de sobresalir por el coste que puede tener hacerse visible) es especialmente subyugante en las mujeres: mayor escrutinio de sus errores, menor reconocimiento de sus contribuciones, comentarios sobre su personalidad o su físico en lugar de sobre su trabajo, resistencia a su autoridad cuando ocupan puestos de liderazgo.

Ese miedo se acaba convirtiéndo en una presión constante para no destacar, no sobresalir, que se interioriza de forma inconsciente y se traduce en restar importancia a sus logros, evitar competir por promociones o reconocimientos, no expresar confianza en sí mismas abiertamente, ceder visibilidad a otros para evitar rechazo social. Así lo evidencian las investigaciones de Rumeet Billan: muchas mujeres aprenden a minimizar sus logros, modular su ambición, reducir su visibilidad como mecanismo de protección. Este mecanismo no sólo limita sus oportunidades profesionales sino que puede llegar a afectar a su autoestima personal y profesional.  

Como dijo Susan Sontag “Todo argumento puede tener su contraargumento”. Toda historia tiene su contrahistoria. Todo relato tiene su contrarrelato y es importante buscarlos y sacarlos a la luz.  El gap de autoridad,  el gap de brillantez y el síndrome de la amapola alta son ejemplos que nos ayudan a ver el síndrome de la impostora de otra forma, no como un problema de las mujeres, sino como una disfuncionalidad del sistema, que nos hace creer que somos insignificantes, poco brillantes e indignas de reconocimiento. 

Para romper brechas de género, para luchar contra el síndrome de la impostora, no es suficiente empoderar a las mujeres, hay que trabajar también su emancipación. 

empoderar supone trabajar sobre el “yo profesional” incrementado la confianza en sí misma, haciéndola consciente de sus fortalezas, sus recursos internos, formándose en habilidades, impulsando su autonomía. Está enfocado en superar los obstáculos que el sistema tiene para las mujeres profesionales a través del mejoramiento personal, lo que puede derivar en que la persona para superar la dificultad acabe adaptándose a lo que el sistema exige a costa de un gran esfuerzo personal.

emancipar implica que la mujer profesional comprenda cómo el síndrome de la impostora, u otras situaciones que vive, están relacionadas con procesos de socialización, desigualdades estructurales y mandatos de género,  que deje de interpretarlas como una carencia personal y que cuestione el sistema y el contexto y lo transforme para que sea más justo. 

Por ejemplo, una profesional que tiene dificultades con la gestión del tiempo, cuando le damos herramientas de productividad personal para que logre organizarse mejor, planificar, priorizar la estamos empoderando para hacer crecer su negocio o para ascender profesionalmente, sin embargo, también debemos ayudarla a emanciparse de la doble carga de trabajo que soporta a través de fomentar la corresponsabilidad en el cuidado del hogar y las personas dependientes.  Conciliar es empoderar, corresponsabilidad es emancipar. 

Cuando trabajamos desde el “mentoring emancipador”, la persona deja de preguntarse «¿Qué me pasa a mí para sentirme así?» para cuestionarse sobre «¿qué condiciones sociales, culturales y económicas favorecen que yo y otras  mujeres profesionales nos sintamos así?»

Para practicar un mentoring emancipador resulta útil contraargumentar, como propuso Susan Sontang para desarrollar el pensamiento crítico, para cuestionar el sistema, para ampliar nuestra forma de ver las cosas. Buscar la idea que refuta el “mainstream” o pensamiento dominante ¿Y qué más puede ser? ¿Y cómo condiciona el sistema? pueden ser preguntas útiles para comenzar a buscar la contrahistoria, la contra explicación y hacer ese esfuerzo extra por encontrarla. Se trata de ver no solo lo que tiene que cambiar la persona en ella misma, sino también lo que hay que cambiar fuera, en su entorno, en el sistema, en el contexto, como la condiciona o la limita y que lo enfrente, lo cuestione, lo cambie. 

Cuando la impostura la provoca el sistema, empoderarse no basta, hay que emanciparse de él. Hay que trabajar sobre el yo a la vez que trabajamos sobre el sistema y el entorno, porque para superar las brechas de género y las desigualdades no solo tengo que cambiar yo, también tiene que cambiar el sistema.

No es suficiente ayudar a las mujeres a confiar más en sí mismas, a que se preparen mejor, participen más, hagan oír su voz, etc. (empoderamiento), tenemos que fomentar en ellas una actitud de cuestionamiento frente a las desigualdades, los micromachismos, los estereotipos, que no cargue sobre sus hombros con la responsabilidad de tener que adaptarse, superar, demostrar, sino que invierta la carga de la prueba, que contraargumenta (emancipar).  

La relación de mentoring se convierte en una herramienta al servicio de las mujeres para cuestionar creencias de género, cuestionar estereotipos, cuestionar desigualdades y discriminaciones, superarlas y derribar barreras estructurales, fomentando la equidad. También son el escenario para preparar emocional, mental, conductual y estratégicamente a la emprendedora para afrontar con perspectiva de género y de una forma empoderadora y emancipadora las situaciones de desigualdad que vive. 

Se trata de ponerla en situaciones y escenarios que se le pueden dar en su vida profesional y que suponen discriminación, trato desigual, sesgos de género, micromachismos y trabajarlas en las sesiones a través del rol playing  ¿y si …………. como lo abordarías? 

Estás con tu socio en una reunión con un proveedor y este solo le habla a él. ¿Cómo lo abordarías para que tu voz también se escuche, tus intervenciones cuenten y te presten atención? 

Quizás la pregunta más emancipadora que podemos hacernos es ¿por qué deberíamos aceptar que la manera en que están funcionando las cosas es la correcta? ¿Quién lo ha establecido así? ¿Por qué? ¿A quién beneficia y a quién perjudica? ¿Para quién se derivan privilegios y para quién cargas?

El pasado 17 de Junio, nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, impartió un taller sobre la aplicación de la perspectiva de género en el mentoring con emprendedoras, dentro de las actividades que organiza Autoocupació para el Woman Mentoring Programme, que se enmarca dentro del Programa Lidera puesto en marcha por Barcelona Activa. 

El Barcelona Mentoring Programme se trata de un programa en el que personas empresarias, con años de experiencia y referentes en su sector, ejercen como mentoras y acompañan a mujeres emprendedoras durante varios meses para favorecer el fortalecimiento de sus negocios. La finalidad del proyecto se centra en fomentar la aceleración de nuevas empresas , que puedan generar nuevos puestos de trabajo y que, de este modo, se incremente y refuerce el tejido empresarial.

En total, las emprendedoras tienen 6 sesiones de mentoring con mentoras para intercambiar retos e inquietudes en el sector estratégico de las ventas, la promoción internacional y la organización interna.

A lo largo del programa se desarrollan también otras actividades de networking y formación, dentro de las cuales se enmarca este taller que hemos impartido desde la Escuela de Mentoring con el objetivo de ayudar a las mentoras a integrar la perspectiva de género en la práctica del mentoring con emprendedoras. El taller se ha diseñado en torno a los siguientes contenidos: 

➡️ Perspectiva de género en el mentoring: cómo hacer visible lo invisible

➡️ Del mentoring empoderador al mentoring emancipador

➡️Principales brechas de género en las mujeres emprendedoras: cómo identificarlas y estrategias de intervención.

El mentoring es una herramienta muy adecuada para identificar y trabajar las brechas y retos de género que afectan a las mujeres emprendedoras y les dificultan o impiden hacer avanzar sus negocios en condiciones de igualdad. 

En un proceso de mentoring es importante diferenciar los handicaps que las emprendedoras enfrentan debidos a circunstancias o condiciones personales de los generados por desigualdades estructurales del sistema económico y social: dificultades de acceso a financiación, doble carga de trabajo por cuidados y atención hogar, síndrome de la impostora, etc.

Aplicar la perspectiva de género al mentoring implica mitigar desigualdades, romper estereotipos, tener en cuenta las diferencias y establecer creencias empoderantes y emancipadoras.

El próximo 17 de Junio, nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, impartirá un taller sobre “Aplicación de la perspectiva de género en el mentoring con emprendedoras” dentro de las actividades que organiza Autoocupació para el Barcelona Mentoring Programme puesto en marcha por Barcelona Activa. 

El Barcelona Mentoring Programme se trata de un programa en el que personas empresarias, con años de experiencia y referentes en su sector, ejercen como mentoras y acompañan a personas emprendedoras durante varios meses para favorecer el fortalecimiento de sus negocios. La finalidad del proyecto se centra en fomentar la aceleración de nuevas empresas , que puedan generar nuevos puestos de trabajo y que, de este modo, se incremente y refuerce el tejido empresarial.

En total, las emprendedoras tienen 6 sesiones de mentoring con mentoras para intercambiar retos e inquietudes en el sector estratégico de las ventas, la promoción internacional y la organización interna.

A lo largo del programa se desarrollan también otras actividades de networking y formación, dentro de las cuales se enmarca este taller que impartiremos desde la Escuela de Mentoring con el objetivo de ayudar a las mentoras a integrar la perspectiva de género en la práctica del mentoring con emprendedoras. El taller se ha diseñado en torno a los siguientes contenidos: 

➡️ Perspectiva de género en el mentoring: cómo hacer visible lo invisible

➡️ Del mentoring empoderador al mentoring emancipador

➡️Principales brechas de género en las mujeres emprendedoras: cómo identificarlas y estrategias de intervención.

El mentoring es una herramienta muy adecuada para identificar y trabajar las brechas y retos de género que afectan a las mujeres emprendedoras y les dificultan o impiden hacer avanzar sus negocios en condiciones de igualdad. 

En un proceso de mentoring es importante diferenciar los handicaps que las emprendedoras enfrentan debidos a circunstancias o condiciones personales de los generados por desigualdades estructurales del sistema económico y social: dificultades de acceso a financiación, doble carga de trabajo por cuidados y atención hogar, síndrome impostora, etc.

Aplicar la perspectiva de género al mentoring implica mitigar desigualdades, romper estereotipos, tener en cuenta las diferencias y establecer creencias empoderantes y emancipadoras.

El 24 y 25 de Noviembre, Mª Luisa de Miguel facilitará un taller en A Coruña sobre «Proceso de Selección con perspectiva de género» en colaboración con APD Noroeste (Asociación para el Progreso de la Dirección) para una de sus empresas asociadas.

La selección es uno de los procesos más importantes de la política de gestión de personas en las empresas y no está exenta de (re)producir desigualdades entre mujeres y hombres. Consciente y/o inconscientemente, gran parte de la documentación utilizada y procedimientos seguidos en la selección del personal, pueden acabar produciendo desequilibrios entre sexos.

Garantizar el acceso al empleo en igualdad de condiciones es fundamental para combatir la desigualdad entre hombres y mujeres. Un proceso de selección con perspectiva de género permite incorporar a las empresas a personas que aporten talento e innovación, independientemente de si son hombres o mujeres, así como ser sensibles a las diferencias y adaptar el lenguaje, las prácticas, procedimientos y acciones a ellas, garantizando que nadie se siente excluido.

La aplicación efectiva y real de la igualdad de trato y oportunidades es una cuestión de justicia social, equidad e inteligencia organizacional. Lo contrario aboca a entornos de trabajo percibidos como injustos, hostiles e inseguros, algo que diversas organizaciones señalan como la principal causa de aumento de rotación, dificultades de atracción del talento o bajo desempeño. 

Cada vez más empresas son conscientes de la necesidad de incorporar la perspectiva de género en sus procesos de selección y en todas sus políticas, iniciativas y practicas de recursos humanos. Por tal motivo, hemos diseñado, junto a APD, este taller de 8 horas de duración, distribuido en 2 jornadas, para el equipo de recursos humanos de una de las grandes empresas del sector comercial de nuestro país, en su sede de A Coruña. El taller tiene 4 grandes objetivos:

  • Tomar conciencia del valor de la Igualdad de Oportunidades, la Diversidad y la Inclusión como pilar de la inteligencia organizacional.
  • Aprender medidas y herramientas que faciliten llevar a cabo procesos de selección con perspectiva de género, donde se tomen decisiones que aseguren igualdad de oportunidades de acceso al empleo para hombres y mujeres.
  • Planificar los procesos de selección mediante procedimientos que garanticen la objetividad y eviten estereotipos y/o prejuicios.
  • Contar con un protocolo de reclutamiento y selección con perspectiva de género para aplicar en la empresa.

Abordaremos cuestiones como:

-Los principales sesgos que afectan a los procesos de selección, con especial referencia a los que provocan desigualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres.

-La influencia de los estereotipos de género en el ámbito laboral y cómo afectan a los procesos de selección. 

-Cómo diseñar una experiencia del candidato desde la perspectiva de género, incorporándola en sus diferentes fases, estando atento a los puntos calientes de fricción y diseñando estrategias para garantizar la igualdad de oportunidades y evitar discriminaciones en todas las fases.

-El impacto del lenguaje y cómo usarlo de una forma más neutra e inclusiva

-Diseñaremos un modelo de proceso de selección inclusivo y un protocolo de reclutamiento y selección con perspectiva de género.

-Aprenderemos a llevar acabo entrevistas de selección con enfoque de género

Todo ello desde un enfoque práctico bajo la metodología learning by doing y learning by thinking, trabajando en el análisis de documentos y situaciones reales, que los participantes manejan en su día a día, analizando las diferentes fases del proceso de selección y los documentos y protocolos que actualmente se están utilizando para identificar las brechas y las buenas prácticas y diseñar estrategias para implementar de forma inmediata en la organización. 

El objetivo final es que tras la finalización del taller los participantes hayan elaborado un protocolo de reclutamiento y selección con perspectiva de género para aplicar en su empresa. 

Muy agradecidos de nuevo por la confianza depositada en APD para llevar a cabo este proyecto con una de sus empresas asociadas.

La diversidad por sí sola no impacta de forma positiva en una organización. Si queremos que las personas se sientan comprometidas con la organización, aporten su talento y contribuyan con él a la inteligencia colectiva es necesario propiciar  un sentimiento de pertenencia y singularidad, es decir, que sientan que son parte de la organización, que cuentan con ellas y, a la vez, son respetadas y apreciadas en su individualidad y características diferenciales y únicas.

Lograr este matching perfecto entre singularidad y pertenencia requiere desarrollar «habilidades inclusivas»: sensibilidad social, empatía, diálogo, participación, flexibilidad y pensamiento integrador. Todas ellas forman parte de nuestra metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING y se ponen a prueba en la relación de mentoring, acompañando al mentee, a una persona diferente a ti. La relación de mentoring es la escuela perfecta para aprender a ser inclusivos.

 

1.- Sensibilidad social

Mirar fuera de uno, apreciar y atender adecuadamente las diferencias, preocuparse por cómo son y cómo están los demás, especialmente cuando son distintos a nosotros, para crear relaciones mutuamente beneficiosas y evitar los privilegios y la exclusión. Tener consideración por los demás, entender como se pueden sentir ante determinadas situaciones y no verlas solo desde nuestra perspectiva, especialmente, cuando es privilegiada. 

Cuando tenemos miedo a las diferencias por el temor a perder nuestra posición privilegiada, dejamos de tener consideración hacia el otro y se abre la puerta a la exclusión. 

La diferencia de edad entre mentor y mentee, sobre todo cuando alguien de más de 40 años acompaña, por ejemplo, a un adolescente, es toda una prueba de sensibilidad social. Los mentores suelen partir de la perspectiva de considerar el mentoring un regalo y un lujo para el joven, lo que muchas veces les lleva a un exceso de expectativas, hipermotivación y cierta tendencia a convencer al joven de lo maravilloso que es el mentoring. Muchos argumentan que si ellos hubieran tenido la oportunidad de contara con un mentor, cuando tenía 16-18 años, no la hubieran desaprovechado.

Se les olvida que ese argumento está elaborado desde su mente adulta, después de años de experiencia, de poder haber comprobado la diferente entre tenerlo y no tenerlo. Se les olvida, que quien tienen enfrente, no tiene esa experiencia, no es un adulto, no puede pensar ni querer como un adulto. No podemos acercarnos a un adolescente desde nuestra perspectiva de la vida, tenemos que ser sensibles a su situación: la de la edad, la de las vivencias internas y externas propias de ella, la diferencia de experiencia y, sobre todo, la diferencia de contextos de actuación y desarrollo.

2.- Empatía para captar las diferentes sensibilidades

Para ser inclusivos necesitamos salir de una escucha y mirada egocéntrica y caminar hacia una escucha y mirada empática.

La inclusión requiere pasar de trabajar, relacionarnos o conversar movidos por simpatía (identificarse con los demás porque se parecen a uno) a hacerlo por empatía (interesarse y esforzarse por comprender y relacionarnos con personas que son diferentes a nosotros. Esta diferencia es clave en el mentoring y hay que romper con la idea, bastante frecuentemente, de que para que una relación de mentoring sea buena debe existir una sintonía y conexión entre mentor y mentee, que surja de forma natural.  Sin embargo, lo que enseñamos en la Escuela de Mentoring es a ser capaz de crear esa sintonía y conexión con cualquier persona, especialmente, con las que son más diferentes a nosotros y nos cuesta más. Ahí es donde se pone a prueba la empatía de un mentor. 

El primer paso para la empatía es darnos cuenta que las personas piensan y trabajan de formas diferentes y evitar caer en clasificaciones dicotómicas mejor/peor, bien/mal. Por ejemplo “ser extrovertido es mejor que ser introvertido”, la motivación de logro es mejor que la hedonista. Lo adecuado es considerarlo como características neutrales. Para ello puede ayudar entender que toda característica es a la vez una fortaleza y una debilidad permitida, porque para que la primera exista tiene que existir la segunda. Una persona valiente, con iniciativa, arriesgada puede en ocasiones ser osada, imprudente. Lo que nos lleva a entender los comportamientos como funcionales o disfuncionales, en base al objetivo a lograr, el contexto o la situación. 

3.- Diálogo

Las sesiones de mentoring son un espacio para dialogar, para conocernos de otra forma y entender las distintas miradas que tenemos las personas. Son un aprendizaje de cómo conversar para encontrar puntos en común a pesar de las diferencias y ser capaces de integrar estas de forma creativa y obtener nuevos resultados, aunar fortalezas, esfuerzos y compensar debilidades a través de generar sinergias.  

Para ello debemos contemplar el diálogo como proceso abierto a lo que surja y no como una competición en la que hay que llegar a un resultado en el que unos ganan y otros pierden porque se imponen sus ideas, opiniones, visiones o argumentos. Cuando dialogamos como si fuera una batalla el miedo a perderla nos hace no estar abiertos a escuchar empáticamente. Sin este tipo de escucha no es posible la inclusión. Si tras un diálogo entre partes contrapuestas una se impone sobre la otra, no se crea nada nuevo, no se avanza, sino que repite algo que ya existía. Si por el contrario las partes integran sus visiones para crear una nueva que contenga ambas, se está regenerando su conocimiento, aprendiendo algo nuevo, se están desarrollando como personas.  

El diálogo tiene como objetivo dar voz a todas las sensibilidades, visiones e ideas e incorporarlas como información a la toma de decisión. Lo importante es que las personas puedan expresarse y sentirse escuchadas, porque eso es lo que le hace sentirse parte de la solución y, por tanto, comprometidas con ella. 

En una conversación de mentoring los mentores escuchan, preguntan, vuelven a escuchar. Estimulan la creatividad del mentee, se esfuerzan por comprender su mundo, por hacer aflorar sus ideas y puntos de vista, para luego complementarlos con los suyos, con su experiencia. Cuando un mentor comparte sus conocimientos, experiencia, ejemplos e ideas, no lo hace como si estas fueran la solución, la única opción o la mejor, sino como un input informativo más a disposición de su mentee, que utilizara o no, según sea adecuado para su situación, la persona que es y el objetivo que quiere lograr.

Un mentor debe estar atento al falso consenso del mentee, es decir, cuando acepta las propuestas de su mentor sin más, por quedar bien con él, porque no se atreve a cuestionarle. Son muchos los mentores que se quejan de que sus mentees no hacen lo que les dicen, como si fueran niños pequeños que tienen que hacer los «deberes del cole»; que en la sesión les dicen que si, pero luego no lo hacen. Cuando el mentee se siente excluido de la conversación, porque la monopoliza el mentor, es este el que establece el plan de acción, el que aporta las ideas, da instrucciones, lo que ocurre es que muestra su descontento por la exclusión en la inacción. Asentir, callar, no cuestionar o aceptar no es estar de acuerdo y, mucho menos, tomar decisiones que se transformen en acciones. Las personas actuamos cuando estamos motivadas y convencidas y esto requiere sentir como propia la decisión.

4.- Participación simétrica

El mentee tiene que sentirse la parte protagonista del proceso y las sesiones de mentoring. Esto implica que ocupa con su discurso la mayor parte de la misma, al menos, más del 60% ,y que ese discurso es escuchado de forma genuina, interesada, atenta, abierta y empática por el mentor.

El mentee para sentirse parte, tiene que experimentar lo que es ser escuchado y escucharse, ser comprendido y comprenderse, ser reconocido y reconocerse y esto lo propia el mentor con un diálogo abierto, con preguntas al hilo, con escucha profunda y reflexiva, estableciendo una relación adulto-adulto, estimulando la creatividad y la toma de decisiones en el mentee y no supliendo sus capacidades intelectivas y decisorias.

Cuando el mentor monopoliza la conversación el mentee se cierra, se desconecta, no expresa, no comparte y así es muy difícil impulsar el desarrollo y logro de metas de una persona. Cuando el uso de la palabra se reparte más o menos por igual e, incluso, con mayor peso del mentee, es más probable que haya seguridad psicológica y que la conversación fluya y con ella fluya el pensamiento y la inteligencia del mentee. 

5.- Flexibilidad mental y conductual

La flexibilidad es la capacidad de adaptar nuestra conducta y pensamiento con facilidad a conceptos y situaciones cambiantes, novedosas e inesperadas, a las diferentes personas con las que interactuamos. Lo contrario a la flexibilidad es la rigidez, que es lo que nos impide superar creencias y hábitos que nos llevan a comportarnos de manera automática pero poco eficiente. 

Ser flexible mentalmente significa cuestionar nuestras creencias, nuestras ideas, nuestras visiones y formas de ver las cosas y plantearnos que puedan haber otras opciones y perspectivas, abordarlas y utilizarlas según lo que requiera la situación. Sin ello la gestión inclusiva de la diversidad no solo es imposible sino que nos generará mucho estrés, frustración y malestar. 

Trabajar con diferentes perfiles de mentee, por edad, sexo, cultura, características de personalidad, actividad es la mejor escuela para desarrollar esta habilidad. Es un error pensar que para que un proceso de mentoring sea exitoso lo mejor es que mentor y mentee sean del mismo sector de actividad, el mismo área funcional y lo más parecidos posibles. Es en la diferencia y la diversidad donde residen los mayores aprendizajes para ambas partes.

6.- Pensamiento integrador y creatividad para unir, ser flexibles y adaptarnos

El pensamiento integrador es un paradigma emergente impulsado por Ken Wilber, que se caracteriza por una forma de pensar empática, comprensiva, inclusiva, amplia y no marginadora, que auspicia la unidad en la diversidad. Se trata de ser capaz de contemplar e integrar el mayor número de perspectivas posibles a la hora de abordar las situaciones, los problemas y las soluciones para ver y comprender más allá de nuestra perspectiva o mirada.

Ejemplo: una mujer que habla en voz baja, con la mirada más bien hacia abajo (comportamiento) puede parecernos insegura desde nuestra mirada, pero si indagamos otras perspectivas podemos preguntarnos ¿que le lleva a comportarse de esa forma? ¿Es realmente inseguridad o puede ser otra cosa? (empezamos a empatizar con su mundo interno). Para comprender aún más podemos enmarcarla dentro de su contexto (género, educación, familia, cultura) y preguntarnos cómo está acostumbrada a comportarse, cómo ha influido su educación y sus experiencias en esa forma de comportarse (condicionamientos culturales), también podemos observar cómo se comportan o nos comportamos el resto de personas que interactuamos o interactúan con ella y como puede estar influyendo en su conducta (procesos grupales de comportamiento).  

Desde estas diferentes miradas podemos alcanzar a comprender que no es insegura sino que la han educado para comportarse así, porque era indicativo de humildad y empatía, rasgos muy valorados en su entorno, que es lo que ha visto en otras mujeres y que donde está ahora es lo que se espera de ella también. 

Para desarrollar el pensamiento integrador en el mentoring cambiamos la «O» por la «Y», trabajamos con hipótesis que se validan, en lugar de con juicios y cada vez que nos asalta un juicio, prejuicio, estereotipo, sesgo o creencias limitante utilizamos la pregunta mental ¿y qué mas podría ser? para ponerlos en cuarentena. De esta forma evitamos dejarnos llevar por nuestra visión o percepción inicial y nos obligamos a buscar otras alternativas, otras formas de ver las cosas, otras opciones de mirarlas. Con todas ellas vamos uniendo las piezas hasta encontrar la forma de integrarlas. 

He acompañado a más de 8000 mentores y mentoras de diferentes edades, países y sectores de actividad en su formación y desempeño del rol y podría decir, que el 80% de todos ellos han coincidido en señalar que ser mentor les ha hecho aprender a ser más empático, conversar mejor, entender y atender mejor las diferencias, tener una mayor sensibilidad social, ser más flexibles y adaptarse mejor a diferentes personas. 

El mentoring es una inversión estratégica para cualquier organización que quiera potenciar la diversidad inclusova.

 

Autora: María Luisa de Miguel

Directora de la Escuela de Mentoring.

La Escuela de Mentoring y Bridge for Billions han  firmado un acuerdo de colaboración uniendo propósitos y esfuerzos para crear un mundo en el que cualquier persona, independientemente de su raza, sexo, ubicación o procedencia, pueda tener la oportunidad de emprender.

Para ello la Escuela de Mentoring brindará formación, herramientas, recursos, contenidos, asesoramiento y acompañamiento a los más de 4000 mentores y mentoras que Bridge for Billions tiene en todo el mundo y que están apoyando a miles de emprendedores y emprendedoras en diferentes países para que hagan sus sueños realidad.

Bridge for Billions es una empresa social que ofrece a agentes internacionales experiencia en impacto social y diseño de programas de incubación. Cuenta con un equipo multicultural de expertos ubicados en todo el mundo, comprometidos con generar un cambio. Fue fundada en 2015 por Pablo Santaeufemia, Jessica Kou, Julie Murat y Jaime Mateo con el propósito de empoderar a emprendedores locales en regiones subdesarrolladas para impulsar el desarrollo económico, desafiando la idea de que el emprendimiento es solo para los privilegiados.

Registrada como PBC en Nueva York, con oficinas en España y Latam, la organización actúa como experta en impacto social, ofreciendo consultoría y resultados accionables a través del diseño e implementación de programas de incubación para emprendedores en fase inicial, mediante una metodología de aprendizaje activo inspirada por el MIT, basada en una plataforma en línea y programas flexibles y culturalmente adaptados, para que emprendedores de todo tipo puedan tener éxito, sin importar su origen, género o procedencia.

La Escuela de Mentoring y Bridge for Billions unen esfuerzos, experiencia y metodologías para brindar el mejor acompañamiento a los emprendedores. Dentro del marco de este acuerdo la Escuela de Mentoring facilitará procesos de mentoring probono con nuestros mentores en proceso de certificación para los emprendedores de la comunidad de Bridge for Billions.

Este acuerdo de colaboración ha sido posible gracias a nuestra embajadora y mentora acreditada Mayte Varela, quien desde hace años colabora con Bridge for Billions y nos permite seguir contribuyendo a nuestro propósito de hacer crecer el talento emprendedor a través del mentoring. 

 

 

Continuamos con la colaboración en la Revista Capital Humano, a través del espacio cedido a EMCC SPAIN, con un artículo de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel bajo el título «La diversidad motivacional en el proceso de mentoring», publicado en la Edición de Mayo 2024.

En el artículo, Mª Luisa de Miguel aborda las claves para llevar a cabo procesos de mentoring que tengan en cuenta la diversidad motivacional, mostrando como los mentores y mentoras pueden aplicar la «Alquimia de la Motivación» en el mentoring.

Los clientes acuden a nosotros para lograr algo que quieren y para alcanzarlo tienen que aprender, desaprender y cambiar. Todo ello requiere esfuerzo y energía. Una de nuestras aportaciones es ayudarles a gestionar bien esa energía.

Nuestra función no es motivar sino despertar, activar su motivación y ayudarles a usarla en favor de sus metas.

Los mentores no somos motivadores, somos alquimistas motivacionales. Esto implica trabajar, en el proceso de mentoring, el autoconocimiento motivacional, la contextología motivacional, la motivación trascendente, la autorregulación motivacional y el aprendizaje motivacional.

 

Para integrar la diversidad motivacional en el proceso de mentoring debemos ser conscientes de nuestros sesgos, de los lentes con los que vemos a los otros. Debemos entablar un diálogo entre las diferencias para permitir que surja lo impensado, aquello que hasta ahora no habíamos sido capaces de ver, reconocer, pensar o creer. Es en la relación con los otros diferentes a nosotros donde surge lo impensado, que es la puerta para conocernos mejor, ser más empáticos, flexibles, inclusivos y aprender a conversar y relacionarnos de forma productiva con la diversidad de mundos y personas que existen.

Te invitamos a leer el artículo completo en este enlace.

 

 

Si quieres conocer en que consiste nuestra metodología INTEGRAL GENERATIVE MENTORING y como aplicarla en tus procesos de mentoring o llevarla a tu organización, te recomendamos la lectura del libro de nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel: «Mentoring, un modelo de aprendizaje para la excelencia personal y organizacional». Ediciones Pirámide 2019.

Adquirir aquí. 

 

 

 

 

 

 

Si quieres convertirte en un «alquimista motivacional» te recomendamos la lectura del libro «La Alquimia de la motivación, como motivar la voluntad para vivir conectado a tu propósito» Mª Luisa de Miguel.  Ediciones Pirámide 2019. Adquirir aquí. 

Durante todo el 2023 la Escuela de Mentoring y el equipo de investigadores universitarios pertenecientes al Observatorio Mundial del Emprendimiento en España han llevado a cabo el estudio de «Evaluación de Impacto SocioEconómico del Programa de Mentoring de Youth Business Spain» durante los años 2018 a 2022. El programa tiene como objetivo apoyar el emprendimiento y la consolidación de pequeñas y medianas empresas y se lleva a cabo desde el 2013 en todas España, gracias al trabajo de una red de entidades sociales de apoyo al emprendimiento, presentes en las diferentes Comunidades Autónomas, que forman parte de la Comunidad YBS.

Los resultados de la evaluación se presentaron el pasado 15 de Abril en el Congreso de los Diputados por nuestra Directora Ejecutiva, Maria Luisa de Miguel, que es quien a coordinado el estudio, con motivo del Día Mundial del Emprendimiento y el 10º Aniversario de YBS.

El estudio ya está publicado y disponible para descargar o consultar en la página web de Youth Business Spain y en este enlace. DESCARGAR ESTUDIO

Estamos muy contentos de sumar una publicación más a nuestra base de conocimiento sobre mentoring, que pone en valor los beneficios del mentoring en diferentes ámbitos, en este caso el del emprendimiento.

El estudio arroja datos sobre el desarrollo de las competencias emprendedoras, el impacto a nivel de satisfacción personal y laboral del mentoring, tanto en personas emprendedoras como en los mentores y mentoras.

La alta tasa de supervivencia de los negocios apoyados a través del mentoring, muy por encima de la media española.

El desarrollo de habilidades interpersonales y de comunicación en los mentores y cómo las trasladas a sus propias empresas y actividades profesionales, y mucho más.

Algunas de las frases que nos han regalado emprendedores y mentores y que se incluyen en el estudio:

“A partir del trabajo con mi mentor resuelvo de manera mucho más rápida, porque tengo objetivos bien fijados y lo veo todo más claro.”

“Sin el mentoring hubiera tardado más tiempo en emprender y lo habría hecho con una mayor inseguridad.”

“Ser mentor te hace mejor persona y aprendes mucho del mentorizado.”

Deseamos que este estudio sea de utilidad para todas aquellas entidades que quieran mejorar sus servicios de acompañamiento a emprendedores complementándolos con programas de mentoring. La Escuela de Mentoring acredita más de 22 años de experiencia en el diseño, implantación, desarrollo, coordinación y evaluación de programas de mentoring para apoyo al emprendimiento y queremos seguir contribuyendo a ello. 

Referencia:

De Miguel, et al (2024). Evaluación del impacto socioeconómico del programa de mentoring de Youth Business Spain. Periodo 2018-2022. Ed. Escuela de Mentoring y Observatorio del Emprendimiento de España. © 2024 Youth Business Spain. Todos los derechos reservados. ISBN: 978-84-09-59784-0

Autores/Investigadores del estudio: Mª Luisa De Miguel, Ana Fernández-LaviadaJulio BatleBernardo GarcíaJuan Pablo DianezLuis RuanoJosé Manuel Sánchez y Pilar Piñeiro.

El pasado 15 de Abril nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, estuvo en el Congreso de los Diputados para participar en la celebración del 10 Aniversario de la Fundación Youth Business Spain, entidad con la que llevamos colaborando desde el año 2015 en su Programa de Mentoring para el Apoyo al Emprendimiento.

Durante la jornada se presentaron algunos de los proyectos que ha llevado a cabo YBS en estos últimos años y los resultados de su contribución al impulso de la transformación del ecosistema de apoyo al emprendimiento juvenil inclusivo en España. Entre ellos el «Análisis de situación del emprendimiento joven en España» elaborado por el Observatorio Mundial para el Emprendimiento en España (GEM-España) y la Evaluación de impacto social y económico del programa de Mentoring YBS, elaborado por la Escuela de Mentoring y Gem-España.

Maria Luisa de Miguel, estuvo encargada de presentar los resultados de este último estudio, que pronto estará disponible en esta web.

Unos resultados que revelan el gran impacto transformador del mentoring para las personas emprendedoras y sus negocios, además del mejoramiento de su calidad e vida, pero también para el desarrollo de habilidades como la empatía, la escucha, la formulación de preguntas, la inteligencia relacional, la inteligencia conversacional y la creatividad en las personas mentoras.

 

También destaco la potencialidad del mentoring, no solo para impulsar el crecimiento económico de un país, sino también para fortalecer los valores democráticos, pues el mentoring ejemplifica el gran valor que tiene el «diálogo entre las diferencias».

Ha sido un placer acompañar a Youth Business Spain en su 10º Aniversario y disfrutar de una jornada llena de encuentros y aprendizajes muy significativos.

La Escuela de Mentoring quiere agradecer a YBS la confianza depositada en la Escuela de Mentoring durante estos 10 años  para acompañarlos en su labor de hacer llegar el mentoring a los emprendedores y emprendedoras de nuestro país y permitirles realizar sus sueños y hacer crecer sus proyectos y empresas.

Te dejamos un vídeo resumen de la jornada.

Youth Business Spain (YBS) comenzó, en el 2013, a desarrollar un Programa de Mentoring de Apoyo al Emprendimiento en España, con una metodología propia, elaborada con el apoyo del equipo de YBI (red global referente en emprendimiento juvenil de la que YBS es miembro en España) y un grupo de consultores, combinando las mejores prácticas de mentoring desarrolladas por diferentes miembros de YBI en el mundo (más de 50 países), la propia experiencia piloto de YBS y las aportaciones de profesionales expertos en mentoring.

El programa se lleva a cabo en 13 Comunidades Autónomas, bajo la dirección de YBS, gracias al trabajo de una red de entidades sociales de apoyo al emprendimiento que forman parte de la Comunidad YBS y están presentes en cada Comunidad Autónoma. En cada una de ellas existe un «mentoring manager» que se encarga de ejecutar el programa, formar a los mentores y acompañar las relaciones mentor-mentee durante todo el proceso de mentoring. Los programas tienen una duración anual.

La Escuela de Mentoring ha tenido el placer de colaborar en todo esto proceso desde casi sus inicios formando a los Mentoring Managers de YBS en la práctica del mentoring hasta la actualidad.

Contexto de intervención

El programa de mentoring de YBS tiene el objetivo de ayudar a las personas emprendedoras a identificar y afrontar sus retos, encontrando las mejores soluciones por sí mismas. Nace como respuesta a un problema común en las pequeñas empresas: los emprendedores y emprendedoras invierten todo su tiempo y energía en el día a día de su negocio, dedicando poco tiempo a su propio desarrollo como empresarios y empresarias, así como aspectos estratégicos y gerenciales, lo que afecta a las probabilidades de éxito de los negocios.

El reto

Para YBS, desde el inicio, la implantación del mentoring en los servicios de apoyo al emprendimiento representaba dar respuesta a los siguientes retos:

• Empoderar a las personas emprendedoras, ayudándoles a aprovechar todo su potencial y estimular su autonomía y capacidad de gestión.

• Fortalecer y hacer crecer los negocios para consolidar los puestos de trabajo de los propios emprendedores y emprendedoras y facilitar la creación de empleo para otras personas.

• Promover el voluntariado social entre el colectivo de empresarios, empresarias y profesionales con experiencia emprendedora ofreciendo un marco de referencia para compartir su experiencia, aportar valor añadido y reconocer su contribución social.

La solución.

Para todo ello YBS diseño un modelo de programa de mentoring que sirviera para favorecer el desarrollo integral de las habilidades de las personas emprendedoras necesarias para gestionar sus negocios, además de potenciar su crecimiento y consolidación, así como la creación de nuevos puestos de trabajo.

Dicho programa se lleva a cabo bajo una metodología propia que se estructura en 6 fases y se desarrolla en un “Manual del Programa de Mentoring” para facilitar la implementación del mismo en las organizaciones sociales miembros de YBS y asegurar el alineamiento del mentoring en los diferentes territorios en los que se implementa. Dicho manual describe cada una de las fases y sus actividades, además de incluir todos los modelos que se utilizan en la gestión documental del programa, como materiales divulgativos, materiales didácticos, modelos contractuales, formularios de evaluación y herramientas de gestión.

Fase 1.- Proceso de captación de personas emprendedoras y mentoras.

Fase 2.- Selección de los participantes (personas emprendedoras, negocios y personas mentoras) para asegurar que cumplen los requisitos establecidos, además de disponibilidad y la actitud adecuada para implicarse el proceso de mentoring.

Fase 3.- Formación previa a los mentores y mentoras sobre la metodología de mentoring, el rol de mentor y la gestión de la relación y el proceso de mentoring con la persona mentorizada, que añade profesionalidad y credibilidad a la experiencia. También se imparte formación a las personas mentorizadas para garantizar el máximo aprovechamiento del proceso. 

Fase 4.-Matching o emparejamiento, que atiende a criterios de conocimientos y experiencia, personalidad, disponibilidad, preferencias de la persona mentorizada con respecto al mentor o mentora que más se ajuste a sus necesidades y potencial de éxito de la relación.

Fase 5.- Inicio y desarrollo de los procesos de mentoring entre la persona mentora y la persona emprendedora. Durante dicho periodo se realiza un acompañamiento y seguimiento por parte del socio local, para que se obtenga el máximo beneficio de la relación y se afronten y superen los obstáculos que se puedan ir presentando.

Fase 6.- Evaluación anual del programa, incluyendo la mirada de las diferentes partes implicadas, para identificar posibles mejoras en la gestión del mismo, fidelizar la participación de mentores y mentoras y proceder al cierre del programa.

El programa se implementa por parte de cada socio local en su territorio de influencia de manera anual.

Los resultados

Tras 10 años de andadura del programa, la Escuela de Mentoring y el Observatorio del Emprendimiento en España han realizado a lo largo del 2023 una evaluación del impacto socioeconómico del programa de mentoring de YBS durante el periódo 2018-2022, como continuación al anteriormente realizado para el periodo 2013-2017 por PricewaterhouseCoopers.

Los principales resultados del estudio se adelantaron el pasado 13 de Diciembre en el marco del evento «Innovación en el ecosistema de emprendimiento» dentro del marco del proyecto YBS Social Tech Labt,  en Madrid, en la sede de ‘Por Talento Digital’ de la Fundación ONCE.

El próximo 15 de Abril se realizará la presentación del informe de resultados completo en el Congreso de los Diputados «Sala Ernest Lluch» dentro de la jornada del X Aniversario de Youth Business Spain. 

Nos complace poder compartir algunos de los datos, resultados y conclusiones incluidos en dicho informe para poner en valor del mentoring como herramienta de apoyo al emprendimiento, así como el trabajo realizado por YBS y toda su Comunidad de Entidades Locales para impulsar el crecimiento y consolidación de los proyectos de emprendimiento en España.

1.-Datos de Participación

-Entre el 2018 y el 2022 han participado en el programa 2541 personas emprendedoras que lideran 2242 proyectos empresariales en un ámbito de 12 Comunidades Autónomas. Esto supone más de un 130% de incremento en el número de personas emprendedoras apoyadas con respecto al periódo 2013 al 2017, así como un aumento del 168% en el número de negocios apoyados.

-En total se han desarrollado 2.425 procesos de mentoring facilitados por 1.204 personas mentoras. Esta cifra supone un incremento del 185% en el número de relaciones de mentoring generadas por el programa con respecto al periodo anterior, así como un 61% más de personas mentoras participantes.

2.-Satisfacción con el programa.

-El 85% de las personas mentorizadas están muy satisfechas con el programa. A esta alta valoración contribuye el trabajo realizado por las personas mentoras, que son valoradas como la pieza fundamental del programa por su capacidad para guiar a los emprendedores y emprendedoras a reflexionar, tomar mejores decisiones para sus negocios y hacerlos evolucionar. De hecho el 87% de las personas emprendedoras están altamente satisfechas con su mentor o mentora.

-El 96,65% de personas mentorizadas recomendaría a otros emprendedores y emprendedoras participar en el programa y muchos manifiestan haberlo hecho ya.

-El 89% de las personas mentoras están muy satisfechas con el programa de mentoring de YBS y el 90% considera que tiene gran utilidad e impacto en las personas emprendedoras y sus negocios.

3.-Impacto sobre las personas emprendedoras y sus negocios.

Más del 66% de los emprendedoras y emprendedoras han incrementado el nivel de desarrollo de sus competencias ejecutivas (orientación a resultados, planificación y organización, toma de decisiones y proactividad),  cognitivas (creatividad, ampliación de perspectivas, pensamiento crítico-reflexivo e incremento de conocimientos), emocionales (gestión emocional y del estrés, seguridad en sí mismo, resiliencia y confianza en el futuro) y  sociales (liderazgo, comunicación, negociación, networking).

-El 60% de las personas mentorizadas declaran estar muy satisfechas con la mejora experimentada en su capacidad estratégica,  gestión económica (55%) y conocimiento de su sector y de la realidad empresarial (52%). También destacan aprendizajes en materia de ventas y gestión de los recursos humanos.

El 74% de los participantes ha incrementado su satisfacción personal y el 66% su satisfacción laboral. Además, consideran que su empleabilidad ha mejorado (49%), así como su situación económica (46% ).

-Tras su paso por el proceso de mentoring, el 83% de los emprendedores crean su empresa y la ponen en marcha. Adicionalmente, el 98% de las empresas han logrado avanzar hacia fases de consolidación y expansión.

-Un 23,66% de los negocios que participan en el programa logra crear empleo tras su paso por el mismo. En total los negocios participantes en el programa mentoring de YBS han logrado generar 4932 nuevas contrataciones.

-Desempeño empresarial: El 77% de las personas emprendedoras tienen un alto grado de satisfacción con las mejoras experimentadas en las competencias de gestión de negocios. 

El 57% de las personas mentorizadas consideran que el programa ha contribuido a reducir riesgos en el negocio y a aumentar la confianza en su capacidad de afrontarlos. Asimismo, un 70% asocian el programa de mentoring con un mayor optimismo respecto a la evolución del negocio y la capacidad de gestionarlo.

-Más de la mitad de los negocios que han participado en el programa aumentan su facturación significativamente, accediendo a escalones más altos de ingresos.

-Los negocios que han participado en el programa de mentoring presentan una tasa de supervivencia empresarial del 91%, cifra que supera el 87% del periodo anterior 2013-2017.

4.-Impacto sobre las personas mentoras.

-El 82% de los mentores y mentoras consideran que el programa de mentoring ha tenido un impacto positivo en el desempeño de su rol a nivel de aprendizajes y desarrollo de habilidades, principalmente debido a la formación recibida, la metodología de trabajo del programa y la posibilidad de guiar a personas diferentes, pues supone un reto constante que mantiene actualizadas sus skills.

-Un 74% considera que el programa de mentoring ha contribuido a desarrollar sus habilidades como mentor/a: crear una buena relación con la persona mentorizada, formular preguntas, escucha, empatía y desarrollo de las sesiones.

-El 64% de las personas mentoras aprecia un beneficio positivo del programa a nivel personal y profesional: reputación, compromiso social, habilidades aplicables en otros roles personales y profesionales, contactos.

5.-Impacto económico del programa de mentoring en la sociedad.

-Impacto en el PIB: La facturación de las empresas participantes en el programa de mentoring representaría un impacto directo en el PIB de 205.671.170 euros en 5 años.

-Los 4932 empleos generados por las empresas participantes en el programa de mentoring suponen 340.335.600€ en salarios directos

-Se estima un impacto económico indirecto del programa de mentoring en los 5 años analizados de 603.155.426,5 euros.

-Se estima que el programa de mentoring ha contribuido a generar unos beneficios empresariales de 21,3 millones de euros. En base a ello, se puede inducir que el programa de mentoring ha contribuido a generar una recaudación por impuestos ligados a beneficios de 6,8 millones de euros, que se aproxima a 100 millones en total incluyendo otras partidas impositivas.”

Todos estos resultados avalan la implementación del mentoring en los servicios de apoyo al emprendimiento como fórmula para incrementar las competencias y capacidad de gestión de las personas emprendedores, así como mejorar su satisfacción y motivación, lo que se traduce en el crecimiento y fortalecimiento de sus negocios.

 

Autora: Maria Luisa de Miguel

Directora Ejecutiva Escuela de Mentoring

Referencias:

De Miguel, et al (2024). Evaluación del impacto socioeconómico del programa de mentoring de Youth Business Spain. Periodo 2018-2022. Ed. Escuela de Mentoring y Observatorio del Emprendimiento de España. © 2024 Youth Business Spain. Todos los derechos reservados. ISBN: 978-84-09-59784-0

Autores/Investigadores del estudio: Mª Luisa De Miguel, Ana Fernández-Laviada, Julio Batle, Bernardo García, Juan Pablo Dianez, Luis Ruano, José Manuel Sánchez y Pilar Piñeiro.