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📌Donde pones tu atención pones tu energía y tu intención. Ambas dirigen tus acciones y explican tus resultados.

La atención es el proceso cognitivo que precede a cualquier actividad mental: pensar, reflexionar, valorar, recordar, analizar, decidir…. Funciona como un filtro que selecciona, prioriza, procesa y supervisa toda la información que percibimos, tanto en forma de estímulos internos (una idea, una emoción, una sensación), como externos.  

El cerebro tiene una capacidad de procesamiento de información limitada, por ello necesita seleccionar que inputs capta y cuáles desecha, sino se saturaría y no funcionaría bien. La atención es el sistema que establece prioridades, selecciona secuencialmente los estímulos, filtra y da paso a los que estima necesarios y desecha los irrelevantes. 

La calidad de nuestra atención depende de nuestro nivel de consciencia, nuestra concentración, nuestra motivación, nuestra velocidad de procesamiento de información y de nuestra capacidad de selectividad y alternancia. 

Como todo proceso mental opera en dos vías: rápida/automática o lenta/deliberada. 

➡️Atención pasiva e involuntaria, que opera de forma más inconsciente y automatizada y no es guiada por los objetivos de la persona, sino por los estímulos externos que aparecen sin cesar y ante los que responde de forma automática.

➡️Atención activa y voluntaria, que es guiada por los aspectos motivacional-volitivos de la persona. Su guía es una meta conscientemente elegida que nos ayuda a focalizarnos, concentrarnos y evitar las distracciones. Es el tipo de atención necesaria ante situaciones que exigen planificación, desarrollo de estrategias, resolución de conflictos o emisión de respuestas ante situaciones novedosas.

Cualquier déficit o baja calidad de la atención se traslada a una mala calidad del pensamiento, la toma de decisiones y los resultados de la persona en la vida.

La metodología ©️Integral Generative Mentoring está pensada para mejorar la calidad de la atención activa y disminuir los perjuicios, que, en ocasiones, provoca una atención pasiva en estado de alerta permanente que responde ante cualquier estímulo externo sorpresivo (una notificación de WhatsApp en el móvil, una llamada entrante, un correo). 

Las sesiones de mentoring se están diseñadas como un espacio libre de estímulos (sin móviles, sin ordenadores, sin papeles, sin ruidos, sin interrupciones, ni contacto visual con estímulos exteriores, salvo si se realizan caminando). Son un espacio de concentración dónde solo están dos personas conversando, mirándose a los ojos y escuchándose con atención y profundidad. Durante la conversación de mentoring el mentor trae presente a la misma el objetivo elegido por el mentee para lograr en el proceso de mentoring, porque le ayuda a focalizar su atención y evitar que se distraiga con otras ideas o temas. Para ello utiliza las preguntas de enfoque, que dan entrada a la atención activa y cortan el paso a la pasiva: ¿qué relación tiene esto que me estás comentando con tu objetivo en el proceso de mentoring? ¿en qué medida esta idea que planteas impacta positivamente en el logro de tu objetivo?

En general, las preguntas que son un activador del sistema SARA (Sistema Activador Reticular Ascendente) y ayudan al mentee a poner atención en aquello que no ve y, por tanto, no está usando como información para tomar decisiones; a focalizarse en el objetivo y no distraerse; ha hacerse consciente de a qué está prestando atención y a qué no.    

Durante las conversaciones de mentoring, el mentor propicia en el mentee procesos metacognitivos sobre la atención, es decir, le hace pensar sobre como es su proceso atencional para aprender a gestionarlo mejor:

identificar que le distrae y cómo evitarlo estableciendo estrategias autorregulatorias de la atención

conocer sus sesgos cognitivos y cómo afectan y dirigen su atención: por ejemplo, una persona de metaprograma general tenderá a no prestar atención y, por tanto, obviará los detalles, y puede que resulten relevantes para la decisión a tomar o la respuesta a dar. Una persona con estilo motivacional de logro puede focalizar tanto su atención en el reto, en conseguir el objetivo, y pasar por alto aspectos que lo hacen inviable, o que el esfuerzo y tiempo a emplear superan los disponibles o que su nivel de cansancio lo hacen inviable. 

Adicionalmente, en las sesiones de mentoring se entrenan en el mentee 4 modalidades de la atención activa:

👀Focalizada: manteniendo al mentee focalizado en su meta y que la utilice como instrumento para dirigir su atención y ponerla en aquello que es relevante para lograrla. La meta es el filtro para la captura y uso de información, la toma de decisiones, la elección de acciones y la evaluación de los resultados. 

👀Sostenida: manteniendo al mentee centrado en la conversación de mentoring por espacio de una hora, sin interrupciones, ni distracciones. Una conversación que gira en torno a un tema concreto relacionado con el objetivo a lograr en el proceso. 

👀Selectiva: ayudando al mentee a filtrar toda la información que está en su cabeza y vuelca en la sesión para atender a aquella que es relevante para el logro de su objetivo, desechando toda la demás que le distrae, le ocupa espacio mental y tiempo. 

👀Dividida: desarrollando en el mentee la habilidad de dar respuestas simultáneas ante diferentes estímulos, haciéndole operar a nivel racional y emocional ante una misma situación, preguntándole por lo que piensa y siente sobre la misma, lo que le obliga a dirigir la atención hacia sus pensamientos y sus emociones al mismo tiempo. También haciéndolo mirar hacia fuera y hacia dentro de sí mismo, convirtiéndolo en observador simultáneo de la realidad externa y la interna. Se trata de tener un ojo en cada lado, sin perder el foco sobre el objetivo a lograr. 

📍Dirigir eficazmente nuestra atención es dirigir eficazmente nuestra vida. 

Ese es el propósito último de nuestra metodología ©️Integral Generative Mentoring, dotar a las personas que acompañamos de las herramientas necesarias para gestionar de manera eficaz su atención y lograr una vida más plena y satisfactoria.

Acompañar el desarrollo de otras personas requiere conocer y entender que nuestro cerebro tiene dos caminos o vías de funcionamiento, que han recibido diferentes nombres:

– la vía rápida, sistema inferior o vía caliente, cuyas respuestas suelen ser automáticas e inconscientes.

-la vía lenta, sistema superior o vía fría, cuyas respuestas son deliberadas, conscientemente elegidas y decididas

Cuando está en juego nuestra supervivencia física que el sistema rápido tome el control puede marcar la diferencia entre seguir vivo o morir, pero cuando hablamos de nuestra realización, el desarrollo del potencial y la felicidad será mejor que dicho sistema sea dirigido por las vías superiores. La razón es que el sistema rápido funciona en modo lucha-huida-congelación y el sistema lento en modo “pausa y planifica”.

Ambos están presentes en las personas y ambos son necesarios para nuestra vida: el sistema rápido suele ocuparse de nuestra supervivencia;  el sistema más lento es muy necesario para el logro de las metas y nuestra felicidad. El mentoring se centra más en promover la utilización de la vía superior como guía de la inferior, fortaleciendo, principalmente, las denominadas funciones ejecutivas.

Podemos ver nuestro cerebro como una fábrica dedicada a producir pensamientos, ideas y decisiones. Para ello se nutre de unos inputs, que son la información, en forma de estímulos diversos, y utiliza unos procesos productivos, que son los procesos cognitivos, para producir un output: una acción, en forma de lenguaje, gesto, movimiento o comportamiento. Utilizamos los procesos cognitivos para fabricar respuestas con las que intervenir en el contexto y lograr el resultado deseado. 

Estos procesos cognitivos, entrelazan en su devenir la vía lenta y rápida, y son, entre otros, el proceso emocional, el proceso motivacional, la percepción, los procesos sensitivos, la atención, el procesamiento de la información, automático y elaborado, la memoria, el pensamiento (inducir, deducir, abstraer, generalizar, genera hipótesis, analizar), el aprendizaje, el lenguaje, la creatividad y las denominadas funciones ejecutivas, asociadas a la formulación de objetivos, organización, planificación, toma de decisiones y autorregulación. 

Es imposible comprender la conducta humana sin conocer como el cerebro procesa la información recogida por la experiencia, y cómo se emplea el conocimiento adquirido y creado a partir de ello en la producción de respuestas y la guía de nuestro comportamiento. De como nuestra mente utiliza la información, cuál selecciona y cuál no, qué hace con ella, que reglas o heurísticos emplea para llegar a conclusiones, depende en gran medida las decisiones que tomamos, las acciones que ejecutamos y nuestros resultados. 

Veamos un ejemplo de cómo influye el uso de la información en la conformación de las expectativas de eficacia y resultado y, por tanto, en nuestras decisiones y resultados: imaginemos una persona que lleva impartiendo con éxito cursos sobre gestión emocional para adolescentes de entre 14 y 18 años en poblaciones de menos de 50.000 habitantes en España, en entornos socioeconómicos bajos. Puede tener unas expectativas de resultado y eficacia altas a tenor de la información citada. Ahora bien, si la utiliza como referencia para sus expectativas futuras en relación con la impartición de cursos de gestión emocional para directivos/as de multinacionales en Chile en ciudades de más de 1 millón de habitantes y entorno socioeconómicos altos igual no es lo más adecuado. 

Aunque la actividad sea la misma, los contextos donde se va a llevar a cabo son muy diferentes, el perfil de los destinatarios también, con lo cual también los serán sus expectativas sobre gestión emocional. Si no manejamos toda esta información adecuadamente nuestras conclusiones pueden no ser adecuadas y las respuestas derivadas de ellas poco acordes con la situación. Para hacerlo bien es imprescindible el concurso de la vía lenta o fría, pues en caso contrario la rápida tomará atajos, sacará conclusiones anticipadas y actuará sin tener en cuenta que los contextos son diferentes.  

Todos los procesos cognitivos pueden ser guiados de forma consciente utilizando nuestras funciones ejecutivas o bien ser más inconscientes si la vía rápida toma el control. La diferencia será el tipo de respuesta producida: una reacción automática, en el caso de la vía rápida, y una acción deliberadamente elegida, en el caso de las funciones ejecutivas o vía lenta.

Ambos tipos de funcionamiento conviven en nosotros, ambos tipos de respuestas son propias del ser humano y cada una de ellas tiene su razón de ser. Lo que no podemos desconocer es que, si bien, las respuestas automáticas son muy útiles en algunas ocasiones, la complejidad del mundo cada vez requiere más respuestas deliberadas. 

El mentoring está destinado a entrenar la facultad de producir decisiones deliberadas y conductas autorreguladas, que conforman nuestra  capacidad de dirigirnos a nosotros mismos. Pero no obvia que nuestras respuestas automáticas tienden a imponerse a las autorreguladas en los casos de estrés, alta emocionalidad negativa, baja energía o desmotivación, cansancio y presión externa. Por eso también se ocupa de entender este proceso automático, identificar las situaciones en las que suele tomar el control e idear estrategias para poder gestionarlo adecuadamente. 

El mecanismo automático funciona en la siguiente forma que se refleja en la imagen.

 

A partir de uno o varios estímulos se genera una información o input dentro de la persona (a nivel inconsciente) que conecta con sus motivos intrínsecos y activa una emoción que da lugar a un impulso y una respuesta inmediata (acción) que produce un resultado. Este siempre es un feedback, lo que ocurre es que a veces al ser inconsciente no nos percatamos de él, pero puede grabarse igualmente en la memoria, especialmente, si la emoción asociada al mismo nos ha afectado con cierta intensidad. Si en el pasado algún perro se me encaró y me mordió, cada vez que vea uno sentiré miedo y lo evitaré instintivamente, aunque el que tenga delante sea inofensivo. 

Cuando el feedback es consciente, la persona reflexiona sobre el resultado, en cuanto a satisfacción, idoneidad y significado y su relación con las acciones que lo han producido. En base a esta evaluación se puede decidir, conscientemente, repetir la misma acción si ha tenido efecto positivo o no repetirla si ha ocurrido lo contrario, y buscar otras alternativas de comportamiento para obtener mejores resultados en el futuro. 

Cuando operamos a nivel automático es bastante probable que la información utilizada para responder provenga de nuestros instintos, necesidades y valores inconscientemente. En estos casos esos motivos se convierten involuntariamente en objetivos o metas inconscientes. Si mi necesidad de afecto me impulsa inconscientemente a buscar compañía, puedo acabar estando con otras personas de manera indiscriminada con tal de no estar solo, aunque algunas de ellas no aportan nada a mi vida, me perjudican o me traen problemas. 

Sí soy consciente de todo ello puedo pararme a pensar en que tipo de personas me hacen sentir bien y cuáles no o cuando una relación comienza a ser tóxica o poco enriquecedora y decidir con quien estoy, hasta dónde, cómo y hasta cuándo. Una necesidad de afecto inconsciente puede convertir en meta cualquier compañía y relación. Si es consciente elijo de forma delibera con quien entablar y mantener relaciones y amistad y en qué términos.  En el proceso automático no hay un cortafuegos que haga de filtro entre el impulso y la respuesta, que es la diferencia esencial con respecto al autorregulado. 

Asimismo, el feedback que se obtiene en el primero es, en la mayoría de los casos, inconsciente, lo mismo que el aprendizaje. El proceso cognitivo subyacente es a nivel básico, sin intervención de las llamadas funciones ejecutivas, propias del proceso autorregulado. De la necesidad surge el impulso y de éste la acción-meta, nuestro cerebro utiliza los atajos de la vía rápida y cálida. 

 

El mecanismo autorregulado funciona en la siguiente forma que se refleja en la imagen.

 

A partir de uno o varios estímulos se genera una información o input dentro de la persona (puede ser a nivel consciente y/o inconsciente) que conecta con sus motivos intrínsecos y activa una emoción que da lugar a un impulso, que se percibe a nivel consciente y se inhibe, es decir, no se traslada a una respuesta inmediata. Este control inhibitorio lo realizan las áreas cerebrales implicadas en las funciones ejecutivas, entre las que se encuentra la voluntad o capacidad autorregulatoria. El freno al impulso da lugar a un proceso mental de elaboración cognitiva de los motivos para transformarlos en una meta (meta-motivo).

A partir de aquí se identifican posibles caminos para lograrla y se organizan en torno a un proyecto o plan de acción. Cada acción ejecutada sería una respuesta y cada una de ellas producirá un resultado que funcionará como feedback de todo el proceso. La meta actúa de barrera para el impulso, como meta-motivo integrador de los diversos motivos activados en la situación, de criterio evaluador de resultados y como guía de la acción. Recuperando en ejemplo, antes citado, sobre la necesidad de afecto: en el funcionamiento autorregulado la voluntad no ayudará a frenar el impulso de iniciar o mantener cualquier relación para pasar a considerar antes la conveniencia o no de hacerlo, en base a nuestro estándar ideal de cómo deben ser para proporcionar bienestar mutuo. 

Lógicamente en cada situación y a cada momento la persona se ve sometida a estímulos diversos que desencadenan emociones e impulsos, que pueden interrumpir el proceso de acción en curso e iniciar otro de forma totalmente inconsciente. Algo que ocurre con frecuencia con el teléfono móvil, pues cada vez que suena detiene, aunque solo sea unos segundos, o algunos más de los que creemos, lo que estamos haciendo, y sin pensar lo cogemos y respondemos. En estos casos no frenamos el impulso que provoca el nuevo estímulo que acaba de irrumpir en nuestra vida. 

La autorregulación implica ser capaz de poner en cuarentena ese impulso: ante la llamada entrante o el sonido del mensaje del WhatsApp decidimos no prestarle atención; o hacerlo, pero seguir con lo que estamos haciendo; o mirar rápidamente quién es y sopesar si es más importante que lo que estamos ejecutando y si la llamada puede esperar a ser contestada cuando acabe la tarea en curso. Este sería un ejemplo de canalización de un proceso inicialmente inconsciente (impulso de contestar la llamada) hacia uno autorregulado. En él el papel de la voluntad ejerciendo el control a través de la imposición de la meta más importante es imprescindible. Esta última actúa de filtro y criterio para tomar decisiones sobre seguir el impulso o dejarlo pasar.  

 

¿De qué depende que nuestra vida esté presidida por procesos automáticos o autorregulados? Probablemente la respuesta a este interrogante sea una de las claves del éxito en la vida. Como señala Victoria Cadarso (2016) un cerebro estresado no tiene voluntad. El estrés anula nuestra capacidad autorregulatoria. 

Cuando estamos cansados, irritables, frustrados, irascibles, tristes, desmotivados o muy presionados, la vía rápida y caliente toma el control y no deja actuar a las funciones ejecutivas, con lo que se imponen las respuestas automáticas. Cuánto más presentes estén estas circunstancias en nuestro día a día, menor será nuestro nivel de consciencia y nuestra voluntad motivada no podrá entrar a ejercer su papel autorregulador tomando las riendas de nuestras acciones. En su lugar seremos dirigidos inconscientemente por una república independiente de motivos. 

 

Un año más nuestra Directora Ejecutiva, Mª Luisa de Miguel, forma parte del claustro de profesores del Master de Dirección y Administración de Empresas de la Universidad de Oviedo, impartiendo el módulo de Liderazgo.

Formar en Liderazgo a los alumnos de este Máster es invertir en un capital de liderazgo consistente, pues ellos serán los futuros directivos y/o propietarios de empresas del mañana. El liderazgo es uno de los temas que más nos apasionan y al que dedicamos gran parte de la actividad de la Escuela.  

Son muchos los artículos sobre liderazgo publicados en esta web: liderar con sabiduría, liderazgo consistente, el líder silencioso, 10 competencias del líder mentor, el círculo de oro del liderazgo, ¿qué estilo de liderazgo es más efectivo?, el el propósito hace al líder, por citar algunos. Además tenemos un modelo propio de desarrollo del liderazgo, que ya hemos implementado en varias empresas. 

Todos ellos tratan de poner de relieve la importancia del liderazgo, porque liderar es influir, y todos conscientemente o no influimos con nuestro discurso y nuestro comportamiento. Por eso es importante ser un líder excelente y ponerlo de manifiesto día a día en nuestra forma de estar en el mundo, en nuestra actitud, en nuestro comportamiento, en nuestros movimientos, en nuestro lenguaje corporal, en nuestro discurso, y en el sentido y dirección que imprimimos a todo lo que hacemos y decimos.

Un líder es un arquitecto de contextos enriquecidos de trabajo en los que las personas puedan lograr objetivos y desarrollarse. El liderazgo debe centrarse en:

-Promover el logro de objetivos, pedir resultados, reconocer los conseguidos y exigir responsabilidades respecto a los no alcanzados.

-Dar autonomía y promover la autoexigencia.

-Favorecer buenas dinámicas de trabajo en equipo y la co-responsabilidad

Necesitamos una nueva ola de líderes consistentes que sepan impulsar y gestionar los cambios en esta época de turbulencias que nos ha tocado vivir. Poder contribuir a la formación de los líderes del futuro, hombres y mujeres de entre 25 y 32 años, que quieren aportar al mundo su saber, su energía, sus ideas y su trabajo a través de la dirección y gestión de empresas, es toda una responsabilidad y una oportunidad para seguir siendo parte del cambio y la transformación social que muchos buscamos y estamos construyendo.

El 11 de Marzo tendremos la oportunidad de compartir nuestra experiencia y visión del liderazgo con  25 alumnos y alumnas a los que les hablaremos de como liderar organizaciones en entornos cambiantes y diversos

1.- El liderazgo en entornos cambiantes y diversos. Liderazgo Fluido
2.- El Líder consistente. Habilidades y Comportamientos efectivos para un liderazgo sólido y sostenible
3.-Las 5 mentalidades de un líder y como gestionarlas
4.- El líder como catalizador del cambio.
5.- La gestión de la diversidad y las diferencias. Liderazgo y Habilidades inclusivas.

“Todo hombre si se lo propone puede ser escultor de su propio cerebro.”, dijo Santiago Ramón y Cajal, pero para ello es necesario conocer como funciona.

El cerebro es un órgano de adaptación creado para la relación, y desarrolla sus estructuras a través de la interacción con otros. Estas son las ideas en las que se basa el enfoque de la neurobiología interpersonal, creado por Daniel J. Siegel, que plantea que no existen cerebros aislados sino cerebros conectados con otros. Siegel defiende que las conexiones humanas modelan las conexiones neuronales de las que surge la mente. Si bien la neurociencia defiende que nuestra mente está modelada por los patrones de activación, la neurobiología interpersonal considera que estas activaciones derivan de la relaciones pasadas y presentes, activando incluso a través de la memoria y el recuerdo.

Nuestras vidas mentales son totalmente relacionales. Las interacciones con los demás dan forma a nuestro mundo mental. Aprendemos interactuando con otros, observando su comportamiento, escuchándolos, preguntándoles, conversando con ellos. La relación de mentoring es un contexto de aprendizaje guiado que ayuda a realizar la gimnasia mental, de la que hablaba Ramón y Cajal, necesaria para favorecer la neuroplasticidad cerebral. 

Además, el desarrollo del cerebro humano depende del apego y, si bien, está muy condicionado por nuestras experiencias tempranas, especialmente en el seno familiar, es posible desarrollar un apego seguro de adultos. La forma de lograrlo es a través de la construcción de relaciones que proporcionen la seguridad psicológica necesaria y la motivación para aprender, experimentar, retarse y cuestionarse. 

La relación de mentoring puede proporcionar ese fundamento seguro para facilitar el desarrollo del mentee, así como procurar la gimnasia mental necesaria para potenciar el aprendizaje, de ahí la importancia que le damos a la Inteligencia Relacional y Conversacional en nuestra metodología. 

El mentoring facilita los procesos de pensamiento y reflexión para aprender de forma inteligente y efectiva, aprovechando de forma óptima nuestros recursos internos y externos, las capacidades individuales y sociales. Mentoring es facilitar el pensamiento, contribuir a la mejora en la toma de decisiones, favorecer el aprendizaje de la experiencia y la consecución de metas. 

La neurociencia aporta conocimientos valiosísimos a un mentor/a para que puedan ayudar a su mentee a aprender a pensar de forma que pueda cambiar su capacidad de sentir, de reflexionar y de actuar, cambiando así su papel en el mundo. Por eso un mentor necesita conocer como funciona el cerebro de las personas, en general y el de su mentee en particular.  Esto implica conocer cómo son los procesos mentales que intervienen en nuestra toma de decisiones y en nuestras acciones, cómo se producen y cómo autodirigirlos de forma efectiva. 

Si como mentor/a tomas consciencia de que eres un contexto y que a partir de él creas otro, la relación de mentoring con tu mentee, entenderás la importancia de incrementar tus conocimientos y habilidades para hacerlo más estimulante y enriquecedor para potenciar el desarrollo neurocognitivo de tu mente. 

En la metodología © Integral Generative Mentoring incorporamos las principales claves que la neurociencia aporta al mentoring para poder dar a nuestros mentores bases científicas sólidas en su labor de acompañamiento.

¿Qué aprenden nuestros mentores sobre neurociencia para favorecer el aprendizaje de sus mentees?

1.- Que nuestro cerebro tiene dos caminos o vías de funcionamiento: la vía rápida o caliente y la vía lenta o fría. La primera se dispara automáticamente, la segunda hay que hacer un esfuerzo deliberado para ponerla en acción. La clave es conocer cómo se activan cada una de ellas y cómo podemos aumentar el control sobre ellas. 

2.- La atención es la antesala de cualquier actividad mental, dirigir el pensamiento es dirigir la atención. Como todo proceso mental tiene una vía de funcionamiento rápida y automática y otra más lenta y deliberada. 

3.- Las emociones son un fenómeno multidimensional pues en ellas confluyen lo afectivo, lo cognitivo, lo fisiológico, lo expresivo, lo motivacional y lo adaptativo. El aprendizaje emocional consiste en ponerlas a funcionar a nuestro servicio. 

4.- La motivación no es suficiente para lograr metas o para cambiar, necesitamos también aprender a educar la voluntad. 

5.- El neurocientífico Rodrigo Quian Quiroga explica en esta frase lo importante que es la memoria para el aprendizaje: “yo pienso en base a cómo recuerdo las cosas”. Volver a las experiencias, conversar con ellas es la base del aprendizaje a través del mentoring. 

6.- En todo ser humano cohabitan dos “yos”, el “yo controlado” y el “yo que controla”, este último depende de cómo usamos nuestras funciones ejecutivas:  autoconciencia, autoconocimiento y autofeedback), deliberación, toma de decisiones, autorregulación, planificación, control de la acción, monitorización y metacognición. 

7.- En todo proceso de decisiones coinciden aspectos cognitivos, que dependen de las funciones ejecutivas del cerebro, y emocionales, combinarlos adecuadamente nos ayuda a tomar decisiones racionales pero también auto concordantes con quienes somos. La emoción y la razón a veces se pelean y es importante aprender a saber integrarlas en armonía. 

8.- Aprender es un proceso que comienza con el pensamiento, sigue con la experimentación y termina con la reflexión. Contar con un guía que conoce como sus fases y cómo funciona, que lo estimula, facilita y consolida ayuda a optimizarlo y a ser más ágiles aprendiendo. 

9.- La forma en la que  nos hablamos, las palabras que recibimos y que nos damos impactan en nuestro cerebro, en nuestro pensamiento, nuestras decisiones, nuestro comportamiento y nuestros resultados.  En la metodología © Integral Generative Mentoring utilizamos un patrón conversacional que optimiza los procesos de aprendizaje, cambio y desarrollo. 

Para un mentor es imprescindible conocer el funcionamiento de todos estos procesos cerebrales, para poder impulsarlos o favorecerlos, o inhibirlos cuando sea necesario. También cómo coordinarlos para poder guiar de forma efectiva el proceso de desarrollo de su mentee.  

En próximos artículos abordaremos de manera más específica cada uno de ellos y cómo los trabajamos en la metodología © Integral Generative Mentoring. 

El mentoring 𝗽𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗲 𝘂𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝘃𝗼:

✅ 𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿: ¿Qué quieres lograr?¿Cuál es la mejor manera de conseguirlo? ¿Cómo vas a hacerlo?

✅ 𝗛𝗮𝗰𝗲𝗿: Poner en práctica lo decidido, experimentar, llevar a cabo nuevas acciones enfocadas al objetivo que se quiere lograr. Actuar con conocimiento de causa o propósito

✅ 𝗥𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿: ¿Qué has hecho desde la anterior sesión? ¿Cuál ha sido el resultado? ¿Como contribuye a lograr tu objetivo? ¿Que puedes activar, desactivar, mantener para la próxima vez?

Un mentor trabaja en las sesiones de mentoring con la experiencia del mentee y con la suya propia para convertirlas en aprendizaje y generar nuevos compromisos de acción que pondrá en práctica el mentee hasta la próxima sesión.

𝗟𝗮𝘀 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮𝗹 𝗮𝘇𝗮𝗿, charlas de café o intercambio de conocimientos, ideas u opiniones. 𝗦𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻.

A través de ellas, el mentor 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲 𝗲𝗻 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗱𝗮𝗴𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀, que van incrementando los recursos y posibilidades de acción del mentee, para impulsarle a seguir accionando en la consecución de su objetivo. El mentoring invita a la experiencia y la reflexión sobre ella como fuente de aprendizaje y herramienta para mejorar la inteligencia. Convertimos las acciones del mentee en espacios de aprendizaje, mejorando su capacidad de aprender a aprender, desarrollando el aprendizaje ágil.

𝗨𝗻𝗮 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗳𝗶𝗷𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲𝗲 y no con el establecimiento de tareas por parte del mentor. Es el mentee el que debe decidir qué hacer hasta la próxima sesión para seguir avanzando en el logro de su objetivo. Esa decisión debe ser autónoma y debe integrar sus ideas y las del mentor, su experiencia y conocimiento y los del mentor.

Cuando hablo de integrar, me refiero a que el mentor debe ayudar a su mentee a considerar toda la información que ha surgido en la sesión, la que ha aportado el propio mentee y la que ha aportado el mentor, a reflexionar sobre ella y a decidir con su propio criterio, qué usa y qué no y cómo lo va a usar, como lo va a implementar.

𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿 𝘀𝗼𝗹𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗲𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 y su transformación en acciones conectadas a un propósito y objetivo.

Las experiencias del mentee entre sesiones son el material más importante para las conversaciones de mentoring.

📍𝗨𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻, 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗼𝗿𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝗲𝘁𝗮𝘀.

El aprendizaje se produce cuando alguien quiere aprender, no cuando alguien quiere enseñar. Winston Churchill.

Aprendemos lo que necesitamos o lo que queremos. El desarrollo del talento solo nace y se despliega desde la voluntariedad, no se puede exigir, imponer o dirigir. Ni siquiera convencer, utilizando argumentos racionales o incentivos extrínsecos. 

Lo primero que un líder debe tener en cuenta, si quiere convertirse en un multiplicador del talento, es que el aprendizaje y el desarrollo se impulsan desde lo intrínseco. Las personas se involucran en aprender algo porque les reporta un beneficio con valor intrínseco. Por tanto, es la persona quien elige qué quiere aprender, que habilidad quiere desarrollar o que reto de crecimiento personal y profesional se plantea. La función del líder es ayudarle a averiguarlo, cuando no lo tiene claro o no ha pensado en ello y luego hacerle ver su viabilidad en el entorno organizacional.  Los objetivos de desarrollo deben ser elegidos en consonancia con las necesidades, motivos, valores, propósitos y deseos del colaborador, a la vez que ser viables en el entorno organizacional.  

Por eso para desarrollar a otros hace falta conocer sus aspiraciones, motivaciones, necesidades, preocupaciones, retos…y eso solo se produce dentro de una relación cercana basada en conversaciones profundas, empáticas, reflexivas y empoderantes. Para poder mantener este tipo de conversaciones los líderes necesitan realizar algunos cambios en su forma de entender el desarrollo y en su forma de potenciarlo. 

1.- Pasar del aprendizaje intelectual al multidimensional.

No se puede desarrollar a otros transmitiendo conocimientos y técnicas. El desarrollo es multidimensional, implica lo intelectual, pero también lo emocional, motivacional y relacional.  

Cuando un colaborador tiene dificultades para priorizar y gestionar bien su tiempo, no basta con enseñarle técnicas o compartirle como lo hacemos nosotros, porque puede ser que su dificultad se deba que no sabe decir no a todo lo que le piden, se carga de trabajo y no llega a todo, pierde de vista lo relevante, los objetivos. Aprender a decir no, tampoco se va a solucionar con un curso de técnicas de asertividad, habrá que ayudar a esa persona a reflexionar qué le impide decir no, como se siente diciendo no y trabajar ciertas creencias y emociones asociadas a ello. 

Si el desarrollo de una habilidad fuera tan fácil como aplicar una técnica, no habría un solo líder en el mundo que no supiera dar feedback de forma excelente, si atendemos a los miles de libros, formaciones y técnicas que existen para dar feedback. Sin embargo, el feedback se nos resiste porque cuando lo damos tenemos enfrente una persona que no reacciona como esperamos, nos incomodamos, no sabemos que hacer y caemos en actitudes defensivas. 

2.- Pasar de pensar por el colaborador a hacerlo pensar a él.

¿Cual es la mejor herramienta para hacer pensar a una persona? La pregunta. Cada vez que un colaborador nos venga a consultar cómo hacer algo o a pedirnos nuestra opinión, devolverles la pelota ¿en qué has pensado tu? ¿qué se te ocurre que podría funcionar? 

3.- Pasar de ir siempre por delante del colaborador a ir por detrás. 

Tenemos que aprender a adaptarnos al ritmo del colaborador, a interesarnos por su visión antes de dar la nuestra, a preguntar antes de dar cosas por supuestas o emitir juicios precipitados, a tener en cuenta sus ideas antes de proponer las nuestras.

4.- Pasar de marcar al colaborador los objetivos de aprendizaje y desarrollo a que sea aquél quien los marque.

No lo digas lo que tiene que mejorar, indaga por lo que necesita o quiere mejorar. No le marques retos, incítale a que sea el quien los proponga.

5.- Pasar de hablar a escuchar. 

Tenemos que dejar de ocupar la conversación y dejar que sean nuestros colaboradores quienes más hablen. Si no así será muy difícil que las acciones para mejorar su desarrollo salgan de él, las sienta como propias y se comprometa con ellas. 

Tenemos que aprender a dejar espacio para los silencios en la conversación, saber sostenerlos y estar cómodos con ellos, porque son ventanas que abrimos al otro para pensar con calma.

Tenemos que dar más protagonismo a los colaboradores, a su experiencia, sus conocimientos, sus objetivos, sus ideas, en lugar de inundar la conversación con los nuestros. 

6.- Pasar de escuchar egocéntricamente a escuchar empáticamente

La escucha de un líder desarrollador debe ser empática, debe evitar interpretar todo a través de la propia mirada, sus propias ideas y experiencias en lugar de comprender la perspectiva del colaborador, desde dónde nos habla, cuáles son sus valores, necesidades, preocupaciones, motivaciones, cómo ve las cosas, sin juzgar, sin entrar en calificaciones de si su visión es correcta ,o no, o si es pero que la nuestra. 

Si en la conversación de desarrollo preguntamos ¿De qué te sientes más orgulloso?  y el colaborador responde de “haber sido padre”, escuchar egocéntricamente puede llevarnos a decir: «me refería a un logro relacionado con la empresa», con lo que estamos invalidando su respuesta, no dándola como buena, no aprenciándola y se va a sentir no escuchado y juzgado. Si empatizamos con su emoción de ser padre podemos preguntarle ¿qué significado para ti? ¿que te ha aportado como persona? y luego desde ahí enlazarlo con lo profesional ¿Cómo ha impactado en tu trabajo? 

7.- Pasar de dar respuestas a hacer preguntas

La gente se vuelve más inteligente con las preguntas. Nuestra mayor contribución como líderes es hacer preguntas que favorezcan un pensamiento de calidad. 

Un colaborador nos explica como va a plantear la reunión con un grupo de interés importante implicado en uno de los proyectos que tenemos en marcha y consideramos que está mal planteada y se pueden dar problemas. En lugar de decírselo directamente podemos comenzar preguntando ¿qué has tenido en cuenta para optar por esta estrategia? ¿qué otras posibles estrategias podrías usar? ¿Qué puede salir mal con lo que planteas?;

Si un colaborador ha cometido un error en un proyecto, en lugar de decirle como solucionarlo, es mejor preguntar ¿Qué podrías hacer para arreglarlo?

El poder de las preguntas se potencia con los silencios que mantenemos tras formularlas, especialmente, cuando no obtenemos respuesta. Con el silencio también preguntamos y damos espacio para pensar y para repensar.

Un líder desarrollar no busca respuestas en su colaborador, busca hacerle pensar. La conversación de desarrollo no es un examen, es un espacio para la reflexión.

8.- Pasar de dar ideas a estimular la creatividad del colaborador.

Mantén estas dos preguntas siempre en tu mente, cada vez que converses con un colaborador: ¿que ideas se te ocurren? ¿y qué más?

9.-Pasar de decidir por el colaborador a impulsar que sea el quien toma las decisiones

En lugar de decirles lo que tienen que hacer preguntarles ¿Qué vas a hacer al respecto?

10.- Pasar de supervisar y controlar a fomentar la autosupervisión 

El verdadero impacto del desarrollo del talento es lograr que los colaboradores sean quienes dirijan su propio aprendizaje, quienes se monitorean y se supervisan. Por eso el desarrollo del talento es una inversión, porque cuando se logra plantar esta semilla, el líder se ahorra mucho tiempo de supervisión, control e intervención.

11.- Pasar de dar feedback a generar procesos de autofeedback

Si un colaborador está mejorando su asertividad en las reuniones de equipo en lugar de darle nuestro feedback sobre como lo ha hecho, comenzamos preguntándole ¿cómo crees que ha sido tu nivel de asertividad en la reunión? ¿Qué destacarías al respecto? ¿En qué momentos has sido más asertivo? ¿en cuáles no? …

También podemos describirle un comportamiento y resultado que vimos en la reunión y preguntarle ¿Qué nivel de asertividad has demostrado en este punto de la reunión? ¿En qué te basas para dicha afirmación? 

12.- Pasar de intervenir para solucionar a invertir para desarrollar

Somos entrenadores, no jugadores, por tanto, nuestra misión no es saltar al terreno de juego y tirar el penalti cuando creemos que nuestro jugador lo va a fallar, sino dejar que lo tire y aprovechar el resultado como momento pedagógico.  

Aunque sepas la respuesta no la des, si lo haces se pierde el momento pedagógico. 

Aunque veas que se va a equivocar, no lo evites, permite a tu colaborador experimentar las consecuencias de sus acciones para que aprenda con mayor rapidez y el aprendizaje tenga mayor impacto. 

 

Si eres líder y realmente quieres hacer crecer a tus colaboradores, la pelota está en tu tejado. Ya sabes como, ahora se trata de ponerte en acción y asumir el reto de aumentar la cantidad de momentos multiplicadores en en tus interacciones con las personas del equipo.

El pasado 7 de Mayo tuve la ocasión de compartir, con las 100 personas asistentes a la Jornada sobre Mentoring organizada por la Fundación Princesa de Girona en el marco del Tour del Talento en Madrid, una mirada al mentoring como instrumento para mejorar la calidad del pensamiento.

La charla que impartí durante la jornada giró en torno al «Mentoring: Ampliando Miradas, Expandiendo Fronteras» con el propósito de transmitir la importancia de desarrollar «buenos pensadores» a través de las conversaciones de mentoring.  A través de estas líneas comparto los contenidos de la charla en formato artículo. Como todo buen pensamiento se estimula con una pregunta, así comenzó mi intervención:

¿Qué relación puede haber entre un Tábano, una Comadrona y un Pez Torpedo?

Son las tres características con las que la filósofa Hanna Arendt definió a Sócrates, el paradigma de un buen pensador y un buen facilitador del pensamiento. 

Un Tábano, porque Sócrates sabía aguijonear la mente de sus discípulos con preguntas que les hacían cuestionarse y repensar sus ideas para no reproducirlas sin pensar, repetirlas sin valorar su coherencia y su aplicabilidad y comprobar su certeza, poniendo en cuarentena las opiniones propias y las de otros, purgando los prejuicios.

Una Comadrona, porque ayudaba a alumbrar nuevas ideas, nuevas respuestas, esas que hay que buscar, elaborar y fabricar porque no existen o se desconocen.  Así estimulaba la creatividad, la originalidad y la autenticidad, para impulsar a sus interlocutores a ir más allá de las ideas preconcebidas y las respuestas manidas, creando nuevo saber. 

Un Pez Torpedo, porque era capaz de mantener la calma y la firmeza en entornos movedizos, sabiendo vivir en la profundidad y en la superficie de las cosas, cuestionarse y dudar sin perder la confianza en sí mismo y tomar la decisión adecuada al momento.

Un mentor, como Sócrates, es un facilitador del pensamiento, una persona que piensa bien y ayuda a otros a ser “buenos pensadores”, a través de preguntas que hacen reflexionar, repensar, conocerse mejor, estimular la creatividad; a través de historias y  ejemplos que nos sirven para aprender más rápido. 

Un mentor es nuestro socio pensante. En cada sesión de mentoring crea un espacio para aprender a pensar mejor, a través del diálogo y la conversación. 

¿Por qué es importante ser “buenos pensadores”?

1.- Porque como dijo Norbert Wiener, el padre de la cibernética, para “vivir eficazmente es necesario vivir con información adecuada” y esta no la genera Chat GPT,  Google o las redes sociales. La genera nuestra mente cuando la ponemos en acción, cuando la ponemos a pensar. 

La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestras decisiones, y estas son fruto de la información que manejamos:  a qué prestamos atención y a qué no, cómo analizamos esa información, cómo la cuestionamos y como la usamos. En definitiva, nuestra vida es un reflejo de cómo pensamos.  

2.- Porque el funcionamiento del mundo cada vez se está volviendo más complejo como consecuencia de los avances tecnológicos y científicos, la globalización, el cambio constante, la diversidad, lo cual exige más sofisticación cognitiva para gestionarlo. 

3.- Porque  para ello cada vez es más necesario hacer uso del pensamiento crítico, una de las 10 competencias clave del futuro, según el World Economic Forum. De hecho en las entrevistas de trabajo se realizan cada vez más preguntas y pruebas para valorar esta competencia en los candidatos. 

4.- Porque según diversos estudios científicos el ser humano está perdiendo capacidad intelectual. Las nuevas tecnologías, los hábitos sedentarios y el aislamiento social, que provoca la virtualidad,  son algunos de los factores que están contribuyendo a mermar la actividad de nuestro cerebro: menos concentración, más déficit de atención, menos pensamiento profundo, más pensamiento acelerado, menos ejercicio de la memoria. 

El promedio de tiempo que las personas se concentran en una tarea, antes de distraerse y apartarse de ella, se ha reducido en dos tercios en los últimos 20 años. La atención está alterada y eso nos lleva a cometer errores como abrir correos electrónicos maliciosos que contienen virus, a caer en estafas a través de mensajes de whatsapp o teléfono y a que aumenten en un 74% más de probabilidades de estar involucrado en accidentes de tráfico.

El psiquiatra Augusto Cury considera que el «síndrome del pensamiento acelerado» es el mal de este siglo . Se produce por el exceso de información, de hiperactividad, multitarea, preocupaciones y presiones sociales, que vuelven ansiosa y aceleran nuestra mente, sin dejar espacio para pensar con tranquilidad. Afecta al 70 y 80% de la población y genera déficit de memoria, lagunas e impulsividad. 

Cuando no pensamos bien tomamos decisiones aceleradas y adoptamos soluciones precipitadas, que no siempre son las más efectivas y sostenibles en el tiempo. 

5.- Porque una mente expandida es el mejor recurso que tenemos para ampliar nuestras posibilidades de lograr lo que queremos en la vida. Una mente ampliada aumenta nuestro autocontrol y disminuye el poder y la influencia de las circunstancias externas. 

En la Escuela de Mentoring llevamos 3 años desarrollando un programa de mentoring científico con jóvenes investigadores en periodo de preparación de su tesis doctoral con el objetivo de impulsar su carrera profesional una vez finalicen esta. El primer año del programa el 100% de los participantes planteaban  continuar su carrera investigadora en el ámbito académico o en institutos de investigación, desconocían por completo la posibilidad de desarrollarse como investigadores en la empresa. Gracias al trabajo con sus mentores, que les hablaron de esta posibilidad y les contactaron con investigadores que trabajan en la empresa,  un 30% decidió optar por esta vía, que hasta entonces desconocía. Después de 3 años de programa el porcentaje se ha invertido y casi el 80% quieren desde el inicio desarrollar su carrera profesional en el mundo de la empresa, porque han podido conversar con los compañeros que les precedieron y que muchos ya han logrado su primer trabajo en una empresa.  

Cuando vemos todas las oportunidades que tenemos, sentimos mayor control sobre nuestra vida y esto nos hace estar más seguros, más motivados y ser más proactivos. Nuestras posibilidades de éxito se amplían y se expanden.

¿Cómo convertirnos en «buenos pensadores»?

Aunque todos pensamos, no todos lo hacemos bien. El pensamiento es como el viento, está ahí pero no se ve, sin embargo, padecemos sus efectos. No le damos la importancia debida porque es invisible, pero es el responsable de nuestras acciones y de nuestros resultados. 

“Hace muchos años, el dueño de una gran fábrica de zapatos en Inglaterra decidió ampliar su negocio y abrir nuevos mercados. Con este fin, envió a dos de sus más altos ejecutivos a investigar el mercado asiático, dándole a cada uno la tarea de recopilar datos y todo tipo de información de cada parte diferente del continente. Después de semanas de viaje, el primer ejecutivo llegó a su destino, desembarcó y quedó sorprendido por lo que encontró; ninguno de los nativos usaba zapatos, de hecho, nunca habían oído hablar de ellos. El hombre envió un cable urgente a su jefe: “He llegado y comprobado que aquí nadie conoce los zapatos. No vamos a ser capaces de vender ni un solo par. Vuelvo inmediatamente…” El segundo de los ejecutivos llegó a un lugar distinto y tampoco daba crédito a lo que encontró: ni una sola persona usaba zapatos y tampoco sabían lo que era, los habías visto u oído hablar de ellos. Rápidamente le envió un telegrama urgente a su jefe: “He llegado. Las personas de aquí no usan zapatos y no saben nada de su existencia. El potencial de negocio es enorme y el mercado inmenso. Podemos llegar a vender millones de pares al año. Ya he empezado a hacer contactos”. 

Si no pensamos bien, si no analizamos las circunstancias desde diferentes ópticas, si no contextualizamos los hechos, corremos el peligro de perder muchas oportunidades, como le ocurre en esta historia a uno de los ejecutivos.

Un «buen pensador» es alguien que se pregunta y se responde, que mantiene un diálogo con su experiencia interna y externa, con sus pensamientos y emociones para crear nuevo conocimiento. La IA razona, gestiona conocimiento, da respuestas, pero no piensa, porque no no experimenta, no siente y no se pregunta. 

Un «buen pensador» practica las 3 técnicas que propuso la filósofa Susan Sontag para refutar argumentos y que sirven para estimular el pensamiento crítico. 

1.- Buscar la inconsistencia para no dejarnos llevar por nuestras creencias, nuestro punto de vista, la presión externa o los influencers. Esto evitará desestimar hechos, datos o afirmaciones que no concuerdan con nuestras ideas, así como confiar ciegamente en ellos sin ponerlos a prueba para encontrar la inconsistencia entre la causa y la consecuencia, entre la premisa y la conclusión.

Ejemplo: No vamos a vender ningún zapato porque esta gente no los usa. ¿Por que no los usa? ¿Saben lo que son los zapatos? ¿Qué pasaría si los probaran?

2.-Encontrar el contraargumento porque, al menos en teoría, todo argumento puede tener su contraargumento. Para toda idea es posible encontrar otra que la refuta, por lo que hay que esforzarse por hallarla para ampliar nuestra mirada.

Argumento: No vamos a vender ningún zapato porque esta gente anda descalza.

Contraargumento: Si bien es cierto que puede que no usen zapatos porque no saben lo que son, nunca los han probado, por lo que si los prueban puede que los quieran comprar. 

Introducir un simple «por otra parte», «en otro sentido», «por el contrario», «si bien es cierto», «pero» o «afortunadamente» en las afirmaciones, los pensamientos o las opiniones puede ayudarnos a ponerlos en cuarentena, hacernos mirar hacia otro lado y ampliar mucho nuestra mente. 

3.-Contextualizar, salir de nuestra cápsula y ampliar la visión. 

En la historia de los zapatos es importante ser capaz de situarse en las circunstancias que rodean a los habitantes de esos lugares asiáticos para entender los hechos: “no usan zapatos”. Hay que saber ver que estamos hablando de dos continentes distintos, muy alejados entre sí geográficamente, que no conocen las costumbres mutuas. Además, no es lo mismo la vida en ciudades de la Inglaterra Industrial, que en territorios no urbanos en Asia en aquella época. 

Contextualizar implica salir de tu mundo para entrar en otro y ver las cosas desde ahí, desde las circunstancias de esas otras personas. 

Ser un «buen pensador» requiere superar el perspectivismo, como dirá otro de nuestros grandes filósofos: Ortega y Gasset: dejar de ver las cosas solo desde nuestro punto de vista, que es lo que ejemplifica el primero de los ejecutivos de la historia de los zapatos, y enriquecer nuestra visión para ampliar nuestras posibilidades en el mundo. Para ello ayuda mucho preguntar, conversar con personas diferentes a nosotros, que nos ayudan a mirar al otro lado. 

También contribuye a ello, encarar la vida como espíritu de antropólogo, que se acerca a una civilización desconocida dispuesto a observar, involucrándose en sus costumbres y modos de hacer pero con distancia y perspectiva, dejándose sorprender para descubrir nuevas formas de hacer, nuevas posibilidades, otros puntos de vista diferentes al suyo. Así evitaremos el famoso sesgo de confirmación que tanto reduce y estrecha nuestra mente y nuestras posibilidades de acción en el mundo. 

El pensamiento, como el viento, mueve nuestra nubes cerebrales y despeja el cielo de nuestra mente para tener mayor claridad, ver más allá y llegar más lejos. Los mentores, con sus preguntas, las historias que pueden trasladarnos, los ejemplos, las hipótesis, una perspectiva diferente, tiene el efecto de ese viento que nos despierta, nos azuza y nos hace ser más agudos y claros.

Una mente ampliada requiere salir de nuestra pecera, ver otros mundos, escuchar otros puntos de vista, cruzar la acera, mirando a la izquierda y a la derecha. Una mente expandida requiere movilidad mental, emocional y social.

El pensamiento de calidad se estimula a través de preguntas, de las conversaciones con otros, como las que se propician en las sesiones de mentoring. Es a través de los otros que nos expandimos, nos ampliamos. Cada vez que sustituimos una conversación con un ser humano por una conversación con CHAT GPT estamos limitando nuestro pensamiento y nuestra inteligencia.

Si quieres ser un «buen pensador» pon en tu vida más filosofía y menos tecnología, más conversación y menos infoxicación.

La filosofía nos enseña el arte de pensar bien. Sócrates es el paradigma del «buen pensador» porque enseñaba a pensar conversando.

Y si pensamos que la filosofía es cosa de gente mayor, algo antiguo y obsoleto o pasado de moda, la prueba de que no es así son estas dos jóvenes, Inés García y Paula Ducay, autoras del podcast «Punzadas Sonoras», que ha sido noticia recientemente en el periódico El País, por el éxito que están teniendo acercando la filosofía a los problemas diarios y actuales.

Fieles a nuestro compromiso de impulsar el desarrollo profesional en diferentes ámbitosla Escuela de Mentoring ha establecido un acuerdo de colaboración con la Fundación Youth Business Spain,  para impulsar el desarrollo profesional de los mentoring managers y personal técnico de las entidades locales que forman parte de la comunidad YBS y acompañan a los emprendedores en la puesta en marcha y consolidación de sus negocios.

Para ello ponemos a su disposición procesos de mentoring pro bono que impulsen el desarrollo de habilidades clave para apoyar y acompañar a los emprendedores, así como para dinamizar el ecosistema de emprendimiento y mentoring que han ido forjando a lo largo de los últimos 10 años en sus respectivos territorios.

En base a este acuerdo, las personas que trabajan en las diferentes entidades locales de la comunidad YBS   contarán con el acompañamiento de un mentor o mentora para trabajar tu desarrollo profesional durante 7 a 8 sesiones entre Mayo y Diciembre del 2024.

Los mentor/a que se asignan a los participantes, dentro del marco del acuerdo de colaboración, son personas de amplia trayectoria profesional en diferentes campos y sectores de actividad que están cursando su formación como mentores profesionales con la Escuela de Mentoring. Dentro de dicha formación para ser mentor/a profesional deben realizar sesiones prácticas de mentoring supervisadas por el equipo de la Escuela de Mentoring para obtener su titulación. Los procesos de mentoring pro bono se enmarcan dentro de este contexto de prácticas profesionales supervisadas.

Los procesos de mentoring están dirigidos al desarrollo profesional, enfocándose en el desarrollo de habilidades como gestión del estrés, gestión emocional, motivación, empatía, habilidades de comunicación, toma de decisiones, gestión del tiempo, estrategia, entre otras, que impactan de forma positiva en el desempeño del rol profesional que el participante tiene en su organización. Los mentores y mentoras trabajaran sobre estos aspectos para ayudar a desarrollar una carrera profesional satisfactoria, gratificante y enriquecedora.

Los procesos desarrollados bajo la iniciativa “mentoring pro bono” siguen el protocolo ético y de calidad de la Escuela de Mentoring, se realizan bajo el principio de confidencialidad y se ejecutan bajo el marco de un acuerdo previo entre las partes en el que consta dicha confidencialidad.

Mucha suerte si vas a participar de esta excelente oportunidad de hacer crecer tu desempeño profesional.

Fieles a nuestro compromiso de impulsar el desarrollo profesional en las entidades del tercer sector,  la Escuela de Mentoring ha establecido un acuerdo de colaboración con la Asociación Goiztiri Elkartea, con sede en el País Vasco para impulsar el desarrollo profesional de sus colaboradores a través de procesos de mentoring pro bono.

Este acuerdo surge gracias al impulso de nuestro Mentor Profesional Acreditado, Aitor Gazteluiturri, gerente de la citada asociación, quien conoce bien nuestra metodología Integral Generative Mentoring y sus beneficios para el desarrollo profesional.

En base a este acuerdo, las personas que trabajan en la Asociación Goiztiri Elkartea contarán con el acompañamiento de un mentor o mentora para trabajar tu desarrollo profesional durante 7 a 8 sesiones entre Mayo y Diciembre del 2024.

Los mentor/a que se asignan a los participantes, dentro del marco del acuerdo de colaboración, son personas de amplia trayectoria profesional en diferentes campos y sectores de actividad que están cursando su formación como mentores profesionales con la Escuela de Mentoring. Dentro de dicha formación para ser mentor/a profesional deben realizar sesiones prácticas de mentoring supervisadas por el equipo de la Escuela de Mentoring para obtener su titulación. Los procesos de mentoring pro bono se enmarcan dentro de este contexto de prácticas profesionales supervisadas.

Los procesos de mentoring están dirigidos al desarrollo profesional, enfocándose en el desarrollo de habilidades como gestión del estrés, gestión emocional, marca personal, motivación, empatía, habilidades de comunicación, toma de decisiones, gestión del tiempo, entre otras, que impactan de forma positiva en el desempeño del rol profesional que el participante tiene en su organización. Los mentores y mentoras trabajaran sobre estos aspectos para ayudar a desarrollar una carrera profesional satisfactoria, gratificante y enriquecedora.

Los procesos desarrollados bajo la iniciativa “mentoring pro bono” siguen el protocolo ético y de calidad de la Escuela de Mentoring, se realizan bajo el principio de confidencialidad y se ejecutan bajo el marco de un acuerdo previo entre las partes en el que consta dicha confidencialidad.

Mucha suerte si vas a participar de esta excelente oportunidad de hacer crecer tu desempeño profesional.

En este video, grabado durante la V Edición de Bilbao Mentoring Conference 2022, puedes escuchar los testimonios de algunos de los participantes como ponentes en el congreso, acerca de los beneficios del mentoring en el ámbito de los negocios y el emprendimiento.

A través del mismo compartimos las experiencias de mentores y expertos en mentoring que nos han acompañado durante los dos días de duración del Congreso Internacional en Mentoring celebrado en Bilbao el 1 y 2 de Diciembre del 2022, cuya Dirección Científica corre a cargo de la Escuela de Mentoring desde sus inicios.

  • José Ignacio Rodríguez Gutiérrez, Director Áreas de Innovación y Sensibilización del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) y Delegado de AMCES en Cantabria.
  • Guillermo Simarro, Empresario autónomo multisectorial y mentor especializado en emprendimiento y gestión de empresa familiar, trabajando áreas concretamente de ventas, marketing, estrategia y sucesión.
  • Pedro A. Pardo, Director Gerente Fundación Aragón Emprende. Gerente Unidad de Emprendimiento IAF.

 

 

 

 

También nuestra Directora, Maria Luisa de Miguel, participa en el vídeo, tanto en el Discurso Inaugural como en la entrevista realizada a Javier Garcinuño, Director General de Bilbao Ekintza, sobre los resultados del Programa Mentoring Dual Digital desarrollado en el 2022 por Bilbao Ekintza en colaboración con la Escuela de Mentoring.

 

 

 

Nuevos testimonios sobre los beneficios del mentoring para pymes y emprendedores que se unen a todos los recogidos en «Las Voces del Mentoring», un espacio donde damos voz a los protagonistas de todas las iniciativas de mentoring que apoyamos y desarrollamos.

Te invitamos a escuchar el vídeo completo con los testimonios en el siguiente enlace.

 

 

El 27 de junio tendrá lugar la VI edición de Bilbao Mentoring Conference, un evento de referencia donde empresas, instituciones y personas emprendedoras debatirán sobre aspectos estratégicos e intercambiarán experiencias de Mentoring en diferentes ámbitos.

El evento se celebra en el Palacio Euskalduna y contará con la ponencia de Judie Gannon, Directora de Programas de Doctorado en Oxford Brookes Business School, Reino Unido, Premio Internacional en Mentoring 2019 por EMCC Global por su amplia investigación sobre resultados de programas de mentoring en diferentes sectores de actividad.

Además contaremos con 6 experiencias reales de mentoring pertenecientes a distintos ámbitos, repartidas en 2 mesas temáticas, en las que contaremos con los protagonistas y actores de dichas experiencias:

                                                                                                                                                                                         Ponentes

-Mentoring en el ámbito de los emprendedores y la pyme:

  • Ricard Juliá, CEO de IZI Record y mentee en el Programa Mentoring WeGrow IESE
  • Mayte Varela, Mentora Internacional en el programa de Mentoring Bridge for billions.
  • Laru Linares, Gerente de Emprendimiento Femenino y Social en Fundación Ciudad del Saber (Panamá). Red de Mentores Ciudad del Saber.

-Mentoring en el ámbito de la gran empresa:

  • David Núñez, Director General de Supsonik y mentor en el programa impulsado por el Grupo Velatia.
  • Mónica del Solar, Human Resources Business Partner en SGS.
  • María Soler,People & Organizational Growth Partner – Spain & Portugal – P&C

En ellas participarán  mentores, mentees y coordinadores de programas de mentoring, que nos hablarán de su experiencia y las aportaciones del mentoring al onbording, gestión del conocimiento, toma de decisiones estratégicas, adaptabilidad cultural y mucho más.

 

La Escuela de Mentoring, a través de su Directora Mª Luisa de Miguel, se encarga de la Dirección Científica del Congreso y participará, como todos los años, con el discurso inaugural en la apertura del congreso.

Una vez más la Escuela de Mentoring se involucra con proyectos cuyo propósito es dar a conocer y compartir los beneficios del mentoring en muy diferentes campos, avanzar en la investigación en diferentes campos que pueden aportar mucho a la mejora de esta práctica y su profesionalización, y especialmente, poner en valor y reconocer el trabajo de muchos mentores voluntarios, que con sus aportaciones están enriqueciendo esta metodología y aportando mucho a la sociedad.

Si estas interesado en el mentoring, si todavía no lo conoces, si trabajas en el campo el mentoring y el desarrollo del talento, no te puedes perder la nueva edición de Bilbao Mentoring Conference. Te esperamos.

En los siguientes enlaces puedes consultar el programa y toda la información sobre el congreso, así como realizar la inscripción en el mismo, que es gratuita.

Información en este enlace: https://www.bilbao.eus/bilbaomentoringconference/#

Inscripción a través de este enlace: https://bit.ly/3MrDluY

Te esperamos en la VI edición de Bilbao Mentoring Conference – SAVE THE DATE, el próximo 27 de junio, en el Palacio Euskalduna de Bilbao.